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sección de opinión de la revista de cine LaButaca.net 
Sábado 6 Septiembre 2008

“El tren de las 3:10″ llegó a la cartelera norteamericana el 7 de septiembre de 2007. La película recaudó 53 millones de dólares en dicho mercado, siendo su presupuesto de 55 (eso sí, los ingresos por el alquiler del correspondiente DVD fueron magníficos y se acercaron a los 48 millones de dólares). De forma incomprensible, el estreno de esta cinta se ha ido retrasando una y otra vez en España, de tal manera que ya se ha podido ver en casi todo el mundo desde hace meses, si bien es cierto que no le ha ido muy bien en la taquilla. Ahora bien, el western es un género que, en las últimas décadas, ha dado pocas alegrías económicas a estudios, compañías cinematográficas y distribuidoras, de ahí que no pueda calificarse de desastroso el resultado comercial de esta propuesta de James Mangold.

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El filme, que es un remake de una cinta de Delmer Daves de 1957, nos cuenta la historia de Dan Evans, un ranchero al que las cosas no le van demasiado bien, ya que prácticamente se ve forzado a abandonar las tierras en las que vive con su esposa y sus dos hijos a causa del dinero que debe. Sin embargo, cerca de su hogar es capturado Ben Wade, un hombre que se dedica a robar y a matar con su banda. El forajido ha de ser puesto a disposición de la justicia, pero para ello hay que trasladarlo hasta un tren que saldrá desde la ciudad de Contention. Evans aceptará acompañar al prisionero hasta dicho lugar a cambio de un buen salario, algo que le permitirá afrontar el futuro con más confianza, aun sabiendo que su propia vida está en juego. Por supuesto, a lo largo del camino se topará con no pocas dificultades, desde los intentos de Wade de escapar hasta la aparición de unos apaches, por no hablar de que los hombres del reo intentan darles caza. Leer más >>

Walden Media se fundó recientemente, en concreto en el año 2001. Desde entonces, han participado en la producción de no pocas películas familiares, desde la recomendable “La maldición de los hoyos” hasta la aparatosa “La vuelta al mundo en 80 días” (todo un fracaso en la taquilla). El éxito les llegó con “Las crónicas de Narnia: El león, la bruja y el armario”, puesto que el resto de títulos en los que ha colaborado esta compañía nunca han tenido gran aceptación por parte del público (“Los seis signos de la luz”, “Mi monstruo y yo”), algo que se ha vuelto a repetir con “La isla de Nim”, cinta que apenas recaudó 48 millones de dólares en los Estados Unidos (mejor les ha ido con “La telaraña de Carlota” y, sobre todo, “Viaje al centro de la Tierra”).

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Nim es una niña que vive con su padre en una isla. Gracias a la luz solar, disponen de electricidad y pueden comunicarse con el mundo exterior a través de Internet, aparte de que de vez en cuando reciben los suministros que precisan para vivir con comodidad. Sin embargo, cuando él tiene que marcharse para realizar unas investigaciones, la pequeña prefiere quedarse en su hogar, algo a lo que su progenitor accede, puesto que estará muy poco tiempo fuera. Sin embargo, una tormenta destroza su barco y le impide regresar en el momento acordado. Apesadumbrada, la jovencita recibirá un misterioso correo electrónico de Alex Rover, su héroe literario favorito. En realidad, quien le escribe es Alexandra, la creadora de este personaje, una mujer que desea hacerle una consulta a su progenitor para de este modo avanzar en la redacción de un libro. Cuando se entera de que Nim se halla sola, tomará una decisión que no le resultará fácil: abandonará su casa de San Francisco e intentará encontrar a la chiquilla, si bien antes tendrá que superar sus múltiples miedos. Leer más >>

Viernes 5 Septiembre 2008
Escrito por Miguel A. Delgado el 05.09.08 a las 11:54
Archivado en: Estrenos

Llevamos unas semanas de euforia. Y, en cierta forma, no es para menos, porque se han sucedido, en muy poco tiempo, una serie de estrenos de los de antología. Por nuestras carteleras han desfilado gran parte de los pesos pesados que veremos en un año, y para colmo las expectativas de calidad se han visto más que satisfechas en la mayor parte de los casos. Si a eso añadimos el hecho de volver a encontrar las salas llenas como hacía muchísimo tiempo que no ocurría (y más aún por los que optan por títulos alternativos a la oferta más comercial), casi nos habíamos olvidado de que esto que llamamos cine está en crisis (o al menos, eso dicen).

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Pero no, desgraciadamente sigue habiendo problemas en la distribución cinematográfica de este país. Que una película como “El tren de las 3:10” haya tardado un año en llegar a nuestras pantallas desde su estreno estadounidense, cuando tantas memeces nos invaden simultáneamente, o casi, a su desembarco en su país de origen, indica que algo falla. Y más todavía cuando su reparto viene encabezado por dos actores tan en boga como Christian Bale (no puede estar más de moda tras “El Caballero Oscuro”) y Russell Crowe. De acuerdo que el western es el eterno enfermo de los géneros cinematográficos, y que su muerte ha sido anunciada una y mil veces, pero aún así lo que ha sucedido con esta cinta parece excesivo (y dejemos aparte casos más sangrantes, como el de “I’m not there”, que sigue inédita entre nosotros tras su paso por varios festivales y su nominación a los últimos Oscar®). ¿Quieren un consejo? Corran a verla, no vaya a ser que, para completar el cuadro, encima dure en cartelera lo que una consola a la puerta de un colegio.

En la imagen: Escena de “El tren de las 3:10″ - Copyright © 2007 Tree Line Film y Relativity Media. Foto por Richard Foreman. Distribuida en España por Wide Pictures y Filmax. Todos los derechos reservados.

Martes 2 Septiembre 2008
Escrito por José Arce el 02.09.08 a las 20:15
Archivado en: Críticas

Nos ha tocado vivir en un mundo de locos. Eso lo sabemos. El planeta se agota por culpa de la ferocidad de aquellos que controlan nuestros destinos desde los despachos de gigantescos, fríos e impersonales rascacielos en descomunales urbes ultratecnológicas. Asusta saber que dependemos de un botón, de las locas ansias de poder de un puñado de personas dispuestas a cualquier cosa con tal de obtener beneficio económico o político. Afortunadamente, el cine es una manera fantástica de acercar a un público masivo esta inquietante realidad y la enconada lucha de aquellos que pelean por un poco más de justicia.

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A finales de 1999, la reunión de la Organización Mundial de Comercio en Estados Unidos provocó protestas multitudinarias que sentaron un precedente que ha acompañado a los corrillos de los autoproclamados líderes mundiales cada vez que se han sentado a discutir sobre temas que nos afectan a todos. Las dimensiones de los levantamientos de los movimientos antiglobalización y antisistema cogieron por sorpresa a autoridades, medios de comunicación, cuerpos de seguridad e incluso a los propios integrantes de los grupos críticos, escindidos entre los partidarios de la violencia y los que se mostraban a favor de las marchas pacíficas. La “Batalla en Seattle” cambió muchas cosas, mientras que otras, a día de hoy, una década después, permanecen igual. Lo más notorio del debut como director, guionista y productor del irrelevante actor Stuart Townsend es su indudable carácter contestatario, plasmado desde los mismos créditos de arranque en los que vapulea de manera inmisericorde ─ciertamente, lo que merecen─ a los altos estamentos internacionales contra los que se dirige esta diatriba sin paliativos, al menos en su planteamiento inicial. Los culpables están claros, las víctimas también ─parte de ellas─, los actos de unos pocos provocan consecuencias que afectan a millones, y nada como la textura fría y dura del aspecto documental para reflejarlo. Leer más >>

Lunes 1 Septiembre 2008
Escrito por José Arce el 01.09.08 a las 16:16
Archivado en: Críticas

Es realmente sorprendente ─y maravilloso─ que el género cinematográfico por excelencia siga vivo y con un aspecto si no saludable, al menos oscilantemente positivo. Prácticamente todos los años llega a nuestra cartelera alguna demostración de que la industria ni olvida ni olvidará el Lejano Oeste, un puñado de producciones que conforman un catálogo notorio e interesante, al margen de sus pretensiones de cara a la taquilla. Y con mucho retraso desembarca ahora en nuestro país un nuevo ejemplo de una realidad que todos tenemos que celebrar.

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Dan Evans (Christian Bale) subsiste al límite de sus posibilidades económicas, al frente de una familia en la que su mujer (Gretchen Mol) y sus dos hijos se mantienen como pueden comandados por este humilde ganadero mutilado en la Guerra de Secesión. La oportunidad de cambiar las cosas tomará la forma de un forajido, el temido Ben Wade (Russell Crowe), a quien habrá de escoltar hasta el ferrocarril que le traslade hasta la prisión de Yuma. “El tren de las 3:10” cuenta con los elementos claves del western añejo, revestidos todos y cada uno de ellos de las virtudes de los avances visuales y tecnológicos, dibujando un lienzo épico y masculino embriagador y espectacular, que no encuentra su principal razón de ser en la violencia muchas veces intrínseca a su mismo espíritu; el director James Mangold se apoya en un soberbio trabajo de fotografía y una no menos notable banda sonora para enfrentar a dos personajes centrales que no se presentan como la Némesis el uno del otro, sino como dos opuestos que viven sus existencias en base a distintos códigos morales, complementarios entre sí, pero imposibles de compartir ningún valor espiritual o material. Leer más >>

Sábado 30 Agosto 2008

Si no fuera por el éxito que en su momento logró Guillermo del Toro con “El laberinto del fauno”, dudo que Universal Pictures le hubiera dado luz verde a la continuación de “Hellboy”, un proyecto que adquirió cuando Sony se desentendió de los derechos cinematográficos de los cómics de Mike Mignola. Lo cierto es que nada hay que reprocharle a este estudio; así, la cinta original recaudó 99 millones de dólares en todo el mundo y su presupuesto fue de unos comedidos 66, por lo que seguramente no les reportó ningún quebranto económico, siempre y cuando a dicha cantidad le sumamos lo obtenido con las ventas y el alquiler del DVD y la emisión del filme en la pequeña pantalla. De cualquier modo, es lógico que la major argumentara que, con semejantes cifras, les resultaba imposible sacar adelante una jugosa franquicia. Algo de razón tenían, ya que “Hellboy II: El Ejército Dorado” ha pasado bastante desapercibida por los cines estadounidenses, si bien le sucederá lo mismo que a su antecesora y tampoco le dará pérdidas a su distribuidora.

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El filme se inicia con un prólogo en el que se nos explica que, tiempo atrás, los humanos y las criaturas fantásticas mantenían una guerra que no parecía tener fin, y todo ello debido a que la avaricia de los primeros les hacía querer expandir sus dominios. Desesperado, el monarca Balor le encargó a un duende la creación de unos invencibles guerreros que pudieran poner fin a la contienda, siendo éstos dirigidos por medio de una corona mágica destinada únicamente a los integrantes de la realeza. A pesar de la victoria del rey, éste se mostró arrepentido por la masacre que se produjo en la nueva batalla, de ahí que decidiera pactar una tregua con sus enemigos. Esta postura no fue del agrado del príncipe Nuada, quien ahora parece dispuesto a romper el pacto para así hacerse con el control de la Tierra y eliminar a sus habitantes. Por supuesto, Hellboy no le pondrá las cosas fáciles, si bien es cierto que también se le plantearán no pocos conflictos personales… Leer más >>

En los últimos años se ha puesto de moda lanzar todo tipo de vituperios contra George Lucas, sin duda uno de los nombres clave a la hora de hablar del cine contemporáneo. Los retoques que hizo a las cintas clásicas de “La guerra de las galaxias”, la decepción que supuso para algunos la nueva trilogía de la saga que nos relata el descenso de Anakin Skywalker hacia el Lado Oscuro de la Fuerza o la última entrega de las aventuras de Indiana Jones son la excusa perfecta para comprobar lo viperinas que pueden ser algunas lenguas. Ahora se estrena “Star Wars: The Clone Wars”, una interesante propuesta cuyo principal problema reside en que en realidad se trata de los primeros episodios de una serie de televisión que próximamente llegará a la pequeña pantalla. Y eso es algo que se nota, y mucho, a lo largo de la película.

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Ambientada entre “Star Wars. Episodio II: El ataque de los clones” y “Star Wars. Episodio III: La venganza de los Sith”, la cinta nos cuenta cómo, tras el secuestro del hijo de Jabba el Hutt, éste le pide a la República que le ayuden a recuperarlo. Yoda encarga dicha misión a Anakin Skywalker y a Obi-Wan Kenobi, encomendándole además al primero el adiestramiento de una impetuosa padawan: Ahsoka. Por supuesto, lo mejor del asunto es que detrás de este rapto se halla el separatista Conde Dooku, quien, ayudado por Ventress, intentará enfrentar al poderoso mafioso de Tatooine con los Jedi. Y más oculto, manejando a todos ellos como si de marionetas se trataran, se encuentra Darth Sidious, el que está llamado a convertirse en el Emperador. Leer más >>

Viernes 29 Agosto 2008
Escrito por José Arce el 29.08.08 a las 17:14
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Paul Walker tuvo su gran oportunidad comercial con el arranque ─nunca mejor dicho─ de la saga “A todo gas”, supuesto pelotazo comercial aún vivo ─él mismo regresará a la franquicia junto con el bueno de Vin Diesel, erráticas están siendo las carreras de ambos─ que debería haberle catapultado a los altares de la acción teenager, siendo como es un intérprete no carente de carisma y atractivo. Sin embargo, no ha sido así, ni mucho menos, de suerte que su evolución se ha quedado estancada en papeles protagónicos en títulos de segunda categoría ─salvo alguna honrosa y divertida excepción─ y en roles secundarios en un puñado de producciones de renombre. Ahora regresa fiel a su currículo, con un auténtico castañazo…

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Tim Kearney (Walker) es una de las miles de ovejas descarriadas de la sociedad occidental. Criminal reincidente de medio pelo, cumple su tercera condena en una prisión federal cuando Tad Gruzsa (Laurence Fishburne) le ofrece meterse en la piel del famoso narcotraficante “Bobby Z”, con el que guarda un notable parecido, a fin de intercambiarle por un policía hecho rehén por el peligroso Don Huertero (Joaquim de Almeida). Nada sale como estaba planeado, por supuesto, y el muchacho inicia una continua persecución en la que todo el mundo anda tras él por los más diversos motivos, ninguno de ellos lícito ni legítimo. Si hay algo realmente molesto en un film presupuestariamente humilde como este es que traten de solaparse sus nimios recursos ─en economía y en talento─ con un halo de pretenciosidad realmente irritante. El televisivo John Herzfeld, que ya demostró sus escasas capacidades en el ámbito cinematográfico, consigue engañar al espectador durante los primeros compases de esta trama inverosímil gracias al dinamismo del montaje y la edición, todo remozado con una banda sonora acertada que dota al conjunto de un aspecto agradable y de ritmo fluido. Pero una vez jugadas las pocas bazas con las que cuenta el cineasta, todo se desmorona. Leer más >>

Escrito por Miguel A. Delgado el 29.08.08 a las 8:00
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“Hellboy” es un cómic atípico. Uno casi se atrevería, sorteando posibles anatemas y maldiciones, a definirlo como lo que Hugo Pratt habría hecho si le hubiera dado por crear un superhéroe. Con un gran número de referencias cultas y unas tramas que se inspiran en la mejor literatura de terror, con Lovecraft y los mitos de Cthulhu al frente, está claro que no era material para ninguno de los habituales destripaterrones de Hollywood, esos que todo lo resuelven a base de aluviones de efectos especiales y pirotecnias digitales (¿alguien ha dicho Stephen Sommers o Michael Bay?).

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Está claro que sólo podía ser un alma gemela de Mike Mignola, el creador del cómic, el que fuese capaz de traducir las viñetas al celuloide. Pues bien, ese alma gemela tiene un nombre: Guillermo del Toro. Y si en la primera entrega se acercó bastante a su modelo (aunque renqueando un poco en los momentos más espectaculares), cabe tener esperanza de que haya rematado la faena en esta “Hellboy II: El Ejército Dorado” que se estrena este fin de semana. Puro cine de disfrute para todos los amantes del fantástico, incluso con un detalle que, a estas alturas, resulta deliciosamente arcaizante: el añadir el numeral romano en el título para no ocultar su condición de secuela. Como en los viejos tiempos, sí señor.

En la imagen: Selma Blair y Ron Perlman en “Hellboy II: El Ejército Dorado” - Copyright © 2008 Universal Pictures, Relativity Media, Dark Horse Entertainment y Lawrence Gordon/Lloyd Levin Productions. Foto por Egon Endrenyi. Distribuida en España por Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

Lunes 25 Agosto 2008

La primera vez que vi el tráiler de “Zohan: Licencia para peinar” me quedé completamente perplejo. En estos tiempos en los que se califican como bazofias a películas que, siendo mediocres, al menos sirven para pasar el rato (ahí tienen el ejemplo de “La momia: La tumba de emperador Dragón”), me resulta inconcebible que se dé luz verde a auténticas naderías como la que es objeto de este comentario. Ahora bien: Adam Sandler es un actor taquillero, algo que ha vuelto a demostrar con este largometraje, puesto que sus recaudaciones en los Estados Unidos han alcanzado los 100 millones de dólares (su presupuesto fue de 90). Es obvio, pues, que tiene una serie de seguidores incondicionales que están dispuestos a pagar una entrada de cine para ver sus habituales comedietas (si alguna vez se sale del género, tal y como sucedió con “En algún lugar de la memoria” o “Punch-drunk love. Embriagado de amor”, entonces le dan la espalda).

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La trama del filme es de lo más “hilarante”. Zohan es un agente del Mossad al que Israel recurre cada vez que tiene que resolver alguna misión en la que hay unos cuantos terroristas de por medio (no es de extrañar, puesto que sus habilidades casi le convierten en un superhéroe). Sin embargo, su verdadero sueño es ser peluquero, de ahí que no se le ocurra otra cosa que fingir su muerte para poder fugarse a Nueva York, ciudad en la que espera iniciar una nueva vida (tras ayudar a un individuo, éste le invita a la casa en la que vive con su madre). Sin embargo, unos palestinos se percatan de su presencia y no se les ocurre otra cosa que capturarlo para de este modo convertirse en unas celebridades. Leer más >>