Estos días he podido volver a ver “Ratatouille”, aprovechando su edición en DVD. Y de nuevo he vuelto a disfrutar y a sorprenderme con esta obra maestra de Pixar, que consigue incluso que unos ratones en la cocina no resulten repugnantes sino simpáticos y hasta entrañables. Desde la animación de los personajes y de los rincones parisinos hasta un guión salpicado de eficaces giros narrativos o una música siempre acompasada con la historia, todo en esta cinta se convierte en una precisa y admirable obra de relojería.

Entre los personajes, quizá el crítico gastronómico Ego resulte el más caricaturesco y también el retratado con mayor mordacidad y cinismo: larguirucho y estirado, vestido de oscuro y con marcadas ojeras, distante y displicente en sus sentencias y aseveraciones, encerrado en su despacho-ataúd y en su soledad… todo parece, en realidad, un dardo envenenado lanzado por la productora contra la crítica cinematográfica. Pero Pixar quiere tener buenas relaciones con el sector, y decide darle una oportunidad: busca algunos momentos de luz en su pasado, atraviesa el pozo negro del engreimiento y la prepotencia, y llega a la infancia e inocencia de un Ego que muestra su verdadera cara, la de una persona normal y sin absurdas distancias respecto al pueblo llano. Tras un plato nada sofisticado pero bien preparado, nuestro crítico recupera la sencillez, la sonrisa y el gusto por lo natural y positivo, pierde los aires de solemnidad en los que se había instalado. Por eso, al final —en la película y en la realidad— parece que Pixar y la crítica se van a llevar bien, y que incluso pueden llegar a emprender algo juntos, de calidad y a la vez popular. Y a nosotros sólo nos queda aprender la lección de Pixar y de Ego.
En la imagen: Ego en “Ratatouille” - Copyright © 2007 Walt Disney Pictures y Pixar Animation Studios. Distribuida en España por Walt Disney Studios Motion Pictures Spain. Todos los derechos reservados.
Vaya, ya decía yo que mi despacho-ataúd tenía algo de raro… XD
Anton Ego (por cierto, parece sacado de “La novia cadáver”) es uno de los grandes personajes de todo lo estrenado en el último año. Y el “cuento moral” de su relación con la crítica uno de los guiños más inteligentes que he visto en mucho tiempo.
Un saludo!
Estoy de acuerdo con Miguel, uno de los mejores personajes que se han creado últimamente. Y, por cierto, nada que ver con la torpe pataleta contra la crítica que Shyamalan metió con calzador en “La joven del agua”, también a través de un personaje.
He estado buscando el fragmento de ese memorable monólogo que pronuncia Anton Ego al final, y que es para enmarcarlo, pero sólo lo he encontrado en v.o. sin subtitular. De todas formas, dejo una traducción en español que he encontrado en un blog, por si alguien quiere recordar sus palabras:
El trabajo del crítico es sencillo en más de un sentido. Arriesgamos muy poco, y sin embargo usufructuamos de una posición situada por encima de quienes someten su trabajo y su persona a nuestro juicio. Prosperamos gracias a nuestras críticas negativas, que resultan divertidas cuando se las escribe y cuando se las lee.
Pero la cruda verdad que los críticos debemos enfrentar es que, en términos generales, la producción de basura promedio es más valiosa que lo que nuestros artículos pretenden señalar. Sin embargo, a veces el crítico realmente arriesga algo, y eso sucede en nombre y en defensa de algo nuevo.
Anoche experimenté algo nuevo, una comida extraordinaria hecha por alguien único e inesperado. Decir que ese plato y su cocinero pusieron a prueba mis preconceptos equivaldría a incurrir en una subestimación grosera, cuando lo cierto es que ambos lograron conmover lo más profundo de mi ser.
Antes de este suceso, nunca escondí mi desdén por el lema del Chef Gusteau: “cualquiera puede cocinar”. Pero, me doy cuenta, recién ahora comprendo sus palabras. No cualquiera puede convertirse en un gran artista, pero un gran artista sí puede provenir de cualquier lugar.
Recuerdo perfectamente -y no es habitual; no suelo recordar casi nada de una peli al muy poco tiempo de haberla visto…- ese discurso, casi al final de la película, y lo tremendamente impresionado que me dejó. La peli no me entusiasmó demasiado, pero he de reconocer que ese texto es una auténtica genialidad. Gracias, Tònia, por traérnoslo aquí.
Un abrazo.
Ahora que lo dices, Miguel Ángel, tienes razón: las ojeras y el tono cenizo de Ego pegan muy bien con “La novia cadáver”. Igual, además de la sonrisa y la boina de su nueva vida, había que haberle cambiado el nombre… porque eso de “ego” suena mal.
Pues ya sabes, Almudena… tómate tu “ratatouille” de la infancia y a sonreir. Y si tienes flores en tu “despacho-ataúd”, ten cuidado que no sean de las típicas de los cementerios sino hermosas y olorosas…
Gracias, Tònia, por el discursito de Ego, que no tiene desperdicio. Es como para imprimirlo y reelerlo de vez en cuando… no vaya a ser que de tanto criticar acabemos como el pobre y orgulloso solitario.
Tònia, por una vez, y sin que sirva de precedente, te doy la razón en lo del calzador crítico de “La joven del agua”: “Ratatouille” gana por goleada.
Respecto a la transcripción… no puedo evitarlo, me suena un poco mal, porque en la versión española no emplean palabros como “usufructamos” o “preconceptos”… en cuanto tenga un rato, prometo transcribir lo que dice en el doblaje español, y lo colgaré por aquí.
Un saludo!
Miguel, deduzco (porque no me paré a mirarlo) que es un blog sudamericano, así que en la traducción usan palabras que no solemos emplear por aquí en el lenguaje común. Pero es lo mejor que encontré. Si tuviera tiempo (cosa que ya no sé qué es lo que es, la verdad XD), yo misma subiría el fragmento en v.o.s.e.
MAS QUE CRITICAR SI USAMOS O NO PALABRAS EN UNO U OTRO PAIS, LO QUE DEBEMOS CONSERVAR ES LA ESCENCIA, EL MENSAJE FINAL
DESDE PUEBLA, MEXICO, SALUDOS
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Lo cierto es que se nota demasiado que los de Pixar no querían ensañarse del todo con la crítica, por si acaso, pero lo bueno es que al final han sabido manejar el asunto muy bien y en la película queda estupendamente.