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Miércoles 30 Abril 2008

Como a mi compañero Miguel Ángel Delgado, también a mí me ha sorprendido la cantidad de comentarios que ha suscitado la película “Juno”. Y sobre todo el carácter discursivo sobre cuestiones morales que la historia del embarazo adolescente-aborto-adopción ha provocado. Se nota que la película ha llegado al público, y parece que ha afectado a sus ideas porque más de uno se ha “lanzado” a dar su opinión sobre aspectos existenciales y no cinematográficos. Veo que a un lector le parece «neoconservadurismo progre» y «folletín antiabortista», mientras que otro la califica como atrevida por «decir las cosas claras y sin tapujos […], no como en su conservador país», y otro habla de que «tenía que quedarse con el bebé, ya que lo había tenido» ya se ve que hay distintas sensibilidades y percepciones. También hay quien lo tacha de «cuento americano» porque está lleno de improbabilidades… ¿pero no se trataba de un guión construido desde la ficción?

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Sin embargo, este último comentario no deja de tener su interés porque ciertamente estamos ante un producto típicamente americano. Y lo es por dos factores: en primer lugar, como ya decía en mi crítica, por el carácter pragmático de la protagonista a la hora de afrontar los problemas, siempre mirando hacia delante y buscando una solución, sin detenerse en especulaciones teóricas o grandes profundidades morales: aquí y ahora tenemos esto (un embarazo), se nos ofrecen estas posibilidades (aborto, adopción, quedarse con el niño), y elijo ésta que me parece la mejor (en este caso, adopción); en segundo lugar, porque se nota que Jason Reitman apuesta por la libertad como un absoluto, por la libre elección del individuo en sus concretas actuaciones, sin tener en cuenta ningún valor moral objetivo o previo: Juno podía haber hecho una u otra cosa, y para Reitman todo estaría bien, por lo que yo no veo al director como un antiabortista, sino como un liberal a ultranza.

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Idéntica postura adoptó antes en “Gracias por fumar”, alegato contra la manipulación de la verdad y de la vida de los acosados fumadores… por el poder político, periodístico o por otros “grupos de presión”; entonces, el habilidoso y maquiavélico Naylor decía ante la comisión presidida por el senador: «a mi hijo, cuando sea mayor de edad, si quiere fumar, yo le compraré su primera cajetilla [aunque sepa que le matará]». Por eso, ante este cruzado de la libertad, no creo que tenga mucho sentido esa cascada de comentarios morales —aunque están en su derecho, por supuesto, y se agradecen las opiniones— sobre comportamientos de Juno, padre, madre, amiga, amigo, madre adoptiva…, porque el tema de fondo es, simplificando, que ”no hay verdad por encima de mi libertad, y todo es válido aunque mate o me mate”. Eso sí, en lo que todos parecen estar de acuerdo es que “Juno” (también “Gracias por fumar”, en mi opinión) es una película entretenida, divertida, fresca, positiva, bien llevada y mejor interpretada…, algo que podemos festejar y algo que también es propio de ese joven país que está al norte de México y al sur de Canadá.

En las imágenes: Arriba, Ellen Page en “Juno” © 2007 Hispano Foxfilm. Todos los derechos reservados. Abajo, Aaron Eckhart en “Gracias por fumar” © 2006 Hispano Foxfilm. Todos los derechos reservados.

Martes 29 Abril 2008
Escrito por Miguel A. Delgado el 29.04.08 a las 16:00
Archivado en: Estrenos

Bueno, después de unas semanas un poco raras, vuelve la normalidad a la cartelera. O sea, que un estreno potente procedente de Hollywood salta la banca y deja pocas opciones al resto del pelotón. Y ese bombazo (o aspirante a, que en estos tiempos de inestabilidad taquillera estas cosas son siempre difíciles de asegurar a priori) es, claro está, “Iron Man”, uno de los pocos integrantes de la escuadrilla Marvel que aún no había sido llevado a la gran pantalla. ¿Los alicientes? Pues más o menos los de siempre: perspectivas de espectacularidad a raudales, un actor carismático que puede tener aquí la oportunidad para rehabilitarse totalmente ante la taquilla tras haberlo hecho, al parecer, en otras facetas (Robert Downey Jr.), y un puñado de secundarios de mayor o menor atractivo (de la sosa monez de Gwyneth Paltrow a un Jeff Bridges haciendo de malo, lo que siempre tiene su punto). ¿Desventajas? Que Iron Man, en realidad, siempre ha sido una copia poco disimulada de Batman en lo que respecta a su origen y características. ¿Superará la cinta ese handicap? A partir de mañana mismo tendremos la respuesta.

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Y claro, con un blindado tan avasallador, poca tarta le van a quedar a los demás, por mucho que tengan dentro a todo un Al Pacino (“88 minutos”), a viejas glorias en bajas horas interpretativas (Pierce Brosnan en “Chantaje”; Antonio Banderas y Meg Ryan en “Mi novio es un ladrón”), coartada cultureta (“La duquesa de Langeais”, del pope del elitismo cinéfilo Jacques Rivette), plantilla de comedia romántica del montón (“Definitivamente, quizás”), o un toque patrio (“Un poco de chocolate”). No, todo parece indicar que ni aunque todas éstas se juntaran en plan X-Men, lograrían apenas hacer mella en la metálica y acorazada recaudación que le espera al superhéroe de chapa. Y si no, al tiempo.

En la imagen: Fotograma de “Iron Man” - Copyright © 2008 Marvel Studios y Fairview Entertainment. Foto por Zade Rosenthal. Distribuida en España por Sony Pictures Releasing de España. Todos los derechos reservados.

Los estrenos de esta semana se adelantan a mañana miércoles, día 30, con motivo del próximo puente festivo. Entre las novedades, ¿alguien tiene alguna duda de que “Iron Man” va a auparse al primer puesto de la taquilla? No sé cuánto recaudará y si se convertirá en el éxito que esperan sus responsables, quienes parecen creer que tienen un auténtico diamante en bruto en sus manos, pero lo cierto es que esta película abre la temporada cinematográfica más importante del año: la veraniega. He de reconocer que el primer tráiler me dejó bastante decepcionado, una sensación que no se disipó cuando por fin pude echarle un vistazo a su segundo avance. En ellos, prácticamente nos desvelan todo el prólogo del largometraje (esperemos que sea lo más breve posible), aunque luego no dan excesivas pistas sobre su argumento, algo que se puede deber a varios motivos: 1) ¿argumento? ¿qué quiere decir eso?; 2) lo importante del asunto es contentar al personal con unos cuantos chistecillos y varias escenas con efectos especiales; 3) es mejor no avanzar demasiado de su trama al espectador para así sorprenderle. Ojalá esta última opción sea la que hayan tenido en mente los artífices de esta superproducción de Marvel.

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El resto de novedades de la cartelera nada podrá hacer frente al Hombre de Hierro, empezando por Al Pacino y “88 minutos”, cinta que, al igual que en otros países, ya creía que iba a lanzarse directamente en DVD. Lo mismo se puede decir de “Chantaje”, y eso que también cuenta con un reparto de primera (Pierce Brosnan, Gerard Butler, Maria Bello). El cine comercial no termina ahí, puesto que llega a nuestras pantallas otro estreno mundial: “Mi novio es un ladrón”. Antonio Banderas intentará hacernos reír en esta comedia que tiene un tráiler espantoso y unos efectos especiales igual de horribles (ah, no, la cara de Meg Ryan está así por culpa de todos esos extraños potingues que se inyectan las estrellas de Hollywood para ocultar el paso de los años). Dejo para el final “Definitivamente, quizás”, entre otras cosas porque no soporto a su principal intérprete: Ryan Reynolds.

En la imagen: Fotograma de “Iron Man” © 2008 Sony Pictures Releasing de España. Todos los derechos reservados. Meg Ryan en “Mi novio es un ladrón” © 2008 DeAPlaneta. Todos los derechos reservados.

Lunes 28 Abril 2008

El cine indie siempre ha sido, o al menos así parece que lo hemos querido ver desde esta orilla del Atlántico, lo que los norteamericanos hacían cuando se ponían a rodar como si fueran franceses. Bueno, más o menos. Pero, últimamente, incluso esta división de plata del gran conglomerado industrial cinematográfico-estadounidense parece vivir momentos difíciles. Cuando por las calles de Sundance se mezclan los supervivientes de Seattle con gente como Paris Hilton, es que algo pasa. Y cuando los grandes estudios crean sus divisiones para hacer películas de bajo presupuesto (eso sí, muy arties, que no es lo mismo ser cutre en plan serie B que creativo a lo John Cassavetes), con sus logos calculadamente desmañados, nos reafirmamos en la pregunta: ¿qué le pasa al cine independiente?

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Es más, ¿por qué la versatilidad de fórmulas que antes existía para presentar una mirada alternativa a la del grueso de la producción más comercial parece haberse reducido en los últimos tiempos a un esquema mil y una veces repetido? Es decir, el del friqui inserto en un contexto más o menos tradicional, a ser posible nevado y aislado (lo que parece devolver a la tal comunidad la condición de representativa del núcleo originario de lo que luego ha venido a llamarse Estados Unidos de América), y que por contraste acaba revelando la verdadera esencia de esos habitantes. El último ejemplo en llegarnos es “Lars y una chica de verdad”, pero hemos tenido últimamente nuestras buenas dosis con “Juno”, “Pequeña Miss Sunshine”, “Thumbsucker”, “Ghost world”, “La peligrosa vida de los Altar Boys”… Al final, uno se pregunta si la cosa no tendrá trampa: como nos demuestra la experiencia, llegado el caso los friquis pueden ser perfectamente absorbidos por el sistema y, por tanto, ver su potencial revulsivo desactivado. Y si no, que se lo pregunten a Tim Burton (que ya sé que nunca fue exactamente indie, pero friqui sí… al menos en una época).

En la imagen: Bianca y Ryan Gosling en “Lars y una chica de verdad” - Copyright © 2007 Sidney Kimmel Entertainment y John Cameron/Sarah Aubrey Productions. Distribuida en España por Versus Entertainment. Todos los derechos reservados.

Sábado 26 Abril 2008
Escrito por Miguel A. Delgado el 26.04.08 a las 10:00
Archivado en: Sociedad

El otro día, en la sesión a la que acudí a ver “Mil años de oración”, escuché una de esas cosas que deberían darnos bastante que pensar a los que nos dedicamos a esto de escribir, y sobre todo opinar, sobre cine. Cuando terminó la proyección, pareció evidente que a la señora que ocupaba la butaca contigua a la mía, y que había acudido con una amiga, no le había gustado nada la película. Hasta ahí bien, normal, cosas que pasan. El problema fue que, al proclamar su desazón y su disgusto por, según ella, haber perdido hora y media de su valioso tiempo, encontró rápidamente una persona concreta en la que concentrar toda la culpa de su decepción: un famoso crítico de un no menos afamado medio que, según ella, “ya se lo había hecho dos veces”. Y tal fue su indignación, que incluso acabó recurriendo a términos y expresiones, dirigidas al susodicho (y afortunadamente no presente) crítico, que, la verdad, nunca habría imaginado fuesen capaces de ser pronunciadas por boca de señora de apariencia tan digna.

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Lo cierto es que, cuando salí del cine, lo hice un tanto inquieto. Evidentemente, uno no puede soñar siquiera con acercarse a la capacidad de influencia de un crítico de una firma del calibre de la que había indignado a la señora, pero me consta que hay un puñado de gente tan tremendamente generosa (y atrevida, habría que añadir) que lee o consulta de vez en cuando lo que uno escribe, tanto aquí como en LaButaca.net. Y, ¿qué quieren que les diga? La posibilidad de decepcionar alguna vez a alguien cómodamente sentado en una sala o en su casa, porque se fió de lo que uno dijo, de que alguien se vea en la necesidad de invocarme no sólo a mí, sino a todo mi árbol genealógico… pues que me da mucho respeto. Menos mal que aquí pasamos más desapercibidos (afortunadamente, no ha llegado la horrorosa costumbre de ponernos el careto al lado de nuestra firma, como por desgracia se extiende cada vez más en la prensa escrita), pero, por si acaso, ya me he montado un plan personalizado de flagelaciones y penitencias varias para purgar mis posibles faltas. Y aún más importante: me he comprado un casco para ponérmelo mientras escribo las críticas; visto lo visto, cualquier precaución empieza a ser poca.

En la imagen: El crítico repelente interpretado por Bob Balaban en “La joven del agua” - Copyright © 2006 Warner Bros. Pictures, Legendary Pictures y Blinding Edge Pictures. Distribuida en España por Warner Bros. Pîctures International España. Todos los derechos reservados.

Viernes 25 Abril 2008
Escrito por Manuel Márquez el 25.04.08 a las 9:00
Archivado en: Estrenos

Un par de semanas después de su finalización, el Festival de Cine Español de Málaga sigue generando un cierto efecto de “onda expansiva”, en virtud del cual van llegando a nuestras carteleras —eso sí, en pequeñas dosis, siempre minoritarias en proporción al volumen total de estrenos— aquellas películas que obtuvieron en el mismo más éxito o repercusión. De tal modo que este viernes nos encontramos en las salas no sólo con la nueva cinta del tándem José Corbacho-Juan Cruz, esa “Cobardes” a la que la (desgraciada) actualidad de que goza su tema central (el acoso escolar), unida a las buenas expectativas generadas por su ópera prima precedente (la tan premiada y celebrada “Tapas”), ha proporcionado una excelente rampa de lanzamiento —en cuanto a expectación e interés despertados—, sino también con el film que, al fin y a la postre, terminó elevándose con el “premio gordo” del mencionado certamen: “3 días”, primer largo como realizador del joven director cordobés F. Javier Gutiérrez, y una apuesta tan arriesgada como a contracorriente respecto a las que suelen ser premisas habituales (temáticas, formales, tonales y/o genéricas) de nuestro cine, más apegado a dramas y comedias “a ras de tierra” que a producciones de género en las que prima un cierto grado de complejidad técnica.

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De la medida del riesgo que comporta la propuesta (a la que presta soporte, entre otros, y en lides de producción, una figura del peso de Antonio Banderas) ya nos arroja bastante idea la circunstancia de que la concesión de la Biznaga de Oro fuera recibida por la crítica especializada con una mezcla de sorpresa y escepticismo. Y es que ¿cuántas películas españolas se mueven en el género de la ciencia-ficción, línea terror apocalíptico, adobado con fuertes componentes de suspense y drama criminal? Así que, aun cuando sea sólo por mera curiosidad, ya merecerá la pena acercarse a las salas a comprobar si el novel Gutiérrez ha sabido barajar con suficiente solvencia material tan complicado y que, gozando de una excelente salud comercial (al menos, a tenor de los resultados de los largometrajes foráneos que, bajo tales premisas, han llegado a nuestra cartelera en los últimos años), será sometido, sin duda alguna, a esa siniestra “lupa” de aquéllos que, con la escopeta cargada, ya esperan, con avieso regocijo, poder argüir la manida frase aquella de “éstas, que las hagan los americanos, que son los que saben…”. Pero, ¿son los únicos? Igual resulta que no…

En la imagen: Fotograma de “3 días” - Copyright © 2008 Maestranza Films, Green Moon y Pentagrama Films. Distribuida en España por Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

Jueves 24 Abril 2008
Escrito por Miguel A. Delgado el 24.04.08 a las 15:30
Archivado en: Estrenos

El cine español (sí, sí, ése que siempre está en crisis) tiene dos almas: una oficial, la que recibe toda la atención de los medios, cuyas presentaciones encuentran cabida en las grandes cadenas (apoyadas en muchas ocasiones por las filiaciones televisivas de algunos de los participantes); y otra, la de un puñado de amantes desaforados del cine, y más del de género, que consiguen a veces acceder a la primera división del largometraje tras foguearse durante años en el apasionante y duro mundo del cortometraje. Pues bien, este fin de semana la cartelera acoge un destacado combate entre un representante de cada una de esas almas… aunque con contaminaciones curiosas.

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Expliquémonos: si los galardones del Festival de Málaga son tan importantes como se les supone, entonces el honor de ser la película de la semana tendría que recaer sobre “3 días”, de F. Javier Gutiérrez, una propuesta original en nuestro cine, ganadora de la Biznaga de Oro del certamen (además de las de Plata a la Mejor Actriz de Reparto y Mejor Maquillaje), y que aborda nada menos que el advenimiento del fin del mundo por el impacto de un meteorito… en el microcosmos de un pueblo español. Enfrente, un título que seguramente muchos daban como seguro ganador del festival, “Cobardes”, de José Corbacho y Juan Cruz, una apuesta que parte con la intención de ser tan exitosa como su anterior cinta, “Tapas”. Para una cinematografía eternamente en crisis, no está nada mal, no señor.

En la imagen: Escena de “3 días” - Copyright © 2008 Maestranza Films, Green Moon y Pentagrama Films. Distribuida en España por Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

Bueno, por fin una semana de gran variedad en la cartelera, siendo realmente sorprendente las a priori atractivas propuestas que mañana viernes nos llegan a la cartelera por parte de nuestro cine. Por un lado tenemos “3 días”, que viene a ser como “Armageddon” pero sin la habitual parafernalia de Michael Bay. Por otro nos topamos con “Cobardes”, cinta con la que comprobaremos si José Corbacho y Juan Cruz son capaces de mantener el buen nivel que consiguieron con “Tapas”, su ópera prima. Finalmente también se estrena “Proyecto dos”, que tiene toda la pinta de ser uno de esos productos comerciales al que, sin embargo, el público le dará la espalda.

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“Como locos… a por el oro” es la cinta palomitera de la semana, lo que no quiere decir que vaya a ser la más entretenida de todas las que llegan a los cines durante estos días (de hecho, su tráiler no es que incite al entusiasmo). Los que quieran ver una película de mayor enjundia pueden darle una oportunidad a “Cosas que perdimos en el fuego”, filme en el que Halle Berry nos demuestra por qué es una buena actriz. Finalmente, Keanu Reeves se apunta con “Dueños de la calle” a uno de esos thrillers que quieren ser algo más que un vulgar título destinado a complacer a las masas. Ah, y no quisiera olvidarme de “Lars y una chica de verdad”, cuyo argumento resulta de lo más pintoresco.

En la imagen: Matthew McConaughey en “Como locos… a por el oro” © 2008 Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos reservados. Halle Berry en “Cosas que perdimos en el fuego” © 2007 Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados. Keanu Reeves en “Dueños de la calle” © 2008 Hispano Foxfilm. Todos los derechos reservados. Detalle del cartel de “3 días” © 2008 Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

Miércoles 23 Abril 2008

Se veía venir, casi desde el momento en que cogió el timón de la Seminci. La suya ha sido una travesía de tres años, entre quejas y justificaciones, con una Semana a la deriva y sin rumbo claro, con la larga sombra de Fernando Lara acechando y una imagen que se iba deteriorando, arrinconado por otros festivales de mayor proyección y riesgo. Juan Carlos Frugone ha presentado su dimisión como director de la Seminci, aunque su contrato le obliga a permanecer tres meses en el cargo para preparar la próxima edición. En declaraciones suyas, manifiesta que ya están organizados los ciclos y encargado el cartel, e incluso seleccionada alguna película; y que tratará de colaborar para que el nuevo director se encuentre la mejor Seminci posible.

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Es cierto que, en estas tres ediciones, Frugone ha intentado algunas cosas, como esos ciclos de cine y nuevas tecnologías, con conferencias y sesiones sobre el cine y los videojuegos, o haberse atrevido a abrir la Semana con cine de animación, por ejemplo. Pero esencialmente ha seguido nutriéndose de películas de Cannes y otros festivales, organizado ciclos paralelos un tanto peregrinos y sin gancho, y no ha acertado a vender una imagen renovada y fresca del festival. Ha defendido su gestión por haber sido el primero bajo cuyo mandato ha ganado la Espiga una cinta española (“14 kilómetros”, de Gerardo Olivares) o el director más joven de la historia (Matías Bize con “En la cama”), pero ni uno ni otro son propuestas de primera ni han despuntado después, como tampoco la tercera espiga (“Optimistas”, de Goran Paskaljevic) era merecedora de tal galardón.

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Tres ediciones mediocres que hacían prever un desenlace fatal en cualquier momento. Todo se precipitó cuando hace unos días envió una carta a los miembros del Patronato de la Seminci, filtrada a la prensa por un concejal socialista, en la que exponía una serie de exigencias para continuar al frente. Al alcalde —a la sazón Presidente del Patronato— le faltó tiempo para tomárselo como un ultimátum e iniciarse una serie de fuego cruzado que no podía llevar a buen puerto. En síntesis, Frugone reclamaba libertad para formar un equipo de su entera confianza —problemas personales con algún colaborador en la gerencia y en tareas administrativas—, mientras que el alcalde popular exigía una mayor permanencia en la ciudad y una mayor profesionalidad en la programación, a la vez que retaba al director a hacer una propuesta de equipo. No la ha habido, y él mismo ha anunciado que se va por no poder trabajar a gusto en estas circunstancias.

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No toda la culpa la tiene Frugone, porque el mal estaba ya incubado desde los últimos años de Lara, con vicios “pactados” como no estar obligado a vivir en la ciudad —con la dificultad para seguir “a pie de obra” la construcción de la Semana—, o disponer en la práctica de un equipo organizador sólo durante tres meses —lógicamente con un contrato, al menos el director y el equipo inmediato, de todo el año—. Está claro: así no se puede, y las consecuencias están a la vista, y quizá perduren si no se rectifica a tiempo. Ahora, a buscar sustituto —tarea nada fácil, con tantas exigencias políticas y compromisos personales—, a esperar un poco de reflexión sobre lo ocurrido y a desear una transición no traumática, porque su historia se lo merece.

En las imágenes: Logotipo de la Seminci y Juan Carlos Frugone en distintos momentos de las pasadas ediciones; en la foto del medio, junto al alcalde de Valladolid, Franciso Javier León de la Riva, y la actriz Rosana Pastor © SEMINCI. Todos los derechos reservados.

Martes 22 Abril 2008

El canadiense Denys Arcand ha continuado su demolición de lo que considera un edificio en ruinas, la civilización occidental-neocapitalista, o quizá haya intentado apuntalar sus mil grietas para salvar lo que de bueno tiene. No se sabe muy bien. Con “La Edad de la Ignorancia” concluye la trilogía comenzada con “El declive del imperio americano” y “Las invasiones bárbaras”, y lo hace con una comedia de tono muy ácido y corrosivo. Su sarcasmo y cinismo no dan puntada sin hilo, y las historias reales e historietas fantásticas de Jean-Marc no dejan aspecto social o personal sin parodiar. La mirada de Arcand es distante e inteligente, hipertrofiada a propósito, dispuesta a llevar hasta el absurdo las paradojas del hombre moderno que ha buscado ser libre e independiente, huyendo de sí mismo y con una fe inquebrantable en el progreso. Su propuesta no deja de ser un encadenamiento de situaciones esperpénticas, simplonas y torpes en unos casos, surrealistas y futuristas en otros, exageradas y pesimistas siempre.

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Con un bisturí que necesitaría un poco más de precisión para atender a los matices, Arcand realiza una operación en que el trabajo burocrático o absorbente anulan al individuo, donde las familias rotas o la infidelidad conyugal son lo habitual, donde la obsesión por la salud y el individualismo —con el videojuego como estandarte— conducen a una soledad plasmada en ese tristísimo funeral o en ese estadio convertido en oficinas. No salen bien parados los adultos a la hora de ejercer su autoridad, y tampoco la generación futura que llega sin valores y de vuelta de todo… y así podríamos seguir un buen rato. Todo queda patas arriba en un panorama en que la huida de la realidad es generalizada: el protagonista lo hace con su imaginación para fantasear con las mujeres o envanecerse con éxitos políticos/literarios, su esposa lo hace llenando sus días de una trepidante actividad que la impidan pararse a pensar, sus hijos con las mencionadas maquinitas…, y esos penosos y un tanto hipócritas “mascarados” del torneo yéndose del mundo actual porque piensan que “cualquier tiempo pasado fue mejor”.

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Es el gran teatro del mundo que se engaña a sí mismo, como nos engaña Arcand con este retrato pesimista y poco sutil, aunque en el tramo final cambie de orientación. Entonces llegan los aires frescos del campo, de las cosas pequeñas y sencillas, de la realidad tangible y presente… En parte, tiene razón Arcand: hay que conformarse y disfrutar con lo que se tiene, no ahogarse en lo material ni en lo utópico, abrirse a lo natural y escapar de los mundos artificiosos vacíos de humanidad… Pero ojo, porque por momentos parece que nos vende la misma “moto” falsa que critica desde la exageración. Tampoco es para ponerse así, y unos minutos de luz no son suficientes para equilibrar una cinta tan descompensada hacia lo negativo y lo frívolo. Aire, señor Arcand, aire natural y sin contaminar, y un poco de espacio para salir del inmanentismo que enfáticamente predica.

En las imágenes: Dos escenas de “La Edad de la Ignorancia” - Copyright © 2007 StudioCanal, Cinémaginaire, Mon Voisin Productions y Ciné-@. Fotos por Jan Thijs. Distribuida en España por Golem. Todos los derechos reservados.