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Sábado 28 Junio 2008

Tras su éxito como cortometrajista, Nacho Vigalondo sigue los pasos de otros jóvenes directores que han querido iniciar su carrera desde el cine de género. “Los cronocrímenes” encuentra en el thriller fantástico y el suspense la manera de ganarse al público como ya hicieran “El orfanato” y “[Rec]”, películas con las que comparte originalidad y capacidad para capturar la atención del espectador, gracias sobre todo a un guión muy ajustado en los más mínimos detalles. Sin duda, este viaje a través del túnel del tiempo ha sido visitado por películas como “Primer” o “Regreso al futuro”, pero Vigalondo abandona las pretensiones científicas de la primera y rehuye el tono puramente lúdico de la segunda, para moverse en un terreno más cinematográfico, con Alfred Hitchcock y Stanley Kubrick como referencias, y dotarle de cierta hondura filosófica.

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Una película que explota su condición de pequeña producción, con pocos personajes y localizaciones, una técnica digital con fotografía realista y factura casera, y sobre todo con una idea brillante y una calculada labor de montaje. Con todos esos elementos, logra generar atmósferas llenas de tensión dramática, donde el protagonista tiene que luchar contra el fantasma vendado y contra el tiempo que se vuelve contra él mismo. Poco se debe decir de su argumento, que puede verse como un divertimento en torno al tiempo y a los intentos por corregir los acontecimientos del pasado o prever los del futuro, pero que también admite una segunda lectura de mayor profundidad que nos permitiría interesantes reflexiones sobre la propia identidad —por algo uno de los personajes aparece con el rostro oculto bajo unas vendas—, sobre la conciencia y la culpa —con el deseo, la infidelidad y la purgación como fases oníricas de un marido vulgar—, sobre la mirada del espectador cinematográfico que crea en su imaginario su propia representación de la realidad. Voyeurismo, imaginación y conciencia como las tres etapas de la persona que busca nuevas realidades —insatisfecho con lo que tiene—, cuidando sus emociones y no poniendo en peligro el amor de su vida, para terminar aceptando el presente y su condición de criatura, rechazando la tentación de querer ser Dios y dominar el sentido de la Historia. Leer más >>

Es increíble el poder que ha adquirido Judd Apatow en un breve período de tiempo, no sólo gracias al éxito de algunas comedias que ha dirigido (“Lío embarazoso”, “Virgen a los 40″), sino sobre todo debido al gran resultado que han obtenido en la taquilla algunas de las numerosas películas que ha producido (“Supersalidos”, “Pasado de vueltas” y “El reportero: La leyenda de Ron Burgundy” son un buen ejemplo de ello). “Paso de ti” también ha triunfado en la cartelera norteamericana, ingresando unos correctos 60 millones de dólares, el doble de lo que costó rodarla.

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El filme está protagonizado por Peter Bretter, un compositor que tiene una novia que, la verdad, parece sacada de una película de Adam Sandler (lo digo porque este espantoso actor siempre se rodea de despampanantes bellezas en todos y cada uno de los largometrajes en los que participa). La chica en cuestión se llama Sarah Marshall y es una estrella de la televisión, sorprendiendo un día a su pareja con la noticia de que quiere cortar con él. Éste se queda hundido y no sabe qué hacer con su vida, si bien al final sigue las indicaciones de su médico y se va de vacaciones a Hawái. La sorpresa llega cuando en el hotel en el que se aloja se topa con su ex, quien ya tiene una nueva compañía: un excéntrico roquero británico. Leer más >>

A una película como “El increíble Hulk”, el espectador puede ir para distraerse con las aventuras de un monstruo que quiere recuperar su humanidad y de varios individuos que se comportan como insaciables animales. También puede estar interesado en verla desde la óptica de la estética y del universo del cómic, y juzgar su más o menos lograda adaptación al lenguaje cinematográfico. De ello se han hecho eco en nuestra revista Joaquín R. Fernández., José Arce y Miguel A. Delgado con sus críticas, además de Almudena Muñoz Pérez con unos interesantes reportajes. Ahora me gustaría acercarme brevemente a la película desde un ángulo distinto, pero muy actual y oportuno. Porque, aunque sus pretensiones sean básicamente de entretenimiento, me parece conveniente no olvidar el lado antropológico y social que encierra, mostrado de manera simple pero clarividente.

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Por un lado, vemos cómo se descompone el rostro de quien sufre el descontrol de sus pasiones, hasta transformarse en un monstruo imprevisible que incluso se desconoce a sí mismo, que no es consciente ni recuerda sus propios actos tras esos momentos de cólera y excitación. En este grupo está Hulk y también su primo-hermano y adversario Abominación, que se le parece mucho pero que no es igual, porque el sustrato humano es radicalmente distinto. El primero sólo era un científico bueno e ingenuo que se expuso a un experimento peligroso, y que ahora quiere deshacerse de ese lastre de autodestrucción, que procura evitar los arranques de ira y defenderse en situaciones de acorralamiento. El segundo es un orgulloso militar entrenado para matar, acostumbrado a salir con éxito de sus batallas y que necesita experimentar el dominio sobre los que le rodean. Junto a ellos, el tercero en cuestión es el irresponsable general, que se sirve de la ciencia para sus objetivos de poder, y que recurre a armas cada vez más potentes y sofisticadas en su afán por controlar esa fuerza sobrehumana, como si la violencia se pudiera sofocar con más violencia (las referencias al fracaso de la guerra son evidentes). Tres individuos que sufren la cólera, el orgullo o la ambición pero que responden con reacciones dispares, que tienen el progreso en sus manos pero que han ignorado los principios éticos al comienzo, durante un tiempo o hasta el final del experimento. Parece claro, por otra parte, que el problema no está en la pasión humana, en el progreso científico ni en las circunstancias de injusticia que puedan darse, sino en el propio hombre, en su debilidad y en su soberbia. Leer más >>

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Jueves 26 Junio 2008
Escrito por Miguel A. Delgado el 26.06.08 a las 18:08
Archivado en: Críticas

A pesar de las simpatías, o la falta de ellas, que pueda despertar, nadie puede negar que Nanni Moretti es una de las escasas estrellas del cine italiano capaces de atraer público a las salas de nuestro país, en gran parte porque, para la mayoría, sigue siendo el creador de aquella película emblemática para toda una generación que fue “Caro diario (Querido diario)”. Y por eso no debería causar sorpresa que su rostro y su nombre se impongan en todo el material promocional de esta cinta protagonizada y coescrita por él, por más que la dirección recaiga en Antonello Grimaldi. Pero lo cierto es que, para la mayoría de los espectadores, éste es un detalle casi anecdótico, porque quien ocupa la pantalla a lo largo del 90 por ciento de metraje es Moretti.

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Hasta tal punto se adueña de ella, que es inevitable pensar en “La habitación del hijo” (cinta ésta sí 100% autoría suya), en gran parte por las similitudes temáticas: si en aquélla era la muerte de un vástago la que daba pie a mostrarnos la difícil construcción del duelo por parte de una familia disgregada en la pérdida, en “Caos calmo” son un padre y una hija los que pierden a su esposa y madre. Una pérdida que, como ocurre en tantas ocasiones, deja tras de sí más vacío, más extrañeza, que una verdadera expresión de dolor. En un mundo en el que todo va demasiado rápido, y en el que la existencia se limita a quemar una serie de etapas que la mayoría de los individuos siguen al pie de la letra sin plantearse siquiera su verdadera motivación o su significado (el matrimonio, los niños, la carrera profesional o el éxito social), el personaje que incorpora Moretti no encuentra un camino ortodoxo para salir de una vida que la tragedia le ha mostrado como puro simulacro: más atónito que horrorizado o deprimido, va comprendiendo hasta qué punto no conocía a su esposa, hasta qué punto no le llena su trabajo como ejecutivo que le permite recorrer el mundo y conducir un buen coche… y así, encuentra en un pequeño parque, situado frente al colegio donde cada mañana deja a su hija, un lugar tan ajeno a todo lo que le ha rodeado hasta ese momento, que le sirve como refugio, como algodón en el que envolverse para entregarse a la contemplación de su vacío interior. Leer más >>

Escrito por Miguel A. Delgado el 26.06.08 a las 14:48
Archivado en: Estrenos

Es algo personal: me irrita profundamente cuando los estamentos rectores del cine patrio se entregan al lamento por no ser suficientemente considerados por su público. Y sobre todo por una razón: porque es cierto que, en demasiadas ocasiones, la producción que viene de Hollywood acapara de manera injustificada las pantallas para ofrecernos cintas sin sustancia; pero, junto a ello, no es menos cierto que el establishment del cine español practica con frecuencia exactamente la misma política, reservando los mejores focos y la mayor promoción a títulos que no son, precisamente, dignos de ello. Una política que, como consecuencia directa, margina o dificulta que cintas infinitamente más interesantes que se hacen en nuestro país tengan una exagerada dificultad en llegar hasta nuestras pantallas.

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Este fin de semana se resolverá, por fin, una de esas injusticias con la esperada llegada de “Los cronocrímenes”, la última cinta de Nacho Vigalondo, a nuestros cines. Que un título como este, que ha sido merecedor de toda la atención en Estados Unidos (donde ya está en marcha un remake cuyas riendas lleva nada menos que Steven Zaillian), haya tardado en encontrar un distribuidor que lo traiga hasta nosotros, debería servir para dejar claro que hay algo que no funciona en nuestro cine, algo que va más allá de la fácil queja respecto a un público que, la experiencia lo demuestra, sí que sabe responder cuando se les ofrece lo que quiere ver. Pero claro, para colmo, a Vigalondo no se le ocurre otra cosa que estrenarse en el largo con una especie de thriller de ciencia ficción levantado con un presupuesto de risa… y, sin embargo, y pese a quien pese, es uno de los títulos españoles del año. Ahora sólo queda ver lo que aguanta en cartelera; esperemos que lo suficiente como para que, la próxima vez, no lo tenga tan difícil, y al menos podamos verla a la vez que los norteamericanos, esos “diablos terribles que quieren acabar con nuestro cine” y que sin embargo, a veces, son capaces de ver antes que nosotros lo mejor que tenemos.

En la imagen: Nacho Vigalondo durante la rueda de prensa de ”Los cronocrímenes” en Madrid, foto por Ralf Pascual © 2008 LaButaca.net. Todos los derechos reservados.

Fíjense en los dos grandes estrenos que mañana viernes llegan a la cartelera norteamericana: “WALL·E” y “Wanted (Se busca)”. El primero es la nueva propuesta de animación de Pixar, un título que nosotros no podremos ver hasta el próximo mes de agosto. El segundo es un thriller de acción protagonizado por James McAvoy, Morgan Freeman y Angelina Jolie (aquí se estrenará en septiembre). Después de que en los últimos meses hayan llegado a nuestros cines un buen número de producciones, ahora da la casualidad de que durante estos días apenas habrá novedades que ofrecer al público.

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¿Y quién tiene la culpa ello? Lo tengo muy claro: ¡la Eurocopa!. Las distribuidoras le tienen miedo a los grandes eventos deportivos y, por si España llega a la final (bendito milagro), han pensado que lo mejor es reservar su artillería pesada para otro momento. ¿Qué es lo que nos queda entonces? Desde un punto de vista comercial, “Paso de ti”, otra a priori tontorrona comedia proveniente de la cada vez más insoportable factoría de Judd Apatow (lo siento, pero no aguanto sus tráilers). Lo bueno es que el cine patrio tiene la oportunidad de colar un par de propuestas que, quién sabe, a lo mejor tienen algo de suerte en la taquilla, si bien no creo que se vayan a exhibir en numerosas salas. Por un lado tenemos “Los cronocrímenes”, cinta cuyo remake estadounidense ya se está preparando, mientras que por el otro nos topamos con “Rivales”, filme de Fernando Colomo que intentará hacerle la competencia a la película del mencionado Apatow. Con este panorama, casi que me quedo con el fútbol…

En la imagen: Fotograma de “Paso de ti” © 2008 Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados. Fotograma de “Los cronocrímenes” © 2007 Versus Entertainment. Todos los derechos reservados.

Martes 24 Junio 2008
Escrito por José Arce el 24.06.08 a las 20:27
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Uno de los factores que hermana las grandes producciones con algunos títulos comercialmente más modestos es el seguimiento mediático que reciben. La excesiva anticipación de la llegada a la cartelera despierta el interés de una audiencia en muchos casos tendente a extremar sus opiniones una vez disfrutado ─o sufrido─ un film elevado a los altares o defenestrado por el temible hype, generador de enaltecimientos o vapuleos sin medida. En el caso de “Los cronocrímenes”, la película ha transitado por el circuito festivalero durante más de un año antes de estrenarse en las salas españolas, recibiendo loas y halagos diversos y despertando el interés de Tom Cruise y Steven Zaillian, ni más ni menos, que serán los encargados de adaptar la historia al mercado USA; así pues, un bombardeo de publicidad gratuita que podía haber sentado muy bien o muy mal al debut de Nacho Vigalondo en el largometraje. Y el resultado ha sido…

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…estupendo, afortunadamente. Héctor (Karra Elejalde) contempla cómo una extraña figura con la cabeza envuelta en una gasa rosa asesina a una muchacha (Bárbara Goenaga). Cuando, más por un impulso morboso que humanitario, acude al lugar del crimen, es atacado por el psicópata. Huye, patoso y despavorido, hallando su único refugio en una especie de laboratorio en el que encuentra trabajando a un científico (el propio Nacho Vigalondo), que le insta a que se oculte en un extraño aparato que resulta ser una máquina del tiempo. Al salir de tan peculiar cacharro descubre que ha viajado unas horas atrás, lo que le dará la oportunidad de detener el homicidio. Realmente, es un auténtico placer poder disfrutar en gran formato de auténtica Serie B con esta propuesta en la que la solvencia del guión y la entrega absoluta por parte del equipo compensan sobremanera las limitaciones técnicas, presupuestarias o interpretativas ─el director no es, desde luego, un actor excepcional─ que pueda tener una producción de estas características. Por suerte, el estupendo periplo que más allá de nuestras fronteras ha protagonizado el film le ha permitido entrar a formar parte de la rueda comercial de estrenos en salas, poniéndola al alcance de un público mayoritario que sabrá valorar, esperamos, lo que a todas luces es una aportación fresca, valiosa y, por qué no decirlo, necesaria para nuestra eternamente titubeante, dubitativa y oscilante industria nacional. Leer más >>

Domingo 22 Junio 2008
Escrito por Miguel A. Delgado el 22.06.08 a las 4:21
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Hay algo en “El increíble Hulk” que tiene bastante de simulacro: ni es una película “seria” al estilo de, pongamos por caso, “Batman begins” (por no hablar de la soporífera anterior entrega de Ang Lee), ni es tampoco un divertido y desinhibido espectáculo como la reciente “Iron Man” (ni, por cierto, tan infantil como las dos entregas de Los 4 Fantásticos). De hecho, parece como si la cinta contuviese dos almas que se anulasen mutuamente, y así uno va atravesando su metraje sin saber a qué carta quedarse. Si los rumores decían que la acción arrancaba muy pronto y que el gigante verde no se hacía esperar, uno se sorprende cuando se encuentra con un foco mayor de lo esperado sobre Bruce Banner y su recorrido como fugitivo mientras busca una cura a su mal, el que le convierte en Hulk cuando se enfada o se excita.

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El problema es que, en realidad, este esfuerzo no siempre parece creíble, y eso acaba provocando que el conjunto atraviese por momentos levemente aburridos, algo desde luego imperdonable si hablamos de una cinta con la voluntad taquillera que se le presupone a ésta. Incluso, las complejidades argumentales se antojan bastante menos atractivas que las de, por ejemplo, la saga X-Men (especialmente su segunda entrega). Y además, existe un problema añadido: al menos, para quien firma esto, resulta imposible aceptar que Edward Norton y Hulk sean la misma persona (de hecho, a pesar de sus otros problemas, la asociación de Eric Bana con su álter ego infográfico funcionaba mucho mejor). Eso sí, nadie podría negar que Tim Roth difícilmente puede componer un malo que no sea creíble, por más que su transformación en una masa de carne como La Abominación sea quizá exigir demasiado a la suspensión de la verosimilitud por parte del espectador. Capítulo aparte merece una Liv Tyler que poco aporta a su personaje, más allá de su belleza (uno no puede evitar echar de menos, en ambos aspectos, a la Jennifer Connelly de la anterior versión) y un contenido William Hurt que cumple con la profesionalidad que es habitual en él, y desde luego de una manera mucho más digna que su participación en aquel bodrio titulado “En el punto de mira”. Leer más >>

Aunque la firme Antonello Grimaldi, “Caos calmo” es una película con el sello de Nanni Moretti, y no sólo porque sea protagonista y coguionista, sino porque en ella vuelve sobre sus obsesiones temáticas de siempre, y porque imprime una manera de mirar la realidad egocéntrica y autorreferencial que termina por agotar al sufrido espectador. De nuevo la muerte acecha y perturba, y de nuevo la sombra de la ausencia se alarga (como sucediera en “La habitación del hijo”) hasta modificar la existencia de un hombre de negocios que necesita aprender a ver la vida desde otra perspectiva. Pietro acaba de perder a su mujer trágicamente y se vuelca con una hija a la que acompaña a diario al colegio. Entonces descubre una nueva realidad que le era desconocida… en su mujer, en su hija y en sí mismo. Que traslade su oficina al parque no es sino la respuesta ante una vida gastada en proyectos profesionales y en una actividad desenfrenada, desprovista de afectos y que ha girado en torno a sí mismo. La nueva óptica en esos días gastados mientras observa a madres que van a recoger a sus hijos, a una joven que pasea a su perro o a un chico con “síndrome de Down” que “saluda” al automóvil cuyas luces parpadean… todo ello despierta en él una humanidad olvidada y una nueva jerarquía de valores.

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Evidentemente, esta historia mínima e intimista tiene un enorme potencial y atractivo, y promete una película de fuerte calado dramático y emotivo. Sin embargo, carece de esa fuerza, y pronto se pierde en la atonía de su protagonista, que nunca llega a enganchar al espectador y le obliga a presenciar su drama desde fuera, sin implicarse ni creerse su transformación interior. El problema es que Nanni Moretti ni siquiera llega a mostrar un estado de shock tras la pérdida de su mujer (aunque se trate de ocultar ese dolor que se presumiría y que no llega, algo que precisamente es lo que le lleva a recapacitar), y su mirada tampoco refleja los descubrimientos y evolución que su personaje parece experimentar. No es tanto una cuestión de interpretación sino de guión y caracterización de los personajes, con una subtrama financiera que distrae y enfría cualquier atisbo de empatía emocional —la secuencia de Roman Polanski como rico capitalista queda enfática y gratuita—, la del hermano del mundo de la moda no aporta nada, y la de la mujer rescatada del mar se redondea con una escena onírico-sexual tan fuera del tono general de la película como ridícula (más propia de una sesión psiquiátrico-freudiana de Moretti). Leer más >>

Sábado 21 Junio 2008

“Una historia de Brooklyn”, la anterior propuesta del realizador y guionista Noah Baumbach, no es que precisamente fuera santo de mi devoción, si bien poseía algunos elementos que merecían ser tenidos en cuenta. Ahora llega a nuestras salas “Margot y la boda”, una cinta en la que, en vez de corregir los errores de dicho trabajo, se reincide en ellos (no me extraña que el filme apenas recaudara un par de millones de dólares en los Estados Unidos).

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La historia comienza cuando la mujer que da vida al título del largometraje y su hijo viajan en tren para asistir al enlace de la hermana de ella, con quien, por cierto, mantiene una relación un tanto distante (de hecho, hace tiempo que no se hablan). Por supuesto, esto da pie a que surjan una serie de fricciones entre los distintos integrantes del relato y a profundizar, es un decir, en lo complejas que son las ataduras familiares. Leer más >>