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Jueves 31 Julio 2008
Escrito por Miguel A. Delgado el 31.07.08 a las 17:13
Archivado en: Estrenos

Stephen Sommers, el creador y director de las dos primeras entregas de la saga de “La momia”, me ha parecido siempre el equivalente en el cine de aventuras a lo que Michael Bay representa en el cine de acción: alguien que piensa que, no importa la idea que tengas para contar una historia, ésta siempre gana si la narras de la forma más estrepitosa posible, con un aluvión de efectos digitales de los que quitan el hipo, y atronando al espectador con todo el potencial que hoy por hoy permite la tecnología.

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Una teoría que, sin embargo, no lograba apagar del todo el encanto de la primera entrega, “The mummy (La momia)”, quizás porque la historia (inspirada en el original protagonizado por Boris Karloff) tenía suficiente potencial como para aguantar eso y más. Pero llegó la segunda… y ahí empezamos a ver que el camino escogido no llevaba demasiado lejos; que, de hecho, la acción parecía atascarse en un bucle en el que una y otra vez se nos narraba lo mismo, sólo que cada vez con un añadido espectacular más. Y ahora tenemos aquí “La momia: La tumba del emperador Dragón”, que tiene toda la pinta de seguir por el mismo camino, por más que Rob Cohen haya sustituido a Sommers en la silla de director. No sé, no sé, pero me da que ésta será la que definitivamente haga que me desenganche de la saga.

En la imagen: Fotograma de “La momia: La tumba del emperador Dragón” - Copyright © 2008 Universal Pictures, Relativity Media, Sommers Company y Alphaville Films. Distribuida en España por Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

En Hollywood siempre recurren a franquicias que les han reportado no pocos éxitos en el pasado para intentar animar sus cuentas corrientes. Aunque esta fórmula no siempre es símbolo de éxito (ahí tienen las paupérrimas recaudaciones de “X-Files: Creer es la clave”), este año hemos comprobado que títulos como “Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal” o “El Caballero Oscuro” dan la razón a los que prefieren apostar sobre seguro y darle al espectador aquello que ya conoce. Quizás por eso mismo “La momia: La tumba del emperador Dragón” sea una de las propuestas más esperadas de este verano, y ello a pesar de que no sólo cambie de director con respecto a sus antecesoras (Rob Cohen en lugar de Stephen Sommers), sino que incluso Maria Bello ha tenido que sustituir a Rachel Weisz en el papel de Eve.

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Estoy seguro que el filme mantendrá el mismo humor tontorrón de sus anteriores entregas, pero, no sé, quizás la historia del tirano Han resulte más interesante de lo esperado (eso sí, tiemblo ante lo que hayan hecho los guionistas Alfred Gough y Miles Millar con el ahora crecidito Alex O’Connell, quien parece dispuesto a convertirse en el Mutt Williams de esta saga; al menos Shia LaBeouf salió airoso de semejante reto, algo que no sé si conseguirá el casi desconocido Luke Ford). En cuanto al resto de las escasas novedades de la semana, llama la atención que llegue a nuestra cartelera una película, “Hellion: El ángel caído”, que en los Estados Unidos ya se estrenó el pasado mes de noviembre… ¡directamente en DVD!

En la imagen: Fotograma de “La momia: La tumba del emperador Dragón” - Copyright © 2008 Universal Pictures, Relativity Media, Sommers Company y Alphaville Films. Distribuida en España por Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

Miércoles 30 Julio 2008
Escrito por Miguel A. Delgado el 30.07.08 a las 20:41
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Si hay una película que de verdad puede tildarse de generacional, es ésta: pura enciclopedia del cine de acción ochentero, una amalgama de referencias a otras cintas que, además, en ningún momento se ocultan. Del John Carpenter de “1997: Rescate en Nueva York” (la protagonista, Rhona Mitra, es tan dura y tuerta como lo era el “Serpiente” Plissken que interpretaba Kurt Russell en aquélla, pero los milagros de la ortopedia del 2033, año en el que transcurre la película, posibilitan que ni se le note, salvo cuando se extrae el ojo para utilizarlo como cámara) a la saga de “Mad Max”, todo el metraje es un festín para el aficionado nostálgico, que se divertirá coleccionando referencias y menciones.

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Sin embargo, en manos de otro que no fuera Neil Marshall, el resultado hubiera sido una especie de tortilla paisana en la que la cosa tendría más o menos gracia, pero faltaría una unidad que le diera empaque. Y ahí es donde radica el principal mérito de esta cinta, en que su director sabe dar unidad narrativa y de estilo a esta historia de un comando en búsqueda desesperada, en la Escocia aislada por un nuevo Muro de Adriano del resto de Gran Bretaña por haber sido asolada por un virus letal, de una cura que evite que, quince años después, éste rebrote en un hacinado y decadente Londres. Una Escocia en la que el orden social se ha descompuesto a marchas forzadas, y en la que los supervivientes se encuentran divididos en dos grupos: una especie de neo punks que practican el canibalismo y la violencia extrema, y otro que se ha organizado siguiendo la estética y las formas medievales. Leer más >>

Martes 29 Julio 2008
Escrito por José Arce el 29.07.08 a las 20:00
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Pocas metas deben ser tan complicadas de alcanzar para un realizador extranjero como asentarse comercialmente en Hollywood. Si además nos referimos a cineastas orientales, protagonistas de un éxodo masivo a la soleada California desde todos los puntos del continente asiático en los últimos años, las dificultades se multiplican a la hora de conseguir un trozo de pastel; en el caso de los hermanos Pang, la pareja tailandesa tuvo su oportunidad en 2007 con “The messengers”, fallida en lo artístico y fugaz en la taquilla. Así que ahora recurren a otra fórmula habitual: adaptar al mercado USA una producción propia, estrella incluida.

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Joe (Nicolas Cage) es un asesino a sueldo que recibe el que será su último encargo, un trabajo cuádruple que le permitirá retirarse para siempre de tan compleja y peligrosa ocupación. Tiene reglas estrictas que cumple a rajatabla, sin apartarse jamás de ellas por lo que podría suponer para él o para quien descubra su verdadera labor. Sin embargo, cuando se cruzan en su camino el simpático Kong (Shahkrit Yamnarm), aspirante a aprendiz de la profesión, y la guapa, delicada y dulce Fon (Charlie Young), su código empieza a tambalearse. “Bangkok dangerous” vuelve a situarnos, una vez más, en ese limbo moral que pretende que nos pongamos del lado de alguien que esencialmente es un maníaco homicida, que por encargo se dedica a segar vidas ajenas sin contemplaciones, dudas ni miramientos; el cine incide una y otra vez en plantearnos la humanidad de estos personajes haciéndonos partícipes de sus dilemas internos, que finalmente les llevan a ponerse en contra de quien les contrata ante la imposibilidad de exterminar a alguna de sus víctimas. Obviamente, la reiteración temática juega en contra de este título, ya de por sí cansino y aburrido desde el mismo momento en el que la voz del protagonista abre en off una narración previsible que difícilmente sorprenderá al espectador ─no digamos si conoce el referente previo─. Leer más >>

Lunes 28 Julio 2008
Escrito por José Arce el 28.07.08 a las 13:27
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No podemos llegar a imaginar lo complicado que debe resultar para un realizador joven sacar adelante proyectos de modesto presupuesto y diferenciarlos del resto de propuestas similares ante el público, masa anónima guiada por baremos dependientes, simple y llanamente, de su antojo a la hora de pasar un par de horas de solaz entretenimiento. La solución que ha buscado Stewart Hendler a la hora de ganarse el beneplácito del respetable que acuda a contemplar este mediocre thriller de tintes sobrenaturales es otorgar los roles principales a dos iconos recientes de la pequeña pantalla, Josh Holloway (Sawyer en el fenómeno “Perdidos”) y Sarah Wayne Callies (Sara Tancredi en “Prison break”), y envolverlos en una historia que hace referencias a un montón de títulos por todos conocidos. Esto, desgraciadamente, no es suficiente.

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Max (Holloway) y Roxanne (Wayne Callies) son una joven pareja con bastantes apuros económicos que viven constantemente al borde de la ilegalidad. Están tratando, con sincero ahínco, de abandonar su existencia al margen de la ley cumpliendo un bonito sueño: abrir su propio restaurante en una pequeña localidad de Maine. Pero las cosas no salen como esperan ─malditas líneas de crédito─ y se ven forzados a ayudar a Sydney y Vince (Michael Rooker y Joel Edgerton) a secuestrar al hijo de una mujer rica, botín suficiente para empezar de cero sin mirar atrás. En teoría no debe haber problemas, pero al poco de que todo dé comienzo queda claro para unos y otros que el pequeño David (Blake Woodruff) no es un niño corriente. En realidad, el mozalbete es “Hellion: El ángel caído”, incomprensible título español de una producción originalmente denominada “Whisper” (susurro), mucho más acorde con las perversas habilidades del muchacho; evidentemente, responde tal rebautizo a las aspiraciones de la distribuidora de rascar algo en taquilla, ya que la cinta ha sido lanzada directamente en formato doméstico en casi todo el mundo. Leer más >>

Domingo 27 Julio 2008

Hay series que llegan a trascender su mera condición de programas televisivos. Desde “Star Trek” hasta “Perdidos”, algunos espectáculos de la pequeña pantalla sobrepasan la experiencia individual y acaban convertidos casi en una religión, una experiencia colectiva capaz de levantar pasiones, polémicas y debates casi incomprensibles para el resto de mortales que no se sienten partícipes del fenómeno. El caso de “Expediente X”, con la serie de ciencia ficción creada por Chris Carter en 1993 —su longevidad abarca nada menos que nueve años en antena—, un largometraje para la pantalla grande, múltiples libros y material de merchandising, es sin duda uno de los más notorios. Tan notorio, de hecho, que admito que meterse en materia crítica con esta secuela es casi como hacerlo en camisa de once varas, máxime para alguien que, como yo, pueda sentir simpatía por ella, pero no comulgue con la “religión” de Carter y ni siquiera haya visto todas las temporadas del serial. 

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Es por eso que, sopesando tales condicionantes, considero que lo más sensato es valorar “X-Files: Creer es la clave” desde su visionado como un largometraje más o menos autónomo, en la medida de lo posible de forma independiente al amplio bagaje que puede aportar al respecto toda la producción anterior. Y visto bajo tal óptica, lo cierto es que el film dirigido por Chris Carter resulta una decepción ya no sólo para los no-acólitos o, cuanto menos, para los simpatizantes no-talibanes de la serie… sino, sobre todo, para aquellos espectadores que se hayan dejado arrastrar a la sala guiados por un tráiler que, en efecto, sabe vender el producto estupendamente.
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Escrito por Miguel A. Delgado el 27.07.08 a las 16:46
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Ahora que el cine indie se encuentra en franco retroceso en Hollywood (la crisis económica siempre golpea primero a los más débiles, y es evidente que el sector del cine no iba a ser una excepción), hay que acercarse a producciones como esta cinta irlandesa para encontrar el espíritu alternativo que últimamente se echa a faltar en las pequeñas películas nacidas al otro lado del Charco. “Garage” es una crónica minimalista, detallada, del día a día de una auténtica alma de Dios, un hombre solitario y siempre optimista que cuida de la destartalada gasolinera de un pequeño pueblo irlandés a la que en un cercano futuro sólo le quedará ser pasto de la especulación inmobiliaria.

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No hay grandes heroicidades, no hay sucesos trepidantes en una cinta que va deslizándose con la rutina y monotonía de la vida en una población pequeña en la que todo el mundo se conoce, y en la que Josie (prodigioso Pat Shortt) es recibido entre los que le tratan como a un niño y los que le consideran, simplemente, como el tonto del pueblo. Y así, con cada nuevo encuentro, con cada nueva conversación, el contraste de Josie con la mediocridad existencial de los que le rodean nos va trazando el mapa de un lugar más cercano al purgatorio que otra cosa, una localidad que languidece sin que sus habitantes puedan pensar ni en la idea de intentar escapar de allí (el único símbolo de libertad es el del camionero que se detiene a repostar antes de cada viaje a Europa, y que no por casualidad tendrá mucho que ver en el tremendo vuelco de la historia), cociéndose a fuego lento en su perspectiva de falta de horizontes, de verdadera ambición, cuando ni siquiera cambiarse a otro pueblo parece una opción… Leer más >>

Sábado 26 Julio 2008
Escrito por Miguel A. Delgado el 26.07.08 a las 15:13
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La serie “Expediente X” se canceló cuando llevaba ya un tiempo dando más que sobradas muestras de agotamiento. Sin embargo, sus creadores parecen haber llegado a la conclusión de que aún queda suficiente interés entre sus seguidores por ver a los agentes Fox Mulder (David Duchovny) y Dana Scully (Gillian Anderson) otra vez en acción. Así, las salas de cine parecen haberse convertido, cada vez más, en canales alternativos para llegar a esos públicos repentinamente huérfanos sin meterse en el coste de sacar adelante toda una temporada televisiva.

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Eso parece aún más evidente en el caso de esta “X-Files: Creer es la clave”, que podría perfectamente haber dado para un capítulo televisivo alargado; y no sólo por lo modesto de su presupuesto, sino también por su trama, que la acerca a los episodios que cimentaron el éxito de la serie, los correspondientes a las primeras temporadas. Sin embargo, ahora han pasado seis años, la pareja protagonista ya no está en el FBI, y su vuelta a la acción para investigar las extrañas desapariciones de unas chicas aparece salpicada por revelaciones sobre los giros, alguno sorprendente, que han seguido sus vidas a lo largo de todo ese tiempo. Esa llamada a la nostalgia es lo que hace que la eficacia de la propuesta se desinfle para todos aquéllos que no sean fans acérrimos de la serie. Pero lo cierto es que, si les quitáramos a ellos, nos quedaríamos con una trama de psycho-killers del montón, con un por momentos interesante debate sobre lo que significa la fe, pero con una resolución y desarrollo que apenas rebasa la media de lo que solemos encontrar casi cada semana en la cartelera. Leer más >>

Viernes 25 Julio 2008
Escrito por José Arce el 25.07.08 a las 19:33
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A pesar de que el fantástico se fagocita a sí mismo continuamente, no deja de llamar la atención el que se echara en falta alguna propuesta que recuperara, al menos en parte, el espíritu apocalíptico que inundó buena parte de las producciones de los años setenta y ochenta, pequeños títulos en cuanto a medios pero grandes e inmortales en el recuerdo de los aficionados que anticipaban la llegada del nuevo milenio como un mañana atroz y ultra tecnológico, sumido en el caos, la anarquía y la desolación. Y ya que la cuarta entrega de las aventuras del loco Max parece que no va a ver jamás la luz, tendremos que conformarnos de momento con este coqueto homenaje/plagio/calco/broma que llega de la mano de Neil Marshall, simpático responsable de la sobrevalorada “Dog soldiers” y la mucho más estimable “The descent”.

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Nuestro planeta, dentro de no mucho tiempo. Un virus letal bautizado como El Segador ha diezmado la población de las islas británicas; los supervivientes viven aislados del resto del mundo por un muro de contención que separa los últimos retazos de civilización del páramo yermo y arrasado, un desierto sin fin poblado tan sólo por locos y víctimas mutadas de la plaga. Sin embargo, el descubrimiento por parte del gobierno de un grupo de personas aparentemente sanas más de allá de la zona de contención hace intuir la posibilidad de una cura; así, Eden Sinclair (Rhona Mitra) liderará un pequeño comando con el objetivo de hallar una solución a tamaña catástrofe. “Doomsday: El Día del Juicio” recoge, de manera honesta, franca y divertida, referencias prácticamente inagotables del imaginario de género popular, componiendo un retablo pluridisciplinar reconocible para el aficionado casi en cada plano de esta historia sencilla en sus formas y presentación, una fábula de regusto añejo plagada de punks con crestas de colores, vehículos oxidados, armamento tosco y mamporros a granel, un despliegue substancial y abiertamente deudor de “Mad Max” y “1997: Rescate en Nueva York” ─ahí están los soldados Miller y Carpenter, por si quedaba alguna duda al respecto─ que, si bien dibuja sonrisas cómplices en el observador en no pocas ocasiones, adolece de un excesivo ímpetu recopilador por parte de Marshall, de suerte que su ofrenda aturulla un tanto al pretender abarcar lo inabarcable. Y es que Tarantino sólo hay uno. Leer más >>

Chris Carter se ha equivocado por completo. El creador de “Expediente X” lleva años preparando el regreso de Mulder y Scully a las salas de cine, tropezándose con no pocos problemas para sacar adelante la cinta. Bien fuera porque al estudio no le convencía la idea o por el hecho de que aún no se contaba con un guión del todo satisfactorio, el caso es que hemos tenido que aguardar bastante tiempo antes de que otra de sus nuevas aventuras diera el salto a la gran pantalla. La espera, desde luego, no ha merecido la pena. El secretismo con el que se ha llevado todo lo relacionado con el argumento de la película se ha revelado como un tremendo error, de tal forma que su sinopsis se puede resumir en unas cuantas frases. Así, el FBI desea contar con la colaboración de sus antiguos agentes, puesto que diversas mujeres están desapareciendo y sus cuerpos mutilados son encontrados gracias a la ayuda de un sacerdote que tiene visiones. La búsqueda del criminal y el porqué de su comportamiento son algunos de los elementos de la trama de este decepcionante largometraje.

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Porque, a fin de cuentas, “X-Files: Creer es la clave” no deja de ser un convencional capítulo de la serie de televisión al que se le han añadido unos cuantos minutos de más. La historia no engancha al espectador en ningún momento e incluso se puede calificar de farragosa, no por su complejidad, qué va, sino por su contenido superfluo. Si a ello le sumamos una realización muy pobre, con breves escenas de acción que no nos hacen vibrar y con pasajes de suspense que no son capaces de introducirnos en la intriga que se nos narra, es obvio que nos hallamos ante una propuesta fallida y frustrante. Por otro lado, la cinta no resulta vistosa, percatándose enseguida el público de que su presupuesto no es que haya sido precisamente elevado (alrededor de 35 millones de dólares, casi la mitad de lo que costó su antecesora, una prueba evidente de que la Fox no ha querido correr excesivos riesgos con esta producción, y ello a pesar de que “Expediente X: Enfréntate al futuro” ingresó cerca de 190 millones de dólares en todo el mundo). Leer más >>