No son pocos los directores asfixiados por la responsabilidad que implica mantener sus trayectorias en lo más alto en el plano artístico y creativo. En un entorno cada vez más competitivo, infestado de jóvenes cineastas que saltan de los campos más diversos a la realización de largometrajes, los veteranos consagrados se las ven y se las desean para mantener su independencia profesional; en demasiadas ocasiones, sus carreras acaban defenestradas y devoradas por sus éxitos anteriores. Más o menos, es lo que le está sucediendo al prestigioso y multipremiado Emir Kusturica.

El anciano Zivojin (Aleksandar Bercek) está convencido de que va a morir. Ante tal seguridad, obliga a su nieto, Tsane (Uros Milovanovic) a abandonar el recoleto pueblo en el que viven y marchar a la capital para cumplir tres promesas: vender su apreciada vaca, comprar un icono de San Nicolás y encontrar una esposa; el muchacho, a cambio, ruega al abuelo que no fallezca hasta su regreso. La base argumental de “Prométeme” —incomprensiblemente nominada a la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 2007— anuncia un nuevo dibujo humano que a través de lo particular trata valores universales, en la línea de títulos anteriores de la filmografía de Kusturica. El contraste entre la vida en el campo y la ciudad, el conmovedor retrato de unos personajes relacionados en lo más íntimo, encabezados por un joven inocente e ilusionado, que aterriza en una urbe en la que conocerá a seres variopintos que marcarán su existencia para siempre y le ayudarán a cumplir sus sueños. Al menos, esta es la teoría; en la práctica, la película aparece como un destartalado retablo lisérgico sin gracia, aburrido y cansino, extendido a lo largo de más de dos horas y que provoca un incómodo hastío en el observador a los pocos minutos de que arranque la proyección.

El periplo del mozalbete a la metrópoli más allá de las montañas asemeja más, por tratamiento y presentación de roles y situaciones, una tira cómica de Francisco Ibañez que lo que en realidad pretende ser un enternecedor cuento que enfrenta la gran aventura vital del niño con los amoríos crepusculares de su vetusto —pero sorprendentemente hiperactivo— ascendiente. Un estupendo trabajo de fotografía enmarca un aluvión visual chirriante rayano en lo ridículo, más que en un pretendido y pretencioso absurdo; la sucesión de sketches se superpone a la doble línea argumental central, de suerte que el batiburrillo resultante no es sino un cajón de sastre en el que el responsable de este descalabro ha ido acumulando paranoias alucinógenas que cabalgan entre la chorrada infantilista y la pesadilla tragicómica —sexo, prostitución y mafia pululan por doquier—, todo ello inundado de una estruendosa banda sonora orquestada transformada en un arma de destrucción auditiva masiva, solamente disfrutable por los incondicionales de las tormentas musicales balcánicas. Los mensajes —nada velados, por cierto— acerca de la situación sociopolítica de un país sumergido definitivamente en el ruedo europeo no calan de puro obvio, representados por unos extras de tebeo y apoyados por un elenco de secundarios digno de un serial televisivo de entretiempo.

El dinamismo de la narración se ve aquí desbordado por las ansias de excentricidad del conductor de este circo aparatoso y enrevesado, sumido en su propio delirio caleidoscópico. Evidentemente, los acérrimos del currículo profesional del bosnio encontrarán virtudes, y a sus ojos seguro que las descubren y disfrutan —nada hay tan subjetivo como la contemplación de una obra fílmica—, mientras que sus detractores se tirarán de los pelos ante semejante acumulación de sin sentidos y disparatados desbarajustes. Tratándose de la notoria figura que indudablemente es, y considerando el lugar que por derecho propio se ha ganado en la moderna cinematografía mundial, saludable e incluso sano es que genere debate; pero es mejor esperar a su próximo trabajo, obviando éste, esperando que nos sorprenda para bien. Porque esto no es poesía, es una gansada folletinesca.
Calificación: 3/10.
En la imagen: Fotogramas de “Prométeme” © 2007 Rasta International, Fidélité Films y France 2 Cinema. Distribuida en España por Baditri. Todos los derechos reservados.
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Sí, ya sé que DreamWorks lo tiene muy difícil al intentar que “Kung Fu Panda” sea considerada la cinta de dibujos animados del verano (¿de verdad alguien cree que podrá hacerle sombra a “WALL·E”?), pero al menos el filme t…
“Prométeme”…
Título original: Zavet. Dirección: Emir Kusturica. Países: Serbia y Francia. Año: 2007. Duración: 137 min. Género: Comedia. Interpretación: Marija Petronijevic (Jasna), Uros Milovanovic (Tsane), Ljiljana Blagojevic (profesora), Aleksandar Bercek…
[…] las reseñas sobre Prométeme, no quedan dudas: el filme no ha sido bien recibido. En el blog de LaButaca.net, José Arce opina que se trata de un relato sin gracia, aburrido y cansino. También critica las […]
A media pelicula he tenido que salir del cine, no podía soportar más tanto descalabro como habeis comentado. Siento no extenderme más ya que solo he visto dos películas de este director (papa esta en viaje de negocios y underground) y no puedo comparar. Pero prométeme se las “prometia” con muy buena pinta y ha acabado hastiandome. Infumable película
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Lo cierto es que el declive de Kusturica hace tiempo que empezó, por mucho que nos disguste. Y últimamente no hace más que repetirse.
Un saludo!