La tentación está ahí, y desde luego resulta casi imposible sustraerse a ella: cuando hablamos de una película como esta “Funny games”, que más que un remake es un clon de la cinta filmada por el mismo Michael Haneke hace una década (siguiendo escrupulosamente el guión y los planos de la primera versión, aunque en este caso con actores de Hollywood), parece inevitable adentrarse en el juego de encontrar las coincidencias y las diferencias. Sin embargo, esta perspectiva, aun siendo lícita, sería injusta con un título que, definitivamente, es similar al que lo antecedió, pero en ningún caso idéntico. Y es todo un alivio porque, si el arte se redujese a una simple fórmula donde la mera suma de ingredientes diera siempre el mismo resultado, una y otra vez, resultaría bastante deprimente. O dicho de otro modo: si ni siquiera en la cocina puede aplicarse la mera mecánica, siendo una disciplina infinitamente más material que el cine, ¿por qué deberíamos esperar algo diferente al hablar de una obra cinematográfica?
Sobre todo, cuando esta nueva versión de la historia del cruel juego al que someten dos jóvenes rubios y de intachable aspecto a una modélica, burguesa, culta y triunfadora familia, añade un ingrediente nuevo de probada y agudísima eficacia: una Naomi Watts que, con Oscar® o sin él, debería ser merededora, ya sin discusión, del título de mejor actriz de su generación (especialmente, cuando su amiga y compatriota Nicole Kidman, de manera consciente o no, parece haber abdicado últimamente de cualquier esfuerzo interpretativo con una desastrosa elección de papeles). Viéndola, uno comprende a la perfección por qué Haneke entendió que sólo con ella en el papel de Ann podía tener sentido reconstruir de nuevo la película. Su capacidad de expresar sufrimiento, de soportar primeros planos en los que literalmente se le desgarra el alma, la elevan con todo merecimiento a una altura fuera del ancance de la mayoría de las actrices del momento. Una capacidad que Haneke sabe aprovechar con inteligencia, hasta el punto de que, con sus propias características, una línea emparenta las degradaciones que sufren la Isabelle Huppert de “La pianista” y la Naomi Watts de “Funny games”.
Y es la contemplación de su destrucción la que, como un espejo, da coherencia a la terrible historia que, sin embargo, Haneke nos relata con sádica asepsia de entomólogo. A través de ella cobra sentido el horror de su hijo (estupendamente interpretado por Devon Gearhart), la impotencia del supuesto cabeza de familia (Tim Roth) y, sobre todo, la crueldad sardónica y vitriólica de dos asesinos que, de puro arquetipo, pulverizan todo lugar común: un Michael Pitt que da rienda suelta al lado oscuro que siempre sospechamos que se escondía tras sus inmensos ojos azules, y un débil Brady Corbet que se revelan, por sí mismos, más capaces de conseguir lo que los inolvidables protagonistas de “La soga” apenas alcanzaban a rozar. Y es en ello donde descansa el principal mérito de esta desasosegante, molesta, dura y violentísima película… en la que la mayor parte de las barbaridades ocurren fuera de campo. Será porque ese viejo zorro que es Michael Haneke ha vuelto a encontrar, una vez más, los mecanismos que nos mueven… mejor dicho, que nos remueven por dentro.
Y en eso sí que estos “Funny games” para consumo norteamericano (algo que, al final, no ha podido ser, porque el público estadounidense ha rehusado adentrarse en la propuesta) mantienen el nervio y la vitalidad que el ya veterano austriaco demostrara en 1997. Experimentos metacinematográficos aparte, esta cinta tiene la potencia que sólo pueden exhibir las cosas vivas y absolutamente actuales.
Calificación: 7/10
En las imágenes: Fotogramas de “Funny games” - Copyright © 2007 Halcyon Pictures, Tartan Films, Celluloid Dreams, X Filme International, Lucky Red, Belladonna y Kinematograf. Fotos por Nicole Rivelli. Distribuida en España por Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos reservados.
Buenas Miguel,
A mi no me gustó demasiado la película, es un experimento que me da asco, aunque reconozco la habilidad del director para provocar y la brillantez de todos y cada uno de los planos.
Lo que apunta Miguel Ángel es muy interesante, y de hecho en mi blog ha habido mucho debate sobre el tema. Opino, como él, que Funny Games no es ni mucho menos una película necesaria, ni tampoco un film con mensaje que denuncie la violencia gratuita. Como dice M.A., de eso ya tenemos suficiente en la vida real, no necesitamos que Haneke nos lo diga.
En cuanto a Noami Watts (y perdón que me haya ido por las ramas…)su papel en funny games es impresionante, 100% convincente, hasta tal punto que nos olvidamos que es una estrella con todas las de la ley.
saludos!!
Miguel Ángel, marchelo,
en primer lugar, un millón de gracias por expresar vuestra opinión. Paradójicamente, es vuestra ofensa por lo mostrado la reaccíón que Haneke buscaba conseguir. De hecho, según ha repetido innumerables veces en todas las entrevistas que se han publicado estos días coincidiendo con el estreno de esta nueva versión de “Funny Games”, el objetivo principal de esta nueva versión (como ya ocurriera con la primera, la europea) es denunciar cómo el público ha llegado a anestesiarse completamente ante el tratamiento que el cine, sobre todo el hollywoodiense, hace de la violencia.
Según él, se ha llegado a un entumecimiento tal, que asistimos a las mayores barbaridades en las pantallas sin inmutarnos. Pero él (que personalmente abomina de la violencia y siente verdadera repulsión por un título como “La naranja mecánica”, de Kubrick, por considerar que la aborda de una manera exclusivamente esteticista, sin tocar su raíz) no cree que exista una verdadera distinción entre la violencia “real” y la “ficticia”, de ahí la conversación del barco.
Por supuesto, respeto profundamente vuestra opinión, y mi intención al comentaros esto no es, ni mucho menos, rebatir vuestro sentimiento de ofensa. Pero he creído que sí que era pertinente, pues revela las intenciones de Haneke… que en el caso de cada uno lo haya conseguido o no, eso es harina de otro costal.
Un saludo!
La peor pelicula que he visto, más que predesible, aburridisima sin ninguna trama, no logro ni causo absolutamente nada en mi, solo enojo por estar gastando mi tiempo y mi dinero, si dicen que por la violencia, he visto peliculas realmente peores, la escena del niño, si es feo pero nisiquiera lo sacan y no es que quisiera ver pero no tiene sentido, tan aburrida, no logra nada..
Quizá sea ése el quid de la cuestión, bk: que el asesinato de un niño pueda llegar a parecernos aburrido, quizás indica hasta qué punto estamos saturados e insensibilizados con la violencia…
Un saludo!
Me quito el sombrero por la forma como esta película fue hecha: las actuaciones (amo a Naomi Watts desde “Mulholland Drive”), los planos, la tensión… todo es casi perfecto. Ahora, en cuanto a la reflexión que propone, me parece que en algún momento se invierte la intención del director, y la película termina siendo un artefacto muy bien logrado y nada más (de hecho, la crítica a la violencia en “La Naranja Mecánica” es muchísimo más acertada). Es decir, puede llegar a ser tan evidente el “mensaje” y su afán moralista, que la cinta adquiere un tono irónico y hasta paródico (¿no es gracioso que uno de los asesinos le hable a los espectadores y que incluso pueda retroceder la película?), por el estilo de lo que hace Tarantino. Se convierte, pues, en entretenimiento puro. En fin, mi reseña la encuentran en http://elpersa.blogspot.com/2008/10/funny-games-u-s-michael-haneke-2008.html. Gracias.
Funny Games es una obra maestra. Mejor la original por sus interpretaciones, por supuesto. A los que les remueve la moral y quieren censurar películas y no sé que más barbaridades que se vayan a la iglesia cada domingo y nos dejen el buen cine para los que amamos el arte.
Como bien indica el autor del artículo, Funny Games no deja espacio a la esperanza, pasa lo que tiene que pasar, sin dar tregua al espectador. Impresionante la escena en que la mujer se carga de un balazo a uno de esos perturbados y tu, como espectador, ya estas dando botes de alegria (toma maldito degenerado) y unos segundos después Paul coge el mando a distancia y retrocede la película. Genial propuesta antes de la fria y maravillosa escena del asesinato del niño y la reacción de los padres.
Haneke, a tus pies!.
Teneis huevos?
Jorge: comparto tu amor por Naomi Watts; Xavi: creo que esa escena que comentas es una de las que demuestran el genio increíble de Haneke…
Un saludo!
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********** AVISO DE SPOILER *************
me parece absolutamente injustificable un tipo de película así, y que hemos perdido el norte si creemos que presenciar la muerte de un niño de 9 años en pantalla nos puede producir deleite estético. Los críticos que la puntuais tan alta deberiais haceroslo mirar. Yo he salido del cine asqueado, y mi conciencia ciudadana clama porque no se permita llevar a distribucion este tipo de pelicula. Por favor hagamos piña y evitemos que filmes como estos tengan salida, necesitamos que el cine sea arte, no que el asco, la desazon y la violencia gratuita invadan nuestras vidas. bastantes desgracias hay en el mundo ya. Me siento profundamente ofendido. Un saludo y gracias por la oportunidad de expresar mi opinion.