Mucho me temo que a estas alturas de la película (nunca mejor dicho) estamos, definitivamente, mal acostumbrados. Años y años de una fértil cosecha de títulos de animación caracterizados por su pretensión de ir más allá de su condición primigenia de productos dirigidos, básicamente, a un público infantil, a base de acumular elementos “adultos” (profundidades y disquisiciones morales y temáticas a diestro y siniestro; guiños y referencias cinéfilas trufando tramas y episodios; experimentaciones formales de todo tipo y pelaje), nos han convertido en una suerte de buscadores impenitentes de enjundia en cualquier cinta de dibujos animados. Así que se impone, para empezar, un aviso: si pertenecen a ese gremio, absténganse de aparecer por cualquier sala donde se proyecte “Kung Fu Panda”; ésta, francamente, no es su película.
Porque “Kung Fu Panda” es, aun con toda su excelencia técnica —impresionante, en una demostración de que, en materia de progreso formal, las vías parecen no cerrarse ni agotarse nunca—, una película de dibujos animados totalmente “clásica”, y totalmente “infantil”: diáfana en su planteamiento argumental, y carente de la más mínima complejidad moral o temática. Eso sí, resulta endiabladamente frenética y entretenida. Muy, muy entretenida.
La última entrega de DreamWorks apuesta por un personaje gordito, perezoso, bonachón y parlanchín —el panda Po— que tendrá que revertir su predestinación vital (de restaurador “fideísta”) para, a través de un camino de trabajo y superación personal, dirigido por el maestro Shifu, alcanzar una categoría a la que, en condiciones normales, jamás debería ni podría haber aspirado, la de guerrero capacitado para defender a su comunidad de la amenaza del resentido y violento (o sea, del “malo maloso” sin paliativo alguno) Tai Lung. Ése es el protagonista, y ésa es, básicamente, la historia, contada a través de episodios muy concretos, marcados y perfectamente acotados, que, lejos de perderse en recovecos y derivas secundarias, van directos al grano, atentos a los cánones de una narración de ese corte y tono. Idéntica simplicidad y parquedad es la que cabe predicar de los personajes que rodean a Po, resueltos, en cuanto a su idiosincrasia y rasgos, con bastante sencillez y sin grandes alharacas.
Cuestión bien distinta es la de las formas: un ritmo de imágenes vertiginoso —a veces, quizá, excesivamente rápido para la retina humana “normal”—, un cuidado en el diseño y composición de las escenas de lucha que roza lo paroxístico, y un diseño de escenarios que alcanza lo majestuoso (con especial mención para esa prisión en la que el malvado Tai Lung purga sus culpas: nada que envidiar a la más malévola visión del Hades…) nos demuestran que la atención a los detalles técnicos y formales ha sido de máxima exigencia. Los resultados, hay que confesarlo, están a la altura: pocas objeciones se podrán hacer a la factura del producto, y al nivel de su espectacularidad. Y, en todo caso, los avances infográficos mostrados también marcan una senda por la que, inevitablemente, habrán de seguir avanzando entregas futuras: será difícil que el mercado asimile “bajadas de listón”, llegados a este punto.
¿Conclusiones? No es fácil cerrarlas. O quizá sí. Y me explico. A este humilde escribiente, cuya edad ya exhibe un cuatro en el casillero de las decenas, la película no le terminó de convencer. Pero a su hijo pequeño, que abandonaba la sala con una enorme sonrisa, de oreja a oreja, después de haber saltado, reído, gritado, brincado y alguna que otra emoción más, sí que le convenció bastante más. Y de eso era de lo que se trataba, ¿no? Poco más que añadir…
Calificación: 7/10
En las imágenes: Fotogramas de “Kung Fu Panda” – Copyright © 2008 Paramount Pictures y DreamWorks Animation SKG. Distribuida en España por Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.
|
Anterior:
|
|
|
Siguiente:
|
Sencillamente maravillosa, me ha gustado todo, y si, estoy de acuerdo en que mas o menos todo se ve venir, que el guión no es ninguna caja de sorpresas, pero de verdad os digo que me da igual, he disfrutado como un crío pequeño, es muy divertida y técnicamente sensacional.
Me parece una brillante película. No coincido con lo que decis de que es una clasica infantil. Para mi tiene elementos que los niños no entienden. Por lo menos yo le expliqué a mi hermana chica ciertos valores que se pueden rescatar de la película, sobre todo por el mensaje final.
No creo que sea para tanto la verdad.
A mi el principio a la mitad me ha aburrido considerablente, luego ya mejora un poco, pero vamos no me ha gustado mucho.
aL principio me resistía a ver esta peLicula, pero la vi, y me pareció bastante entreteniDa, y para un variaDo púbLico, ya que aLgunos de los diálogos dificiLmente podrían entenderLo niños más pqeños.
totaLmente recomendable
AVISO: Su publicación no es inmediata, los comentarios están sujetos a moderación. La opinión de cada comentarista es personal y no tiene por qué coincidir necesariamente con la de los responsables de esta web.
















