Sé que mi opinión no coincidirá demasiado con la de los productores de “Hancock”, que deben de estar frotándose las manos y felicitándose por el acierto de haber sacado adelante una cinta como ésta, todo un éxito que, por lo pronto, ya lleva recaudado más del doble de lo que costó. Y sin embargo, tengo que decirlo: pocas veces se han desperdiciado más las posibilidades ofrecidas por una historia. De hecho, no hay una, sino dos películas contenidas en su ajustado metraje, y que además vienen a ocupar, más o menos, el mismo tiempo: la primera, la del superhéroe a su pesar, alcohólico y desastroso en sus rescates, hasta el punto de que sus presuntos protegidos casi preferirían que se fuera a ejercer su oficio a la otra costa (preferentemente a Nueva York, que para eso el tal Hancock vive en Los Ángeles); la segunda, mucho más desangelada y falta de inspiración, en la que el outsider se integra, es deslavazada y convencional, y además se pierde el tono de comedia gamberra para sustituirlo por… no se sabe muy bien qué.
Y eso que la factura técnica e interpretativa, como no podía ser de otro modo, es de nuevo sobresaliente. Will Smith renueva su reinado en las taquillas sin pagar un precio excesivo en el nivel de su interpretación (sinceramente, no importa la calidad que tenga aquello en lo que participe, él siempre sale indemne, y “Hancock” no es una excepción), el espectáculo digital es de primera clase (de hecho, casi demasiado, pues en la segunda parte parece estar ahí más para venir en ayuda de una trama que en seguida se revela insustancial y sin interés), y los secundarios (Jason Bateman, Charlize Theron y el niño Jae Head) cumplen… al menos mientras el guión les da apoyo suficiente, porque sobre todo el personaje de Bateman pierde rápidamente consistencia en esa maldita segunda parte, mientras que el de la Theron pretende ganarlo a costa de un giro de guión simplemente gratuito y con más apariencia de parche que otra cosa.
De hecho, uno se pregunta: ¿por qué la historia de la primera mitad no se alargó hasta llenar la hora y media de metraje? Desde luego, no será porque el argumento no ofreciese posibilidades, que sí que las tiene, y muchas; más bien da la sensación de que los responsables de la cinta se hubiesen asustado de hasta dónde podía llevarles un protagonista alcohólico, mal hablado, gamberro y asocial; y así, el resultado es como si, a media proyección de “Shrek”, la historia se hubiese encarrilado para romper toda incorrección que amenazase una propuesta nacida con la obligación de ser comercial. Pero no hay más que echarle un vistazo a la publicidad de esta película, o comprobar cómo las risas que se oyen en las salas desaparecen a partir de su ecuador, para ver que el verdadero interés, el atractivo del film, reside precisamente en aquello de lo que, de repente, parece arrepentirse.
Difícilmente puede recordarse un caso más flagrante de falta de valentía. Y en ese sentido, poco importa que la cinta termine recaudando 500 ó 1.000 millones de euros… bueno, en realidad poco nos importa a los que nos limitamos a pagar una entrada para intentar disfrutar de algo más que un buen espectáculo, de la simpatía que inevitablemente nos despierta Will Smith o de volver a comprobar la increíble belleza de Charlize Theron. A estas alturas, queremos algo más; y, como en “Soy leyenda”, nos volvemos a quedar con la frustración de que todo podía haber sido mejor, mucho mejor. Y estoy empezando a cogerle una manía considerable a Akiva Goldsman: ¿será casualidad que su nombre suela aparecer en cada nueva frustración procedente de Hollywood?
Calificación: 4/10
En las imágenes: Escenas de “Hancock” – Copyright © 2008 Columbia Pictures y GH Three. Fotos por Frank Masi. Distribuida en España por Sony Pictures Releasing de España. Todos los derechos reservados.
|
Anterior:
|
|
|
Siguiente:
|
Qué bueno; acababa de decirle a Joaquín en el post sobre la precuela de “Soy leyenda” que el éxito de Akiva Goldsman sí que me parece de ciencia-ficción XD Yo ya le cogí manía hace tiempo.
AVISO: Su publicación no es inmediata, los comentarios están sujetos a moderación. La opinión de cada comentarista es personal y no tiene por qué coincidir necesariamente con la de los responsables de esta web.

































