Bueno, pues parece que aún hay sitio para la comedia en Hollywood. Confieso que, cuando oí por primera vez que se preparaba una adaptación cinematográfica de la entrañable serie protagonizada por Don Adams, un escalofrío me recorrió la espalda. Y cuando supe que la iba a protagonizar Steve Carell, no supe muy bien a qué carta quedarme, porque se trata de un actor sobre el que aún no tengo una opinión claramente definida. Sin embargo, una vez vista la película, lo cierto es que el resultado ha estado a la altura pretendida, la de un espectáculo veraniego que ofrezca casi dos horas de puro entretenimiento, con un puñado de estupendos gags que encuentran una tercera vía entre el recurso fácil al culo-caca-pedo-pis y los chistes para listos.
Si las comparaciones son odiosas, también pueden ser engañosas: en demasiadas ocasiones, a fuerza de ensalzar lo hecho en el pasado frente a un presente que, por cercanía, suele parecernos más ramplón de lo que seguramente es (bueno, lo cierto es que algunas de las cosas que llegan a nuestros cines no ayudan precisamente a disipar esa opinión, todo hay que decirlo), tendemos a convertirlo en lo que no era. Y algo parecido sucede con la serie original, en la que se nos narraba, como ahora, las andanzas de un patoso agente de la organización CONTROL, enfrentrada a la malvada y poderosa KAOS (que no era otra cosa que el remedo jocoso de la Scorpio a la que se enfrentaba la por entonces recién nacida saga de James Bond, objetivo último de la parodia urdida originalmente por Mel Brooks y Buck Henry): leyendo algunos comentarios un tanto despiadados hacia la cinta que nos ocupa, alguien que no hubiese conocido los capítulos originales podría pensar que se trataba de un humor mucho más complejo o elaborado del que nos ofrece la película de Peter Segal.
Sin embargo, el espíritu de este “Superagente 86 de película” no está tan lejos de su modelo, y ése es su principal acierto. Con un sentido del humor suficientemente equilibrado entre los detalles de trazo más grueso (aunque a años luz de la chabacanería de, por ejemplo, la saga Austin Powers) y la pincelada más sutil, entre los gags físicos e infantiles y las referencias más basadas en la actualidad (impagable la lectura de cuento del presidente James Caan), la cinta discurre de una manera ágil que sólo los inevitables insertos de acción (sorprendentemente cutres en alguna ocasión, es cierto) alcanzan a amenazar, sin llegar (afortunadamente) a hundir el barco.
Gran parte del mérito recae en unos actores que se integran perfectamente en el tono de comedia, de una Anne Hathaway que vuelve a resolver la papeleta con profesionalidad interpretando a la seductora Agente 99, un Alan Arkin perfecto como el jefe de CONTROL, un Dwayne Johnson que sigue creciendo como actor en cada título en el que interviene, no importa lo comercial o poco exigente que sea; un Terence Stamp que parece nacido para los papeles de malo, aunque sea tan paródico como éste… o un no acreditado Bill Murray que deslumbra en los pocos y surrealistas segundos en los que cruza la pantalla.
¿Y Steve Carell? Bueno, como decía, aún no tengo totalmente resuelto mi personal enigma… pero lo cierto es que, tras haberlo visto en esta cinta, hay que reconocer que es el único que podía salir vivo del envite. Y él lo hace, ¡vaya si lo hace! En gran medida gracias a haber comprendido por qué el personaje que interpretaba Don Adams ha permanecido vivo en el recuerdo de todos los que disfrutamos la serie original; y no sólo lo ha entendido, sino que lo ha interiorizado en su propia construcción del papel. No lo duden: el superagente 86 no se ha ido, y goza de buena salud.
Calificación: 6/10
En las imágenes: Escenas de “Superagente 86 de película” - Copyright © 2008 Warner Bros. Pictures, Village Roadshow Pictures, Mosaic Media Group, Mad Chance y Callahan Filmworks. Fotos por Tracy Bennett y Tony Rivetti Jr. Distribuida en España por Warner Bros. Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.
Yo la consideraría algo mejor, aunque es cierto que alguna de las escenas de accion es cutre cutre.
Pero lo importante es justo lo que la critica resalta en su ultimo parrafo, Maxwell Smart sigue vivo. Carell se ha vestido de este entrañable personaje y el traje le queda como un guante. Lo lleva con dignidad y sale del envite con un sobresaliente. Que grande es este hombre.
Como bien se dice la pelicula es fiel en dos cosas, Maxwell y el sentido del humor, lo que mantiene intacto (salvo por el empeño en meter alguna escena de accion mas de la cuenta) el espiritu de la serie y señores, eso ya es mucho.
7,5/10
Tònia, como digo, reconozco que es muy curioso lo que me está sucediendo con Carell, que como actor me va convenciendo con el tiempo… y desde luego, me cuesta pensar en qué otro actor cómico hollywoodiense podría haber sido Maxwell Smart…
Alex, respecto a las escenas de acción, ayer oí a un compañero decir que, en realidad, las escenas cutres lo son porque, a su vez, son parodia del cine de los Michael Bay y compañía… Hombre, no sé yo si la cosa tendrá explicación tan rebuscada, pero al menos aquí hago constar la teoría.
Un saludo!
Me parece rebuscado mas que nada porque ese tipo de escenas de accion pueden gustar o no pero suelen estar tremendamente cuidadas a nivel tecnico y estas la sensacion que daban era mas bien de desgana a la hora de hacerlas, de que esten ahi por cumplir la papeleta.
No sé si has visto la serie “La oficina”, pero ahí es donde más me ha acabado de convencer Carell en los últimos tiempos. No sólo me parece gracioso, sino que logra un perfil realmente adorable en su miseria XD
¡No, cáspita! Sólo he visto los originales, los de la BBC… ¡eso me pasa por purista! ![]()
Sencillamente aburrida. No creo que tenga mucho que ver con la serie original. Me pareció que por momentos se atascaba y que los gags no acababan de salir. Decepcionante.
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Tengo ganas de verla, pero aún no he podido ir. A mí, precisamente, una de las cosas que más me atrajo del proyecto fue el hecho de que la protagonizara Steve Carell. Es de los cómicos americanos actuales que más gracia me hace. Todos estos que tienden más hacia la payasada, como Jack Black, Ben Stiller, Adam Sandler, etc, nunca me han acabado de convencer. Pero Carell tiene un toque más sutil y elegante, y lo encuentro genuinamente gracioso.