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Escrito por Miguel A. Delgado el 23.09.08 a las 18:40
Archivado en: Críticas

Es una sensación curiosa la de acercarse a la obra de un realizador al que creemos conocer, que ha abandonado las coordenadas habituales en las que sitúa sus historias y que ha terminado convirtiendo en iconos (¿es que alguien puede ya imaginarse una Nueva York que responda a una perspectiva que no sea la del director de “Manhattan”?), para incrustarse en otras que nos resultan más cercanas y fácilmente identificables: Barcelona y, en menor medida, Asturias.

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Pues bien, el resultado no es demasiado satisfactorio: quizá la mirada que Woody Allen ofrece de la ciudad de los rascacielos se haya convertido ya en un tópico, pero, en todo caso, se trata de un tópico del que él, en gran parte, es creador. Sin embargo, en el caso de “Vicky Cristina Barcelona”, ha preferido abrigarse con toda clase de trivialidades preexistentes, no tanto sobre la capital catalana como sobre España y los españoles. Y, en el cambio, su universo, sus fábulas, sus personajes, han perdido profundidad, hasta quedarse en una bidimensionalidad con la que resulta difícil, por no decir imposible, identificarse o sentir siquiera una cierta empatía.

Y así, la historia del triángulo de lados cambiantes que se establece entre el pintor Juan Antonio (Javier Bardem) y las turistas norteamericanas Vicky (Rebecca Hall) y Cristina (Scarlett Johansson), más el añadido de la ex del primero, María Elena (Penélope Cruz), apenas logra rebasar la condición de cliché, acallando cualquier posibilidad de que la reflexión que pretende encerrar sobre la imposibilidad de la felicidad en el amor, sea cual sea la vía por la que optemos (algo, por lo demás, común a muchas de las películas de la filmografía del cineasta), llegue a buen puerto.

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Y eso no lo resuelve ni el sobresaliente apartado técnico (con una elegante fotografía de Javier Aguirresarobe), ni que haya conseguido arrancar alguna más que buena interpretación (con mención especial a una Penélope Cruz cuya labor sólo cobra verdadero peso si se ve en versión original). Todo lo que debería ser el armazón de la trama resulta tan típico, tan visto, tan previsible, que poco importa que venga envuelto con el mejor papel de regalo.

A pesar de ello, estoy convencido de que la cinta tendrá muy buenas críticas en el extranjero (como le sucedió, inexplicablemente, a Pedro Almodóvar con “Hable con ella”, una de sus películas más fallidas y con menos sentido de la vergüenza por el abuso de los estereotipos typical Spanish), por cuanto refuerza la visión que ya tienen adquirida de nuestro país, una trampa cuya falsedad quizá sólo pueda ser apreciada desde nuestro lado. Al fin y al cabo, es cuestión de saber apreciar el envoltorio: para nosotros es casi transparente, como si no existiera; para los espectadores foráneos, será por el contrario lo más llamativo, y ni siquiera se fijarán en lo que verdaderamente lleva dentro. Porque, si lo hicieran, verían que lo que pretende contarnos el realizador languidece bajo un asfixiante manto de obviedades y lugares comunes que, encima, en algún momento clave están pésimamente rodados.

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Gracias, Woody, por honrarnos con tu presencia, pero lo cierto es que nos gustas más cuando retratas a los neuróticos, intelectuales y ajenos neoyorquinos que aparecen en tus títulos verdaderamente inolvidables. Al menos, en ellos no distinguimos el cartón piedra de su construcción… aunque, ahora que lo pienso, quizá a ellos les pase lo mismo, y por eso las películas que rodabas en Estados Unidos no les gustaban. ¿Quién sabe? Desde ese punto de vista, quizá vaya a ser esta la cinta que te permita volver a rodar en tu tierra. Sería curioso.

Calificación: 4/10

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  • Rebecca Hall se apunta a “Dorian Gray”…
  • …y a “Amigos con dinero”, de Nicole Holofcener
  • En las imágenes: Escenas de “Vicky Cristina Barcelona” © 2008 Gravier Productions, Mediapro, Antena 3 Films y Dumaine Productions. Distribuida en España por Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos reservados.

    Hay 26 comentarios. Deja el tuyo »


    Me parece muy interesante la reflexión que haces en el último párrafo. Pero más que una especulación, es una realidad. Ellos, en efecto, se quejan de que el Nueva York que retrata les chirría por completo. Aquí se prefiere pensar que en Estados Unidos Allen no gusta porque no saben apreciar ese tipo de cine, como si en Europa fuéramos de un intelectual y de un elevado que no veas… ¡ja! Seguramente no les gusta porque lo encuentran cualquier cosa menos intelectual XD No hay como cambiar la perspectiva y darse cuenta del resultado, como ha sucedido en este caso.

    De hecho, esta cuestión cultural es algo en lo que pienso siempre, sobre todo en el caso de los cineastas asiáticos. Muchas veces me planteo si sus películas gustarían tanto si no nos resultaran tan exóticas, sin esa distancia cultural por medio.

    De todas formas, a mí este tío no me ha honrado con su presencia, ni qué leches XD Las gracias nos las tendría que dar él a nosotros por haberle permitido seguir trabajando, que se ha tenido que venir a rodar a Europa porque en su casa ya no le aguantan y no le quieren seguir financiando nada.

    Comentario #1 por Tònia Pallejà
    Escrito el 23.09.08 a las 20:38

    La verdad es que sí que es un tema tremendamente interesante, Tònia, y daría para un verdadero trabajo de comparación de estereotipos… Cuando esta película triunfe fuera (que estoy seguro que lo hará), ¿qué dirán los norteamericanos que se enteren de que aquí, en general, no está teniendo buenas críticas? ¿Que nosotros somos demasiado poco “artísticos” para reconocer los méritos de la película de Allen?

    Eso sí: estoy del mito de Carmen y de los “latin lover” hasta ahí mismo, donde te imaginas…

    Un saludo!

    Comentario #2 por Miguel A. Delgado
    Escrito el 24.09.08 a las 10:52

    Hace tiempo conocí a una chica de Estados Unidos que vive aquí desde hace años y que es muy maja, y siempre que la veía, comentábamos cosas sobre cine, así en plan comparación cultural, y la verdad es que era curioso descubrir la visión que se tenía en cada sitio de la gente del otro lugar.
    Por ejemplo, se sorprendió mucho de que aquí Kevin Smith fuera conocido y tuviera tantos fans, ya que ella creía que su cine no sería muy interesante para los de fuera de USA (Ah, e insistió mucho en que a New Jersey la llamaban “El sobaco de Estados Unidos” XD).
    A Woody Allen me lo pintó prácticamente como a un friki hortera y cansino de capa caída. Por cierto, ella es de la zona de Nueva York. Y la verdad es que si la chica fuera de aquí, pensarías que le gusta el tipo de cine que hace Woody Allen.
    Podría seguir poniendo ejemplos, pero es que casi siempre era sorprendente confrontar ambas visiones.
    También me confirmó que allí la gente, en general, sigue creyendo que aquí todos somos toreros y folclóricas, porque es lo que ven en las películas y en la tele XD
    Vamos, que mucha globalización y mucha historia, pero ni el cine es una cuestión universal ni se ha avanzado mucho en cuestión de estereotipos y tópicos.

    Comentario #3 por Tònia Pallejà
    Escrito el 24.09.08 a las 14:04

    No creo que ahora y a partir de esta película se pueda cuestionar y reducir la filmografía de Allen a un simple cambio de perspectivas sobre estereotipos ajenos. ¡Cómo si Hollywood no fuera una inmensa fábrica de estereotipos que, además, las masas consumen con fervor allí, acá y acullá! Allen no está exento de incurrir en ellos, pero, desde luego, jamás lo ha hecho desde la matriz desvergonzada e inescrupulosa de la industria, y, en cualquier caso, suele trascender los tópicos. Quienes no lo hacen son los que sólo se quedan en los que pueda haber en sus películas y que nunca constituyen el meollo de las mismas. Por otra parte, es obvio que fuera de su Nueva York puede ser más vulnerable a los clichés culturales sobre realidades que apenas conoce y sobre las que sus eventuales asesores autóctonos pueden, con mejor o peor intención, equivocarle. Pero, más allá de esos aspectos, que salvo raras excepciones dudo que para él sean esenciales, está, como ya he dicho, el meollo, lo auténticamente universal (”universal” en lo filosófico, no necesariamente en lo “comercial”). En su película barcelonesa creo que no ha estado a la altura y/o a la hondura de muchas otras suyas, pero no por el trasfondo o el escenario, que se me antojan bastante superficiales y anecdóticos, sino por la historia en sí. Y no porque sus premisas carecieran de potencialidades. Pero eso no me lleva a revisar con la mosca en la oreja otros filmes suyos que no hayan gustado a sus compatriotas, a sospechar que eran ellos quienes tenían la razón al despreciarlos. Sé que, por ejemplo, “Delitos y faltas” es una obra maestra, entre un buen puñado más de las que ha hecho Allen aunque no les haya dado muchos beneficios a los vendedores de palomitas.

    Comentario #4 por Humphrey
    Escrito el 25.09.08 a las 15:33

    Hombre, no será sólo por eso, claro, cada película es un mundo. Pero yo sólo sé que en Estados Unidos esta película ha gustado muchísimo, cuando aquí no ha convencido, mientras que allí no les suelen gustar las que aquí obtienen buenas críticas. La única diferencia que veo en ese cambio de posición es el hecho de que la perspectiva cultural ya no es la misma, ni para ellos ni para nosotros. Porque sí, unas tendrán mejores guiones que otras, pero en resumen lo que las diferencia es eso.

    Y lo más gracioso del asunto es que lo que destacan en las críticas americanas no es ni el guión ni la dirección, sino lo bonitas que les han parecido las localizaciones, lo chupiguay del reparto (no de las interpretaciones, ojo) y ese espíritu latino con influencias almodovarianas, que tampoco es que sean motivos de gran peso para valorar tan positivamente una película, pero bueno, para que se vea que lo que les ha gustado es lo que aquí ya tenemos visto o lo que ha provocado rechazo porque nos chirría como tópico.

    Por eso a mí no me extraña que a ellos les ocurra lo mismo con las películas que Allen rueda allí, que no será con todas, por supuesto, pero sí con una buena parte de las que no son para tirar cohetes, que últimamente son taaantas…

    Comentario #5 por Tònia Pallejà
    Escrito el 26.09.08 a las 12:41

    Pues yo, contrariamente a la pregunta más o menos irónica de la periodista de la rueda de prensa de San Sebastián (”¿Por qué no se jubila. Mr. Allen?”), me alegro de que este clásico viviente siga trabajando. No siempre va a estar al 100%, pero tampoco es que se arrastre desde que a ti te dejó de interesar. Hay directores que se darían con un canto en los dientes por rodar, aunque fuera una sola vez en su vida, una obra maestra, y mientras tanto nos castigan con cualquier cosa. Los hay que han rodado una y nunca más se supo. Allen ha logrado varias, y muchas otras de gran nivel. Y que gire en torno a 3 o 4 obsesiones (para Borges no había muchas más humana y filosóficamente hablando) no quiere decir que siempre haya hecho la misma película. Eso sí es un cliché. Porque para nada es lo mismo “Zelig” que “Delitos y faltas” o “Balas sobre Broadway” o “Broadway Danny Rose” o “Manhattann” o “Hanna y sus hermanas” o “La última noche de Boris Grushenco”. Y entre las más o menos recientes también ha habido algunas muy apreciables desde “Misterioso asesinato en Manattann”, pasando por “Melinda y Melinda” o por “Desmontando a Harry” y “Match Point”. Sin olvidarse de “Poderosa Afrodita” o incluso de la divertida astracanada “Granujas de medio pelo”. Lo que pasa es que los buenos nos tienen mal acostumbrados, a los mejores siempre les exigiríamos lo mejor. Pero es difícil encontrar hoy en día una filmografía tan extensa (39 pelis) equiparable en nivel de calidad. Yo he crecido con ella, esperando sus estrenos anuales como una cita que pocas veces me ha defraudado, muchas menos de las que he oído o leído como algunos se apresuraban a proclamar su decadencia. Así que me encanta que siga en la brecha. No creo que esté acabado y, en cualquier caso, nada de lo que haga a partir de sus 72 años afecta a lo mucho y bueno que hizo antes. El lugar en la historia ya lo tiene, y yo sigo celebrando que aún lo tenga en el calendario.

    Comentario #6 por Humphrey
    Escrito el 26.09.08 a las 15:04

    Hombre, yo estoy de acuerdo en que Woody Allen ya se tiene ganado su sitio en el Olimpo con bastantes de sus cintas anteriores, pero también lo es que cada vez se aleja más de la posibilidad de hacer una obra maestra. En “Granujas…” o “Un final made in Hollywood” aun se puede rastrear buenas ideas finalmente desaprovechadas, pero pretender que sus tres últimas películas estén a ese nivel, me parece excesivo. Claramente, está cuesta abajo, y la prueba es que para nosotros sigue siendo el director de “Manhattan”, “Delitos y faltas” o tantas y tantas otras hechas… hace bastante tiempo.

    Y sí, creo que alguien también tiene que ser capaz de ver cuándo está empezando a ser una sombra de lo que era. Sinceramente, no tengo ni idea de si aún puede hacer una obra maestra, pero me remito a las pruebas de que lo que no es capaz de aguantar es lo de hacer una película cada año. Desde luego, su admirado Bergman no tuvo ningún empacho en echar el cierre cuando pensó que ya lo había dicho todo y que no tenía sentido insistir; y al contrario, hay directores que siguen en activo a lo largo de los años y aún tienen cosas que decir (Clint Eastwood).

    Creo que Woody Allen es responsable de haberse convertido de un creador en una mera marca, una franquicia que despacha productos que cada vez están más alejados de lo que tantos admiramos. Claro que, en parte, la culpa la tenemos tantos que le jaleamos absolutamente todo lo que hace, que pagamos un pastón por ver un concierto de clarinete del montón o que le reímos absolutamente todas las gracias. Entiendo que, al fin y al cabo, es humano y, por lo tanto, no inmune al elogio acrítico.

    Un saludo!

    Comentario #7 por Miguel A. Delgado
    Escrito el 27.09.08 a las 23:17

    Bueno, Miguel, la conciencia del propio declive siempre debe de ser difícil de asumir. Pero afortunadamente el arte no es lo mismo que el deporte. Pelé o Maradona ya no pueden emularse a sí mismos, aunque ya quisieran muchos cracks actuales alcanzar alguna vez su altura, y, desde luego, el hecho de que ahora ni el canarinho ni el argentino puedan seguir efectuando prodigios sobre el césped no les resta ningún mérito de los muchos que acumularon, no disminuye su palmarés, no les quita los goles que marcaron ni nos hace cuestionar la calidad que tuvieron. Y aquí en cambio estábais cuestionando retrospectivamente a Allen, casi poniendo en tela de juicio su trayectoria a partir de su presunto declive. Especulábais sobre la posibilidad de que sus logros anteriores no fueran tales, no fueran objetivos, sino debidos a una especie de subjetividad colectiva europea proclive a mitificar lo que acaso no serían más que clichés neoyorkinos, y que ahora en cierto modo sería reemplazada por una reacción similar de los americanos respecto a los clichés europeos. Esto me hace recordar un diálogo de “Annie Hall” en que un ligue ocasional aventura algunos prejuicios sobre el otro y el otro le responde “Sigue, sigue, me encanta que me reduzcan a un estereotipo cultural”. Creo que esa reducción se ha dado esta vez en Barcelona, pero no porque Allen se haya convertido a sí mismo en una franquicia sino porque los productores catalanes lo han usado como tal. Y de algún modo, entre Roures y los políticos le han intentado colar algo así como el “brieffing” de una campaña institucional disfrazada de película, de la que igual sacarán réditos pero a costa de haberle hecho un flaco favor al cine, pues lo que ha salido no es “ni chicha ni limoná”. Esto es lamentable, sí, pero me parece injusto aplicar efectos retroactivos, proyectar la sombra de una duda sobre su filmografía. Yo no me apresuraría a decretar su “acta de defunción”, por mucho que reconozca que una peli al año es un ritmo difícil de sobrellevar en general, aunque también creo que el tipo de producción de Allen lo permite mejor que en otros casos. Lógicamente no sale a obra maestra por año, pero tampoco esos interines, “divertimentos” u “obras menores” que nos ha ido ofreciendo entre sus grandes o buenas películas carecían de sabor. De “Manhattann” o “Delitos y Faltas” hace bastante tiempo, sí, pero de “Match Point” no tanto. Y no creo que lo mío sea adhesión acrítica e incondicional. Simplemente, le agradezco que no se haya “bartlebyzado” entretanto. Me parece muy respetable que Erice o Zulueta sigan siendo celebrados por lo que hicieron hace mucho aunque no hayan hecho nada más. Nunca sabremos cuando habría empezado su “declive”. Pero tampoco sabemos a ciencia cierta que Allen ya no tenga nada más que decir, y aunque en Barcelona se haya quedado afónico más que ninguna otra vez, que nos quiten lo bailao. Y espérate, que igual cualquier día da otro do de pecho.

    Comentario #8 por Humphrey
    Escrito el 29.09.08 a las 12:51

    A ver, yo sólo he comentado lo de la perspectiva cultural que apuntaba Miguel en el último párrafo de su crítica, que es un aspecto muy concreto. En ningún momento he dicho ni insinuado que Allen tenga que retirarse, ni he entrado a exponer si me interesa más o menos ahora por unos motivos u otros, ni he reducido su filmografía a sus últimas películas. Así que tampoco acabo de ver la relación entre lo que argumentaba sobre el cambio de escenario y la valoración que ha tenido en USA y tu comentario posterior, que parece inferir cosas que no he escrito.

    Comentario #9 por Tònia Pallejà
    Escrito el 29.09.08 a las 18:04

    ES UNA VERGÜENZA.LO DEMÁS SON PAÑOS CALIENTES. LA PEOR PELÍCULA DE WOODY ALLEN A AÑOS LUZ DE LA PENÚLTIMA.DELENDA EST CARTAGO.

    Comentario #10 por JIMMY
    Escrito el 29.09.08 a las 19:41

    Tònia, mis réplicas se basan fundamentalmente en el párrafo final del comentario de Miguel, sobre todo cuando dice que igual sus películas neoyorkinas nos gustaban porque “no distinguíamos el cartón piedra” en la contrucción de las tipologías urbanas de allá. Y tú estabas de acuerdo con ese comentario, pues decías que “más que una especulación, es una realidad”. Y ese comentario afecta a toda la filmografía de Allen, o, por lo menos a aquella cuyas tramas se ambientan en NY, que salvo excepciones como Boris Grushenko o Bananas y algunas pocas más es la mayoría de de sus películas. Yo niego la mayor, o sea, no creo que la visión de Allen sea de “cartón piedra”. Ni tampoco que sea un “friki” desfasado a quien sus compatriotas consideran “cualquier cosa menos intelectual”. No. No es una definición que corresponda a quien ha gozado del respeto de gentes como Saul Bellow, Susan Sontag o Gore Vidal, quien dijo de él que había conseguido expresar como nadie los dilemas de la contemporaneidad y darles dimensión universal sin salirse de la Gran Manzana. Claro que se centra en un estrato social muy concreto, el que mejor conoce, y ahí efectúa una punción en el meollo de lo humano y la filtra y procesa a través de su peculiar sensibilidad. Otra cosa es su relación con el público, tanto de dentro como de fuera de EEUU. Sus películas se ven en todo el mundo pero no las ve todo el mundo. O sea, no son productos masivos, pero tienen en todas partes un sector de público suficiente y que, en proporción a su discreto coste, ha garantizado hasta ahora su viabilidad. ¿Que a muchos neoyorkinos les “chirrían”? No lo dudo. Los habrá a quienes les irrite sentirse ante su espejo, y también muchos, millones, que simplemente viven en “otro NY”. Porque, aparte del de Allen, están otros tan significativos como el de Scorsese, o el de Spike Lee, además del particular de cada hijo de vecino. También hay otro factor a tener en cuenta, que es esa especie de ley pendular según la cual las nuevas generaciones intentan desmarcarse de sus predecesoras, buscan sus propios estilemas o códigos de identificación o simplemente se apuntan a las modas de temporada, pero está claro que muchos de esos referentes duran bastante menos que algunos de los que pretenden desbancar. Y Allen ha aguantado más que bien a lo largo de sus hasta ahora 39 escalones, aunque de vez en cuando pisara en falso en alguno. Y estoy de acuerdo con Jimmy en que en el último ha tropezado estrepitosamente (aunque con el efecto paradójico de que ha caído bien donde antes solía caer mal). Para mí a metido la pata hasta el fondo en este peldaño (un peldaño resbaldizo, hecho de materiales ajenos, de mampostería gaudiniana, una trampa involuntaria pero fatal de Roures y cía, que a ellos tal vez les saldrá bien pero maldita la gracia que nos hace a muchos otros). En cualquier caso, espero que logre liberar la pierna aunque se deje el zapato y siga escaleras arriba, y si no, al menos estoy seguro de que nada anulará todo lo que ya subió, nada lo mandará abajo, al principio de la escalera, como si no la hubiera subido nunca, porque no era una escalera de cartón piedra, sino tan sólida como su ya indiscutible categoría de clásico del cine.

    Comentario #11 por Humphrey
    Escrito el 30.09.08 a las 12:38

    Gracias por aclararlo, pero es que igualmente me parece que estás dando por hecho cosas en las que ni me he posicionado. O sea, que en Estados Unidos sus películas no entusiasman, que la gente de allí se queja de que el Nueva York que retrata no les gusta, que no tienen una imagen muy favorable de él, y que el hombre se ha tenido que venir a Europa para seguir rodando, no es una valoración / opinión mía, es una realidad. Vamos, no me lo acabo de inventar, se lleva recogiendo en los medios de ambos continentes desde hace siglos, igual que todo el mundo se ha hecho eco de ello, y es algo de sobra conocido.

    Y en cualquier caso, que yo recoja esa realidad no significa que esté de acuerdo con tooodo lo que ello implica o que piense que ha de retirarse, ni nada semejante. Lo que ha de hacer son buenas películas, coño XD Pero en eso va a ser que todos estamos de acuerdo.

    Lo único que he afirmado es que no me extrañaría que igual que aquí los tópicos de “Vicky Cristina Barcelona” dan en las narices y en Estados Unidos les encantan, pueda pasar lo mismo, pero a la inversa, con las películas americanas de Allen. Precisamente porque esa realidad que comentaba antes está ahí, y algo significará, digo yo. Esto tampoco me lo invento ni es una opinión caprichosa, simplemente especulo con el causa-efecto, a partir de las consecuencias valoro los factores implicados que pueden afectar a la situación, nada más, y he llegado a la conclusión de que algo de razón habrá en eso. Llámame antropóloga de baratillo, si quieres XD

    También dije el otro día que a mí Allen dejó de interesarme hace años, porque todas las últimas películas que he visto de él me han parecido muy flojas y poco originales, y algunas ya ni las he visto. A mí este hombre me gustaba antes, porque cuando no me sorpendía, me hacía reír, y cuando no, me parecía inteligente y afilado, pero estoy de acuerdo con Miguel en prácticamente todo lo que ha dicho en el comentario #7. Lo que pasa es que yo soy más destroyer, y llamo cantamañanas a Allen y le exijo que nos dé las gracias a nosotros por permitirle seguir trabajando XD (Ojo, que será menos diplomático, pero es cierto :P)

    De todas formas, decir que Allen esta vez ha fallado porque se ha visto presionado por las exigencias de la productora y demás, es hacerle un flaco favor en su defensa. Para mí eso no lo excusa, sino que demuestra que a estas alturas tiene que mendigar / venderse / o como lo quieras llamar para continuar haciendo películas.

    Y, por otro lado, el argumento de que este señor ya ha demostrado lo que vale y que, como ha hecho obras maestras, se ha ganado su sitio en el Olimpo y ya no se le puede toser, no me sirve. Yo cuando pago por ver una película, quiero ver una buena película, no una mala película de alquien que alguna vez ha hecho obras maestras. Que me respete él a mí, en vez de exigir tanto respeto para él. Además, ese razonamiento sería aplicable a tropecientos cineastas más, y bien que se les pone a caer de un burro cuando la cagan (y muchos no la cagan tanto como Allen ni de lejos).

    Comentario #12 por Tònia Pallejà
    Escrito el 30.09.08 a las 16:25

    Tònia, la “gente” es un concepto muy amplio, y en EEUU hay mucha. Y como aquí, habrá “gente pa tó”. El llamado “gran público” nunca ha estado con Allen ni allí ni en Europa. Pero no porque los refleje o los deje de reflejar. Al gran público le importa un comino verse reflejado o no en el cine. Los grandes taquillazos suelen tener mucho más que ver con la evasión de mejor o peor calidad que con las aproximaciones más o menos artísticas a la realidad o las reflexiones de cierto calado intelectual. El neorrealismo italiano, por ejemplo, nunca tuvo demasiado gancho popular. A las masas no les gustaba entrar en el cine para ver las mismas miserias que padecían en la calle. Preferían las comedias de “teléfonos blancos”.

    Allen nunca ha sido un realista a ultranza, o un documentalista a lo Flaherty. Su Nueva York o su Manhattann es una estilización personal, una sutil caricaturización de las clases cultas acomodadas, de ciertos círculos más o menos elitistas. Dentro de esas esferas, los hay que lo aceptan y hasta celebran y otros que se sienten incómodos. Fuera de ellas, muchos no se sienten concernidos ni por la temática ni por unos ritmos y trazas fílmicas que además se alejan de sus estándares de consumo. Allen se sirve del estrato social que más conoce para explorar las contradicciones humanas, las perplejidades de la existencia. Otros lo hacen a su manera en otros contextos. Me parece, pues, erróneo, inferir que Allen sea una especie de turista en su ambiente natural, como sí lo es, en cambio en Barcelona. A Barcelona sólo había venido unas cuantas veces a tocar el clarinete y poco más. No creo que haya sucumbido a eventuales presiones, pero sí que le pueden haber desconcertado sus “anfitriones”. Dicho de otro modo: no sabía dónde se metía. Porque de USA no se fue porque no pudiera encontrar financiación, sino porque, según ha dicho, no quería tragar con las imposiciones de la nueva generación de ejecutivos-banqueros que pulula por los estudios. Quién le iba a decir que aquí se encontraría con los políticos, otra fauna que tal mea. Ha venido a parar a un sistema en el que los productores son captadores y gestores de subvenciones públicas.

    Yo creo que Allen nunca ha competido por la taquilla, siempre ha hecho películas amortizables en base a un sector suficiente de público. Y ése lo ha tenido siempre en América y en Europa. Más aquí que allí porque su cine tenía más conexiones con el europeo, aunque sus escenarios fueran netamente americanos, neoyorkinos. Esa era para mí la clave de su magia o de su alquimia. El transplante a Barcelona era difícil que cuajara, esas cosas no arraigan en cuestión de semanas. Y, desplazado de su ámbito natural, se ha agarrado a los tópicos y se ha enredado en ellos hasta el punto de que han afectado incluso a la historia, que hubiera podido ser una buena historia de mitos y arquetipos trascendidos.

    A mí no me hubiera molestado una revisión en clave alleniana de los mitos de Don Juan y Carmen, ni tampoco me parece aberrante que el escenario sea Barcelona y no Sevilla. Son mitos ibéricos, como en su día utilizó mitos helénicos para Poderosa Afrodita. Claro que la Grecia clásica está en el ADN cultural de cualquier occidental. Para lo ibérico-mediterráneo le faltaba el background de un Bigas Luna. Y para lo específicamente catalán ya no digamos, no iba a hacer un curso de inmersión acelerada. Al menos Don Juan es un mito urbano, cosmopolita. No iba a coger al mito rural del Manelic de Terra baixa de Àngel Guimerà, el bestia aquel con pelliza que iba gritando “He mort el llop! (¡He matado al lobo!). Eso ya lo harán los Coen cuando Roures y la Generalitat les financien un rodaje en comarcas, je, je…

    Yo no siento empatía por los personajes de “Vicky Cristina Barcelona”, ese pijerío. Pero he tenido ocasión de comprobar que en Barcelona, aunque no se exhiban, hay gente de ese estatus, que no es tan inverosimil que un pintor de campanillas tenga carné de piloto y viva con ese lujo y frecuente esas relaciones. Las inverosimilitudes son de otro tipo, flojeras de guión como ese padre poeta tan improbable en todo o la falta de auténtica intensidad, de verdaderos “abismos de pasión”, por usar una expresión buñueliana. Todo es tan “cool” que es “light”.

    Por último, decirte que lo mismo cuesta una entrada para ver una obra maestra que un bodrio. Y eso que hay bodrios con cuyo presupuesto se podría financiar toda la filmografía de Allen. Yo no creo que Allen le falte el respeto al público por seguir ejerciendo su oficio, ni siquiera cuando falla. Las obras maestras no se exigen, se celebran cuando ocurren, casi como los milagros. No hay productor en el mundo que pueda demandar a un director por incumplimiento de contrato si no hace una obra maestra. Ni siquiera por hacer una mala película. Y tampoco te devolverán el precio de la entrada. Pero a partir de un chasco no creo que haya razones para preguntarse si uno hizo el tonto todas la veces que salió satisfecho del cine tras ver una de Allen ni para pensar que pagó una entrada por lo que, víctima de una “equivocada perspectiva cultural” tomó por auténtico o genial.

    Comentario #13 por Humphrey
    Escrito el 01.10.08 a las 0:24

    Humphrey, creo que no hay ningún cuestionamiento de la calidad de la obra anterior de Allen ni en mis comentarios ni en los de Tònia. Es más: me importa bastante poco si el Nueva York que retrata en sus películas existe o no, de la misma manera que no tengo ni idea de si la vida de los músicos de banjo era como la que nos contaba en “Acordes y desacuerdos”. Sólo sé que las obras que me llegaron, me llegaron. Y punto.

    Pero por otro lado, me parece lícito plantearse el tema de los estereotipos, sin que eso suponga decir que lo que antes era bueno ahora no tiene ningún valor. Simplemente, es una manera de entender su relación con lo que debería ser su público natural, y que ha atravesado por momentos de incomprensión.

    Y estoy de acuerdo: “Vicky Cristina Barcelona” es un desastre, y no me vale echarle la culpa a Roures, a la Generalitat, al Ayuntamiento o a quien sea. Ojo, que no estoy diciendo que no hayan metido cuchara hasta desvirtuar el proyecto, pero lo cierto es que Allen lo ha permitido, y él es el responsable de lo sucedido, sobre todo porque, cuando abro un periódico, ahí me lo encuentro defendiendo con uñas y dientes su obra con todo entusiasmo. Así que entiendo que suscribe todo lo que aparece en pantalla; y si es así, él es el director, el autor, el principal reclamo y, por tanto, el responsable. Algo por lo que no debe ser fusilado, por supuesto; pero creo que el no señalarlo es, precisamente, lo que no es respetuoso con su estatura como creador.

    Y que conste que yo no levanto ninguna acta de defunción: me encantaría que volviera a hacer esas obras maestras que tan bien se le dan, pero a los hechos me remito de que, hoy por hoy, éstas parecen demasiado lejos si hemos de juzgar por lo que nos presenta últimamente. ¿Que pueda volver a hacerlas?

    Claro que sí, que también los Coen pasaron un tiempo perdidos y parece que han recuperado la buena senda… Pero entre tanto hicieron algo tan horroroso como “Crueldad intolerable”, y “Crueldad intolerable” era horrorosa al margen de que también hubieran firmado joyas como “Fargo” (por cierto, ¿qué pensarán los habitantes de Minnessota de cómo les muestran? :) ).

    Y que conste que el comentario a la actitud acrítica no era, ni mucho menos, una alusión personal hacia ti; creo que es algo que ha sido responsabilidad de todos los que amamos el cine y, especialmente, el buen Allen.

    Aunque, pensándolo bien, al menos deberíamos agradecerle este interesantísimo debate que estamos teniendo… :)

    Un saludo!

    Comentario #14 por Miguel A. Delgado
    Escrito el 01.10.08 a las 13:02

    P. S. Perdón, en realidad me refería a Dakota del Norte.

    Comentario #15 por Miguel A. Delgado
    Escrito el 01.10.08 a las 13:04

    Miguel, básicamente estamos de acuerdo en lo que concierne a Vicky Cristina Barcelona. Sobre eso es que no hay debate. Es mala. Por mucho que, contra lo habitual, esté gustando en USA. Y ni aunque la aplaudieran todos los votantes de Obama y McCain juntos me harían cambiar de opinión.

    En cuanto a lo de las visiones estereotipadas de un continente a otro, es indudable que las hay, incluso entre la gente culta y viajada. Es más, hasta el tipo más sedentario sueña alguna vez con salirse de su contexto rutinario, y lo normal es que, a falta de mejor información o de un conocimiento profundo que lógicamente no tiene, se traslade o proyecte mentalmente en base a tópicos. Claro que hay tópicos negativos (prejuicios) y positivos (idealizaciones). La fascinación por lo más o menos ajeno o remoto, y ya no digamos por lo que desde un lado u otro del planeta les parece exótico a los de aquí o a los de allá, debe bastante a los segundos. Y en tanto no pueda contrastarse a fondo con la realidad, suele persistir tozudamente. Pero el arte no tiene por qué ser un trasunto de la realidad, aunque, desde luego, tampoco debe ser un trasunto de los tópicos.

    Y lo esencial de Allen nunca ha estado en los tópicos, aunque pudiera utilizarlos para subvertirlos o trascenderlos. Su discurso siempre ha tenido un poso más hondo y filosófico, incluso diría antropológico, pero sin necesidad o, mejor dicho, a condición de no moverse de su barrio. O sea, no en el sentido etnográfico o de comparativo de esquemas culturales antipódicos, ni mucho menos en el sentido folclórico. No es ningún homólogo cinematográfico de Levy Straus o Marvin Harris o de aquel chiripitifláutico Capitán Tan que hizo famosa en nuestra infancia (o al menos en la mía)la coletilla “En mis viajes por todo lo largo y ancho de este mundo…”. Sabemos que viaja a su pesar, ultimamente, según declara, “por complacer a la familia”. Si por él fuera nunca saldría de Manhattann, de modo que hasta el decimonónico record de Phileas Fogg, el de la vuelta al mundo en 80 días, le parecería una eternidad. No me extraña que en Barcelona no haya hecho otra cosa que chapotear en sus “Tristes tópicos”.

    De lo que no creo que se le pueda acusar es de desconocer su propio ambiente. Ni tampoco de deshonestidad por haber osado transplantarse eventualmente a otro. Es decir, una cosa son los resultados obtenidos (malos) y otra su noción sobre los mismos (equivocadamente satisfactoria). No creo que mienta como un bellaco cuando dice que le gusta lo que ha hecho en Barcelona. Otras veces ha sido muy crítico con obras suyas que a nosotros nos encantaron. Ahora, creo sinceramente que carece de elementos de juicio para una valoración correcta. No le exhimo de responsabilidades, pero, aparte de su propia confusión por no estar en su terreno, me temo que lo han mareado bastante.

    Comentario #16 por Humphrey
    Escrito el 01.10.08 a las 14:54

    Hombre, ya sé que generalizar es generalizar, pero es que cuando se habla de “la gente”, se generaliza, porque no nos vamos a poner a hacer una encuesta y a reflejar aquí lo que piensa cada uno de los millones de espectadores, no vaya a ser que haya dos excepciones por ahí sueltas y no las hayamos tenido en cuenta. Se toma como referente la mayoría o lo que refleja la opinión pública. Precisamente por eso me remito a los datos y a los hechos reales, que son más poderosos que cualquier generalización. Si Allen generalizando en general siguiera gustando tanto en Estados Unidos, ya te digo yo que no se habría venido a Europa porque allí no encuentra financiación.

    Y por poner otro ejemplo más cercano. ¿Acaso se puede decir que Almodóvar entusiasma en España en general generalizante? Pues no. Hay mucha gente a la que le gusta, sí, y a medida que se la ha reconocido fuera, se le ha empezado a apreciar más aquí (que hay que ver cómo cambian de chaqueta algunos), pero es que también hay muchísima gente que cada vez que se habla de su cine, repite que está harta “de ver putas, yonquis y maricones” en sus películas (lo cual no acabo de entender, dicho sea de paso, porque eso cada vez sucede menos), porque les resulta cansino como reflejo de la sociedad española.

    En cambio, fuera de España les chifla Almodóvar. Y seguramente se preguntarán por qué aquí no acaba de convencer en general generalizante. Y las películas son las mismas. Son igual de buenas o igual de malas, pero es que lo de la distancia cultural y el exotismo que eso implica tiene mucho peso. Estoy segura de que si las películas que hace Almodóvar vinieran firmadas por algún director coreano de moda, los mismos españoles que las repudian pasarían a considerarlas chachis pirulis Juan Pelotillas. Y a lo mejor si este señor fuera francés o estadounidense, en esos mismos países que ahora tanto le elogian, se quejarían de lo mismo de lo que se queja mucha gente aquí.

    Y repito por enésima vez que a mí lo que no me parece una falta de respeto es que Allen siga trabajando. Lo que me parece una falta de respeto es que estrene bodrios creyendo que su fama por éxitos pasados le da carta blanca para todo. Pues no, tío, cúrratelo, que la fama se trabaja cada día. Pero me parece una falta de respeto para mí como espectadora y para él mismo, que es el primero que no se tiene ningún respeto. Nadie le exige que haga una película al año. Que haga una película cuando tenga algo interesante que decir y haya encontrado una forma interesante de decirla. Si el 95% de las películas que ha hecho Allen en los últimos años hubieran venido firmadas por Pepe Sánchez, los mismos que le defendéis a ultranza las hubierais puesto a caldo y este tío ya estaría ardiendo en la hoguera.

    Comentario #17 por Tònia Pallejà
    Escrito el 01.10.08 a las 15:26

    Por cierto, Miguel, yo no sé si esos habrán metido cuchara hasta desvirtuarlo, o más bien lo habrán arreglado un poco. Porque recordemos que el primer borrador que hizo Allen para le película iba (atención a tan intelectual, original, moderno e incisivo argumento) de un torero que se ligaba a dos guiris… ¡CAAAAAAAAAAAAAAASPA! Madre mía, sólo faltaban López Vázquez, Landa y las suecas XD Es que ya me imagino el tema XD Y aquí se le orientó mucho en ese sentido para que no metiera la pata con tópicos trasnochadísimos, así que bueno, habría que haber visto la película como estaba concebida originalmente, que podría haber sido mucho peor.

    Comentario #18 por Tònia Pallejà
    Escrito el 01.10.08 a las 15:58

    Bueno, Tònia, lo de la caspa no es necesariamente un tópico, yo creo que sigue abundando en nuestra realidad y que lo que es precisamente un tópico es, desde hace un tiempo, darla por desaparecida o anacrónica. A mi hasta me hubiera parecido original que hubiera salido un torero, ya que a fuerza de querer evitarlos como “tópicos” no sólo en la institucionalmente declarada “antitaurina” Barcelona sino incluso en las presuntas moderneces españolas, han quedado como proscritos del panorama no ya “icónico”, sino meramente representativo, por una especie de síndrome de que a europeos no nos gane nadie, y casi que a americanos tampoco. En USA no se cortan por sacar a un boxeador las veces que haga falta.

    Caspa la ha habido a raudales en la relación de Barcelona con Woody Allen. No en la admiración que una parte del público sentía por él, sino en ese cortejo para que rodara aquí, que ya venía de largo, desde que Antoni Llorens, el de Lauren Films, daba la brasa con eso, hasta que Roures finalmente lo consiguió en mala hora, vinculando su proyecto a nuestro patético entramado institucional, lo que ha generado ese bochornoso y paleto desfile de políticos para hacerse la foto en los rodajes, como si que se rodara una peli aquí fuera cosa como de otro mundo. ¡Como si no se rodaran cada día películas en muchas ciudades del planeta! Y en ninguna se da ese espectáculo público digno de “Bienvenido, Mr. Marshall” (ilustre precedente de la caspa sabiamente ridiculizada aunque no por ello extinguida, pues, como se ha visto, seguimos teniendo para dar y vender). A eso se ha sumado una especie de proceso casi plebiscitario, con encuestas y debates en periódicos y emisoras de radio sobre todos y cada uno de los aspectos previos a la película, y también durante su realización y después. Que si qué localizaciones le recomendaría a Allen, que si qué actores catalanes deberían intervenir, que si cual debía ser la lengua vehicular del film o el adecuado porcentaje de inglés, castellano y catalán, que si se consideraban representativos tales o cuales detalles filtrados del guión… Aparte, claro está, de las cartas al director o los foros donde “indignados contribuyentes” polemizaban sobre el uso de fondos públicos o el “peligro” de atraer aún más turistas. En fin, un zafarrancho completamente insólito… fuera de nuestros casposos lares. Por eso digo que Allen no sabía dónde se metía. Y las “aportaciones” de sus asesores, tipos condicionados por las servidumbres locales de lo políticamente correcto no creo que hayan arreglado nada. Sólo habrán contribuído al cafarnáum. Porque bueno, si por un lado quitaban a un torero, por el otro cambiaban a una estudiante de cocina mediterránea por una mucho más improbable estudiosa de la “identidad catalana”, lo que ha dado lugar a uno de los mejores chistes (casual o involuntario?) del filme de marras. Y no quiero seguir imaginándome cuántas sobadas más habrá soportado el en este caso incauto (justamente, ahora sí, por perplejidad de perspectivas intercontextuales) cerebro de Allen.

    En cuanto a tu comentario sobre que acaso Roures y Cía le hayan rescatado del peligro de incurrir en el landismo, obviamente me lo tomo como una humorada que ni tú misma te crees. Yo más bien parafrasearía a Borges cuando decía aquello de que “los cineastas franceses están obsesionados con no parecerse a los norteamericanos, riesgo que no corren en absoluto”. Allen no hubiera podido hacer landismo ni queriendo. Ni yo se lo pido. Pero no dejo de pensar en que su estancia en Barcelona hubiera dado para un interesante y desopilante híbrido alleniano-berlanguiano.

    Comentario #19 por Humphrey
    Escrito el 01.10.08 a las 17:41

    ¿Dónde está la cámara oculta? XD

    Comentario #20 por Tònia Pallejà
    Escrito el 02.10.08 a las 2:09

    Pues yo soy barcelonés y la película me ha gustado mucho. Está claro que hay topicazos, pero tampoco son tan exagerados, podría haber sido pero y aparecer Bardem en plan Manolete marcando paquete y saliendo a hombros de la monumental. Las imágenes de Barcelona han estado muy bien, siempre echas en falta algún rincón, pero no tengo queja. La historia, que es en teoría lo importante de la peli, también es interesante y está llevada de una forma fresca, divertida, pero no por ello deja de hacerte pensar. Fui al cine con pesimismo porque las críticas eran bastante malas, y seguramente por ello salí encantado después de ver la película.

    Comentario #21 por Félix
    Escrito el 02.10.08 a las 9:38

    No deja de ser curioso especular sobre lo mucho peor que habría podido ser la película si llegan a dejar solo a Allen. Ni que este fuera un aprendiz que necesitara la tutela no sólo económica sino creativa de la potente y universalmente envididiada industria del cine catalán. Para que se fuera enterando de cómo se hacen aquí las cosas y tal, a ver si se le pegaba algo bueno. Por favor. Según parece, ahora se trata de inventarse cualquier hipótesis absurda, echando mano a boleo de cualquier revoltijo de tópicos de saldo aliñados con el primer disparate que se le ocurra al opinante de turno para endosárselos a Allen, o sea, para denostarle no ya por lo que ha hecho, sino por lo que el opinante de turno presupone (sin más rigor ni fundamento que los que le dictan su particular desdén y su ojeriza) que habría hecho sin la inestimable y piadosa ayuda de Roures y cía. Tampoco es de recibo el argumento de que si las pelis de Almodóvar o de Allen las firmara un coreano de moda o un tal Pepe Sánchez cambiaría la consideración de quienes las alaban o repudian. Porque, para bien o para mal, Almodóvar y Allen aciertan o se equivocan a su manera personal e intransferible. No hay coreanos de moda ni Pepes ni Cristo que lo fundó que puedan hacer una buena o una mala película del manchego o del neoyorkino, y en cambio es mucho más probable que tanto el coreano como Pepe se adapten con plausible solvencia a los estándares de Hollywood, que tampoco es moco de pavo y ya tiene su mérito.

    En cuanto a eso del “95 por ciento de las últimas películas de Allen”, me resulta un parámetro algo impreciso. ¿Cuántas son las últimas”? ¿Las tres o cuatro últimas? ¿Las “diez de últimas”? ¿Las “última veinte”? ¿Entran en ese porcentaje de “malas películas” también las que se confiesa no haber visto? Yo no creo que no se pueda criticar a Allen cuando hace una mala película, efectivamente estoy de acuerdo contigo en que no hay que defender a ultranza un mal producto sea de quien sea. Por eso no defiendo “Vicky Cristina Barcelona”. Ahora, la filmografía de Allen la defiendo en general, con pocas excepciones. Vaya, yo es que creo que se defiende sola. Es que por más vueltas que le dé, entre sus 39 pelis no veo que predominen los fiascos para nada, sino al contrario. Me sobran dedos para contar las que no me gustaron o no me acabaron de gustar. No sé, igual tú si puedes decirme 5 o 10 o 15 o 20 que te parecieron malas. No estaría mal eso: tu ranking de las (5?) (10?) (15?) (20?) peores películas de Allen, para irnos aclarando. Y ya no te propongo el ejercicio adicional de valorar si las películas menos buenas de Allen son malas películas o simplemente no están a la altura de las mejores.

    Comentario #22 por Humphrey
    Escrito el 02.10.08 a las 13:39

    Un dato, que no creo anecdótico: al parecer, Zhang Yimou no es que goce precisamente del aprecio de sus compatriotas, que consideran que transmite al exterior una imagen tópica de China (¿os suena?). Es más, según decían las encuestas, los chinos ni siquiera estaban conformes con la ceremonia de inauguración, tan alabada en el exterior. Curiosamente, el reproche más generalizado es que había pensado “en los de fuera”, más que “en los de dentro”.

    Ahora, cámbiese Yimou por Allen o Almodóvar, y China por EE. UU. o España, y quizá asistamos a un curioso fenómeno intercambiable…

    Comentario #23 por Miguel A. Delgado
    Escrito el 03.10.08 a las 10:29

    Miguel, esto parece abonar el tópico de que “nadie es profeta en su tierra”, ja, ja… Hay otro tópico que reza que en todos los tópicos hay parte de verdad. A este respecto recuerdo que Quim Monzó declaró en una vieja entrevista que muchas frases tópicas provenían de asertos u ocurrencias que en su día pudieron ser certeros y que luego iban degenerando con el uso, se esclerotizaban por repetición sistemática o arbitraria y ya no correspondían a lo que se aplicaban.

    Estudiar la fenomenología de los tópicos es muy estimulante siempre que se mantenga la prevención de no incurrir en conclusiones tópicas, de no acuñar nuevos tópicos sobre los tópicos. Lo saludable es no convertir nada en axioma, en premisa indiscutible. No instalarse a perpetuidad en ninguna convicción. Eso tampoco quiere decir que uno haya de cambiar compulsivamente de opinión, sino que debe procurar procesar racionalmente sus propios criterios, no dejar que se anquilosen, esto es, depurarlos de posibles rémoras o adherencias tópicas.

    Yo mismo me aplico el cuento a la hora de valorar en general la obra de Allen. Si sigo defendiéndola no es por empecinamiento incondicional ni nostálgico síndrome de Estocolmo en relación a mi fascinanción inicial, sino porque vista desde ahora sigue resistiendo a mi exámen, sigue pareciéndome vigente e incluso me aporta renovadas reflexiones y emociones respecto a las que experimenté en su momento con sus sucesivas películas.

    Siempre he intentado discernir entre las tendencias o modas de opinión de cada etapa y mi juicio personal, abierto a las estimaciones ajenas en lo que puedan aprovecharme,pero sin sucumbir a los típicos vaivenes pendulares o consensos de temporada. A estas alturas ya estoy vacunado de esas gripes. O así lo espero.

    Bien mirado, las perspectivas interculturales no sólo operan en el espacio, sino también en el tiempo. De modo que nunca pueden darse como definitivas. Por eso de tanto en cuando se redescubren valores ignorados u olvidados o se jubilan otros quien sabe si del todo o hasta la próxima.

    Pero, sí, coincido contigo en que es curioso que Yimou o Almodóvar o Allen sean considerados por mucha gente en sus países como divulgadores de estereotipos falsos. Y creo que esto nace de la errónea presunción colectiva, por no decir gregaria, del artista como sujeto de representación nacional. Para mí, si estos artistas han trascendido sus fronteras sería más bien no como remachadores o actualizadores más o menos ajustados o excéntricos de tópicos patrios, sino por la singularidad de sus respectivas visiones personales, por haber enriquecido con sus propias e intransferibles aportaciones el imaginario universal, por ser distintos, es decir, por ser iguales sólo a sí mismos y no a cualquier otro.

    Comentario #24 por Humphrey
    Escrito el 03.10.08 a las 14:18

    Tienes razón. Desde el principio has demostrado que no eres un fanático encegado e intolerante, y que, como tú mismo aseguras, tienes una actitud abierta y sana.

    Desde el principio has demostrado que no te ponías a defender paranoicamente a Allen de presuntos ataques que nunca han tenido lugar. Miguel y yo hemos repetido varias veces que estabas poniendo en nuestra boca cosas que ni habíamos dicho ni pensábamos porque somos malas personas y nos gusta fastidiarte. Pero en realidad, si uno tiene la suficiente capacidad para leer entre líneas, queda claro que hemos dicho de Allen que es un inútil malnacido que no ha hecho nada bueno en esta vida.

    Desde el principio has demostrado que lees atentamente la opinión de los demás, que entiendes perfectamente lo que cada uno ha dicho y lo que no, y que argumentas desde la coherencia y la madurez en relación a lo que manifiestan los otros. No te dedicas a repetir el mismo discurso sectario una y otra vez sin venir a cuento, lo que obviamente haría que esta conversación derivara en un absurdo repetido hasta la saciedad, contigo atacándonos por cosas que no hemos dicho y nosotros teniendo que aclarar que ésa no es nuestra postura, cosa que tampoco ha pasado.

    Tampoco has sostenido opiniones subjetivas sin ninguna base real y contrastable mientras exigías que los otros aportáramos estadísticas sobre realidades perfectamente objetivas y contrastables.
    Ni, a falta de otros argumentos, has incurrido en la niñería de sacar frases fuera de contexto o tergiversarlas, y a partir de ahí continuar una discusión tú solo con tus fantasmas. Y si algo no te he visto hacer tampoco es justificar lo injustificable entrando en constantes contradicciones y negando la realidad.

    También has demostrado que respetas la opinión de los demás, porque en ningún momento has descalificado repetidamente la postura de nadie, y tampoco has dado a entender que habría gente que no debería opinar si no va a estar de acuerdo en absolutamente todo contigo.

    También ha quedado demostrado que yo le tengo ojeriza a Woody Allen porque, en lugar de atacarle a él o a sus películas, he dicho que no tiene que retirarse, que gran parte de su filmografía me parece interesante y simplemente he comentado las posibles causas por las que en Estados Unidos su cine no entusiasma comparándolo con la reacción que ha suscitado “Vicky Cristina y Barcelona” aquí.

    La culpa, desde luego, es mía por haberme atrevido a insinuar que en algún lugar del mundo hay alguien a quien puede que no le guste Woody Allen. Además de eso, he cometido el gran error de poner otros ejemplos que demuestran que el mismo cine no es recibido de igual manera en todos los países. Esto último demostraría que le tengo ojeriza a todos los directores, a las Naciones Unidas y al cine en general.

    Curiosamente, cuando Miguel ha aportado otro ejemplo al respecto, no te ha parecido un argumento absurdo, ni le has exigido estadísticas, ni te has puesto a negarle otra realidad, lo que una vez más demuestra la integridad, coherencia y madurez de tu actitud.

    Y ahora que todos hemos quedado retratados, tú y Dios, digo, Allen para todo lo bueno, y yo para todo lo malo, dejo de perder el tiempo con esta no-conversación y me voy a hacer cosas interesantes, no diré más interesantes, porque eso resulta obvio. Pero no os privéis que continuar con el festival del humor en mi ausencia. Porque a mí me da igual que opinéis lo que opinéis. No soy yo la que me dedico a perseguir y a acosar por toda Internet a la gente, no ya a la que no esté de acuerdo conmigo, sino a la que se atreve a insinuar que puede haber gente que no está de acuerdo conmigo.

    Comentario #25 por Tònia Pallejà
    Escrito el 04.10.08 a las 21:01

    Bueno. Pues nada. Leyendo esto último tuyo, tan ponderado y exento de arrebatos viscerales y sin el menor ápice de tergiversación, está claro que tu ecuanimidad queda fuera de toda duda. Cualquiera que lea todo lo anterior se puede dar perfecta cuenta de que tu último comentario es un resumen o un balance equilibrado de la discusión, que no hay un gramo de distorsión en todo lo que dices que he dicho, que no exageras ni te inventas nada de lo que me atribuyes y que yo he sacado sistemáticamente de contexto todo lo que tu dijiste. O sea, que tú te has dignado a leer con santa paciencia y a replicar con sacrosanta abnegación mis comentarios hasta dejarme por imposible, que no tienes ningún problema de comprensión lectora y yo los tengo todos, que lo que tú has escrito son meras insinuaciones sobre que quizás haya alguien en alguna parte del mundo a quien no le guste Allen y que yo lo he negado categóricamente. Y que, por tanto, cualquiera que lea todo lo anterior se equivocaría de medio a medio si pensara ni que fuera por un momento que no sólo no has entendido lo que yo he escrito sino que a duras penas entendiste lo que escribiste tú misma, a tenor de cómo lo recensionas.

    Está claro que yo soy un fanático de Allen por el simple hecho de que sigan gustándome la mayoría de sus películas y considere que el fiasco barcelonés no sea una piedra de toque suficiente para sospechar que acaso antes me tragué una proporción indeterminada de fiascos neoyorkinos porque como europeo tenía una perspectiva cultural distinta a “los americanos”. Está claro que he sido yo quien ha invocado las “estadísticas” (?) por el simple hecho de preguntar cuántas “últimas” películas de Allen os parecían malas a vosotros en concreto, en vez de referirme a lo que les parece al “público americano” o al “público europeo”.

    Ni que decir tiene que yo he defendido “paranoicamente” lo injustificable ignorando “realidades contrastadas” y que tú las has tenido muy en cuenta al especular tan sensatamente con la posibilidad de que Roures y cía hubieran salvado en parte el desaguisado rescatando a Allen de incurrir en el landismo más casposo.

    También está claro que distingues perfectamente entre contradicciones y paradojas, entre ironías y dogmas, entre objetividad y subjetividad, entre discrepancia y respeto, entre aceptación o repudio masivo y calidad intrínseca, entre opiniones distintas de la tuya y con igual derecho a la vehemencia (aunque no se ejerza con tus formas) y “ataques” o “acosos”, incluso distingues entre esta ilustre web y “toda la internet”.

    Eso sí, coincido contigo en que hay cosas “más interesantes” que esta discusión. Para mí, por ejemplo y aparte de otras muchas, el 95% de las películas de Allen, al margen de lo que les parezca a los millones de americanos y europeos que no han perdido el tiempo participando en esto que yo nunca pensé que pudiera acabar en semejante “rifirafe” y que demuestra que no hace falta que haya un oceano de por medio para pensar distinto, que cada palo aguanta su vela o cada ego su manera de ser, pesen lo que pesen en cada cual las dichosas “perspectivas culturales”.

    Comentario #26 por Humphrey
    Escrito el 06.10.08 a las 12:52



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