Una advertencia previa para todo incauto lector que haya llegado hasta estas letras: no conozco la versión originaria de “Ultimátum a la Tierra”, la que dirigiera, allá por el ya lejano año de 1951, el todo-terreno Robert Wise, y que pasa por ser una de las grandes cumbres del género, con un marchamo de film de culto irrebatible; de ese modo, esta reseña carecerá de cualquier alusión comparativa, y no hará referencia a puntos de conexión (o desconexión) alguno entre una y otra. Eso sí, ya les puedo asegurar, con toda certeza, que esta versión “perpetrada” por Scott Derrickson no será colocada en ninguna de esas elevadas hornacinas alcanzadas por su predecesora: su vuelo no va más allá del de un rutinario y gastado blockbuster en el que cualquier pretensión de profundidad o alcance ha quedado sepultado bajo los imperativos categóricos de los que cuadran los balances. Y no abriguen temor alguno al respecto: les van a cuadrar, y la mar de bien…

Porque “Ultimátum a la Tierra”, eso sí, exhibe toda la parafernalia tecnológica en materia de F/X que cabe esperar de un film de este corte y presupuesto: un despliegue impresionante de explosiones, vuelos, eclosiones y descargas lumínicas de todo tipo y pelaje, para gusto y satisfacción de cualquier paladar, desde el más pedestre y rústico al más exquisito y delicado. No todo tiene un sentido claro, ni encaja adecuadamente en el desarrollo de una trama que se mueve, sin saber en ningún momento a qué carta quedarse, entre las situaciones casi pueriles de la típica trama catastrofista en la que todo lo que puede ser maniqueo, lo es —y sin ambages—, y aquellas otras que pretenden ofrecer una reflexión seria y profunda sobre la condición humana y su relación con el entorno planetario —que ríase usted del ecologismo de Al Gore—. Pero como se supone que de lo que se trata es de pulir una generosa dotación de fondos provistos para el capítulo correspondiente de las cuentas, pues se gasta, y todos contentos.
“Ultimátum a la Tierra” también nos ofrece todo el (ultra)tópico arsenal (y nunca mejor dicho; la impregnación militarista de toda su trama se mueve en las coordenadas habituales del cine de este género más reciente) de secuencias y episodios destinados a despertar en nuestro espíritu los más elementales sentimientos del repertorio afectivo en que le gusta moverse al cine más “palomitero”: el miedo, pero, eso sí, a lo bestia, o sea, a base de efectos de imagen y sonido tremebundos (las sutilezas, para los artistas, habrán pensado en el equipo de producción…); la pena, generada (o, al menos, eso se intenta…) por una subtrama familiar en la que se mezclan ausencias, afectos y desafectos de una manera tan obscena (esa secuencia del cementerio…) que dan ganas de abofetear a los guionistas; o el alivio final, basado en… Dejemos los detalles, por una cuestión de educación.
Para el “apartado final”, he dejado al trío protagonista. En primer lugar, el cabeza de cartel, Keanu Reeves: paradójicamente, su estolidez habitual, ésa que transmite la impresión de que quedó atrapado allá en los mundos virtuales de Matrix y aún no tiene muy claro si volver, o no —algunos pensamos que la Historia del Cine no iba a perder grandes cosas en el caso de que no volviera—, le viene como anillo al dedo para una excelente caracterización de su personaje en esta película. Al fin y al cabo, se supone que alguien que proviene de otro planeta debe andar por el nuestro un pelín apajolado. Reeves anda así, y no un pelín, sino toda una poblada cabellera… En cuanto a su partenaire femenina, Jennifer Connelly, su trabajo queda en un nivel bastante discreto; no se trata de un personaje que ofrezca mucho margen para el lucimiento, y ella lo despacha con solvencia y eficacia (no es mala actriz). Ya es bastante, dadas las circunstancias. En cuanto al pequeño, Jaden Smith, el “hijísimo”, pues… es muy guapo; y muy simpático; y vaya papás que tiene; y…

Si les digo a estas alturas que “Ultimatum a la tierra” no me ha gustado, y que, además, me ha parecido una película tremendamente flojita, incluso dentro de sus premisas, supongo que no les descubro nada nuevo, ya lo han podido deducir con facilidad de los cuatro párrafos anteriores. ¿Algo más? Pues sí; este viernes se han estrenado, junto a éste, ocho títulos más. Apetece ir al cine: hace frío fuera y la sala siempre es tan acogedora… Ya saben: blanco y en botella…
Calificación: 4/10
En las imágenes: Fotogramas de “Ultimátum a la Tierra” © 2008 20th Century Fox y Earth Canada Productions. Distribuida en España por Hispano Foxfilm. Todos los derechos reservados.
|
Anterior:
|
|
|
Siguiente:
|
Que bien hice en verla online… a parte de no merecerse ir a verla al cine mucho menos descargarla… Me parece una pelicula que poco tiene que ver con la antigua, y para nada entretenida… Lo malo que mucha gente pagará minimo 6,7 o 8 o más euros por ver algo así… en fin…
La película me pareció malísima, los efectos especiales se quedaron cortos, el guión pésimo.
Qué pasa con los directores y gente que hace cine … se han quedado sin alma?
Hasta los temas más trascendentales y a los que el público les guarda especial atención y aprecio los convierten en sus cintas en BODRIOS.
Que decepción de película.
La versión original no es una gran película, según mi punto de vista. Sólo tiene mucho valor desde el punto de vista del año en que se hizo, es decir, será buena para aquellos años porque fue de las primeras películas de ciencia ficción, ya que ahora, en los años actuales, la película parece muy simple. Lo mejor de la pelicula original es el ritmo que tiene, todo sucede de forma rápida y correcta sin profundizar en nada y sin complicaciones; también hay escenas buenas como la parálisis que hay en el planeta (que además lo indica el título original con lo que sorprende menos) o las escenas del final con la amenaza de Gort, siendo el final lo mejor.
Los personajes se pueden describir con 3 palabras, es deicr, las interpretaciones de los actores son tan simples como lo son los personajes, por tanto no se entiende los críticos que esperan ver grandes interpretaciones para unos personajes tan simples que no dan juego. En la versión original el alien es un gran muermo (ridícula manera de dar entender que no tiene la expresividad humana) y tiene un carácter demasiado bondoso (en contraposición al carácter de los humanos, que como se dice en la peli siempre se pelean o discuten entre ellos). En cuanto a la mujer, no le pasa nada hasta el final de la peli en la que pone caras de miedo al conocer la verdad del extraterrestre (asi, que si Jennifer Connely hace lo mismo, es porque no hay más).
El mensaje político y pacifista de la película es casi infantil (no se aborda lo complicado que puede ser el tema de las armas nucleares y la guerra fria), la metáfora del extraterrestre como Jesús cobra fuerza por una resurrección de risa (es mala) y por el mensaje de paz (ah, y por el nombre, porque el alien se llama Carpenter o traducido Carpintero; sólo con el nombre del personaje se pueden hacer metáforas, eh?).
“Ultimátum a la Tierra”: Más cerca de Roland Emmerich que de Robert Wise…
Tristemente, no queda nada del espíritu de la obra original en este innecesario remake. Como mínimo, uno cabría esperar que al menos Scott Derrickson hubiera respetado la premisa del ultimátum, el carácter pacifista y las buenas intenciones del ca…
AVISO: Su publicación no es inmediata, los comentarios están sujetos a moderación. La opinión de cada comentarista es personal y no tiene por qué coincidir necesariamente con la de los responsables de esta web.































