Me temo que los responsables de “Revolutionary Road” no deben de estar muy satisfechos con los resultados comerciales del filme. Cierto que ha recibido alguna que otra alabanza e incluso varios premios importantes (los Oscars®, sin embargo, le han dado la espalda), pero de nada valen tales lisonjas artísticas si al final las recaudaciones no acompañan. A pesar de su aceptable presupuesto (unos 35 millones de dólares), me da la impresión de que esta propuesta del realizador de la maravillosa “Camino a la perdición” ni siquiera ingresará dichas cifras en el mercado estadounidense, un mal dato a tenor de los nombres que encabezan su cartel.
Ambientada en la década de los 50, el filme nos cuenta cómo el matrimonio formado por Frank y April Wheeler no marcha como ellos esperaban. Cuando se conocieron y posteriormente se casaron, todo parecía ir sobre ruedas y existía una llama de alegría en sus vidas (esto es algo que, por cierto, se nos desvela a lo largo de la trama y que, bajo mi punto de vista, considero un error, ya que el espectador no conoce lo suficiente de su pasado como para juzgar lo que les está aconteciendo en el presente). Ahora ese fuego se está apagando y ambos se sienten presos de sus hábitos. Todo parece cambiar tras decidir que se mudarán a París, complicándose sus planes al enterarse de que ella está embarazada y de que él tiene una posibilidad de ascender de categoría en la empresa en la que trabaja.
“Revolutionary Road” es una de esas películas en la que uno enseguida se percata de que falta algo. Posee una elegante puesta en escena (a veces demasiado obvia, como cuando observamos a todos esos hombres trajeados que acuden a su oficina y que sirve para recordarnos que siguen las mismas rutinas), un impecable diseño de producción, una meritoria fotografía (y ello a pesar de que se abusa de los colores cálidos o grisáceos para, en determinados momentos, dejar constancia del estado de ánimo de los personajes) y unos diálogos cuidados e inteligentes. Sin embargo, semejantes virtudes no son suficientes para ocultar las deficiencias del filme, en particular la frialdad que domina buena parte del metraje (a excepción, claro está, de sus brillantes escenas dramáticas).
Tal vez Sam Mendes no haya sido capaz de recrear en imágenes algunas de las sensaciones que se esconden en el libro de Richard Yates en el que se basa la cinta, pero lo que importa es que, en su conjunto, ésta no se puede calificar como una obra redonda. De lo que sí se beneficia es de las estupendas interpretaciones de su elenco. Kate Winslet consigue transmitirnos las ilusiones y las frustraciones de April, algo que quizás en menor medida también logra Leonardo DiCaprio. Donde ambos se muestran perfectos es a la hora de reflejar las contradicciones en las que, como cualquier ser humano, caen los Wheeler, por no hablar de su espléndido trabajo en los pasajes más complicados de la película, tanto en los que gritan a viva voz como en los que, por el contrario, se mantienen meditabundos. Si encima nos encontramos con unos secundarios de lujo, caso de Kathy Bates, Dylan Baker o Michael Shannon (quien sin duda tiene a su cargo el personaje más llamativo de la función), mucho mejor. Lástima de su gélido e irregular desarrollo…
Calificación: 6/10
En las imágenes: Fotogramas de “Revolutionary Road” – Copyright © 2008 DreamWorks Pictures, BBC Films, Evamere Entertainment y Neal Street Production. Distribuida en España por Paramount Pictures Spain. Todos los derechos reservados.
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la pelicula se beneficia practicamente de las actuaciones de Kate y Leonardo (duo Titanic)logran trasmitirnos las angustias y frustraciones de un matrimonio es alli realmente dode radica por llamarlo de alguna manera el Poder de este film, Sam Mendes,logra “MASTICAR” el guión pero no logra “DIGERIRLO” de manera correcta, pese a su gran producción y puesta en escena, sim embargo por loanteriormente dicho vale la pena verla y que cada espectador saque sus propias conclusiones.
Es fantàstica. Realmente, si tenès entre treinta y cuarenta añitos y alguna frustraciòn o desilusiòn en tu vida tuviste… bueno, esta peli no te deja indiferente ni frìo en absoluto, al contrario, te conmueve, te pone los pelos de punta, te hace sentir… la insatisfacciòn personal, la desigualdad en los desarrollos de los miembros de una pareja, la carga del esquema de ser esposa y madre como una completud para la mujer de ese entonces y tambièn de “este” entonces…mmmm, no me digan que nadie quiso escapar de su vida alguna vez, que nadie pensò en aquello que ya no serìa… En esa continuidad de la vida luego de lograr la ansiada vida de pareja, el trabajo, los hijos, la bella casa….mmmm pensaron que todo serìa felicidad???? esta peli es el final de todas las pelis de amor…. no siempre es feliz la màs bonita y “especial” pareja, no siempre tener hijos es la felicidad, no siempre tener la casita soñada es el sumun. La insatisfacciòn es esta peli… es poner la idea de la plenitud y la felicidad en la espalda del otro… es todo para pensar… nada para debatir, todo reflexiòn… nada para ponerse de un lado o del otro… sino para tratar de comprender y mirar para adentro… Felicitaciones a Sam Mendez y su cine sin intenciòn de gran recaudaciòn !!!! Sin mencionar a sus impresionantes actores!!! Un lujo esta peli, eso sì, una patada directo abajo. excelentìsima.
Algo parecido me pasó a mí, Toni, la estaba viendo y a la vez se me juntaban elementos positivos y negativos. En su conjunto parece una obra distante, le falta algo, pero, desde luego, algunos de sus apartados son dignos de toda alabanza.
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No sé si es que a mí los retratos de la sociedad estadounidense de los años 50 no me fascinan tanto como a ellos pero la verdad es que esta película, pese a su fantástica realización y la magnífica interpretación de sus actores, me ha dejado un tanto frío.
Es cierto que podríamos trasladar la escena a la sociedad actual y seguiría resultando creíble (en gran medida gracias al fenomenal trabajo de sus intérpretes). Kate Winslet está espléndida y Leo Di Caprio también roza la perfección.
Sin embargo, en mi opinión, le falta algo para ser la obra maestra que pretendían vendernos. Tal vez la crisis actual sea la causante de que, en estos momentos, no tengamos ganas de dramas como este. A pesar de todo, la enorme calidad de esta producción está fuera de toda duda.
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