Estamos a las puertas de la Gala en la que se repartirán los Premios Goya, y todo son cábalas y campañas de apoyo a favor de unas o de otras. En cuanto a candidauras, “Los girasoles ciegos” va a la cabeza con 15 nominaciones. A estas alturas, todos hemos hecho nuestras quinielas… y sinceramente cuesta encontrar alguna propuesta que me haya encandilado y que merezca el título de “gran película”. Evidentemente, las ahora nominadas y algunas otras tienen elementos artísticos e interpretativos —más que de guión o dirección, más bien pobres— de sobrada calidad, pero de ahí a felicitarnos por nuestro cine… No me hubiera costado mucho sacar tres o cuatro grandes títulos de cualquier cinematografía europea —y eso que a la cartelera no nos llega demasiado—, pero puestos a buscar en el suelo patrio… sólo algunas como “Casual day”, “El nido vacío” (coproducción con Argentina y Francia) o “El truco del manco” merecen mi apoyo incondicional. Del resto, de las nominadas, sólo la fotografía, la música, el diseño de producción…. algunas interpretaciones como las de Maribel Verdú o Benicio del Toro merecen el aplauso; pero directores… los busco y no los encuentro entre un país de ciegos (no me refiero a los girasoles sino a quienes los cultivan) donde el tuerto es el rey.

Definitivamente, lo del año pasado con “La soledad” y la Academia fue un espejismo. Jaime Rosales logró lo imposible y parecía que, por fin, se reconocía la calidad por encima de otros intereses comerciales o de amiguismos lastrantes. El tiempo no ha tardado en quitarnos la razón, y hemos vuelto —la Academia, se entiende— a los mismos terrenos de siempre: una apuesta por lo convencional y por lo que puede dar resultado en taquilla, por directores del pasado que dan más de lo mismo, por la ausencia de riesgo y por una mínima valoración de lo que supone el lenguaje de la imagen. Como siempre, sucede que para triunfar… hay que salir fuera, puesto que las grandes películas españolas son las de la Quincena de Realizadores de Cannes, por ejemplo, mientras que festivales como Málaga o la misma Academia acaban reconociendo la mediocridad con sus premios.

En el aspecto temático, llama la atención la línea de recuperación histórica y de ajuste de cuentas con el pasado, llámese franquismo o Iglesia Católica. No debería sorprender porque llega en buena lógica con lo políticamente correcto (ojo al varapalo —ideológico?— sufrido por “Sangre de mayo”) y con las subvenciones concedidas, y aquí se respira más de ese clientelismo o servilismo: en esto parece que, de nuevo, los girasoles hacen honor a su nombre y miran al sol que más calienta. Por otra parte, la ausencia de buenas y originales historias va pareja a esa creatividad puesta en barbecho (la excepción es la elegida, honesta y bastante presentable “Retorno a Hansala”), pues se echa mano de tópicos facilones para conectar con el espectador o se recurre a las adaptaciones literarias matando su alma. Falta ingenio y libertad creativa, y sobra conservadurismo y endogamia congénita. Como diría Agustín Díaz Yanes, “nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto”, porque el cine español vive en permanente estado de muerte clínica, pero mientras sigamos hablando de crisis… será que la criatura aún vive. Lo bueno para los Goya es que este año la crisis está en todos los lados, y por eso la medianía queda más disimulada. Pequeño consuelo.
- Carmen Machi y Ángeles González-Sinde anticipan la gala
- “Los girasoles ciegos” domina las nominaciones
- Ganadores de la edición anterior de los Goya
En las imágenes: El equipo de “Los girasoles ciegos” durante el rodaje © 2008 Alta Classics. Todos los derechos reservados. Chus Gutiérrez y su equipo presentando “Retorno a Hansala” en la Seminci © 2008 Semana Internacional de Cine de Valladolid. Todos los derechos reservados.
|
Anterior:
|
|
|
Siguiente:
|
XXIII Premios Goya: Jesús Franco, franquismo, Bardem y los (des)propósitos de una gala…
Que el momento más grande de la gala de los Goya, aquel en el que un emocionadísimo Jesús Franco dedicaba su premio honorífico a Juan Antonio Bardem, se viera interferido por el mal funcionamiento del micrófono, no tiene nombre. Y no tiene nombre …
AVISO: Su publicación no es inmediata, los comentarios están sujetos a moderación. La opinión de cada comentarista es personal y no tiene por qué coincidir necesariamente con la de los responsables de esta web.












