Era una de las nominadas al Oscar® a Mejor Película de Habla No Inglesa y venía de ganar el Globo de Oro® en la misma categoría. Con ese cartel, la película de Ari Folman “Vals con Bashir” se presentaba como un bocado apetecible y, sin embargo, llega a cansar a pesar de su corta duración. Y no por su factura, que es impecable, sino por lo manido del tema y la manera de afrontarlo. De nuevo, se somete al espectador a un discurso que insiste en la necesidad de recuperar la memoria histórica para curarse de malos sueños y saber quién es realmente quién. Y de nuevo, el formato elegido es el de entrevistas a los protagonistas intercaladas con los acontecimientos de hace veinte años que ahora se recuerdan. Una fórmula ya muy ensayada y trillada, aquí bajo la forma del cine de animación y el género de la denuncia.
Desde el inicio en que un amigo le cuenta a Ari, director de cine, su pesadilla con unos perros que le persiguen desde hace dos décadas, su cámara va y viene en el tiempo buscando esos recuerdos que él también vivió durante la guerra del Líbano, pero que han sido completamente borrados de su memoria. Un comienzo algo pedante y pretencioso, que contempla al cine como mirada terapéutica para el espectador o al psicoanálisis como explicación del “trastorno disociativo”, deja paso a la reconstrucción de un pasado dinamitado en su cabeza por una de esas bombas lanzadas sobre Beirut: la ciudad había sufrido, tras la muerte de Bashir, la represalia por parte de sus seguidores —sorprende el doblaje que los califica como “falangistas”—, provocando una terrible matanza entre la población civil. El testimonio de sus amigos entrevistados, imágenes surrealistas y deseos improbables junto a situaciones rescatadas del olvido descubren a Ari que estuvo allí, como espectador de la venganza y el odio, a la luz de una bengala.
Una labor de investigación que sería propia de Amos Gitai o Atom Egoyan —lo vimos en sus últimos filmes en la Seminci, “Plus tard, tu comprendras” y “Adoration”, respectivamente—, pero que aquí adopta una estética donde toda la fuerza de la historia descansa sobre lo visual, con un dibujo muy preciso que arranca expresiones llenas de pesadumbre y miradas tristes, y un colorido que crea ambientes cargados y angustiosos: los tonos sepias o rojizos dan una tremenda espesura y pesadez a las atmósferas hasta hacerlas irrespirables; la frialdad y desolación de las calles de Beirut las convierten en lugares de inhumanidad; y las figuras en blanco y negro o a contraluz convierten a los personajes en fantasmas sin vida. Un panorama que queda perfectamente plasmado por los dibujantes y que se potencia con una planificación cerrada y opresiva, acompañada por un trabajo de sonido y una banda sonora que sirven para marcar el signo pacifista de los tiempos o encoger el alma del espectador.
La historia avanza con el narrador-director-investigador que, al ceder el micrófono a sus amigos, parece diversificar el punto de vista, aunque en realidad siempre es él mismo quien nos cuenta y recompone su vida. Por momentos, su discurso se vuelve cansino y reiterativo en su empeño por conducir al espectador y mostrarle la barbarie de la guerra (excesivos los bombardeos y pedante la metáfora de los tanques por la ciudad), hasta buscar impactarle con una estocada final en la que lo real sustituye a lo animado -también innecesaria esa imagen entre los escombros, dirigida al corazón-. La vinculación del genocidio de Beirut con Auschwitz resulta cuanto menos sospechosa, sólo inteligible al tratarse de una coproducción alemana, israelí y francesa… con la sombra de sus barbaridades históricas o presentes.
Visualmente impactante y con mucha fuerza, narrativamente algo pesada y discursivamente ideologizada, con el sentido de culpabilidad en el fondo de la conciencia y unos hechos bien sepultados en la memoria. Una buena película que juega sus mejores bazas en el lado artístico, con algunas secuencias cargadas de poesía y violencia o nostalgia y desesperanza. Momentos donde el tratamiento del tiempo y su fugacidad son resueltos magistralmente y las imágenes se amontonan en la retina del espectador, a la vez que en la mente del protagonista, para no volver a olvidar.
Calificación: 7/10
- Más información sobre “Vals con Bashir”
- Fotos de “Vals con Bashir” (22)
- Tráiler en español de “Vals con Bashir”
- Crítica (8/10): Dibujos de la memoria, por J. Arce
- Crítica (7/10): Viaje a la realidad, por M. A. Delgado
- Crítica (10/10): El vals de la muerte y el olvido, por J. Revert
- Reportaje: La animación en la historia de los Oscar®, por A. M. Pérez
- Reportaje: El cine para no olvidar, por J. Revert
- Globo de Oro® a la Mejor Película de Habla no Inglesa
- Nominada al Oscar® a la Mejor Película de Habla No Inglesa
- Rueda de prensa de Ari Folman en Madrid
- Noticias relacionadas con la película y su equipo
En las imágenes: Fotogramas de “Vals con Bashir” – Copyright © 2008 Bridgit Folman Film Gang, Les Films d’Ici, Razor Film y Arte France. Distribuida en España por Golem. Todos los derechos reservados.
|
Anterior:
|
|
|
Siguiente:
|
Es cierto que lo mejor de esta película es la estética, pero también es verdad que se adapta como un guante a lo que pretende narrar.
Un saludo!
AVISO: Su publicación no es inmediata, los comentarios están sujetos a moderación. La opinión de cada comentarista es personal y no tiene por qué coincidir necesariamente con la de los responsables de esta web.


































