Un divertimento corrosivo y eficaz, pero narcisista y repetitivo que devuelve a un Woody Allen más reconocible. Larry David le sustituye dándole a su personaje esa desfachatez, esa mirada escéptica y pseudointelectual.
Todo está permitido en el universo de Woody Allen, si con ello se obtiene un poco de felicidad en este mundo decrépito de gusanos anormales y reprimidos sexuales, de crédulos trasnochados y tradiciones que viven del tópico. Al menos eso es lo que se desprende de “Si la cosa funciona”, comedia que supone la vuelta a casa tras su periplo europeo y donde retoma sus obsesiones de siempre, su visión cínica y sarcástica de la condición humana, y su narrativa más ágil de diálogos corrosivos lanzados como dardos envenenados sin desperdicio. Por las calles de Nueva York y como en sus mejores tiempos, Woody Allen necesita un alter ego que hable por él al espectador y le transmita su visión pesimista y desesperanzada de la vida, su desenfado y su estar de vuelta de todo.
Nada escapa a su verbo viperino y nada es tomado con gravedad ni de manera solemne: la vida y la muerte, la familia y la religión, el amor y el sexo… todo se agua para retratar una sociedad superficial que se nutre del pensamiento débil imperante, y del que el propio cineasta participa conscientemente. A Allen no le importa la verdad de lo vivido ni de lo transmitido, porque lo único necesario es salvar ese sentimiento de felicidad efímera que, por azar y en medio del caos gobernantes, a veces aparece en nuestro camino. Es el carpe diem del instante, libre de compromiso y normas estables, donde tiene cabida cualquier tipo de relación, combinación —hasta un ménage à trois— y duración, donde todo sirve “si la cosa funciona”… aunque lleve el sello de la caducidad y del fracaso. Dios ha muerto para el director de “Match point” —el creyente vive en un estadio mental infantil y frustrante, dice su personaje— y el hombre se ha erigido en señor de su pequeño mundo gobernado por la mecánica cuántica y las adivinas. Esa es la posmodernidad en la que hay que sobrevivir al naufragio, preparando el jaque mate al contrincante, un pequeño gusano insoportable, o tratando de apurar las gotas posibles de felicidad.
Con semejante planteamiento, el extravagante y jubilado Boris trata a niños y mayores con la brusquedad de su carácter y la altivez de su ego, sumergido en su hipocondría y obsesionado por la muerte. Es un nuevo —pero el mismo de siempre— Woody Allen, que se dirige al espectador desde el plano inicial para contarle su historia, que hace gala de una verborrea y desparpajo desbocados, mirando a cámara con insolencia y a la vida con desencanto y despego. Larry David le da esa desfachatez y esa mirada escéptica y pseudointelectual, que no resulta pedante —siéndolo en realidad— gracias a su frescura interpretativa y al buen hacer del Allen guionista —aunque decae en su artificioso y complaciente desenlace—, capaz de parecer ligero y fatuo cuando transmite toda la carga de un pensamiento de mínimos. En las antípodas de Boris está la ingenua y de pocas luces, pero buena y atractiva, Melody, para equilibrar el mundo y hacer creer al espectador que algo puede salir adelante en esa extraña relación, con una Evan Rachel Wood que logra toda la candidez y la inmadurez propias de su personaje. Su esperpéntica madre es interpretada por Patricia Clarkson, levantando otra pieza más en ese universo de débiles convicciones y deseos reprimidos… entre quienes tratan de buscar su lugar en el mundo.
Personajes ligeros que hacen entretenida —y a ratos ingeniosa, pero nunca original— esta nueva historia de Nueva York, con una puesta en escena de apariencias y situaciones imposibles, y unos diálogos fluidos e inconsistentes en su argumentación, muy en sintonía con un mundo que se desmorona y una condición humana no muy bien considerada. Los admiradores de Woody Allen se reencontrarán con su “autor” de siempre que vuelve con un divertimento corrosivo y mordaz, pero narcisista y repetitivo.
Calificación: 6/10
- Ficha completa de “Si la cosa funciona”
- Tráiler de “Si la cosa funciona”
- Fotos de “Si la cosa funciona” (18)
- Crítica (5/10): ¡Con razón llevaba treinta años en un cajón!”, por M.A. Delgado
- Previa: Woody Allen, después de Europa, por J. Revert
- Notas sobre cómo se hizo “Si la cosa funciona”
- Noticias relacionadas con la película y su equipo
- Videocartelera de la semana de su estreno
En las imágenes: Fotogramas de “Si la cosa funciona” – Copyright © 2009 Wild Bunch, Gravier Productions y Perdido Productions. Fotos por Jessica Miglio. Distribuida en España por Tripictures. Todos los derechos reservados.
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