Domingo 12 Abril 2009
A “Déjame entrar” le sucedió lo peor y lo mejor del mundo: presentarse en sociedad al lado de una hermana fea. “Déjame entrar” sería, en este cuento, la Cenicienta, una fábula de nieve sucia y perfecto final que ha visto los prolegómenos de su vida empañados por la engalanada y deficiente “Crepúsculo”, el último y nada extraño fenómeno romantique para niñas. Si “Crepúsculo”, de Stephenie Meyer, es el fanfic de una mujer que convirtió en aptos para todos los públicos los conflictos de “Buffy cazavampiros” y que gozó lo suyo leyendo “Orgullo y prejuicio” y el “Drácula” de Bram Stoker, la novela del sueco John Ajvide Lindqvist abandona la ilusión del príncipe azul y decide narrar el relato de siempre sin salirse de los dominios habitados por monstruos oscuros. Su adaptación cinematográfica, guiada por la misma pluma, respeta esa claudicación del esquema tradicional: “Déjame entrar” es una Cenicienta que decide casarse con el carbonero y vivir para siempre en lo más hondo de la chimenea.

Frente a esa rigidez en las formas sociales que parecen haber vuelto a las aulas de nuestros modernos institutos, la peculiar crónica vampírica de Lindsqvist y Tomas Alfredson eleva a la máxima potencia un clásico no por infantil menos oscuro, y que toma la valiente opción de respetar ese mortero fundacional: los niños protagonistas y el umbral de unos tabúes sexuales vocalizados con una inocencia cada vez más próxima a la muerte. Si la saga de Meyer intensifica hasta la extenuación esa atmósfera eléctrica de dos sacos de hormonas que, saben, son criaturas literarias impelidas a esconder el impulso carnal tras apetitos sangrientos y pudores adolescentes, la relación franca y morbosa entre el mortal Oskar (Kare Hedebrant) y la sobrenatural Eli (Lina Leandersson) se acerca mucho más a la larguísima colección de libros de “El pequeño vampiro”, de Angela Sommer-Bodenburg, primera simiente de perversión en esa amistad ilícita y sedienta vigilada por terroríficas abuelas sanguinarias. Leer más »
Viernes 3 Abril 2009
Como un viejo libro de recortables, “La duquesa” despliega una hermosa función teatral de creíbles actores que, al cerrarse, levanta el polvo de un drama de salón incapaz de reciclar el folletín amarillista de partida en algo más arriesgado.
Aparte de que la combinación Keira Knightley y película de época se está convirtiendo en un subgénero con nombre y apellido, cabría plantearse la duda de fondo, mucho más antigua que el arribo de la joven actriz británica. Y es que “La duquesa”, el último bombón de palacio, representa, quizá, el modelo de película más antiguo: no ha variado lo más mínimo desde que, a principios del siglo XX, en un fastuoso plató algunas actrices teatrales quisieron enamorar al cinematógrafo con sus interpretaciones de reinas olvidadas y aristócratas enfermas de amor o poder. Entre las mímicas correspondientes al relato folletinesco del cine mudo y la profusión de detalles íntimos propios de las superproducciones de época actuales, la inercia revela la inmortalidad de la propuesta o el asombrado aburrimiento que se pregunta si, además de entusiastas o estudiosos, alguien está dispuesto a no dejarse bostezar ante el modelo más ajado del mundo.

Biografía de Lady Di en clave dieciochesca, “La duquesa” demuestra, aun en contra de sus propósitos, que las trabas nacen de las formas. No importa tanto que se intente un retrato psicológico de la torturada y famosa Duquesa de Devonshire, rodeada de amantes imposibles y traidores maquiavélicos, si dicho esfuerzo no va acompañado de algún riesgo que aparte la atención de su vistosidad, virtud que se respeta al máximo para conseguir la fácil victoria de una recreación exhaustiva y fidedigna. Sin embargo, sería deseable que las cintas de época, y “La duquesa” en dicho sentido no es mejor ni peor que cualquier otro ejemplo de su clase, sometiesen sus cánones para hacer evolucionar al género, la clave de subsistencia de cualquier especie ante tiempos modernos. Leer más »
Domingo 22 Febrero 2009
Con cuatro películas en diez años, Darren Aronofsky parece haber preparado a conciencia el último round, al que llega tan robusto como Randy ‘El Carnero’ (Mickey Rourke) después de las cabriolas con polémica “Pi. Fe en el caos” (1998), “Réquiem por un sueño” (2000) y “La fuente de la vida” (2006), portador de esa extraña sabiduría que a veces ofrece la conjugación de actor, personaje y armazón estético en un único milagro. Tal vez a “El luchador (The wrestler)”, recibida más que calurosamente por su radicalismo disímil de las obras previas del cineasta, parezca quedarle un poco holgada dicha categoría, impresión que en todo caso se debería a la desnudez extrema de una narración que responde a los actos de su protagonista como un perfecto y pulido espejo. Pero tras esa sencillez estructural que siempre ha estado presente en las cintas de Aronofsky, oculta tras jugarretas de montaje, despierta un complejo y apasionado retrato del ídolo de barro que tanto honra a una galería de personajes rotos de puños para dentro.

El éxito de la propuesta va parejo a la producción de “The fighter”, con la que el director recupera la figura del boxeador irlandés Micky Ward, encarnado por Mark Wahlberg, y después de que la pasada temporada David Mamet reviviese las artes marciales con notable pulso dramático en “Cinturón rojo” (2008). Aronofsky apuesta por la construcción grupal, dando la importancia suficiente a las secundarias Evan Rachel Wood, en la piel de la hija de Randy, y Marisa Tomei, la quebradiza y entrañable bailarina Pam ‘Cassidy’, amén de la caterva de compañeros de wrestling que imprimen una cálida atmósfera de camaradería opuesta a los dolorosos fingimientos en el cuadrilátero. En el epicentro, Mickey Rourke luce sus carnes poderosas y molidas con una generosidad pocas veces vista en un intérprete de su talla, y la energía y honestidad con que se ofrece a sí mismo ante la cámara hacen pensar en un Montgomery Clift nervudo y en todos los misfits que murieron dentro del cine. Leer más »
Viernes 13 Febrero 2009
Las cruzadas entre literatura y cine se han revelado a lo largo de su Historia estériles e imprevisibles, y aún nadie posee el secreto de cómo conseguir una adaptación exitosa. Quizá no debería hablarse tanto de relación, inherente a cualquier película cuando la mayoría están basadas en textos escritos, como de influencia: las impresiones no son las mismas al leer un libro después de haber visto su versión cinematográfica, ni al contemplar ésta tras conocer de antemano su origen literario. El problema de ciertas adaptaciones es que su conflicto se limita a esa superficie lingüística, caso de “The reader (El lector)”, que traduce a imágenes la excepcional novela de Bernard Schlink, pero sin añadir mucho de su propia cosecha, ninguna creatividad de persona experta en lenguas y en malabares de vocabulario que haga del libro una nueva obra inteligible y viva.

La relación prohibida de Hanna (Kate Winslet) y Michael (David Kross) construye un juego sadomasoquista de intercambio de culpas, su amor es la parábola de un pueblo avergonzado por no ver e interpretar cuando pudo haberlo hecho. La cinta se desdobla en las dos mitades de cualquier educación sentimental, el enamoramiento y el desengaño, el romance a escondidas y el drama judicial, aunque no sea ese el meollo de la historia. Para Stephen Daldry, sin embargo, le es mucho más fácil inflar la emotividad frente a la crudeza y la ausencia de compasión, y colocarle al protagonista píldoras redentoras que allanen el camino al espectador y su identificación dramática. El mal de “The reader (El lector)”, de haber uno en su inmaculada factura, es el mismo que aqueja a otras adaptaciones contemporáneas pendientes de los galardones, como “Revolutionary Road” (2008) o “Expiación” (2007): aliviar el tono áspero para que hermosas estampas y brillantes interpretaciones totalicen el significado. Leer más »
Pagina nueva 1

El sueño de todo chico que encuentra a la chica ideal, atractiva, perspicaz e inteligente, con la que comparte gustos y opiniones —y otras favorables coincidencias como que su padre sea el editor discográfico de su banda favorita—, ese sueño debería vivirse siempre en un autocine. Los jóvenes de hoy ya no acuden a sesiones golfas ni a maratones draconianas de serie B a lomos de sus coches desconchados, en principio, porque no pueden. Hasta la fila de los mancos ha sido anulada de los multicines y las parejas no tienen que excusarse con celuloide para tender trampas amorosas y citas a tientas: como la pandilla de la inolvidable “American Graffiti” (George Lucas, 1973), los pipiolos de “Nick & Norah: Una noche de música y amor” suscriben esos tres pilares que aún fundamentan la vida adolescente, aunque la barriada haya dado paso a la Gran Manzana y la comedia romántica tome el relevo de una generación que se ha librado de las responsabilidades y la madurez impuestas en los finales infelices de sus padres.

Con evidentes pretensiones de mantener coleando el efecto trendy de “Juno” (Jason Reitman, 2007) —de la que toma tanto el diseño gráfico de sus títulos de crédito como a Michael Cera, quien continúa siendo una estatua de ídem—, la película contextualiza adolescentes de cierto poder adquisitivo entre elementos que han pasado a distinguir un entorno urbano y una edad de paso: borracheras fuera de control, el teléfono móvil como nueva telaraña social, vehículos tuneados, vasos de plástico, gays emo, el concierto en la azotea como remanso de claridad vital, y chicos que aún no han cumplido la mayoría de edad, pero que queman la noche hasta el amanecer sin ninguna presencia adulta en el reparto. Sin demonizar ni loar esas situaciones, extremos que habrían incordiado a sus espectadores potenciales o a sus progenitores, “Nick y Norah…” carece del humor corrosivo de un “¡Jo, qué noche!” (Martin Scorsese, 1985) y de cierto distanciamiento temporal deseable en quien retrata juergas de juventud, pero supera la prueba al tratar con respeto y como seres inquietos a sus imberbes personajes. Leer más »
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Críticas
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Ice Age 3
   
Por José Arce
Se trata de una diversión
veraniega para toda la familia,
sin más pretensiones que
entretener, aunque un tanto
reiterativa y estancada. Hace
pasar un buen rato...
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La última casa a la izquierda
   
Por José Arce
Vuelve el título que puso a Wes
Craven en el panorama
internacional, remozado para los
nuevos tiempos con una estética
cuidada y un gusto por los
detalles...
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Transformers 2
   
Por José Arce
Michael Bay destroza lo poco que
quedó en pie tras la primera
parte. Furiosa por fuera, muerta
por dentro, no es una película,
sino una oda a la chatarra...
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Corazón de tinta
   
Por Joaquín R. Fernández
Su realización es discreta y su
guión desaprovecha un
interesante argumento. No logra
desprender la magia que requiere
una cinta de estas
características...
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¿Hacemos una porno?
   
Por José Arce
Kevin Smith no recupera el pulso
de sus trabajos más recordados y
firma un guión flojo. Busca poco
más que entretener e intentar
reconciliarse con sus fans...
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Obsesionada
   
Por Joaquín R. Fernández
Anodina y superficial cinta en
cuyo prescindible guión se
acumulan toda suerte de tópicos.
Los personajes carecen de
cerebro y la historia no
engancha...
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Kika superbruja y el libro de
hechizos
   
Por Jordi Revert
Lo que molesta es que se dirija
al público infantil como si este
estuviera desposeído de
inteligencia. Y lo peor es que
la película ni siquiera resulta
divertida...
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Te quiero, tío
   
Por José Arce
Otra exhibición del generoso
catálogo de intérpretes de la
nueva generación de cómicos
americanos, con una historia tan
agradable como predecible...
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No-Do
   
Por José Arce
Elio Quiroga invita a descubrir
secretos que ocultaban las
grabaciones de la herramienta
comunicativa del franquismo, con
un resultado no muy atractivo...
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Cleaner
   
Por José Arce
Más de los mismo, lo que en
manos de un cineasta como Renny
Harlin es nada, un vacío que
pasa ante nuestros ojos sin
despertar ninguna emoción...
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La caja de Pandora
   
Por José Arce
Un conmovedor y tierno relato
social. Un ritmo parco, casi
estático, envuelve la historia
de una familia cuyo origen y
destino chocan de manera
definitiva...
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Terminator salvation
   
Por José Arce
Vibrante de principio a fin,
vigorosa, enérgica, delirante
por momentos, la narración vuela
envuelta en una música
atronadora, a pesar de su débil
guión...
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Los mundos de Coraline
   
Por José Arce
Sin recuperar la exuberante
calidad de “Pesadilla antes de
Navidad”, Henry Selick sigue
demostrando un loable encono en
la elaboración de cada nueva
obra...
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Coco, de la rebeldía a la
leyenda...
   
Por José Arce
Correcto en sus formas, bien
presentado y producido, pero
aburrido, como tantos otros
biopics, se trata de un retrato
de la etapa más desconocida de
Coco...
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Still walking (Caminando)
   
Por Jordi Revert
Una absorbente película en la
que pasa todo sin pasar nada.
Hirokazu Kore-eda capta esencia
de vida en cada fotograma, en
cada una de sus estampas...
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Secret sunshine
   
Por Joaquín R. Fernández
Se sustenta en la magnífica
interpretación de su actriz
principal, pero dilata en exceso
una historia que podría haberse
narrado de una forma más concisa...
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Home
   
Por Jordi Revert
Sin el didactismo de Al Gore
pero sin propuestas para la
acción ecológica que exige,
“Home” empeña sus esfuerzos en
remorder la conciencia del
público...
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Presencias extrañas    
Por José Arce
Enésimo remake norteamericano de un éxito de terror oriental.
Fugaz y pasajero, un espéctaculo truculento en su justa medida,
estéticamente elaborado...
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Millennium 1    
Por José Arce
Aprovechando el tirón mediático
del desaparecido Stieg Larsson,
se presenta el primer capítulo
de una trilogía que da para poco
más que un serial televisivo... >> |
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Comentarios |
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amande, en
"LOL (Laughing out loud)®": Generación
Messenger
La verdad es
que a mi tampoco me gustó. Esperaba algo más
original, fresco y divertido. Muy francesa
pero le falta la frescura de estrenos del
año como Bienvenidos al norte o La clase…
>>
Antonio, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
Me haceis
gracia todos los criticos,solo sabeis
insultar y despreciar a los directores de
acción americano,y más a michael bay,parece
q teneis invidia de que trinunfe en taquilla
una pelicula entretenida…
>>
Je, en
"La última casa a la izquierda": Padres
coraje
Ganas tenia
de verla y al ponerle tu esta puntuación aún
más xD
tONI, en
"LOL (Laughing out loud)®": Generación
Messenger
La verdad
esque me decepciono mucho, no la recomiendo
a no ser que querais aburriros en el cine
octavius, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
yo me
esperaba lo mismo ke la 1º parte, ke me
gusto, pero con mas explosiones y e salido
decepcionado.las escenas de accion son
mejores pero al argumento mas flojo ke el de
la 1º parte
capandres, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
¿Dónde está el guión?
pero eso sí,
todo el mundo a verla y a decir, que buena
película...
kuai, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
Cuando Bay se autoparodia
Al margen de que la peli me parece un bodrio
increible, hasta el punto de que algunos
pasajes me dan vergüenza ajena, nunca
entendere cuando alguien dice que se lo ha
pasado en grande con una...
>>
Albert, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
¿Dónde está el guión?
En este caso
no a sido buena ni la primera, que fue para
olvidar
tuspa, en
"Millennium 1: Los hombres que no amaban a
las mujeres". Encefalograma plano
me ha gustado
y mucho. tiene varios aspectos que hacen que
sea interesante. Lo de los criticos no lo he
entendido ni lo entendere nunca, siempre
contracorriente; eso parece que les va bien...
>>
Francisco, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
Esta segunda
entrega me ha parecido mucho más forzada,
confusa, e infantil que la primera. Deja
muchísimas cosas sin explicar, los diálogos
son bastante tontorrones, muchos
transformers...
>>
Kooler, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
¿Dónde está el guión?
Desgraciadamente, el bueno de Michael Bay
está sufriendo de Shyamalanitis. Sí, el
síndrome de “hago lo que me sale porque soy
el gran director y algún dia se darán
cuenta”. Por eso espero, y...
>>
Montse, en
"Te quiero, tío": Muy banal pero entretenida
Uf, la verdad
es que el título de la película sonaba
fatal. No me esperaba que podía “aprobar”.
Con ese titulo me costaba creer que podía
haber buenas interpretaciones y que la peli
hasta resulte...
>>
jose, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
fue una muy
buena película de entretenimiento, sobre lo
que dicen del argumento no es cierto,
simplemente es una película de ciencia
ficción, en este género el argumento gira en
torno a una idea...
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