Jueves 4 Diciembre 2008
Sí, ¿por qué nos extraña tanto? ¿De verdad los ingredientes de “Crepúsculo” son novedosos? Para nada; ya en forma de libros, la saga se extendió como una mancha de aceite entre los lectores adolescentes (¿quizá habría que decir mejor, en este caso, las lectoras adolescentes?), a lomos de ese particular boca-a-oreja que hace que los títulos de éxito terminen siéndolo por encima de los canales habituales que guían a los adultos. Sin casi publicidad (al principio), pasando de mano en mano en los patios de los institutos y prestados en las bibliotecas de barrio (¡sí, aún hay gente que hace esas cosas!), para cuando los que ya empezamos a peinar canas nos enteramos de que existía una cosa llamada “Crepúsculo”, ésta ya iba por el tercer volumen.

A los productores de Hollywood se les puede llamar cualquier cosa, menos tontos. ¿Por qué esta saga es diferente a tantas otras que han pretendido crecer al calor del éxito de los Harry Potter y compañía? (dejo a un lado “El señor de los Anillos”, que considero tiene características diferentres). Quizá porque ha conseguido dar con la piedra de toque, encontrar la clave: si hay una edad en la que es complicado hallar tu lugar en un mundo que no alcanzas a comprender, en la que las pasiones y los miedos están a flor de piel y se expresan con la contundencia de quien aún no tiene el filtro social que nos amuerma de mayores, ésa es precisamente la de la adolescencia. Y si a eso sumamos los elementos justos de romance, extrañeza y una capacidad de apasionarse que luego, cuando creces, pasa a estar mal vista (algo que nunca entenderé), tendremos las razones de por qué, este fin de semana, una legión de chicas (y chicos) van a inundar las plateas. Que se enteren todos los que dicen que el cine ha dejado de interesar; desconozco cuál será el resultado, pero interesar, ¡vaya si interesa… a veces!
En la imagen: La pareja protagonista de “Crepúsculo” - Copyright © 2008 Summit Entertainment, Temple Hill, Maverick Films e Imprint Entertainment. Distribuida en España por Aurum. Todos los derechos reservados.
Martes 20 Mayo 2008
Vivimos en una sociedad que necesita renovarse continuamente, porque lo contrario supondría perder el tren del cambio, y con ello posibilidades de mejora o de nuevas experiencias. Es la era de la alta velocidad, de internet y del instante, donde lo de ayer suena a pretérito y lo de mañana (el dichoso seguro) se mira “por si acaso”… Cambios de móvil y de portátil, de canal de televisión y de trabajo, de pareja y hasta de identidad… es la permanente insatisfacción y la constante búsqueda del algo más… El asunto es cambiar para no caer en la rutina o el vacío, para mejorar el presente aunque no llegue a saborearse… porque no da tiempo a pararse y contemplar lo que ya se tiene, por dentro y por fuera… Se quiere vivir intensamente, aunque al final se acaben consumiendo minutos sin percatarse de ello ni disfrutarlos.

¿Por qué este rollo sociológico? Porque el cine vive de la misma realidad, porque la industria y el espectador sufren las mismas carencias y buscan los mismos resortes. Lo que se impone en la taquilla son los filmes de acción trepidante y sensaciones fuertes, de espectacular puesta en escena y sonido estruendoso, con muchos o muchísimos efectos especiales de factura digital, donde tener estrellas importa… pero cada vez menos, porque lo esencial es que conecten con ese público acostumbrado en la calle a ir corriendo a todas partes y cargándose de estrés, a mostrar un rostro de bonitas apariencias cara a la galería, a no pararse porque eso quizá obligase a pensar y así igual uno se deprime… El espectador al que mira la industria del blockbuster no quiere realidades cotidianas ni personajes ambiguos e inciertos (como los de la propia vida), huye de la contemplación y de la interrogación, del intimismo y del ritmo pausado, de la cuidada fotografía y planificación; sólo quiere evasión, aventura, acción, con sensaciones de fuerza, poder, triunfo, y si hay algo misterioso o enigmático, morboso o esotérico, sensual o sexual… pues mejor.

Es el cine del fin de semana, que dura lo que un caramelo en la puerta de un colegio: visto y no visto, y a otra cosa mariposa. Se busca “sentir el instante”, y mejor si es con sensaciones fuertes y rápidas, que nos lleguen ya condimentadas y donde no haya mucho que discurrir o intuir. Es preferible que la historia no deje ningún cabo suelto, que el malo requetemalo se lleve su merecido, que la chica mona acabe con el chico de moda, que la banda sonora envuelva y una orquesta nos lleve en volandas hacia un clímax emotivo, y que los personajes sean arquetipos con los que sea fácil identificarse (cualquier matiz o complejidad en la personalidad no haría sino restar público). Correr, golpear, gritar, sentir fácil e intensamente… y volver a correr, golpear, gritar… Pocas ideas e idénticos caminos para llegar a provocar los mismos efectos en el dócil espectador que, en la butaca como en la vida, camina a merced de las circunstancias y de lo que otros deciden por él. Parece que va a tener razón Víctor Erice al distinguir entre “cine” y “producto de entretenimiento audiovisual”, y entonces todos nos entenderemos.
En las imágenes: Arriba, “Una noche para morir” © 2008 Sony Pictures Releasing de España. Todos los derechos reservados. Abajo, “Sentencia de muerte” © 2007 TriPictures. Todos los derechos reservados.
Sábado 10 Mayo 2008
Desde siempre, Estados Unidos ha buscado héroes de cine sobre los que construir una historia de superación personal o de expansión de sus ideales democráticos, o también en los que refugiarse en épocas de conflicto y dificultad. Queda lejos la figura de John Wayne, y también —aunque nos hayan visitado recientemente— de Rambo o Rocky. En los últimos años, el cine ha mirado más bien hacia el cómic de los años 60, para convertir las figuras de papel en sombras heroicas en las que confiar o con las que evadirse. Actualmente podemos ver en la cartelera “Iron Man”, película de la que mis compañeros ya han comentando sus logros y carencias. Sin duda, hay entretenimiento y divertimento al ver cómo se construye pieza a pieza un “hombre de hierro”, o en su lucha estelar con otro “Mazinger” de su especie. Sin embargo, si se busca cómo se destruye/construye por dentro Tony Stark, no se encontrará ni rastro de su humanidad: tal es la despersonalización, planitud y asepsia de su director, Jon Favreau.

Es cierto que estamos ante un cómic de ciencia ficción, alejado de cualquier intento de verosimilitud o de matización, que sólo pretende la épica tecnológica y no tanto la humana, pero ¿no se puede aspirar a algo más de hondura, y a una narrativa más sólida sin perder por ello la fluidez y ritmo conseguidos? No sé si la simplificación que sufre hasta quedarse con los mínimos elementos (armas y mujeres, ambición y orgullo científico, triunfo del bien sobre el mal) queda justificada por la búsqueda de una buena taquilla, si obedece a leyes impuestas por el propio cómic o si más bien responde a una mentalidad hollywoodiense. Pero, aprovechando las historias del cómic y toda la tecnología digital, ¿por qué no dotar de alma a sus héroes?, ¿por qué reducir sus aspiraciones a unas palabras huecas, por mucho que se llamen “libertad, amor, verdad, belleza”? Cierto que no se busca a Shakespeare, Dostoievski o Freud en sus personajes, pero sí cabría un hombre de carne y hueso, que evolucionase hasta convertirse en alguien que quiere redimirse y ayudar al mundo… aunque sea volando con su armadura de hierro.

Es posible que así el espectador llegase a sintonizar más con él, a sentirle próximo, e incluso necesario. Si no, estos “cyborgs” acabarán siendo títeres utilizados por la necesidad estratégica del momento, convertidos en armas arrojadizas para entretener al público (estupendo propósito, por otra parte aquí conseguido, pero que sabe a poco) o para influir en el curso político (ahora Afganistán sustituye a Vietnam, y mañana… ¿cuál será el escenario?). Puestos a fabricar héroes, siempre podemos pedir a las productoras que vistan a John Wayne con un traje de hierro y sustituyan el revólver por el lanzallamas: el resultado sería altamente atractivo. Al fin y al cabo, parece que el “cine de cómic” va camino de convertirse en el tercer género “genuinamente americano”, después del western y el cine negro (o de gánsteres), y con permiso de Fred Astaire, y ahora que el western —dicen— está muerto, siempre podrían recurrir al “cómic-futurista”.
En las imágenes: Arriba, Robert Downey Jr. y Jon Favreau durante el rodaje de ”Iron Man” © 2008 Sony Pictures Releasing de España. Todos los derechos reservados. Abajo, John Wayne en “El hombre que mató a Liberty Valance” © 1962 Paramount Pictures. Todos los derechos reservados.
Miércoles 16 Abril 2008
Está a punto de terminar el primer cuatrimestre y, con el Festival de Málaga aún reciente, quizá sea el momento de hacer los primeros exámenes del año al cine español. Atrás quedan las penosas estadísticas de la Academia, las habituales reflexiones lastimeras de la industria y los sorprendentes Goya. Entonces todos se las veían muy felices con Álex de la Iglesia y “Los crímenes de Oxford”, pero resultó un fiasco, un querer explorar nuevos territorios para quedarse en una historia mal hilvanada, sin atractivo alguno, y perder lo que tenía el director de genuino. Algunos esperaban también mucho de la cinta de Manuel Gutiérrez Aragón y el silencio ante el terrorismo de ETA, con el estreno pospuesto por motivos político-sociales de “Todos estamos invitados”, que finalmente ha resultado tener mejores intenciones que logros, unas buenas ideas para diálogos “muy escritos” y una deficiente puesta en escena y dirección de actores. Parecido lastre —la literalidad del guión y la falta de emoción— arrastró la película de otro cántabro, Mario Camus, en “El Prado de las Estrellas”, repleta de planteamientos y personajes ricos en humanidad pero sin alma ni fuerza suficientes.

Ha habido otros estrenos hispanos, pero a quien esto escribe no le han atraído ni lo más mínimo. ¿Mala promoción? ¿Poco apoyo de televisión e instituciones? ¿Prejuicios hacia lo español? Dejémonos de excusas para seguir viviendo de la subvención y de la defensa nacional a ultranza. ¿No será, más bien, escasa calidad, falta de identidad y alternativas? Es posible que a alguno le hayan atraído cintas como “Déjate caer”, “Óscar: Una pasión surrealista” o “Fuera de carta”, y entonces le felicito si no se ha sentido decepcionado. ¿Qué decir de la última de Mortadelo y Filemón y sus locas aventuras? ¿Es que el cine español no ha escuchado a Jaime Rosales en la Gala de los Goya (aunque no haya habido tiempo aún de asumirlo)? Parece que sólo una alumna recién salida de la escuela le ha hecho caso, aplicado los conocimientos allí aprendidos, y que aún no se ha dejado arrastrar por la mediocridad de nuestra industria y de la taquilla facilona: Roser Aguilar firmó “Lo mejor de mí”, obra meritoria y fresca, aunque con las excusables deficiencias de lo primerizo. Ahora se abre el plazo para las “reclamaciones” a estos exámenes, en los que muchos —casi todos— “han suspendido” y no “han sido suspendidos”: si algún lector piensa que alguna merece aprobar, que lo exponga en los comentarios. Y, como siempre, al estudiante le quedará el “consuelo” de intentar enderezar la situación en las “recuperaciones”: este viernes se estrena la última de Isabel Coixet, “Elegy”; veremos si la catalana está entre los alumnos aplicados, entre los copiones o entre los desganados.
En la imagen: Cartel de “Los crímenes de Oxford” © 2008 Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos reservados. Cartel de “El Prado de las Estrellas” © 2007 Manga Films. Todos los derechos reservados. Cartel de “Todos estamos invitados” © 2008 Alta Classics. Todos los derechos reservados.
Pagina nueva 1

Domingo 13 Abril 2008
Hace poco fui a ver “El último gran mago”. En la cola del cine presencié cómo un chico de unos catorce años repartía las entradas que había sacado entre sus diez o quince amigos. Lo primero que pensé es que ya se veía el tirón que tenían Catherine Zeta-Jones y compañía. Pero cuál fue mi sorpresa cuando el pelotón adolescente se dirigía a “la otra sala” para ver “Casi 300” y pasaba de un estreno tan comercial como el de Gillian Armstrong. Después veo que esta parodia de “300” sigue por segunda semana al frente de la taquilla española y que está siendo un auténtico negocio. Como no salgo de mi asombro y tampoco la he visto, acudo a ver qué dicen mis compañeros de revista y qué comentan nuestros lectores en el blog. Salvo una honrosa excepción, hay unanimidad y los adjetivos no tienen desperdicio: simple y vulgar, burda y tosca, soez y bodrio, patética y extremadamente aburrida… Alguno habla de esperpento y de perder dos horas de su vida.

No puedo dejar de preguntarme cómo una película así está teniendo tanto éxito de taquilla. Porque no es ya la crítica la que se distancia y la pone en su sitio…, sino que es el mismo espectador de a pie, “el pueblo” que no tiene un pelo de tonto, quien se desmarca y abomina de su mediocridad e indecencia. Pero, ¿es que en este caso no funciona el “boca a boca” para dejar esas salas vacías? ¿será fruto de su generosa labor de promoción? También deduzco por los comentarios que el público, fundamentalmente el joven, quiere ir al cine a reírse y soltar alguna carcajada (o asustarse un poco, como ya vimos en otro post de este blog) —que recela un poco del drama serio y “seco”—, pero que prefiere también una comedia en la que no haya excesos de mal gusto y vulgaridad, aunque se trate de una parodia. Sin embargo, ahí están las cifras… ¿Hay tanto público distinto al que ha dejado escritas sus impresiones en nuestra revista? ¿o habrán aguantado estoicamente en la sala, y puesto después cara de haberse divertido para no sentirse raros o “distintos”? ¿O serán éstos los que encuentran casi 300 motivos para no volver al cine y dejar las salas casi vacías, como reflejan las estadísticas anuales?
En la imagen: Fotograma de “Casi 300” - Copyright © 2008 Regency Enterprises, New Regency y 3 In The Box. Foto por Doug Hyun. Distribuida en España por Hispano Foxfilm. Todos los derechos reservados.
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Críticas
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Sin recuperar la exuberante
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Presencias extrañas    
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Enésimo remake norteamericano de un éxito de terror oriental.
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Millennium 1    
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Comentarios |
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amande, en
"LOL (Laughing out loud)®": Generación
Messenger
La verdad es
que a mi tampoco me gustó. Esperaba algo más
original, fresco y divertido. Muy francesa
pero le falta la frescura de estrenos del
año como Bienvenidos al norte o La clase…
>>
Antonio, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
Me haceis
gracia todos los criticos,solo sabeis
insultar y despreciar a los directores de
acción americano,y más a michael bay,parece
q teneis invidia de que trinunfe en taquilla
una pelicula entretenida…
>>
Je, en
"La última casa a la izquierda": Padres
coraje
Ganas tenia
de verla y al ponerle tu esta puntuación aún
más xD
tONI, en
"LOL (Laughing out loud)®": Generación
Messenger
La verdad
esque me decepciono mucho, no la recomiendo
a no ser que querais aburriros en el cine
octavius, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
yo me
esperaba lo mismo ke la 1º parte, ke me
gusto, pero con mas explosiones y e salido
decepcionado.las escenas de accion son
mejores pero al argumento mas flojo ke el de
la 1º parte
capandres, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
¿Dónde está el guión?
pero eso sí,
todo el mundo a verla y a decir, que buena
película...
kuai, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
Cuando Bay se autoparodia
Al margen de que la peli me parece un bodrio
increible, hasta el punto de que algunos
pasajes me dan vergüenza ajena, nunca
entendere cuando alguien dice que se lo ha
pasado en grande con una...
>>
Albert, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
¿Dónde está el guión?
En este caso
no a sido buena ni la primera, que fue para
olvidar
tuspa, en
"Millennium 1: Los hombres que no amaban a
las mujeres". Encefalograma plano
me ha gustado
y mucho. tiene varios aspectos que hacen que
sea interesante. Lo de los criticos no lo he
entendido ni lo entendere nunca, siempre
contracorriente; eso parece que les va bien...
>>
Francisco, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
Esta segunda
entrega me ha parecido mucho más forzada,
confusa, e infantil que la primera. Deja
muchísimas cosas sin explicar, los diálogos
son bastante tontorrones, muchos
transformers...
>>
Kooler, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
¿Dónde está el guión?
Desgraciadamente, el bueno de Michael Bay
está sufriendo de Shyamalanitis. Sí, el
síndrome de “hago lo que me sale porque soy
el gran director y algún dia se darán
cuenta”. Por eso espero, y...
>>
Montse, en
"Te quiero, tío": Muy banal pero entretenida
Uf, la verdad
es que el título de la película sonaba
fatal. No me esperaba que podía “aprobar”.
Con ese titulo me costaba creer que podía
haber buenas interpretaciones y que la peli
hasta resulte...
>>
jose, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
fue una muy
buena película de entretenimiento, sobre lo
que dicen del argumento no es cierto,
simplemente es una película de ciencia
ficción, en este género el argumento gira en
torno a una idea...
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