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Martes 16 Septiembre 2008
Escrito por José Arce el 16.09.08 a las 15:00
Archivado en: Críticas

Unir en un proyecto los nombres de Robert de Niro y Al Pacino siempre ha de ser, a priori, motivo de regocijo para el aficionado, incluso para el mundo del séptimo arte en general. Sin embargo, no es un secreto que ambos están pasando por un momento profesional bastante mediocre, un periodo convertido en algo más que un simple bache y que les hace correr el peligro de dilapidar sus sobresalientes trayectorias en el otoño de sus carreras. Así que esta película se recibe por parte de crítica y público con más recelo y cautela que convicción, máxime teniendo tras las cámaras a Jon Avnet, cineasta más que irregular y responsable de alguna que otra catástrofe en toda regla.

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Los detectives Turk (De Niro) y Rooster (Pacino) no están preparados aún para renunciar a la pistola y la placa. Con el fantasma de la jubilación respirándoles en la nuca, esta pareja de compañeros que lleva más de tres décadas junta se resiste a dejar paso a las nuevas generación de polizontes, desconocedores de los métodos más rudos y “efectivos” de los buenos tiempos pasados. Y cuando un asesino en serie empieza a liquidar a maleantes y tipos de dudosa reputación, volverán a la carga en un último caso en el que no todo es lo que parece. A la hora de encarar y valorar “Asesinato justo” ─título horrible, desde luego, pero al menos literal y respetuoso con el original, “Righteous kill”─, el espectador ha de realizar un acto de introspección y preguntarse qué opinión le merecería la cinta si no estuviese protagonizada por quien lo hace. Porque estamos ante un film realmente flojo, más digno de una sobremesa televisiva que de un estreno en circuitos comerciales. Avnet, consciente de lo inconsistente del libreto firmado por Russell Gewirtz, juega la que a la postre será su única baza, doble en este caso, concretada en los iconos de los que dispone para protagonizar este thriller sin sustancia; así pues, trata de equilibrar la importancia concedida a cada intérprete, una balanza en la que, por mucho que se esfuerce, todo se tambalea hasta el punto de que las escenas que comparten juntos resultan incluso forzadas a ojos del palco. … sigue >>