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sección de opinión de la revista de cine LaButaca.net 
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Jueves 1 Mayo 2008

Aunque haya llegado la primavera, todos sabemos que ésta no es la época más florida del año para el cine. Sin embargo, podemos recomendar algunos títulos recientes, que habría que añadir a los del mes pasado que aún permanecen en cartelera. Entre el cine más comercial y para un público amplio que prefiera las historias americanas, tienen interés tanto “La familia Savages” como “El último gran mago”, ambas con temática familiar de fondo: en la primera, tenemos a dos hermanos —excelentes interpretaciones— que se reencuentran y tienen la oportunidad de enderezar sus vidas al atender a su padre con alzheimer; en la segunda, asistimos al espectáculo del gran Houdini —buena ambientación— donde la magia y el amor hacen que nada sea lo que parece. Muy original y sugerente, además de divertida, es “Lars y una chica de verdad”, película independiente americana en la que un niño grande y enfermo por falta de afecto se acerca a las realidades más humanas a través de una muñeca: una fábula positiva y esperanzada sobre la solidaridad y la educación sentimental. Más cine de producción americana pero con estética danesa nos ofrece Susanne Bier —directora de “Después de la boda”— en “Cosas que perdimos en el fuego”, otro intenso drama familiar sobre la ausencia y la lucha por la vida a partir del amor, con Benicio del Toro y Halle Berry de protagonistas.

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De carácter algo más minoritario pero excelente factura y exquisita sensibilidad son “La banda nos visita”, película de trama mínima sobre la convivencia de árabes e israelíes, a través de la historia de unos personajes tan entrañables como simpáticos; y “Mil años de oración”, ganadora de la Concha de Oro de San Sebastián, con un Wayne Wang que mira hacia su Hong Kong natal para hablar del encuentro de civilizaciones y el entendimiento entre generaciones distintas, a partir de la visita de un padre chino a su hija emigrante en los Estados Unidos. Otro director oriental, Yôji Yamada cierra su trilogía de samuráis con “Love & honor”, en el mismo tono humanista y crepuscular y con idéntica maestría que en sus anteriores entregas. Por último, una propuesta necesaria aunque tremendamente dura y dramática, y por tanto sólo para un público adulto: “Ahlaam (Sueños)”, cinta iraquí que recoge —con un tono hiperrealista y cuasi-documental— la tragedia de un pueblo enloquecido por la guerra, con tres personajes que coinciden en un psiquiátrico en el momento en que las tropas americanas bombardean Badgad y Saddam Hussein es derrocado.

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Entre lo que nos ha llegado en formato DVD, podemos rescatar algunos títulos para públicos y momentos distintos. Quien prefiera sentimientos a flor de piel —quizá excesivamente dulces y sensibleros—, los encontrará en la atrevida y taquillera “Encantada: La historia de Giselle”, con personajes de cuentos de hadas y princesas que recorren las calles de Manhattan. Más refinamiento y calidad artística encierra la francesa “Las aventuras amorosas del joven Molière”, aproximación apócrifa al famoso dramaturgo, que encontró en una joven dama su fuente de inspiración. El elenco de actrices y sus magníficas interpretaciones en “El atardecer” logran que merezca la pena ver esta preciosa historia de amor llena de melancolía, en lo que es un encuentro con la vida y también con la muerte. Y por eso de no hacer un feo al cine español, dos cintas aceptables aunque no plenas de acierto, “14 kilómetros” y “Mataharis”: la de Gerardo Olivares nos acerca al mundo de los inmigrantes subsaharianos con una ficción de tono documental y cuidada fotografía; y la de Icíar Bollaín a las difíciles relaciones sentimentales de tres parejas, con fondo social incluido. Por último, destacar la edición de “Persépolis”, película francesa de animación en la que la iraní Marjane Satrapi adapta sus memorias —con cierta carga ideológica— en el periodo del fundamentalismo islámico, con una ágil narrativa y unos dibujos planos en blanco y negro pero llenos de expresividad.

En las imágenes: Arriba, “Lars y una chica de verdad” © 2007 Versus Entertainment. Todos los derechos reservados. Abajo, “Mil años de oración” © 2007 Karma Films. Todos los derechos reservados.

Lunes 14 Abril 2008

Los norteamericanos han mostrado repetidamente su particular visión de la guerra de Irak, sobre todo con una mirada crítica hacia los responsables del conflicto, políticos o militares. Pero siempre lo han hecho desde su óptica y mentalidad, por lo que resulta muy interesante acercarse a la propuesta de un director iraquí como Mohamed Al-Daradji en “Ahlaam (Sueños)”, para recorrer las calles de Badgad en los años previos a la caída de Saddam Hussein. Se sirve de una historia real, acompañando a tres personajes que coincidieron en un psiquiátrico: una mujer que enloqueció cuando el día de su boda las milicias “secuestraron” a su futuro marido; un soldado que perdió el oído y también el juicio cuando atravesó la frontera con su amigo herido y fue declarado desertor; y un médico que se graduó entre los temores a ser denunciado porque su padre había sido comunista. Es el clima de intolerancia y miedo generado a partir de una guerra, que radicaliza posturas hasta el fanatismo y el terror, y cuyas principales víctimas acaban siendo los civiles más indefensos, las mujeres, los niños y… los locos.

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En algo más de hora y media vemos cómo una sociedad pacífica y llena de ilusiones, se trasforma en un microcosmos de locura —el manicomio actúa de metáfora perfecta, aunque también real y de escasos recursos— para terminar de manera trágica con un ataque postrero estadounidense que derrocaría al dictador. Las bombas caen y el caos se adueña de la ciudad: el pillaje y los desmanes se suceden, los pacientes del psiquiátrico salen del hospital y recorren las calles desiertas hasta perderse —si no lo estaban ya en su enajenación— entre la histeria colectiva, porque la locura está en ellos y también en esos milicianos que apuntan y disparan a todo lo que se mueve en una ciudad convertida en campo de exterminio. El panorama es desolador, y la cámara de Al-Daradji reparte sus minutos entre las tres historias que se entrecruzan en su trágico destino, y recoge con un estilo hiperrealista —como conviene para mostrar la crudeza y verdad de cualquier conflicto bélico— esa pérdida del juicio y de sensatez.

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La desesperación de la novia “viuda” recuerda en algunos planos a aquel niño entre las ruinas de los edificios berlineses que recogiera Roberto Rossellini en “Alemania, año cero”, en otra mirada hacia la deshumanización a que conduce cualquier guerra. La obsesión y enajenación del soldado dejan ver la bondad de cualquier ser humano, incluso de aquellos limitados en sus facultades. Y la solidaridad del médico alertan sobre lo peligroso de hacer juicios globales sobre un pueblo, cuando también hay algunos hombres buenos en medio de la barbarie. Una cruda pero necesaria metáfora sobre la guerra, vista desde el bando de quienes soñaban en un mundo de felicidad y paz, que vieron cómo su país se convertía en un infierno y que no tuvieron otra escapatoria que evadirse a otro mundo de sueños en su mente perturbada, para no ver la tragedia de otros locos que se dedicaban a matar.

En las imágenes: Fotogramas de “Ahlaam (Sueños)” - Copyright © 2005 Human Film e Iraq Al-Rafidain. Distribuida en España por Sagrera TV. Todos los derechos reservados.

Martes 18 Marzo 2008
Escrito por Miguel A. Delgado el 18.03.08 a las 13:12
Archivado en: Estrenos

Una semana rara, rara, rara… Bien corta, pero también poco contundente. Debido a las festividades de Semana Santa, los estrenos se adelantan a mañana miércoles 19, y lo que llega es un lote con títulos que no acaban de tener consistencia suficiente de cara a la taquilla como para haber sido estrenados el pasado fin de semana (como la comedia dramática “Como la vida misma”, con la curiosa pareja Steve Carell-Juliette Binoche al frente del reparto); o bien títulos pequeños de los que nadie espera, justificadamente o no, que hagan buena carrera comercial (como la película iraquí “Ahlaam (Sueños)”, que recibimos con ¡3 años de retraso!), o que por su condición de documentales parecen destinados a un público minoritario (la más que sorprendente historia de la subida a una cumbre cercana al Everest por parte de un grupo de escaladores invidentes tibetanos en “A ciegas”, o la mirada a la Barcelona bombardeada desde el aire en “Mirando al cielo”).

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Y eso por no hablar de las sensaciones de déjà vu. Porque, si la semana pasada nos llegaba el remake norteamericano de “The eye” (“The eye (visiones)”, ¡toma ya capacidad de innovación tituladora), ahora es otro clásico reciente del cine de terror el que nos visita habiendo dejado por el camino los ojos rasgados para sustituirlos por los bien occidentales de Shannyn Sossamon, Edward Burns y Ana Claudia Talancón: nada menos que “Llamada perdida”, la versión hollywoodiense de la famosa cinta de Takashi Miike. O sea, que poco, pequeño y, encima, con fotocopias incluidas. Esperemos que, al menos, haga buen tiempo; y si no, a recuperar otras propuestas que se nos pasaron en su momento y aún sobreviven en la cartelera (menos mal que ya no se reponen las de romanos).

En la imagen: Edward Burns en “Llamada perdida” - Copyright © 2008 Alcon Entertainment, Kadokawa Pictures, Equity Pictures Medienfonds GmbH & Co. KG IV e Intermedia Films. Distribuida en España por Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos reservados.