Martes 28 Abril 2009
Con una soberbia planificación visual y un claro distanciamiento con las dos principales franquicias que hoy se disputan el trono del género, resulta imposible hablar de “The international: Dinero en la sombra” como un thriller convencional.
Decía Alfred Hitchcock que el suspense se construye dándole información al espectador, nunca privándole de ella. Esta afirmación, si bien pudiera parecer evidente, explica los males de muchos thrillers contemporáneos y, al tiempo, sirve como máxima ilustrada en uno de los pasajes de “The international: Dinero en la sombra”: Louis Salinger (Clive Owen) discute con un compañero frente a un solar que se presuponía la pista definitiva para dar con el sujeto clave en su investigación. Al otro lado de la calle hemos visto el gimnasio donde dicho sujeto se ejercita (información que los dos agentes desconocen, pero nosotros no) y, en pocos segundos, le vemos desfilar por detrás de sus dos perseguidores sin que estos puedan percatarse. Lo que hasta entonces se revelaba una investigación en la que el público disponía de la misma información que sus protagonistas, se decanta por un instante a nuestro favor, propiciando un breve momento de privilegiado suspense, ejemplo exquisito del uso que hallaremos del mismo en la película de Tom Tykwer.

No será el que esto escribe quien mente el nombre de Alfred Hitchcock en vano. Demasiadas veces se ha evocado al maestro mirando en títulos que jamás usaron sus mismas armas, demasiados los herederos frustrados. Pero lo cierto es que “The international: Dinero en la sombra” disfruta de una dosificación del suspense que a buen seguro le hubiera enorgullecido. No contenta con ello, puede presumir de utilizar en estos propósitos localizaciones populares de un modo verdaderamente impecable, asignatura en la que, por cierto, el director británico también sentó cátedra (acuérdense, sin ir más lejos, del Royal Albert Hall en la segunda versión de “El hombre que sabía demasiado”). Si a estas virtudes, frecuentemente perdidas entre los terrenos manidos del género, les añadimos una soberbia planificación visual siempre articulada en el significado semiótico (atención a la escena del túnel), y un claro distanciamiento con las dos principales franquicias que hoy se disputan el trono del cine de acción (no existe aquí la sofisticación de la saga Bond, pero tampoco el frenesí calculado e incesante de la trilogía Bourne), ya resulta imposible hablar de un thriller convencional. No con Tykwer, no con semejante reformulación y no, ni por asomo, con una narrativa tan insolente como para ubicar su punto álgido en el centro de la trama, y hacer de la impotencia del respetable (vía Salinger) un imprescindible elemento a conjugar con el suspense propuesto. Leer más »
Lunes 2 Febrero 2009
No deja de ser sorprendente que algunas de las voces más críticas contra “Valkiria” hayan utilizado, como uno de sus argumentos pilares para denostarla, el del suspense ineficaz que viene dado por un final que ya conocemos. Como si el suspense únicamente se tratara de un in crescendo que debe deparar su sorpresa justo en el último momento, como si no se pudiera articular en torno a puntos de inflexión hasta llegar a este, y la última película de Bryan Singer hubiera estado condenada incluso antes de su estreno. Así que ante la negación de que el cine puede recoger sus frutos con episodios históricos tan infructuosos como interesantes como la operación Valkiria, uno puede asistir a la sala con dos actitudes bien distintas: empecinado en tirarla por tierra porque ya sabe cómo acabará, o dispuesto a conocer una trama fascinante que, en el mejor de los casos, puede llegar a hacerle dudar de la muerte de Adolf Hitler.

Y a fe mía que adoptar la segunda es la mejor manera de disfrutar “Valkiria” como lo que es: un entretenimiento que funciona como un reloj suizo, absorbente y espectacular como pocos. Si bien nunca vestirá tintes de vocación documental, si bien no funcionará como preciso e impecable documento histórico, sí que se trata de una ejemplar muestra de cómo poner la realidad al servicio del celuloide para construir apasionantes discursos. En este sentido, “Valkiria” es un intenso proceso de espectacularización de los hechos que retrata, apasionado y apasionante para aquella audiencia que se entregue, y a pesar de su falta de distanciamiento tanto con la misma como con aquello que nos cuenta. Leer más »
Jueves 29 Enero 2009
Aseguraba la famosa teoría de Hitchcock que resulta más efectivo convencer al público con un aviso de bomba que con un petardo imprevisto. Esto último dura lo que el corazón tarda en recuperar su ritmo, lo primero puede salvar una película con un sólido armazón en suspense. Si Bryan Singer ya tuvo su petardo (“Sospechosos habituales”, 1994) y su petardazo (“Superman Returns”, 2006), le correspondía lavarse la sangre de las manos con aquella estrategia hitchcockiana lógica y sempiterna. “Valkiria” le hace triples honores: de un explosivo disimulado en una botella de Cointreau a la bomba estrella en un maletín de piel, la historia del complot de un grupo de elevados cargos nazis decididos a asesinar al Führer suma escena a escena unos niveles de tensión dignos de perdonar el más conocido de los finales.

Como sucediera en la reciente “Resistencia” (2008), la película se presenta en un duro alemán que empieza a solaparse con el inglés como una transición desnaturalizada que afianza tanto el realismo escenográfico y documentalista del film como su puro carácter de entretenimiento fabulesco. Tom Cruise desempeña el mayor de los esfuerzos dentro de ese dualismo, al intentar superar todos los prejuicios que lo acompañan: sus fervientes deseos de un Oscar®, la defensa a ultranza de unos valores familiares tradicionales y la equivalencia entre su papel en la Iglesia de la Cienciología y el turbio afán oscurantista de su personaje, Claus Von Stauffenberg, no mostrado en el guión de Christopher McQuarrie. “Valkiria” toma distancias con respecto a otras cintas que naufragan al redimir la culpa del pueblo alemán en la figura de unos pocos —léase “El niño con el pijama de rayas” (2008)—, reduce a un peso emocional mínimo la familia de aires Trapp del protagonista y deposita todas sus armas en la eficiencia de un Singer que sabe montar relojes bajo la sensación de que existe un tiempo límite. Leer más »
Lunes 5 Enero 2009
Hace poco nos quitábamos el sombrero ante esa estupenda revisión de la screwball comedy que era “Un gran día para ellas”. La comedia de Bharat Nalluri nos trasladaba al Londres de entreguerras para subrayar el choque entre dos personalidades contrapuestas: la de una institutriz chapada a la antigua, anclada en los tradicionales valores morales, y la de una joven actriz independiente, entregada a la emancipación sexual de aquellos años. Ahora nos llega esta “Una familia con clase”, la cual nos devuelve al mismo tiempo, mismo lugar, contándonos una historia de rasgos similares (aunque transcurso bien distinto) que bien podría suceder en paralelo a aquella en algún lugar de la Inglaterra rural: una mujer todoterreno (Jessica Biel) se casa impulsivamente con el hijo de los adinerados Whittaker (Ben Barnes); cuando esta llega a la mansión de su nueva familia, se verá envuelta en una guerra sin cuartel con su nueva suegra (Kristin Scott Thomas), una mujer de firmes y conservadoras convicciones.

“Una familia con clase” adapta la obra teatral “Easy Virtue”, que un joven Noel Coward escribió allá por 1924 y que el mismísimo Alfred Hitchcock adaptó cuatro años después, aún en tiempos del cine mudo, aún en su etapa británica. Ahora el australiano Stephan Elliott (“Las aventuras de Priscilla, reina del desierto”, “Ojos que te acechan”) retoma el texto de Coward para una actualización que, dados los afiladísimos diálogos que encontramos en ella, se revelaba como una revisión más que plausible. Y es que la mejor virtud de esta comedia es, precisamente, la vivacidad con la que traslada unas líneas de incontenible mordacidad, llenas de inteligencia y rebosantes de acidez que espetan unos personajes en su mayoría bien definidos. Es el caso de un Colin Firth que ofrece un impagable recital de sarcasmo que queda enfatizado en su desidia vital, o unas enfrentadas Biel y Scott Thomas, la primera convincente como una mujer demasiado avanzada para el tiempo y la sociedad que la rodean, la segunda como una estirada y púdica aristócrata que hará cualquier cosa para deshacerse de su inesperada nuera. Leer más »
Pagina nueva 1

Lunes 10 Diciembre 2007
El estupendo anuncio que Martin Scorsese ha hecho para la campaña navideña de Freixenet es, hasta ahora, el último eslabón de una cadena que va teniendo cada vez más integrantes, y que poco a poco está confirmando a Internet como una vía para que los cineastas puedan completar su filmografía a través de los cortometrajes-anuncio pensados para ser vistos, sobre todo, en la Red, ya que su duración hace excesivamente cara su explotación publicitaria del modo tradicional. Y el director de “Taxi driver” no es, ni mucho menos, el último ejemplo: mi compañera Tònia Pallejà, en el blog de enlaces, va dándonos puntual información de otros directores que se atreven con el formato, como el cortometraje de Wong Kar Wai para Philips.

Hay quien considera que se trata de un género menor, de un mero vehículo para redondear ingresos aprovechándose del prestigio conseguido por la carrera cinematográfica tradicional (sin ir más lejos, santa IMDB no incluye estas piezas ni en el caso de la filmografía de Martin Scorsese ni en la de Wong Kar Wai). Y algo de eso hay, aunque nadie puede discutir el acierto que supone, por ejemplo en el caso del italoamericano, una broma cinéfila como la que construye a través de la filmación de un supuesto guión perdido de Alfred Hitchcock. La pregunta es: ¿será una moda pasajera o las empresas anunciadas continuarán en esta línea? O dicho de otro modo: ¿será la presencia mediática de una empresa como Freixenet estas Navidades similar a la de años pasados, cuando las tradicionales burbujitas y famosos de la pantalla nos deseaban felices fiestas? ¿Compensa abandonar un segmento mayoritario para centrarse en otro que, a fin de cuentas, aún sigue siendo minoritario? Interesante cuestión, que veremos cómo se resuelve. Pero, hasta que tengamos la respuesta, disfrutemos de “The key to reserva (La clave reserva)”, la nueva entrega de tío Marty.
En la imagen: Simon Baker en el cortometraje publicitario “The key to reserva (La clave reserva)” - Copyright © 2007 Freixenet. Todos los derechos reservados.
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Aprovechando el tirón mediático
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Comentarios |
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amande, en
"LOL (Laughing out loud)®": Generación
Messenger
La verdad es
que a mi tampoco me gustó. Esperaba algo más
original, fresco y divertido. Muy francesa
pero le falta la frescura de estrenos del
año como Bienvenidos al norte o La clase…
>>
Antonio, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
Me haceis
gracia todos los criticos,solo sabeis
insultar y despreciar a los directores de
acción americano,y más a michael bay,parece
q teneis invidia de que trinunfe en taquilla
una pelicula entretenida…
>>
Je, en
"La última casa a la izquierda": Padres
coraje
Ganas tenia
de verla y al ponerle tu esta puntuación aún
más xD
tONI, en
"LOL (Laughing out loud)®": Generación
Messenger
La verdad
esque me decepciono mucho, no la recomiendo
a no ser que querais aburriros en el cine
octavius, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
yo me
esperaba lo mismo ke la 1º parte, ke me
gusto, pero con mas explosiones y e salido
decepcionado.las escenas de accion son
mejores pero al argumento mas flojo ke el de
la 1º parte
capandres, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
¿Dónde está el guión?
pero eso sí,
todo el mundo a verla y a decir, que buena
película...
kuai, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
Cuando Bay se autoparodia
Al margen de que la peli me parece un bodrio
increible, hasta el punto de que algunos
pasajes me dan vergüenza ajena, nunca
entendere cuando alguien dice que se lo ha
pasado en grande con una...
>>
Albert, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
¿Dónde está el guión?
En este caso
no a sido buena ni la primera, que fue para
olvidar
tuspa, en
"Millennium 1: Los hombres que no amaban a
las mujeres". Encefalograma plano
me ha gustado
y mucho. tiene varios aspectos que hacen que
sea interesante. Lo de los criticos no lo he
entendido ni lo entendere nunca, siempre
contracorriente; eso parece que les va bien...
>>
Francisco, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
Esta segunda
entrega me ha parecido mucho más forzada,
confusa, e infantil que la primera. Deja
muchísimas cosas sin explicar, los diálogos
son bastante tontorrones, muchos
transformers...
>>
Kooler, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
¿Dónde está el guión?
Desgraciadamente, el bueno de Michael Bay
está sufriendo de Shyamalanitis. Sí, el
síndrome de “hago lo que me sale porque soy
el gran director y algún dia se darán
cuenta”. Por eso espero, y...
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Montse, en
"Te quiero, tío": Muy banal pero entretenida
Uf, la verdad
es que el título de la película sonaba
fatal. No me esperaba que podía “aprobar”.
Con ese titulo me costaba creer que podía
haber buenas interpretaciones y que la peli
hasta resulte...
>>
jose, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
fue una muy
buena película de entretenimiento, sobre lo
que dicen del argumento no es cierto,
simplemente es una película de ciencia
ficción, en este género el argumento gira en
torno a una idea...
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