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Jueves 10 Julio 2008
Escrito por Miguel A. Delgado el 10.07.08 a las 12:53
Archivado en: Críticas

Pues resulta que sí que se puede hacer en nuestro país un cine fantástico que se aleje de las historias de fantasmas. Y ¿quién iba a ser capaz de hacerlo sino Nacho Vigalondo, quien nos deslumbrara con aquel corto titulado “7:35 de la mañana”? El único problema es que, al final, su propuesta está más cercana a las tendencias que ahora mismo imperan en Estados Unidos (con el pope J.J. Abrams al frente), que, salvo escasísimas excepciones, a las que se hacen en nuestro país. Una vez vista la película, uno deja de extrañarse de que, mientras en Hollywood ya está en marcha el remake, en España la cinta haya tardado tanto en estrenarse y, cuando por fin lo ha conseguido, fuera en el fin de semana de la final de la Eurocopa… francamente, la peor de las posibilidades para una cinta que plantea una apuesta formal bastante osada.

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Si la comparamos con otra ópera prima de éxito descomunal, “El orfanato”, la presente propuesta gana por goleada: frente a la acumulación de arquetipos que hacían de aquélla un batiburrillo difícil de digerir y extremadamente tramposo, “Los cronocrímenes” parte de un diseño argumental de hierro, que tiene su eje en las paradojas que supone el accidental viaje en el tiempo de Héctor, el personaje interpretado por Karra Elejalde. Y lo curioso es que consigue crear su atmósfera y mantener el interés con una notoria escasez de medios (uno puede prever qué coche terminará destrozado sólo con mirar la antigüedad de los modelos: los recientes no sufrirán daño alguno). De hecho, Vigalondo logra triunfar donde tantos directores que pasan del corto al largo fracasan: si la mayoría hace evidente que son capaces de crear una idea válida para diez o quince minutos, pero no de darle aliento suficiente para extenderla hasta los noventa, el director de “Los cronocrímenes” sabe cómo ir dosificando la información, hasta el punto de dar una adecuada trama y sucesión de acontecimientos a lo que, en realidad, es un bucle en el que las capas de los hechos van superponiéndose unos a otros. Leer más >>

Martes 13 Mayo 2008

Que una película como “3 días” esté durando en la cartelera poco más o menos el mismo tiempo que indica su título es mal síntoma. Y no sólo para nuestro cine, sino también porque sirve de termómetro para marcar la verdadera influencia de un galardón supuestamente tan cotizado como el del Festival de Málaga: al final, y como ya hemos dicho en alguna otra ocasión, lo que parece marcar la diferencia es la repercusión mediática de los que en ella participan: biznagas sin minutos de televisión equivalen a poquita, muy poquita cosa.

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Y es injusto porque la cinta, sin ser perfecta, ofrece uno de los debuts más prometedores del cine español, desde luego a años luz del estruendoso vacío de orfanatos y demás. Y porque contiene una interpretación masculina de antología, de las que deberían ser recordadas aunque los Goya, probablemente, ni reparen en ella cuando toque: un Víctor Clavijo sobresaliente, impactante en la composición de un duro personaje al límite. Francamente, y visto lo visto, ni Pacinos, ni Cámaras, ni nada de nada: el mejor papel masculino en el ya casi medio año que llevamos de estrenos es el de este joven actor en esta película fugaz cual meteorito. Aunque nadie le ovacione ni le detenga por la calle.

En la imagen: Víctor Clavijo en “3 días” - Copyright © 2008 Maestranza Films, Green Moon y Pentagrama Films. Distribuida en España por Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

Martes 1 Abril 2008

Con tanto estreno en la cartelera y en DVD, a veces se hace necesaria cierta selección de títulos para acertar cuando es poco el tiempo que se dispone o cuando se quiere ir sobre seguro. Por eso, desde este blog intentaré hacer periódicamente mis recomendaciones, lógicamente a partir de las películas que he visto y según mi propio criterio. Para empezar con lo que aún permanece en cartelera de tiempos ya un poco lejanos, tenemos una deliciosa comedia como es “Juno”, fresca y luminosa aproximación al drama de una adolescente que se queda embarazada y que tiene a Ellen Page como protagonista. También muy recomendable y sobre el mismo tema, aunque para un público adulto y más cinéfilo, es la rumana “4 meses, 3 semanas, 2 días”, que obtuvo la Palma de Oro en Cannes. Y siguiendo con asuntos de bioética pues trata del dolor, la eutanasia y los cuidados paliativos, no hay que dejar de ver “La escafandra y la mariposa”, propuesta dura pero tremendamente humana al recoger una historia real, y hacerlo son suma sensibilidad y alto nivel artístico.

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Ya centrándonos en la cartelera más reciente, dos títulos para el disfrute y entretenimiento familiar: “Las crónicas de Spiderwick”, una bocanada de imaginación y fantasía para evadirse de la realidad con las aventuras de tres niños, y “Como la vida misma”, una comedia optimista sobre una gran familia donde todos sonríen, con su punto melodramático y la marca de Hollywood. Para los más cinéfilos, si aún tienen ocasión, conviene seguir la pista al cine iraní y ver “Buda explotó por vergüenza” pues la pequeña Hana Makhmalbaf dará que hablar. Quien no necesita presentación es el francés Alain Resnais, del que se ha estrenado recientemente “Asuntos privados en lugares públicos”, fiel a su estilo formalista y de puesta en escena teatral. En este repaso acelerado por los cines, una última sugerencia para el público que prefiera historias más entrañables y retratos de personajes: “Cometas en el cielo”, que se acerca a una historia de amistad y lo hace con la mejor música de Alberto Iglesias; y “Las hermanas Bolena”, una interesante aproximación, más romántica que histórica, a los tiempos de Enrique VIII, con una cuidada dirección artística.

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Entre lo que se ha editado recientemente en DVD, me quedo con “Once”, un ejemplo de buen hacer con un escaso presupuesto, de sencillez y autenticidad en interpretaciones y puesta en escena, para contar una historia de amistad y amor en torno a la música: no se la pierdan. Tres propuestas de cine de calidad y hondura antropológica: “Promesas del Este”, película sobre las mafias rusas, muy dura y para un público adulto; “El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford”, revisitación desmitificadora del clásico americano; y “Leones por corderos”, en torno al conflicto iraquí, donde los duelos interpretativos hacen que merezca la pena su visionado. Entre los documentales, uno ecologista muy bien realizado para los amantes de la naturaleza, “Tierra”; y otro de tono más estético para los cinéfilos, “En la ciudad de Sylvia”. Por último, Woody Allen nos ofrece “Cassandra’s Dream” y José Luis Garci su “Luz de domingo”, dos películas sin sorpresas para quienes conocen su cine, y por tanto apuestas seguras para sus admiradores. Tampoco descubrimos nada, a estas alturas, si destacamos dos cintas españolas y con terror por medio, cada una con sus características y méritos: más innovadora y sangrienta, “[Rec]”, más académica y de género, “El orfanato”.

En las imágenes: Arriba, “Juno” © 2007 Hispano Foxfilm. Todos los derechos reservados. Abajo, “Once” © 2006 Avalon Productions. Todos los derechos reservados.

Martes 5 Febrero 2008

Tras la triple metedura de pata en los prolegómenos de los Goya —el affaire de los cortos y de la música original, y la supresión de los premios al cine europeo—, la Academia se encaminaba hacia otro precipicio en la gala de entrega de premios. Algunas de las candidaturas habían levantado más de una suspicacia —véase la cantidad de nominaciones de “Las 13 rosas”, o las de “Oviedo Express” y “El Prado de las Estrellas”—, y parecía mirar hacia otro lado obviando unos resultados de taquilla sonrojantes. Por eso, su presidenta, Ángeles González-Sinde, se cuidó en la ceremonia en subrayar cómo el cine español era sólido (¿?) y sí caminaba “a alguna parte”, en un guiño al fallecido Fernando Fernán-Gómez. Pero tendríamos que preguntarnos a qué parte se dirige, y dónde se asienta su solidez. Es necesaria mucha más autocrítica y menos excusas sobre la invalidez de la taquilla para medir la salud del cine, sobre la preferencia del espectador por verlo en el sofá de su casa. Porque es evidente que ante una buena película, la gente irá a verla a la sala, como siempre ha hecho; y ante una película mediocre… pues en el mejor de los casos esperará a verla en el calor del hogar cuando salga en DVD.

Pero afortunadamente, los académicos fueron coherentes con esa máxima acerca de que el cine no sólo se mide en la taquilla, y dieron a Jaime Rosales y a “La soledad” los dos principales galardones: mejor película y director. Bien merecidos se los tenía, y no hubieran estado de más otros Goya —aparte del mejor actor revelación que recibió José Luis Torrijo— como los de montaje (qué habrán visto a “[Rec]” en este apartado, cuando se apoya fundamentalmente en el plano secuencia) o alguna interpretación femenina. Una cinta de bajo presupuesto y lejos del gusto de un público cómodo, arriesgada y original, triste pero honesta, con personalidad y sin complejos hacia lo extranjero. Del resto de premios, pues más o menos bien: enhorabuena a Maribel Verdú, a Alberto San Juan, a Roque Baños, a José Luis Alcaine… y, por supuesto, a Juan Antonio Bayona por “El orfanato”, a quien no le podemos negar su mérito y buen hacer, y del que esperamos grandes cosas. Nos hubiera gustado ver un Goya al cine europeo —igual lo han quitado por carecer de tirón para traer a la Gala a los responsables (¿?)— y también algún reconocimiento a Icíar Bollaín y a José Luis Garci, que tampoco merecían irse de vacío en algún apartado de interpretación o técnico. Sin embargo, en esta recta final es justo reconocer a la Academia que ha rectificado el rumbo y ha acertado, que ahora sí ha apostado verdaderamente por el cine español sin dejarse llevar por la taquilla, por las amistades o por lo políticamente correcto. Incluso José Corbacho estuvo simpático y comedido, dentro de su estilo gamberro y un tanto provocador, aunque todo pareciera reciclado.

En la imagen: Escena del rodaje de “La soledad” - Copyright © 2007 Wanda Visión, Fresdeval Films e In Vitro Films. Distribuida en España por Wanda Visión. Todos los derechos reservados.

Viernes 1 Febrero 2008

La proximidad de los Goya y el reciente balance del pasado año invitan a reflexionar. ¿Por qué el cine español está permanentemente enfermo? ¿Por qué el público recela de lo nacional? Echando una mirada al panorama de nuestro cine, podemos sacar algunas conclusiones. Para empezar, no tenemos nada que envidiar en lo que se refiere a directores de fotografía, música, vestuario… Ahí están Alberto Iglesias, Roque Baños o Pablo Cervantes entre los músicos, y José Luis Alcaine, Javier Aguirresarobe o Paco Femenía entre los fotógrafos, por ejemplo. Parece que los aspectos artísticos no se nos dan mal, y que son apreciados también fuera de nuestras fronteras. En cuanto al componente interpretativo, no son muchos los que sobresalen y no se pueden comparar —en general— a los actores británicos, franceses, nórdicos…, pero no faltan algunos trabajos muy logrados cuando caen en manos de quien les dirija con acierto.

Otra conclusión a la que llegamos es que los directores y las películas más cuidadas triunfan fuera y en festivales extranjeros, pero no dentro. Ahí están Jaime Rosales y “La soledad”, José Luis Guerin y “En la ciudad de Sylvia”, o Javier Rebollo y “Lo que sé de Lola”, entre otros…, por no hablar del gran ignorado por la industria patria, Víctor Erice. Cine no comercial poco valorado, con apenas apoyo institucional en su promoción, que queda arrinconado para un sector minoritario. En el otro extremo están los que salvan la taquilla cada año: Juan Antonio Bayona y “El orfanato”Álex de la Iglesia y “Los crímenes de Oxford”… cine que suscita comentarios del estilo de «hasta no parece español», como si se tratase de imitaciones del más puro estilo norteamericano. Y eso por no hablar de quienes se labran el futuro lejos, con ambientación, equipo, producción… extranjera, como hace Isabel Coixet. Triste realidad la que atañe, por tanto, al mundo de la dirección, por cuanto habla de falta de respaldo o de personalidad en esta lucha por sobrevivir…

En conexión con lo dicho hasta ahora y como última conclusión, podemos advertir la carencia de buenos guionistas como clave de esta prolongada salud del cine español: no sólo faltan historias e ideas —algo común al resto de las cinematografías, como ya hemos apuntado en este mismo blog—, sino que tampoco vislumbramos buenos escritores para el cine, que conecten con la realidad de la calle, que sepan construir personajes e historias coherentes y verosímiles, que consigan mantener el interés del espectador. Quizá la tan traída y llevada Ley del Cine se haya olvidado de este aspecto, y bien podría gastar su presupuesto en fomentar estudios y escuelas de guionistas y no tanto subvencionar cine de dudosa viabilidad.

En las imágenes: Arriba, parte del equipo de ”En la ciudad de Sylvia”; abajo, rodaje de “La soledad” © 2007 Wanda Visión. Todos los derechos reservados.

Lunes 17 Diciembre 2007
Escrito por Miguel A. Delgado el 17.12.07 a las 22:40
Archivado en: Goyas

La verdad es que la Academia de las Ciencias y las Artes Cinematográficas de España ha vuelto a demostrar lo que, en el fondo, ya sabemos por activa y por pasiva: que el cine español, como institución, tiende al conservadurismo de manera alarmante. Que “El orfanato” se lleve 14 nominaciones a los Premios Goya, teniendo en cuenta el grandísimo éxito comercial e incluso crítico que está cosechando, entraba dentro de lo previsible (por más que, a quien esto firma, tal unanimidad entre en el capítulo de lo incomprensible). Pero que comparta igual número de nominaciones con un título como “Las 13 rosas” (si bien bastantes de ellas en apartados técnicos), el ejemplo más palpable de una concepción del cine acartonada y sin vida, sólo lleva a la perplejidad.

De nada vale que haya alguna concesión a películas verdaderamente importantes, como la joya que es “La soledad”, que se ha llevado la sorpresa de competir por los galardones a Mejor Película y Mejor Director. Lo verdaderamente importante es que títulos como “[Rec]” (junto con la cinta de Jaime Rosales, probablemente la mejor película española del año) o incluso debuts tan prometedores como “Concursante” o “Bosque de sombras” se han quedado sin el reconocimiento de una industria que vuelve a dar muestra de ombliguismo y de ceguera al ser incapaz de reconocer por dónde se mueve el futuro del cine, de nuestro cine. Eso sí, ya nos hartaremos de oír críticas a la falta de riesgo de los Oscar®. Pues la verdad es que a nosotros tampoco se nos da nada mal… Visto lo visto, no es de extrañar que los cortometrajes les molesten.

En la imagen: Fran Perea, Verónica Sánchez y Gabriella Pession en “Las 13 rosas” - Copyright © 2007 Enrique Cerezo Producciones y Pedro Costa Producciones. Distribuida en España por Alta Films. Todos los derechos reservados.

Domingo 4 Noviembre 2007

Seis años: ése parece ser el número clave. Seis años fueron los que estuvo en el dique seco cinematográfico Juan Carlos Fresnadillo después de su debut en el largo con “Intacto”, sin que ningún productor volviera a confiar en quien había tocado a las puertas de Hollywood con su corto “Esposados”. Y seis años son los que ha tardado Luiso Berdejo en encontrar quien le apoye para dar también el paso al largo. ¿La coincidencia? Que los dos han tenido que irse fuera de España para encontrar la confianza que, por algún motivo, no supieron darles en nuestro país. Como ya saben, en el caso de Fresnadillo fue Danny Boyle el que confió en él para rodar “28 semanas después”, la secuela de su exitosa “28 días después”. En el de Berdejo, al final ha sido Kevin Costner el que se ha sumado al primer largo que dirigirá el joven donostiarra (vale, no es que sea lo más lustroso, que el ex Bailando-Con-Lobos anda de bastante capa caída últimamente, pero por algo se empieza), “The New Daughter”.

Al parecer, allende los mares y en inglés piensan que estos chicos pueden manejarse con encargos que, pese a su relativa modestia para el estándar americano, superan en presupuesto y ambición a la mayor parte de los títulos rodados en nuestro país. Sinceramente, algo pasa cuando cada día se combinan los lamentos por la supuesta pérdida de peso de nuestra industria y esta verdadera fuga de talentos. Y Juan Antonio Bayona, el responsable de “El orfanato”, se quedó, eso sí, porque confió en él un mexicano, un tal Guillermo del Toro. ¿Cuánto tardará en cruzar a su vez el charco? ¿Seis años, tal vez? Acepto apuestas de que su caso será la excepción que esperemos no confirme esta novedosa regla del seis, y que no tendremos que esperar al 2013 para verle debutar en la soleada California.

En la imagen: Juan Antonio Bayona y Belén Rueda en el rodaje de “El orfanato” - Copyright © 2007 Rodar & Rodar y Telecinco Cinema. Distribuida en España por Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos reservados.