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sección de opinión de la revista de cine LaButaca.net 
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Jueves 21 Agosto 2008
Escrito por Miguel A. Delgado el 21.08.08 a las 19:38
Archivado en: Estrenos

¿Estaremos asistiendo a una edad de plata de la comedia norteamericana? Dicho así puede sonar excesivo, incluso blasfemo, sobre todo si tenemos en cuenta que la edad de oro estaría asociada a apellidos tan ilustres como Wilder, Hawks, Lemmon, Matthau y compañía. Y sin embargo, puede que se trate de una pregunta no tan marciana como en un primer momento puede parecer. Porque nos ha costado bastante separar el grano de la paja, habida cuenta del aluvión de productos fácilmente olvidables (en el mejor de los casos) que nos llegan desde el otro lado del charco; pero al final, un puñado de nombres están reivindicando que hay talento para un tipo de comedia acorde con los nuevos tiempos, que conecta con el público que llena las salas de cine, pero que no necesariamente insulta su inteligencia. Todo lo cual, visto lo visto, no es poco.

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Esta semana nos llega una nueva entrega de uno de los nombres señeros de esta nueva hornada, un Adam Sandler que, tras demostrar que también sabe pulsar la tecla dramática cuando es necesario, vuelve a su especialidad, la comedia de planteamiento atrevido y divertido ya desde su sinopsis. Así, “Zohan: Licencia para peinar”, con esa estrafalaria trama de ex agente del Mossad que finge su propia muerte para cumplir su sueño de ser peluquero en Nueva York, promete. Y el hecho de que Judd Apatow, el mismo que ha logrado combinar los elementos de los que otros sólo sacan productos chabacanos para regalar excelentes momentos cómicos, haya colaborado en el guión, también ejerce de garantía. Ahora, sólo falta que los resultados estén a la altura de las previsiones (o sea, más o menos lo de todas las semanas).

En la imagen: Adam Sandler en “Zohan: Licencia para peinar” - Copyright © 2008 Columbia Pictures, Relativity Media y Happy Madison. Foto por Tracy Bennet. Distribuida en España por Sony Pictures Releasing de España. Todos los derechos reservados.

Martes 1 Julio 2008

No sé si será por el verano o por la Eurocopa de fútbol, pero lo cierto es que, cinematográficamente hablando, el recién acabado junio puede pasar a la Historia como uno de los meses más flojos, sólo salvado por algunas grandes producciones norteamericanas. Revisando lo que permanece en la cartelera y dejando al margen lo que ya se recogía en anteriores artículos, podemos recomendar algunos títulos, en su mayoría de evasión y entretenimiento, como es lógico en esta época del año. Tras la ausencia de sorpresas y la presencia de tanta nostalgia como encerraba “Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal”, varias películas volvían a los pocos días a tratar las ambiciones de científicos y militares sin escrúpulos: “El increíble Hulk”, con espectaculares efectos especiales y un drama tenso entre humanidad y monstruosidad, no estaba exenta de interesantes reflexiones antropológicas.

El increíble Hulk

Más experimentación científica y tragedia apocalíptica encontramos en “La niebla de Stephen King” y ”El incidente”, ambas con el miedo y la insolidaridad como trasfondo y el suspense como arma narrativa, aunque la primera teñida de un tono más fatalista y la segunda dejando una salida a través de la familia. Huyendo del drama, “Ella es el partido” cumplía su función de entretener con ingenio como comedia romántica al estilo clásico, aunque no le exijamos a George Clooney que sea Howard Hawks ni Cary Grant; y “La vida sin Grace” nos ofrecía una historia familiar aunque algo blanda en torno al reencuentro entre un padre viudo y sus dos hijas. De los estrenos españoles, reseñamos “Los cronocrímenes” por su original idea y la precisión de su guión y montaje, que no es poco; mientras que la tailandesa “Wonderful town” merece ser destacada como la apuesta más sensible y lírica, más contemplativa e intimista, de mejor ambientación emocional y geográfica. … sigue >>

Domingo 8 Junio 2008
Escrito por Miguel A. Delgado el 08.06.08 a las 11:45
Archivado en: Críticas

Visto lo visto, no deja de resultar curioso que George Clooney buscase la protección del guionista Charlie Kaufman para iniciar su camino como director, con aquella meritoria aunque irregular “Confesiones de una mente peligrosa”. Sobre todo, si tenemos en cuenta que su posterior carrera siguió, para sorpresa de muchos, por senderos mucho más clásicos, tanto en su anterior cinta, “Buenas noches, y buena suerte”, como en la que ahora nos ocupa, “Ella es el partido” (horrorosa traducción del original “Leatherheads”). Aquí, los referentes son las comedias ligeras y un tanto alocadas que, inevitablemente, se encarnan en la memoria del cinéfilo en los rostros de actores como Cary Grant, Katharine Hepburn o James Stewart; unas películas basadas en diálogos de ritmo endiablado y llenas de ingenio, con un punto de sofisticación que en realidad no estaba reñido con la inclusión de momentos de pura comedia física, tal vez herencia del por entonces aún reciente cine mudo.

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Estos mimbres son los que adopta Clooney para levantar su largometraje, un típico triángulo chico-chica-chico ambientado en la mitad de la década de los años veinte, justo el momento en que el fútbol americano profesional inició el despegue que lo convertiría en el fenómeno (y negocio) de masas que es hoy en día. Sin embargo, y al contrario de lo que ocurría en otro reciente título, también de (sólo) aparente hechura clásica y protagonizado por Clooney, “El buen alemán”, de Steven Soderbergh, aquí la receta sí que se aplica al pie de la letra, sin intenciones revisionistas ni de apuesta estética. Desgraciadamente, tan loable intención no da el resultado apetecido, y no deja de resultar curioso y aleccionador el que dé la sensación de que parezca más fácil dejarse llevar por las locas construcciones de los guiones de Kaufman que seguir un libreto estrictamente respetuoso con un género tan fijado y establecido como el de la screwball comedy, en el que nada funciona si uno solo de los elementos de su preciso mecanismo de relojería se desajusta. … sigue >>