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sección de opinión de la revista de cine LaButaca.net 
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Viernes 3 Octubre 2008

Paul W.S. Anderson no goza de buena fama entre la crítica y entre no pocos aficionados al mundo del cine. Es cierto que sus películas no son precisamente una maravilla, pero, al menos bajo mi punto de vista, no ha estrenado ninguna que pueda considerarse un bodrio, siempre y cuando dejemos a un lado “Mortal Kombat” (en todo caso, sus secuelas eran aún peores). A “Horizonte final” y a “Soldier” les faltaba algo, mientras que “Resident evil” y “Alien vs. Predator” son auténticas obras maestras si las comparamos con sus aburridillas continuaciones. Ahora llega a nuestras pantallas “Death Race: La Carrera de la Muerte”, un título que, aunque se deja ver, está claro que no es un primor y que se paseará fugazmente por la memoria del espectador.

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Presupuestada en unos contenidos 45 millones de dólares, la cinta apenas recaudó 35 en Norteamérica. Su historia se desarrolla justo después de que una crisis económica eleve la tasa de paro de los Estados Unidos a un nivel que nunca antes se había alcanzado. Los crímenes aumentan y las prisiones no pueden albergar a tantos presidiarios, de ahí que corporaciones privadas se hagan cargo de las cárceles para intentar sacar algún provecho de ellas. ¿Cómo lo hacen? Muy sencillo, organizando carreras mortales que son adquiridas en la modalidad de pay per view por una audiencia deseosa de divertirse con auténticas masacres de carne y metal. Eso es lo que ocurre en Isla Terminal, un lugar al que va a parar Jensen Ames tras ser acusado de haber asesinado a su esposa (por supuesto, él no es el culpable de semejante delito). Ahora tendrá que participar en estas competiciones si desea alcanzar la libertad… … sigue >>

Domingo 13 Julio 2008
Escrito por Miguel A. Delgado el 13.07.08 a las 22:07
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Después del bombazo de “Shrek”, parecía que la DreamWorks andaba un poco despistada, a pesar del espejismo de éxitos puntuales como “Madagascar”. Mientras que Pixar, esa compañía que por méritos propios se ha ganado ya a pulso el ocupar un puesto en la Historia del Cine, en cada nuevo título ha seguido llevando un poco más allá las posibilidades expresivas y artísticas de la animación por ordenador, los intentos de los chicos del logo del lunático niño pescador cada vez semejaban más patéticos intentos por repetir la jugada del ogro verde, aplicando una fórmula presuntamente “más adulta” que, sin embargo, lo único que obtenía como resultado eran productos cada vez más prefabricados y sin vida.

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Hasta ahora. Porque, aunque hay que reconocer que “Kung Fu Panda” es una película que respira fórmula por los cuatro costados, desde la historia de superación de un orondo oso que se ve en la tesitura de convertirse de la noche a la mañana en el mayor luchador de todos los tiempos, hasta los tópicos de las cintas de artes marciales, al menos no se puede negar que esta fórmula se ha aplicado correctamente. Y eso, dados los tiempos que corren, no es poco. Sobre todo porque sus responsables no se han dejado llevar por esa exasperante costumbre de los últimos tiempos que parece confundir espectacularidad con metrajes kilométricos y agotadores: es toda una señal de respeto para el espectador que la duración de esta película se ajuste a la hora y media… e incluso, hay que decir que, por una vez, si hubiese durado un poco más, no nos hubiera importado. Y eso sí que es raro: quedarse con ganas de más, en lugar de ahítos y hartos de celuloide basura.
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Martes 8 Julio 2008
Escrito por José Arce el 08.07.08 a las 17:30
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Si la maravillosa nueva propuesta de Pixar, “WALL·E”, ha marcado un punto de inflexión en el desarrollo de la cinematografía digital por su enfoque lírico y dramático —al menos durante buena parte de su metraje—, no hemos de olvidar que nos referimos a un género que encuentra su razón de ser, al menos de momento, en el público infantil y familiar. Y a ello responde lo último de la división animada de DreamWorks, una propuesta fantástica que busca y halla su hueco entre los grandes lanzamientos comerciales del periodo estival.

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Todos tenemos nuestros sueños, y el bueno de Po (con la voz de Jack Black en su versión original) no iba a ser menos: quiere ser un maestro de las artes marciales, y poder compartir batallas y gloria con aquellos a los que admira por encima de cualquiera en el Valle de la Paz en el que vive, los Cinco Furiosos, entrenados y comandados por el venerable maestro Shifu (Dustin Hoffman). Durante la ceremonia de elección del Guerrero Dragón, aquel que deberá librar al territorio de toda amenaza, se produce un lamentable —en principio— error que deriva en que este oso panda patoso y bonachón sea designado como el que habrá de hacer frente al vil Tai Lung (Ian McShane), el guepardo de las nieves. A partir de ese momento, tendrá que someterse a un duro entrenamiento para derrotar a tan temible enemigo… si consigue dejar de engullir todo lo que se pone a su alcance. Aunque hayamos señalado al principio que “Kung Fu Panda” es una propuesta palomitera y abiertamente infantil, eso no quiere decir que una platea más adulta no vaya a disfrutar enormemente con esta disparatada historia absolutamente hilarante y que enarbola una comicidad saludable y abiertamente recomendable. Desde los primeros instantes, la trama nos presenta un anti héroe con el que podemos sentirnos identificados en sus ansias de superación personal y de conseguir llegar un poco más lejos en la vida, todo ello filtrado por un humor constante que preña un argumento pensado para que los más pequeños no cesen de reír gracias a un catálogo descacharrante de trompicones, golpes, porrazos y desvaríos visuales varios propios de un delicioso cartoon clásico. … sigue >>