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Jueves 25 Septiembre 2008

Hace tiempo que se dice que el western está agotado. Con “El tren de las 3:10”, James Mangold demuestra que no tiene por qué ser así, si se logra poner en escena a personajes de carne y hueso, con luces y sombras, y si se imprime a las imágenes un estilo y narrativa acordes a la historia que se quiere contar. Por ser un remake de la obra que Delmer Daves realizó en 1957 y adaptación de un cuento corto de Elmore Leonard, la historia es conocida y no cabe sorpresa ante el desenlace; sin embargo, la película atrapa al espectador desde las primeras imágenes del asalto y robo hasta que el reloj marca la hora de llegada del ferrocarril y se produce el esperado “choque de trenes”. No hay caídas de ritmo ni la trama se pierde por el camino, sino que conserva toda su fuerza y alcanza momentos de sincera emoción.

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Cada escena de acción o diálogo se convierten en pinceladas que enriquecen a unos personajes que se erigen en pilares para una historia llena de pliegues y trasfondos. Son vidas construidas sobre un pasado que se intuye y que marca su comportamiento, que ha dejado sus heridas sangrantes: Dan Evans (Christian Bale) es un veterano al que la guerra dejó cojo y que ahora, acosado por las deudas, se ve obligado a ejercer de cazarrecompensas para sacar adelante a su familia; el asesino, ladrón y mujeriego es Ben Wade (Russell Crowe), atrapado y conducido a la cárcel mientras su banda trata de liberarle; el tercer personaje en quien la cámara se posa es William Evans (Logan Lerman), el hijo mayor de Dan, que tiene una mirada esquiva hacia un padre y le juzga cobarde, mientras que no oculta su admiración adolescente hacia el forajido que su imaginación ha recreado mientras leía folletines de bandidos. Leer más >>

Sábado 6 Septiembre 2008

“El tren de las 3:10″ llegó a la cartelera norteamericana el 7 de septiembre de 2007. La película recaudó 53 millones de dólares en dicho mercado, siendo su presupuesto de 55 (eso sí, los ingresos por el alquiler del correspondiente DVD fueron magníficos y se acercaron a los 48 millones de dólares). De forma incomprensible, el estreno de esta cinta se ha ido retrasando una y otra vez en España, de tal manera que ya se ha podido ver en casi todo el mundo desde hace meses, si bien es cierto que no le ha ido muy bien en la taquilla. Ahora bien, el western es un género que, en las últimas décadas, ha dado pocas alegrías económicas a estudios, compañías cinematográficas y distribuidoras, de ahí que no pueda calificarse de desastroso el resultado comercial de esta propuesta de James Mangold.

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El filme, que es un remake de una cinta de Delmer Daves de 1957, nos cuenta la historia de Dan Evans, un ranchero al que las cosas no le van demasiado bien, ya que prácticamente se ve forzado a abandonar las tierras en las que vive con su esposa y sus dos hijos a causa del dinero que debe. Sin embargo, cerca de su hogar es capturado Ben Wade, un hombre que se dedica a robar y a matar con su banda. El forajido ha de ser puesto a disposición de la justicia, pero para ello hay que trasladarlo hasta un tren que saldrá desde la ciudad de Contention. Evans aceptará acompañar al prisionero hasta dicho lugar a cambio de un buen salario, algo que le permitirá afrontar el futuro con más confianza, aun sabiendo que su propia vida está en juego. Por supuesto, a lo largo del camino se topará con no pocas dificultades, desde los intentos de Wade de escapar hasta la aparición de unos apaches, por no hablar de que los hombres del reo intentan darles caza. Leer más >>

Lunes 1 Septiembre 2008
Escrito por José Arce el 01.09.08 a las 16:16
Archivado en: Críticas

Es realmente sorprendente ─y maravilloso─ que el género cinematográfico por excelencia siga vivo y con un aspecto si no saludable, al menos oscilantemente positivo. Prácticamente todos los años llega a nuestra cartelera alguna demostración de que la industria ni olvida ni olvidará el Lejano Oeste, un puñado de producciones que conforman un catálogo notorio e interesante, al margen de sus pretensiones de cara a la taquilla. Y con mucho retraso desembarca ahora en nuestro país un nuevo ejemplo de una realidad que todos tenemos que celebrar.

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Dan Evans (Christian Bale) subsiste al límite de sus posibilidades económicas, al frente de una familia en la que su mujer (Gretchen Mol) y sus dos hijos se mantienen como pueden comandados por este humilde ganadero mutilado en la Guerra de Secesión. La oportunidad de cambiar las cosas tomará la forma de un forajido, el temido Ben Wade (Russell Crowe), a quien habrá de escoltar hasta el ferrocarril que le traslade hasta la prisión de Yuma. “El tren de las 3:10” cuenta con los elementos claves del western añejo, revestidos todos y cada uno de ellos de las virtudes de los avances visuales y tecnológicos, dibujando un lienzo épico y masculino embriagador y espectacular, que no encuentra su principal razón de ser en la violencia muchas veces intrínseca a su mismo espíritu; el director James Mangold se apoya en un soberbio trabajo de fotografía y una no menos notable banda sonora para enfrentar a dos personajes centrales que no se presentan como la Némesis el uno del otro, sino como dos opuestos que viven sus existencias en base a distintos códigos morales, complementarios entre sí, pero imposibles de compartir ningún valor espiritual o material. Leer más >>

Martes 20 Noviembre 2007

A falta de ver lo que da de sí “3:10 to Yuma”, el remake de James Mangold de la cinta de Delmer Daves, los westerns que nos van llegando de vez en cuando, como los estertores de un moribundo que no termina de morirse, vienen teñidos por una sencilla tristeza, la de la melancolía y el fin de toda una época. Pero si en casos como los de “Sin perdón” esa luz crepuscular provenía de alguien como Clint Eastwood, quien llegó a conocer algo del resplandor de un género que tan importante fue para el cine (si bien ya cuando comenzó su carrera la trayectoria de las películas de vaqueros iniciaban su curva descendente, lo que prueba hasta qué punto hablamos de una larga agonía), lo último en arribar por el momento a nuestras pantallas, “El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford”, viene firmado por alguien totalmente alejado, por generación e influencias, de la época dorada del western: Andrew Dominik, nacido en Nueva Zelanda en 1967.

Por ello, quizá no sea atrevido decir que, en el fondo, en esta última película subyace algo más: la muerte del forajido interpretado por Brad Pitt, nada heroica pero sí trágica, casi shakesperiana porque antes le hemos visto convertido en un sosias del rey Lear, va más allá, y ni siquiera se erige en el fin de un género que, muy probablemente, para la generación de Dominik no es tan determinante; no, en realidad es todo un tipo de cine el que definitivamente se muere, y esta vez parece que va en serio. En tiempos en los que la narración cinematográfica está mutando sin que nadie sepa hacia dónde (al contrario de otros momentos de crisis, no ha aparecido ningún movimiento más o menos vertebrado capaz de fijar las nuevas reglas), los moldes clásicos se van vaciando de sentido. Tal vez por eso, esta cinta tiene un pie en la tradición, otro en la modernidad y, a la vez, mira de reojo a una nueva época que no acaba de nacer. Quizá no sería excesivo decir que no es que “El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford” sea un western crepuscular: es que es un canto a toda una época que ya dejó de existir. Lo que pasa es que aún no sabemos qué la sustituirá; por eso no acaba de irse.

En la imagen: Brad Pitt en “El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford” - Copyright © 2007 Warner Bros. Pictures, Virtual Studios, Plan B Entertainment y Scott Free Productions. Distribuida en España por Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos reservados.