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sección de opinión de la revista de cine LaButaca.net 
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Viernes 3 Octubre 2008
Escrito por José Arce el 03.10.08 a las 17:00
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El estupendo momento que atraviesa el fantástico en nuestro país tiene sus consecuencias negativas, más allá de la aparición de propuestas fallidas o insatisfactorias —una cuestión no reprochable, aquí entran en juego los gustos de cada cual—; de cuando en cuando, surgen avispados proyectos que tratan de aprovechar el tirón y jugar la baza de la fidelidad del aficionado, más o menos friki —concepto tan manido y generalizado en la actualidad—, que a buen seguro sucumbirá a la tentación de disfrutar de unas carcajadas en buena compañía en una sala de cine. Craso error, al menos en este caso.

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Bárbara (Macarena Gómez) tiene un altísimo concepto de sí misma, diva redomada y reconvertida con una poco saludable tendencia al homicidio trivial y arbitrario. Es la idea de base de “Sexykiller”, una cinta hortera, deslavazada, sin gracia, estúpidamente petarda y tramposamente cinéfila, destinada únicamente a provocar algún que otro aplauso aislado en el circuito festivalero especializado. A su favor, el film de Miguel Martí cuenta con una puesta en escena limpia y depurada, así como con un desarrollo narrativo que aumenta su ritmo progresivamente, de suerte que la mente del espectador termina por dejarse llevar a un mundo caótico pero colorido, olvidando el insoportable arranque de un metraje ajustado aunque soporífero por lo pobre, un primer rollo en el que conocemos al personaje central, interpretado por una Gómez entregada a representar un rol absolutamente inane y patosamente paródico; en torno a ella, un elenco de rostros populares, encabezado por unos correctos Alejo Sauras y César Camino y secundado por apariciones estelares como las de Ángel de Andres —lo mejor de la cinta, sin duda, junto con los estupendos efectos especiales artesanales—, el televisivo Paco León, Ramón Langa —increíble cómo se puede actuar tan mal en sólo unos segundos— o el simpático Jimmy Barnatán, participantes de este proyecto tan extraño como arriesgado en sus pretensiones. … sigue >>

Miércoles 16 Julio 2008
Escrito por José Arce el 16.07.08 a las 18:50
Archivado en: Críticas

En no pocas ocasiones nos hemos referido al estupendo estado de forma en que se encuentra el cine fantástico en nuestro país. Pero si por sí solo es capaz, al menos relativamente, de impulsar la industria nacional despertando el interés del público dentro y fuera de nuestras fronteras, también está sobradamente capacitado para producir proyectos fallidos con una celeridad imposible de imaginar en cualquier otro género.

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Santi (Junio Valverde) adolece de una hipersensibilidad que le obliga a protegerse del sol de manera extrema para evitar que su piel, literalmente, comience a chamuscarse; para colmo, parte de los efectos secundarios del tratamiento que recibe le provocan un extraordinario desarrollo de los colmillos. Prácticamente es un vampiro real, para su desgracia, ya que se encuentra en una edad en la que el colegio se convierte en un auténtico infierno para todos aquellos que no se ciñan al concepto más estricto de normalidad. Las continuas humillaciones que sufre por parte de sus compañeros y el agravamiento de su estado hacen que su madre, Julia (Mar Sodupe) tome la decisión de trasladarse a un recoleto pueblo casi aislado en las montañas, en el que las horas de luz dejarán de ser un problema. Nada más llegar a la villa, un engendro que acecha en el bosque empieza a matar a su antojo, encontrándose el muchacho siempre cerca de los lugares en los que ataca. “Eskalofrío” es la nueva propuesta de Isidro Ortiz, responsable de la interesante “Fausto 5.0”, que llega en esta ocasión con un punto de partida a priori divertido —criatura oculta aniquilando adolescentes, serie B añeja en estado puro— revestido de una capa simbólica de lo más sugerente, una historia en la que los monstruos son los ejes centrales de la trama y en la que la oscuridad es la que nos hace sentirnos seguros, y no al revés. … sigue >>