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Miércoles 15 Octubre 2008
Escrito por Miguel A. Delgado el 15.10.08 a las 17:06
Archivado en: Críticas

“No es país para viejos” fue una excelente noticia porque marcó el regreso de los hermanos Coen; pero aquélla, en cierta manera, era una cinta atípica en su filmografía, por cuanto parecía que hubiesen dejado de lado las características que habían hecho de su estilo uno de los vendavales más frescos y renovadores que, procedente del cine independiente, había soplado sobre Hollywood. Faltaba, por tanto, que esa recuperación se confirmase con un título más cercano a su terreno, y “Quemar después de leer”, con su planteamiento de comedia rayana en el absurdo, de distorsión de un género preexistente (en este caso, el del cine de espías) y de reencuentro con algunos de sus actores fetiche (Frances McDormand, George Clooney), parecía esa oportunidad. Sin embargo, sólo funciona a medias: hay vida en su interior, sí, pero aunque supone un paso de gigante respecto a “Ladykillers” (no era nada difícil), el resultado aún dista mucho de sus obras más geniales.

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Si bien se ha resaltado mucho su pertenencia a la vertiente cómica de la filmografía coeniana, lo cierto es que “Quemar después de leer” tiene más similitudes con “Fargo” que con, por ejemplo, “El gran Lebowski” o “Arizona baby”. No sólo porque, en definitiva, todos los personajes que la pueblan son rematadamente estúpidos (aunque, eso sí, ellos se consideren geniales), sino porque el desencadenante de la tragedia (vista de manera cómica, en efecto, pero tragedia al fin y al cabo) descansa en un entrecruzamiento de historias que tienen en común la avaricia: desde Osborne Cox (John Malkovich), el analista expulsado de la CIA que busca venganza a través de unas memorias que, en realidad, no interesan a nadie; al petulante, débil y mujeriego Harry Pfarrer (Clooney); su fría y calculadora amante, que a la vez es esposa de Cox (Tilda Swinton), del que decide divorciarse al perder el estatus que su trabajo en la agencia le otorgaba; y los dos empleados del gimnasio Hardbodies, la simple pero deseosa de abandonar a toda costa la soltería Linda Litzke (McDormand), para lo que buscará en el chantaje la financiación a sus operaciones estéticas que le permitan enganchar un buen partido, y Chad (Brad Pitt), simple a secas, preocupado por la salud y la buena forma, vital pero limitado, que se toma el chantaje más como un juego que otra cosa, porque verdaderamente no tiene algo en mente en lo que gastar el dinero obtenido. Leer más >>

Sábado 11 Octubre 2008

Reconozco sin tapujos que soy uno de los pocos a los que “No es país para viejos” le pareció una indigna ganadora del Oscar® a la Mejor Película en la última edición de estos preciados galardones. En todo caso, es lógico que, tras la gran acogida que tuvo este filme entre buena parte del público y de la crítica, se esperara con notable interés la nueva propuesta de sus realizadores, algo que sin duda se ha reflejado en los ingresos que ésta ha obtenido en la taquilla estadounidense. Presupuestada en unos comedidos 37 millones de dólares, ya ha recaudado más de 50 en el mercado norteamericano, la segunda mejor cifra de la carrera de los sobrevalorados Ethan y Joel Coen.

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“Quemar después de leer” es una comedia negra en la que se nos cuenta la historia de varios personajes que, sin saberlo, tienen algún vínculo entre sí. Por un lado nos topamos con una analista de la CIA al que no le sienta muy bien que lo hayan despedido. Enfadado, decide escribir sus memorias, yendo a parar a manos de Linda, la empleada de un gimnasio, un disco que contiene este documento. La mujer cree que se trata de una información muy relevante, de ahí que quiera chantajear al antiguo empleado de la agencia para de este modo conseguir el dinero suficiente que le permita costear varias operaciones de cirugía estética. Mientras, intenta buscar pareja en un conocido portal de Internet, encontrando al que puede ser el hombre de su vida en Harry, un individuo al que le van las aventuras amorosas (de hecho, mantiene una relación con Katie, la esposa del enojado analista). Leer más >>

Viernes 10 Octubre 2008
Escrito por Manuel Márquez el 10.10.08 a las 13:22
Archivado en: Estrenos

Hoy viernes llega a las pantallas españolas, rodeada de la expectación que cabe presumir como lógica a la vista de su ficha artística, la última entrega de esa filmografía maravillosamente caótica (o caóticamente maravillosa, que tanto da) de los hermanos Coen, ”Quemar después de leer”. Un giro —uno más— radical, estilístico, genérico y temático, respecto a su película anterior, la celebradísima, y no menos premiada, ”No es país para viejos”, con el cual Joel y Ethan vuelven a transitar por esos territorios de la comedia descacharrante en el que tan cómodos se han desenvuelto en una buena parte de sus films previos, y para el que se han rodeado de un elenco actoral que, al menos en lo referente al caché de sus nombres señeros, provocaría la envidia del más codicioso productor hollywoodiense que imaginarse uno pudiera: George Clooney, Brad Pitt, Frances McDormand y John Malkovich —entre otros—. Está claro que no son muchos los que podrían presumir de tal capacidad de convocatoria, si exceptuamos a los muñidores de la saga de Danny Ocean, con su interminable chorro de secuelas, o al ínclito Woody Allen, un autor cuya llamada nunca suele ser desdeñada por los más grandes, dispuestos a rebajar sus honorarios a cambio del prestigio que les confiere el formar parte de los proyectos del maestro neoyorquino.

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No obstante, y con ser un señuelo de indudable atractivo, no es la de sus nombres protagonistas la cuestión que más interés me suscita, sino la de constatar qué territorios cómicos son los que surcan en esta ocasión los ínclitos e imaginativos hermanos; si la propuesta se moverá más cerca de una línea convencional, como la que marcaba, aun con todos sus matices, ”Crueldad intolerable” —y con la que viene a coincidir, a priori, en lo campanillero de su reparto—, o retornará a esos mundos estrafalarios y personalísimos, plagados de tipos atrabiliarios y situaciones absurdas, de los que constituye muestra señera la venerada “El gran Lebowski”. Cualquier opción cabe esperar de unos cineastas que, si algo han acreditado sobradamente hasta ahora, es su versatilidad creativa, ésa que les hace conjugar una mirada marcadamente personal, que tan reconocible hace su cine (y tan fielmente venerado por su legión de seguidores), con un gusto exacerbado por el desarrollo de ejercicios de estilo, en los que, más allá de esa impronta personal (que también es apreciable), los Coen se deleitan en transitar por territorios ajenos y rendir homenaje —aun cuando sea plagado de irreverencia y acidez— a sus géneros más caros. Habrá, pues, que ver y contar.

En la imagen: Ethan y Joel Coen durante el rodaje de “Quemar después de leer” - Copyright © 2008 Focus Features, StudioCanal, Relativity Media y Working Title. Foto por Macall Polay. Distribuida en España por Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

Jueves 9 Octubre 2008
Escrito por Miguel A. Delgado el 09.10.08 a las 8:10
Archivado en: Estrenos

Al igual que les está sucediendo a las bolsas esta semana, la consideración crítica de los hermanos Coen llevaba ya varios títulos (más o menos desde “O brother!”) en una preocupante caída libre. Cada nueva entrega era un peldaño más en su descenso hacia el olvido, un suelo que alcanzaron con las más que prescindibles “Crueldad intolerable” y “Ladykillers”, que hicieron creer que los dos hermanos ya habían dado al cine todo lo que podían, que la frescura de sus grandes obras (“Muerte entre las flores”, “Barton Fink”, “Fargo”) quedaba definitivamente lejos. Pero llegó “No es país para viejos” y, ¡oh, milagro!, volvieron a estar entre nosotros. Esperemos que para quedarse.

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Tras aquella entrega, seca, dura, vuelven con “Quemar después de leer”, una comedia disparatada, en la que actores como George Clooney, Brad Pitt o John Malkovich son presentados como ejemplos vivos de la pura estupidez. Ante ese planteamiento nos asaltan las dudas: ¿delante de qué versión de los Coen vamos a estar?, ¿los de divertidas locuras como “Arizona baby” o “El gran Lebowski”?, ¿o los que han firmado payasadas con escasa gracia, y peor resolución, como las que hasta ahora eran sus dos últimas comedias? Esperemos que, una vez transitados los afilados territorios del drama y el crimen, que representan otra de sus especialidades, la otra parte del alma de este par de chicos listos vuelva a brillar en todo su esplendor. Entonces sí sabremos que no fue un simple espejismo. Visto así, este próximo fin de semana podría ser de los que a uno le dejan satisfecho de ser cinéfilo.

En la imagen: George Clooney en “Quemar después de leer” - Copyright © 2008 Focus Features, StudioCanal, Relativity Media y Working Title. Distribuida en España por Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

Martes 1 Julio 2008

No sé si será por el verano o por la Eurocopa de fútbol, pero lo cierto es que, cinematográficamente hablando, el recién acabado junio puede pasar a la Historia como uno de los meses más flojos, sólo salvado por algunas grandes producciones norteamericanas. Revisando lo que permanece en la cartelera y dejando al margen lo que ya se recogía en anteriores artículos, podemos recomendar algunos títulos, en su mayoría de evasión y entretenimiento, como es lógico en esta época del año. Tras la ausencia de sorpresas y la presencia de tanta nostalgia como encerraba “Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal”, varias películas volvían a los pocos días a tratar las ambiciones de científicos y militares sin escrúpulos: “El increíble Hulk”, con espectaculares efectos especiales y un drama tenso entre humanidad y monstruosidad, no estaba exenta de interesantes reflexiones antropológicas.

El increíble Hulk

Más experimentación científica y tragedia apocalíptica encontramos en “La niebla de Stephen King” y ”El incidente”, ambas con el miedo y la insolidaridad como trasfondo y el suspense como arma narrativa, aunque la primera teñida de un tono más fatalista y la segunda dejando una salida a través de la familia. Huyendo del drama, “Ella es el partido” cumplía su función de entretener con ingenio como comedia romántica al estilo clásico, aunque no le exijamos a George Clooney que sea Howard Hawks ni Cary Grant; y “La vida sin Grace” nos ofrecía una historia familiar aunque algo blanda en torno al reencuentro entre un padre viudo y sus dos hijas. De los estrenos españoles, reseñamos “Los cronocrímenes” por su original idea y la precisión de su guión y montaje, que no es poco; mientras que la tailandesa “Wonderful town” merece ser destacada como la apuesta más sensible y lírica, más contemplativa e intimista, de mejor ambientación emocional y geográfica. Leer más >>

Miércoles 2 Abril 2008

Desde los tiempos de Babel —y no me refiero a la película de Alejandro González Iñárritu—, la lengua se convierte en un obstáculo para el entendimiento entre los hombres. Y eso en el cine se traduce en la polémica entre ver los films en versión original o doblarlos al idioma nacional. El dilema es viejo y ha sido muy debatido. Los partidarios de mantener el idioma de rodaje/producción alegan la pureza del producto y de los matices de dicción (la fonética dice mucho de un pueblo y de la historia contada) y la expresividad de las interpretaciones; se respetaría así la voluntad del equipo técnico-artístico, y el lenguaje enriquecería la ambientación, las motivaciones de los personajes y el trasfondo socio-cultural de la cinta. También apuntan que, al margen del dominio de idiomas del espectador, unos buenos subtítulos acaban por leerse con facilidad, sin tener que perderse otros aspectos de la imagen. Parecidos razonamientos dan quienes defienden la versión doblada, apoyándose en esa misma necesidad de captar cada expresión y gesto que sólo una mirada atenta a la imagen —y no al subtítulo— puede alcanzar. Aunque éstos suelen ser también quienes opinan que el cine debe distraer y que no es conveniente poner al espectador obstáculos que le hagan odioso/trabajoso el haberse sentado en la butaca.

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Así las cosas, esos mismos planteamientos dejan ya entrever las motivaciones de unos y otros: en general, los cinéfilos prefieren la versión original, y el espectador ocasional y que sólo busca descanso y entretenimiento opta por lo doblado. Simplificando, también quedaría establecida la diferenciación entre cine cultural (en sentido amplio) y blockbuster (de consumo), entre quienes quieren películas que recojan los matices y quienes eligen lo convencional. Quizá el dilema planteado quede entonces resuelto, en parte, diciendo que no hay problema en “John Rambo” o “10.000” en versión doblada porque el retrato de personajes y situaciones no son el quid de la cinta, mientras que es un “delito” que no se respete el idioma de películas como “Eleni”, de Theo Angelopoulos, o “No es país para viejos”, de los hermanos Coen, por ejemplo, donde lo cultural y personal es esencial. Para quien esto escribe, ver cine exige hacerlo en versión original y con buenos subtítulos (traducción cuidada y velocidad adecuada), mientras que para entretenerse con un producto de ocasión no importa que sea doblado porque no esconderá muchas capas y se olvidará al poco tiempo. Además, ahora que los políticos han comenzado a preocuparse por los idiomas en la educación, mantener la V.O. siempre sería una ayuda decisiva en esa tarea, y al final todos saldríamos ganando.

En la imagen: Escena de “Eleni” - Copyright © 2004 Theo Angelopoulos Film, Greek Film Centre, Hellenic Broadcasting, Attica Arts Productions, Bac Films, Intermedias y Arte France. Distribuida en España por Tornasol Films, Ensueño Films y Alta Films. Todos los derechos reservados.

Martes 26 Febrero 2008

Una vez más se repite la historia: los chicos que irrumpieron en el panorama cinematográfico con su mirada desinhibida, desacomplejada y fresca, con una mezcla de dominio, respeto y burla de todos los referentes de la Historia del Cine, han terminado obteniendo el reconocimiento institucional con el que, quizá, nunca soñaron cuando empezaron. Porque la lluvia de Oscars® derramada sobre los hermanos Coen (de hecho, hasta tres veces subieron al escenario para recoger otras tantas estatuillas) por su última y prodigiosa obra, “No es país para viejos”, viene a certificar lo que ya el estilo de la cinta anunciaba: los Coen son, en la actualidad, unos clásicos. Maravillosamente clásicos, es verdad, pero clásicos al fin y al cabo. La vanguardia ya no pasa por ellos.

Y no es extraño que sea por la película que seguramente más abdica de lo que hasta ahora habían sido las líneas maestras de su filmografía. Un título en el que no pretenden revertir el material original (la novela original de Cormac McCarthy), dándole nuevas lecturas o buscando huecos para la desmitificación postmoderna. No, aquí ellos se rinden a lo que las páginas sugieren, y ponen todo su inmenso talento (que no siempre parecen dispuestos a exhibir) para levantar una cinta en la que lo escrito cobra vida de una manera que en muy escasas ocasiones nos había sido concedido ver. En definitiva: negándose a sí mismos, han superado las desvaídas caricaturas que eran sus últimos filmes, y, paradójicamente, han levantado una de sus pocas y verdaderas obras maestras. No muchas veces unos galardones, a la hora de certificar la defunción de un estilo, habían alumbrado algo tan potente. Estos Oscars® están llamados a dejar huella.

En la imagen: De izquierda a derecha, Joel Coen, Javier Bardem, Josh Brolin, Kelly Macdonald y Ethan Coen en el 60º Festival de Cannes © 2007 Buena Vista International. Foto por MJ Kim. Todos los derechos reservados.

Viernes 22 Febrero 2008
Escrito por Julio Rodríguez Chico el 22.02.08 a las 17:00
Archivado en: Oscars

Es mucho lo que la industria del cine se juega con los Oscar®: ¡como para perderse una ceremonia! Por eso, los guionistas han vuelto al trabajo y todo está preparado para repartir las estatuillas el próximo 24 de febrero. Y quien suscribe, una vez que ha visto las películas nominadas —algunas con un estreno muy retrasado en nuestro país—, ya está en condiciones de matizar su opinión previa sobre varias de las candidaturas. Muy reñida se presenta esta fase final, sin ninguna favorita que pueda arrasar, por lo que quizá tengamos un sorteo de lotería, con premios muy repartidos. La disputa más igualada será en el capítulo de Mejor Película: “Expiación: Más allá de la pasión” es la más comercial y complaciente; “Juno”, la más fresca y que se ve con mayor gusto —así como la más positiva y menos dramática—; y “There will be blood (Pozos de ambición)”, la más californiana y ambiciosa, por lo que apuesto por esta última. Como Mejor Director, hay varios que han realizado una obra de “autor” con sello propio: Paul Thomas Anderson peca de megalomanía pero hace cine del bueno; los hermanos Coen (“No es país para viejos”) son muy suyos y no “casan” mucho con la Academia; y Julian Schnabel ofrece con “La escafandra y la mariposa” una obra de arte integral por la que se merece el máximo reconocimiento (sin embargo, pienso que no ganará él y sí alguno de los otros mencionados).

En cuanto a los actores, el duelo estelar será entre Daniel Day-Lewis y Tommy Lee Jones, y me decanto por la soberbia interpretación de este último en “En el valle de Elah”, aunque el británico hace también un papelón. Y de las actrices, a la pareja de Julie Christie y Marion Cotillard le ha salido una jovencita competidora que está de moda y pisa fuerte, Ellen Page, pero sigo creyendo que la protagonista de “Lejos de ella” se llevará el premio; qué pena que no haya dos o tres estatuillas para repartir. No altero mi apuesta en cuanto a los secundarios: Casey Affleck por ser el actor que despliega una mayor variedad de recursos interpretativos (aunque Javier Bardem haga un buen trabajo y parta incluso como favorito), y la joven Saoirse Ronan por trasmitir mejor que nadie una personalidad muy matizada con miradas, gestos y actuación. Como se ve, habrá muchas triunfadoras… o ninguna —según se quiera entender—, y quizá haya quien se vaya de vacío, a pesar de su notable calidad, en cuanto a los apartados principales, caso de “Michael Clayton” (aunque teniendo George Clonney tanto amigos en la Academia… quién sabe). Un año de mucha dureza, venganza y sangre en el cine, con unas gotas de oxígeno y humanismo que no sabemos si apagarán el incendio de la violencia o se evaporarán en el intento. Veremos dónde cae el “gordo” y la “pedrea”.

En la imagen: Detalle de un cartel promocional de “There will be blood (Pozos de ambición)” - Copyright © 2007 Paramount Vantage, Miramax Films y Joanne Sellar/Ghoulardi Film Company. Distribuida en España por Buena Vista International. Todos los derechos reservados.

Domingo 10 Febrero 2008
Escrito por Redacción el 10.02.08 a las 14:52
Archivado en: Críticas

Nota: 8/10. En su traslación fílmica, los hermanos Coen han respetado punto por punto el universo de la novela de Cormac McCarthy, levantando una cinta desoladora y que para muchos espectadores resultará demasiado árida, porque no hay grandes agarraderas: no hay un verdadero héroe, no hay acción al estilo palomitero, y el ritmo es el de una cadencia que termina asfixiando a los personajes… seguir leyendo >>

En la imagen: Josh Brolin en “No es país para viejos” © 2007 Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

Escrito por Redacción el 10.02.08 a las 11:02
Archivado en: Críticas

 

Nota: 8/10. Una cinta dura y llena de crudeza, con mucha sangre y violencia interior por el vacío que trasmite, por el pesimismo y tristeza de sus protagonistas, por los aires viciados y plomizos que respira. Paradigma del nuevo cine americano que ahonda en los fantasmas que amenazan la paz y la libertad, que llegan sin avisar y que se van sin dejar rastro, como el desgastado sheriff Bell de voz cansina… seguir leyendo >>

En la imagen: Tommy Lee Jones en “No es país para viejos” © 2007 Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.