Lunes 18 Mayo 2009
Abundante en malentendidos y abusiva en exasperantes guirigáis, “El Albergue Rojo” pone a sus volubles protagonistas al servicio de interminables griteríos que anulan cualquier intento de sátira social.
Parece que el cine francés sigue empeñado, de vez en cuando, en ofrecernos una de esas farsas siempre más deudoras del teatro y siempre más desaforadas en la gran pantalla. Obras que se deben a la rica tradición literaria francesa y a menudo trasladadas sin una verdadera actualización que permita dirigirse al público actual con la máxima eficacia. Esto, en el caso particular de “El Albergue Rojo” y el general de la comedia social, puede significar un título plenamente obsoleto y nunca motivador. O lo que es lo mismo, la repetición de los excesos pantomímicos y la desmadrada afectación tan del gusto francés.

Remake de la película homónima de 1951 inspirada en los sucesos acontecidos en el departamento de Ardèche durante la primera mitad del XIX (y que a su vez dieran pie a una novela de Balzac), “El Albergue Rojo” parte de una premisa de indudable atractivo: nos presenta a una inusual familia de posaderos que se dedica a dar buena cuenta de todo huésped que pasa por su posada; entretanto, no muy lejos de allí, una diligencia en la que viajan aristócratas repelentes varios, la angelical hija de los posaderos, un leñador pestilente y un cura y su discípulo, sufre un accidente obligando a sus pasajeros a buscar dónde pasar la noche. Una presentación, la de los personajes a bordo del carruaje, que promete una cierta mirada sociológica à la John Ford, tristemente desmentida cuando más tarde descubramos que no, que esta vez tampoco encontraremos personajes con mimbres suficientes para siquiera acordarnos de los retoños del maestro. Leer más »
Viernes 26 Diciembre 2008
Es una lástima que “Australia” no logre equilibrar la balanza entre sus pretensiones (enormes) y sus logros (dignos), porque de ser así estaríamos hablando de un notable ejemplo de relato épico y romántico de esos que el cine de otros tiempos solía brindarnos más a menudo y con mayor brillantez. Lo que es indiscutible es el empeño extraordinario de Baz Luhrmann y su solvencia a la hora de erigir esta historia con los inconfundibles rasgos de su cine: derroche visual y virtuosismo de cámara en un estilo entre lo artificioso y lo brillante, entre lo excéntrico y lo magnífico, que nos deja, de alguna manera, muy cerca de esa magia inexplicable que a veces emana el celuloide. En este sentido, su última película ofrece motivos suficientes a los defensores de las coordenadas del cineasta para que puedan reafirmarse en su credo, tantos como razones para ratificar el rechazo de sus detractores.

“Australia” es una obra monumental e irregular. La sospecha de si ésta era la mejor propuesta para que su autor diera continuidad a su particular estilo queda rápidamente resuelta a los cinco minutos de haber comenzado la proyección. Lurhmann lo retoma sin problemas donde lo dejó en la soberbia “Moulin Rouge” y lo reajusta al caso que aquí nos ocupa, introduciéndonos en la aventura con ajetreos y vertiginosas volteretas visuales que la voz narradora del pequeño Nullah (Brandon Walters) se encarga de acompañar en lo que promete ser un cuento fascinante. Así, el realizador nos sitúa rápidamente en una trama que recuerda irremediablemente a “Río Rojo” de Howard Hawks, pero que además cuenta con un delicioso personaje que pareciera directamente extraído de “La diligencia” de John Ford, como es Kipling Flynn (Jack Thompson). Luego comprobamos que a Luhrmann, además, le gusta (y mucho) el cine de Victor Fleming, y que en ocasiones intentará alcanzarlo con no demasiada suerte. Todos estos referentes, presentes de una forma más o menos consciente, son de antemano una buena noticia que debe animarnos a creer en “Australia” como la gran película que pretende ser. Y lo cierto es que la primera mitad de la cinta, de entidad narrativa propia y cerrada dentro del conjunto (desde el comienzo hasta la entrega de las reses al barco militar), resulta ágil, emocionante y convincente pese a los excesos tan del gusto del que la firma. Leer más »
Martes 9 Diciembre 2008
Es lógico que cada pueblo quiera volver a sus orígenes para rescatar aquellos momentos en que se forjó su identidad y para ensalzar los valores sobre los que se construyó como nación. Todos necesitamos nuestros héroes sobre los que levantar una historia gloriosa que se eleve a la categoría de leyenda y se transmita de generación en generación. El cine épico resulta un instrumento idóneo para tal cometido, y el género del biopic trufado de aventura muy adecuado para recoger sus hazañas, siempre desde la confrontación de estructuras y mentalidades. En “Mongol”, Sergei Bodrov mira hacia la época en que la estepa mongola era un mosaico de khanes en tenso e inestable equilibrio de intereses, para recrear la figura de su unificador y mitificarlo en la epopeya. Es la primera parte de una trilogía sobre el emperador Genghis Khan, que vive una infancia amenazada y una juventud perseguida hasta finalmente aglutinar a sus gentes y darles unas leyes y también una humanidad.

Es precisamente esa armonía entre la disciplina y la mansedumbre, entre el honor y el perdón, lo que distingue al líder Temudgin del resto de khanes del entorno: el trato respetuoso con sus gentes y su compromiso por defender a sus familias por encima de todo, el sentimiento de amor hacia su mujer que le lleva incluso a la guerra, el reparto del botín hecho con generosidad y el perdón con que responde a la venganza de sus enemigos… son muestras de una nueva mentalidad que choca con los tiempos y costumbres del lugar, cuando no se respetaban ni las leyes más sencillas que el honor o la dignidad marcan. Lo que podía ser su punto débil, la honradez y el sentimiento, se convierten, sin embargo, en elementos para una reputación de señorío que se corre como la pólvora entre sus vecinos y que le reporta incorporaciones de guerreros y amigos. Una nueva época de humanidad y orden se anuncia, y la imagen del héroe se agiganta hasta el extremo de hablar con su dios-lobo o plantar cara a las fuerzas de la Naturaleza que amenaza con sus rayos.
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Miércoles 27 Febrero 2008
Aparte de la cintas que abordan directa o tangencialmente el suceso del 11-S, parece que el cine norteamericano vuelve a ser espejo e instrumento para la refundación de los Estados Unidos. Ya lo fue en sus primeros momentos, cuando el western narraba la génesis de una civilización que se abría paso hacia el oeste —la frontera—, para después hurgar en los bajos fondos de las ciudades y dar origen al cine de gánsters y negro. Eran tiempos de forja de un Estado de prosperidad y libertades, de gentes que se hacían a sí mismos y vendían optimismo e ideales al mundo entero. Pero el tiempo pasó, llegó Vietnam y la Guerra Fría, y más tarde la crisis del petróleo…, y el cine comenzó a reflejar también una pérdida de ilusión, y apareció cierto escepticismo y temor en la joven nación americana, aunque el peligro estaba aún lejos. Con el nuevo milenio algo pareció cambiar cuando las Torres Gemelas se vinieron abajo, y su seguridad en sí mismos también se derrumbaba. Era preciso volver a andar el camino recorrido, empezar a mirar al exterior sin altivez y al interior sin ingenuidad: una vía de autocrítica que cuestionase sus orígenes, sus métodos, su filosofía política: Gus van Sant, Martin Scorsese y Ridley Scott firmaban, entre otras muchas, cintas como “Elephant”, “Gangs of New York” o “American gangster”, respectivamente.

Por eso, no extraña que ahora hayan concurrido en su carrera hacia los Oscar® varios títulos que respiran la misma necesidad de espacios abiertos como los del Monument Valley de John Ford, de una frontera móvil hacia la que huir y donde tomar aire o hacer fortuna, y de una violencia y ambición que respondan a pulsiones interiores de individuos inquietos y desorientados, cuando no paranoicos. Ahí están el psicópata asesino que encarna Javier Bardem en “No es país para viejos”, un individuo desarraigado e imprevisible; o el avaricioso sin escrúpulos que se alía con cualquiera con tal de lograr su sueño, y que le ha dado a Daniel Day-Lewis su estatuilla por “There will be blood (Pozos de ambición)”; o también el cobarde Robert Ford que mató por la espalda a su admirado Jesse James, para ocupar su puesto de gloria en la Historia; por no hablar del lujurioso juez y su vengativo y criminal barbero Sweeney Todd que Tim Burton acaba de llevar a la pantalla. Individuos sin moral ni raíces, con venganza y violencia en las venas, auténticos centauros del desierto que parten hacia California en busca de petróleo, hacia El Paso para recuperar una maleta llena de dólares, o que vuelven a su Londres natal para saciar su sed de sangre.

En esta nueva búsqueda de identidad, de contenido a una vida vacía o de una seguridad que no tienen, hay también “nuevos americanos” que deciden emigrar a tierras vírgenes. Es la opción del joven Christopher McCandless, que cogió sus maletas —mejor dicho, que quemó sus maletas— para cruzar la frontera de la civilización corrupta o hipócrita, y fundirse en la Naturaleza pura de Alaska. Un viaje a su propio interior o a ninguna parte, porque —como sus colegas de ficción— la muerte le sobrevino en la mayor de las soledades y desamparos: Chigurh o el propio sheriff Bell, Robert Ford, Sweeney Todd, Christopher, Daniel Plainview… individuos desclasados y al margen de la comunidad (tan nuclear en el cine de Ford) y del sistema…, en definitiva, fracasos del sueño americano.
En las imágenes: Arriba, momento del rodaje de “American gangster”; abajo, fotograma de “Hacia rutas salvajes” © 2007 Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.
Pagina nueva 1

Martes 19 Febrero 2008
Alguien ha escrito que “La escafandra y la mariposa” (Julian Schnabel) no es una película sino un producto multimedia, y eso porque —según esa opinión— se sirve de la imagen en movimiento como elemento «subsidiario de la vida», como un medio «para aprender cosas acerca del ser humano» a través de un relato «convencional y reaccionario de la fragilidad de la vida» y de la «banalidad estética». De un plumazo, el autor parece liquidar una apuesta tan personal como independiente y arriesgada, un trabajo que sabe sacar provecho a una historia única y a la vez dotarla de toda la expresividad que imagen, sonido, música y artes plásticas permiten al cinematógrafo. Porque si el Cine es el Séptimo Arte por aspirar a integrar y fundir al resto en una obra única, no cabe duda de que este reconocido y polifacético artista que es Schnabel está aquí cerca de conseguirlo.

Pero al margen de esa película y del comentario crítico apuntado, lo que más sorprende son algunas reacciones de especialistas de cine que tachan categóricamente de “conservador” o de “impostura” cualquier película que entienda el cine al servicio del hombre, de la familia, de la vida… Parece que en su escafandra ideológica no cabe la disensión a lo políticamente correcto, que el cine debe ser por naturaleza transgresor y “progresista” —en el sentido social, no político—, y que cualquier postura que atienda a los aspectos más humanistas debe ser mirado con recelo porque seguro que pretende adoctrinar al espectador. No contemplan el cine como una manera de ayudar al hombre en su búsqueda de la verdad, porque no creen en ella; tampoco como espejo que refleje al individuo ni le oriente, porque el escepticismo ha agostado cualquier atisbo de esperanza; y qué vamos a decir del sentimiento, denostado y desterrado de las pantallas por muy sutil e inteligente que aparezca.

Al final, acaban ejerciendo una presión tan fuerte como intolerante que conduce al pensamiento único posmoderno y altivo, con que el crítico o artista pretenden erigirse en norma de lo que se puede defender en una sociedad abierta. Es el “síndrome de cautiverio” que sufrió Jean-Dominique Bauby —autor y protagonista del libro “La escafandra y la mariposa”— o el aislamiento en su torre de marfil del Aton Ego de “Ratatouille”, necesitados ambos de unas alas o de un sencillo menú para liberarse del peso de la escafandra de la ideología o del orgullo congénito, y recuperar así la alegría de disfrutar con el cine. Algunos preferimos pensar que el cine está al servicio del hombre, para ayudarle en todo lo que sea menester: a soñar y seguir creyendo en los imposibles, a evadirse con un entretenimiento que descanse del trabajo, a aprender con situaciones y vidas ejemplares o no tan ejemplares, a disfrutar con lo bello y hermoso que las artes puedan aportar. Mejor eso que la vaciedad y la deshumanización del cine, que la falta de ética en la estética. Si Ford, Renoir, Ozu, Kurosawa, Rossellini, Tarkovski… levantaran la cabeza.
En las imagenes: Momentos del rodaje de “La escafandra y la mariposa” - Copyright © 2007 Pathé Renn Production, France 3 Cinéma y CRRAV Nord-Pas de Calais. Fotos por Etienne George. Distribuida en España por Vértigo Films. Todos los derechos reservados.
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Críticas
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quedó en pie tras la primera
parte. Furiosa por fuera, muerta
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Corazón de tinta
   
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Su realización es discreta y su
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Obsesionada
   
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Anodina y superficial cinta en
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acumulan toda suerte de tópicos.
Los personajes carecen de
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Kika superbruja y el libro de
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Los mundos de Coraline
   
Por José Arce
Sin recuperar la exuberante
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Coco, de la rebeldía a la
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Correcto en sus formas, bien
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Una absorbente película en la
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Presencias extrañas    
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Enésimo remake norteamericano de un éxito de terror oriental.
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Millennium 1    
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Aprovechando el tirón mediático
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Comentarios |
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amande, en
"LOL (Laughing out loud)®": Generación
Messenger
La verdad es
que a mi tampoco me gustó. Esperaba algo más
original, fresco y divertido. Muy francesa
pero le falta la frescura de estrenos del
año como Bienvenidos al norte o La clase…
>>
Antonio, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
Me haceis
gracia todos los criticos,solo sabeis
insultar y despreciar a los directores de
acción americano,y más a michael bay,parece
q teneis invidia de que trinunfe en taquilla
una pelicula entretenida…
>>
Je, en
"La última casa a la izquierda": Padres
coraje
Ganas tenia
de verla y al ponerle tu esta puntuación aún
más xD
tONI, en
"LOL (Laughing out loud)®": Generación
Messenger
La verdad
esque me decepciono mucho, no la recomiendo
a no ser que querais aburriros en el cine
octavius, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
yo me
esperaba lo mismo ke la 1º parte, ke me
gusto, pero con mas explosiones y e salido
decepcionado.las escenas de accion son
mejores pero al argumento mas flojo ke el de
la 1º parte
capandres, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
¿Dónde está el guión?
pero eso sí,
todo el mundo a verla y a decir, que buena
película...
kuai, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
Cuando Bay se autoparodia
Al margen de que la peli me parece un bodrio
increible, hasta el punto de que algunos
pasajes me dan vergüenza ajena, nunca
entendere cuando alguien dice que se lo ha
pasado en grande con una...
>>
Albert, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
¿Dónde está el guión?
En este caso
no a sido buena ni la primera, que fue para
olvidar
tuspa, en
"Millennium 1: Los hombres que no amaban a
las mujeres". Encefalograma plano
me ha gustado
y mucho. tiene varios aspectos que hacen que
sea interesante. Lo de los criticos no lo he
entendido ni lo entendere nunca, siempre
contracorriente; eso parece que les va bien...
>>
Francisco, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
Esta segunda
entrega me ha parecido mucho más forzada,
confusa, e infantil que la primera. Deja
muchísimas cosas sin explicar, los diálogos
son bastante tontorrones, muchos
transformers...
>>
Kooler, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
¿Dónde está el guión?
Desgraciadamente, el bueno de Michael Bay
está sufriendo de Shyamalanitis. Sí, el
síndrome de “hago lo que me sale porque soy
el gran director y algún dia se darán
cuenta”. Por eso espero, y...
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Montse, en
"Te quiero, tío": Muy banal pero entretenida
Uf, la verdad
es que el título de la película sonaba
fatal. No me esperaba que podía “aprobar”.
Con ese titulo me costaba creer que podía
haber buenas interpretaciones y que la peli
hasta resulte...
>>
jose, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
fue una muy
buena película de entretenimiento, sobre lo
que dicen del argumento no es cierto,
simplemente es una película de ciencia
ficción, en este género el argumento gira en
torno a una idea...
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