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Lunes 5 Mayo 2008

Hubiera deseado no tener que escribir este artículo, pero la realidad se impone y el deber de no mirar hacia otro lado obliga. ¿Por qué el cine español no sale de la mediocridad? Ya hemos puesto de relieve la gran categoría de muchos de nuestros profesionales del cine en lo que a música, fotografía y otros aspectos artísticos se refiere. Y también la costumbre de algunos jóvenes directores de claudicar ante la taquilla con productos “made in USA”, o la resistencia a potenciar un cine genuinamente autóctono o cultural. El reciente estreno de “Cobardes” nos permite ahora denunciar algunos de los males de nuestro cine, sin que ello se convierta en un “bullying” a nuestros compañeros del cine. Aparte del laudatorio intento por acercarse a la realidad social de la calle, por evidenciar los problemas de incomunicación familiar o de falta de autoridad paterna y educativa —en realidad, los adolescentes sólo pagan los platos rotos por sus mayores—, ¿qué grietas deja ver la película de José Corbacho y Juan Cruz?, ¿dónde falla una y otra vez el cine español?, ¿por qué esa crisis y esa indiferencia que provoca en el espectador? Intentaremos a continuación identificar la cuestión a partir de esa película.

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Ante todo, pienso que el problema principal está en la falta de buenos guiones. Los personajes se construyen muchas veces sin fuerza ni verosimilitud, las tramas avanzan sin el ritmo adecuado a la historia de que se trate, y la puesta en escena resulta a menudo poco natural. En el caso concreto, a “Cobardes” le pierde el artificio de una historia que no sabe conformarse con el tema central y tratarlo con profundidad y atendiendo a los matices, que se llena de grandes pretensiones de denuncia (sobra lo del italiano corrupto, por ejemplo) y que se pliega ante los tópicos ideológicos de siempre (está de más la caricatura del prepotente concejal conservador). Sus personajes pasan a ser estereotipos sin vida propia, también por una deficiente dirección de actores, algo bastante general en nuestro cine y que sería el segundo handicap: ni los chavales ni los adultos se libran de los clichés televisivos, y sus miradas carecen de fuerza interior hasta parecer marionetas en manos del guionista.

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Hablando de las interpretaciones, no sé si tenemos o no buenos actores —hay películas en las que algunos demuestran no ser malos, sin ser excepcionales—, pero qué bueno sería que un buen grupo de ellos recibieran unas clases de dicción que les reportase autenticidad, frescura, espontaneidad. Y con eso estamos ante la tercera asignatura pendiente en el territorio nacional. Con todo, lo que sí parece es que unos y otros —directores, guionistas y actores— miran a la taquilla o a sí mismos con lamento y autocomplacencia, que se esfuerzan en tocar muchos palos sin profundizar en ninguno, y también en dar al público lo que pida (como las series de televisión). Por eso, tendrían que hacer caso a Corbacho y Cruz, y no ser cobardes —sin ánimo de ofender—para reconocer la mediocridad existente —“Cobardes” llega como una de las triunfadoras del pasado Festival de Málaga, y ciertamente está por encima de la media—. Así las cosas, sólo queda demostrar más profesionalidad al escribir guiones, al dirigir a los actores, al dar vida (auténtica) a los personajes, y entonces… otro gallo nos cantará.

En las imágenes: Distintos momentos del rodaje de “Cobardes” - Copyright © 2008 Filmax Entertainment, Castelao Productions, Antena 3 Films y Hospiwood. Distribuida en España por Filmax. Todos los derechos reservados.

Viernes 25 Abril 2008
Escrito por Manuel Márquez el 25.04.08 a las 9:00
Archivado en: Estrenos

Un par de semanas después de su finalización, el Festival de Cine Español de Málaga sigue generando un cierto efecto de “onda expansiva”, en virtud del cual van llegando a nuestras carteleras —eso sí, en pequeñas dosis, siempre minoritarias en proporción al volumen total de estrenos— aquellas películas que obtuvieron en el mismo más éxito o repercusión. De tal modo que este viernes nos encontramos en las salas no sólo con la nueva cinta del tándem José Corbacho-Juan Cruz, esa “Cobardes” a la que la (desgraciada) actualidad de que goza su tema central (el acoso escolar), unida a las buenas expectativas generadas por su ópera prima precedente (la tan premiada y celebrada “Tapas”), ha proporcionado una excelente rampa de lanzamiento —en cuanto a expectación e interés despertados—, sino también con el film que, al fin y a la postre, terminó elevándose con el “premio gordo” del mencionado certamen: “3 días”, primer largo como realizador del joven director cordobés F. Javier Gutiérrez, y una apuesta tan arriesgada como a contracorriente respecto a las que suelen ser premisas habituales (temáticas, formales, tonales y/o genéricas) de nuestro cine, más apegado a dramas y comedias “a ras de tierra” que a producciones de género en las que prima un cierto grado de complejidad técnica.

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De la medida del riesgo que comporta la propuesta (a la que presta soporte, entre otros, y en lides de producción, una figura del peso de Antonio Banderas) ya nos arroja bastante idea la circunstancia de que la concesión de la Biznaga de Oro fuera recibida por la crítica especializada con una mezcla de sorpresa y escepticismo. Y es que ¿cuántas películas españolas se mueven en el género de la ciencia-ficción, línea terror apocalíptico, adobado con fuertes componentes de suspense y drama criminal? Así que, aun cuando sea sólo por mera curiosidad, ya merecerá la pena acercarse a las salas a comprobar si el novel Gutiérrez ha sabido barajar con suficiente solvencia material tan complicado y que, gozando de una excelente salud comercial (al menos, a tenor de los resultados de los largometrajes foráneos que, bajo tales premisas, han llegado a nuestra cartelera en los últimos años), será sometido, sin duda alguna, a esa siniestra “lupa” de aquéllos que, con la escopeta cargada, ya esperan, con avieso regocijo, poder argüir la manida frase aquella de “éstas, que las hagan los americanos, que son los que saben…”. Pero, ¿son los únicos? Igual resulta que no…

En la imagen: Fotograma de “3 días” - Copyright © 2008 Maestranza Films, Green Moon y Pentagrama Films. Distribuida en España por Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

Jueves 24 Abril 2008
Escrito por Miguel A. Delgado el 24.04.08 a las 15:30
Archivado en: Estrenos

El cine español (sí, sí, ése que siempre está en crisis) tiene dos almas: una oficial, la que recibe toda la atención de los medios, cuyas presentaciones encuentran cabida en las grandes cadenas (apoyadas en muchas ocasiones por las filiaciones televisivas de algunos de los participantes); y otra, la de un puñado de amantes desaforados del cine, y más del de género, que consiguen a veces acceder a la primera división del largometraje tras foguearse durante años en el apasionante y duro mundo del cortometraje. Pues bien, este fin de semana la cartelera acoge un destacado combate entre un representante de cada una de esas almas… aunque con contaminaciones curiosas.

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Expliquémonos: si los galardones del Festival de Málaga son tan importantes como se les supone, entonces el honor de ser la película de la semana tendría que recaer sobre “3 días”, de F. Javier Gutiérrez, una propuesta original en nuestro cine, ganadora de la Biznaga de Oro del certamen (además de las de Plata a la Mejor Actriz de Reparto y Mejor Maquillaje), y que aborda nada menos que el advenimiento del fin del mundo por el impacto de un meteorito… en el microcosmos de un pueblo español. Enfrente, un título que seguramente muchos daban como seguro ganador del festival, “Cobardes”, de José Corbacho y Juan Cruz, una apuesta que parte con la intención de ser tan exitosa como su anterior cinta, “Tapas”. Para una cinematografía eternamente en crisis, no está nada mal, no señor.

En la imagen: Escena de “3 días” - Copyright © 2008 Maestranza Films, Green Moon y Pentagrama Films. Distribuida en España por Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

Bueno, por fin una semana de gran variedad en la cartelera, siendo realmente sorprendente las a priori atractivas propuestas que mañana viernes nos llegan a la cartelera por parte de nuestro cine. Por un lado tenemos “3 días”, que viene a ser como “Armageddon” pero sin la habitual parafernalia de Michael Bay. Por otro nos topamos con “Cobardes”, cinta con la que comprobaremos si José Corbacho y Juan Cruz son capaces de mantener el buen nivel que consiguieron con “Tapas”, su ópera prima. Finalmente también se estrena “Proyecto dos”, que tiene toda la pinta de ser uno de esos productos comerciales al que, sin embargo, el público le dará la espalda.

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“Como locos… a por el oro” es la cinta palomitera de la semana, lo que no quiere decir que vaya a ser la más entretenida de todas las que llegan a los cines durante estos días (de hecho, su tráiler no es que incite al entusiasmo). Los que quieran ver una película de mayor enjundia pueden darle una oportunidad a “Cosas que perdimos en el fuego”, filme en el que Halle Berry nos demuestra por qué es una buena actriz. Finalmente, Keanu Reeves se apunta con “Dueños de la calle” a uno de esos thrillers que quieren ser algo más que un vulgar título destinado a complacer a las masas. Ah, y no quisiera olvidarme de “Lars y una chica de verdad”, cuyo argumento resulta de lo más pintoresco.

En la imagen: Matthew McConaughey en “Como locos… a por el oro” © 2008 Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos reservados. Halle Berry en “Cosas que perdimos en el fuego” © 2007 Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados. Keanu Reeves en “Dueños de la calle” © 2008 Hispano Foxfilm. Todos los derechos reservados. Detalle del cartel de “3 días” © 2008 Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

Martes 5 Febrero 2008

Tras la triple metedura de pata en los prolegómenos de los Goya —el affaire de los cortos y de la música original, y la supresión de los premios al cine europeo—, la Academia se encaminaba hacia otro precipicio en la gala de entrega de premios. Algunas de las candidaturas habían levantado más de una suspicacia —véase la cantidad de nominaciones de “Las 13 rosas”, o las de “Oviedo Express” y “El Prado de las Estrellas”—, y parecía mirar hacia otro lado obviando unos resultados de taquilla sonrojantes. Por eso, su presidenta, Ángeles González-Sinde, se cuidó en la ceremonia en subrayar cómo el cine español era sólido (¿?) y sí caminaba “a alguna parte”, en un guiño al fallecido Fernando Fernán-Gómez. Pero tendríamos que preguntarnos a qué parte se dirige, y dónde se asienta su solidez. Es necesaria mucha más autocrítica y menos excusas sobre la invalidez de la taquilla para medir la salud del cine, sobre la preferencia del espectador por verlo en el sofá de su casa. Porque es evidente que ante una buena película, la gente irá a verla a la sala, como siempre ha hecho; y ante una película mediocre… pues en el mejor de los casos esperará a verla en el calor del hogar cuando salga en DVD.

Pero afortunadamente, los académicos fueron coherentes con esa máxima acerca de que el cine no sólo se mide en la taquilla, y dieron a Jaime Rosales y a “La soledad” los dos principales galardones: mejor película y director. Bien merecidos se los tenía, y no hubieran estado de más otros Goya —aparte del mejor actor revelación que recibió José Luis Torrijo— como los de montaje (qué habrán visto a “[Rec]” en este apartado, cuando se apoya fundamentalmente en el plano secuencia) o alguna interpretación femenina. Una cinta de bajo presupuesto y lejos del gusto de un público cómodo, arriesgada y original, triste pero honesta, con personalidad y sin complejos hacia lo extranjero. Del resto de premios, pues más o menos bien: enhorabuena a Maribel Verdú, a Alberto San Juan, a Roque Baños, a José Luis Alcaine… y, por supuesto, a Juan Antonio Bayona por “El orfanato”, a quien no le podemos negar su mérito y buen hacer, y del que esperamos grandes cosas. Nos hubiera gustado ver un Goya al cine europeo —igual lo han quitado por carecer de tirón para traer a la Gala a los responsables (¿?)— y también algún reconocimiento a Icíar Bollaín y a José Luis Garci, que tampoco merecían irse de vacío en algún apartado de interpretación o técnico. Sin embargo, en esta recta final es justo reconocer a la Academia que ha rectificado el rumbo y ha acertado, que ahora sí ha apostado verdaderamente por el cine español sin dejarse llevar por la taquilla, por las amistades o por lo políticamente correcto. Incluso José Corbacho estuvo simpático y comedido, dentro de su estilo gamberro y un tanto provocador, aunque todo pareciera reciclado.

En la imagen: Escena del rodaje de “La soledad” - Copyright © 2007 Wanda Visión, Fresdeval Films e In Vitro Films. Distribuida en España por Wanda Visión. Todos los derechos reservados.

Lunes 4 Febrero 2008

Fue toda una sorpresa. Y sinceramente, no creo que hubiese nadie que se lo esperase. El triunfo en los Goya de “La soledad”, una cinta que apenas ha podido verse más allá de Madrid y Barcelona, y para colmo no demasiadas semanas, pilló a casi todo el mundo con el pie cambiado (menos, supongo, a los notarios, consultores o quienquiera que se ocupe de hacer el recuento de los votos). De hecho, el estupor se notaba incluso en el sonido ambiente de la retransmisión, como si el público no estuviese muy seguro de si era una broma de Corbacho. Y no es para menos: sus nominaciones parecían la típica concesión al cine más radical, al más libre, al que están poniendo en marcha toda una hornada de creadores que nunca aparecen en las listas de recaudaciones, pero que también tienen algo que decir. Pero claro, ¡de ahí a ganar había todo un trecho!

Habrá quien se lamente de que se haya premiado una cinta que apenas ha visto nadie… no porque no sea valiosa, potente, una de las mejores películas de todo el cine estrenado en nuestro país el año pasado, sino porque los distribuidores no se vieron capaces de apostar por ella, atosigados como están por la necesidad de recaudar rápido y bien ante el descenso de los ingresos por taquilla. Allá ellos; si el criterio fuese sólo ése, la recaudación, que los otorguen por estricta clasificación a 31 de diciembre, y que se ahorren los gastos de la gala. No: los premios deben ser otra cosa, algo que los Goya no suelen ser… y que, sorpresivamente, en esta edición sí que lo han encarnado. Eso sí, seamos realistas: probablemente lo que sucedió fue que el voto se repartió tanto entre las favoritas que ninguna de ellas logró suficiente para conseguir ni el de Mejor Película ni el de Mejor Director ni el de Actor Revelación. Suele pasar: cuando hay más de un claro favorito, a veces de rebote sale un tercero que nadie espera. Puede que sea el caso de “La soledad”, pero negarle el mérito a la cinta de Jaime Rosales sería pecar de una miopía preocupante; la que, desde luego, no salvará a nuestro cine.

En la imagen: Petra Martínez en “La soledad” - Copyright © 2007 Wanda Visión, Fresdeval Films e In Vitro Films. Distribuida en España por Wanda Visión. Todos los derechos reservados.

Escrito por Manuel Márquez el 04.02.08 a las 18:00
Archivado en: Actualidad, Goyas

Ni decepción ni sorpresa. Confirmando las previsiones apuntadas en este mismo blog, la gala de entrega de los Premios Goya, que tuvo lugar la pasada noche en el Palacio de Exposiciones y Congresos, de Madrid, ofreció más de lo mismo: un espectáculo que, desde la previsibilidad más absoluta —la que impone un formato que deja muy poco margen de maniobra para la originalidad—, tuvo en José Corbacho a un conductor ágil e ingenioso, capaz, con sus gags y sus chaquetas, de hacer del escenario un territorio no excesivamente árido, y en el resto de sus participantes, las huestes del cine español, un público cordial y animoso que se atuvo, en todo momento, al guión de un binomio relajante (normalidad-tranquilidad), sin apenas espacio —salvo algún apunte por parte de Alberto San Juan (carga de profundidad contra la jerarquía eclesiástica), o la nota emotiva a cargo de José Luis Alcaine (dedicando su premio a la memoria de las trece rosas, nombradas una a una con una solemnidad que cortaba el aire)— para las convulsiones que estremecieron escenario y palco algunos años atrás. ¿Lecturas políticas? Es tiempo de campaña electoral: cada cual saque sus particulares conclusiones.

En lo que atañe a la “chicha” —es decir, los premios—, como diría el lotero de mi barrio, la cosa estuvo muy repartida. ¿Voluntad de “no poner todos los huevos en el mismo canasto”, o deseo de transmitir una imagen de amplitud de opciones que quizá no casa con una realidad mucho más cruda? Quién sabe… Se tiende, generalmente, a especular sobre las intencionalidades de decisiones colectivas que, en muchas ocasiones, sencillamente no existen: que la suma de las decisiones individuales en la que se funda la colectiva arroje un resultado determinado suele ser más fruto de la casualidad que de otra cosa. En todo caso, sí me causó cierto grado de sorpresa (y, por qué no decirlo, de íntima satisfacción) que la Academia apostara, y fuertemente, por ese cine “diferente” que, sin duda alguna, representa la gran triunfadora de la noche: “La soledad”, de Jaime Rosales. Y me quedo, también, y por lo que me toca personalmente, con la dedicatoria de su director a esos “pequeños futuros cinéfilos” que han de insuflar sangre fresca a este nuestro cine: ojalá el mío esté entre ellos…

En la imagen: Fotograma de “La soledad” - Copyright © 2007 Wanda Visión S.A. Todos los derechos reservados.

Martes 29 Enero 2008
Escrito por Manuel Márquez el 29.01.08 a las 20:30
Archivado en: Goyas

Un año más, y después del indiscutible éxito de audiencia conquistado en la ceremonia de entrega del pasado año, el actor José Corbacho se hará cargo de conducir la gala de la presente edición de los premios Goya de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España. Cabe suponer que la repetición del popular showman en el papel de presentador principal y conductor del espectáculo, dará al mismo una cierta continuidad de formato y estilo, aunque también cabe esperar que se introduzcan los cambios imprescindibles para evitar que nos terminemos encontrando con una copia más o menos aggiornada —dentro de los límites que las características de un acto de este tipo imponen a su diseño y ejecución— del espectáculo del pasado año.

El humor de Corbacho, como el de todo cómico de personalidad acusada, es muy peculiar, lo cual significa que habrá a quien le guste, y habrá a quien no, evidentemente. Y su triunfo del 2007, medible en términos estadísticos (el share de la ceremonia se disparó en relación con los ratios de años precedentes), no garantiza que este año tal circunstancia haya de volver a repetirse de forma necesaria: una producción televisiva con tan poco margen de maniobra creativa como es la de una gala de entrega de premios, y en un marco de competencia tan brutal como la que actualmente se da en el mercado televisivo, siempre es de un resultado muy, muy incierto. Pero por su talento, su imaginación y (por qué no decirlo…) su puntito de mala leche, cabe esperar que sepa salir airoso del empeño. El domingo veremos, y juzgaremos. Suerte.

En la imagen: José Corbacho durante el rodaje de su última película, “Cobardes” - Copyright © 2007 Castelao Productions y Ensueño Films. Distribuida en España por Filmax. Todos los derechos reservados.

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