Domingo 1 Febrero 2009
Estamos a las puertas de la Gala en la que se repartirán los Premios Goya, y todo son cábalas y campañas de apoyo a favor de unas o de otras. En cuanto a candidauras, “Los girasoles ciegos” va a la cabeza con 15 nominaciones. A estas alturas, todos hemos hecho nuestras quinielas… y sinceramente cuesta encontrar alguna propuesta que me haya encandilado y que merezca el título de “gran película”. Evidentemente, las ahora nominadas y algunas otras tienen elementos artísticos e interpretativos —más que de guión o dirección, más bien pobres— de sobrada calidad, pero de ahí a felicitarnos por nuestro cine… No me hubiera costado mucho sacar tres o cuatro grandes títulos de cualquier cinematografía europea —y eso que a la cartelera no nos llega demasiado—, pero puestos a buscar en el suelo patrio… sólo algunas como “Casual day”, “El nido vacío” (coproducción con Argentina y Francia) o “El truco del manco” merecen mi apoyo incondicional. Del resto, de las nominadas, sólo la fotografía, la música, el diseño de producción…. algunas interpretaciones como las de Maribel Verdú o Benicio del Toro merecen el aplauso; pero directores… los busco y no los encuentro entre un país de ciegos (no me refiero a los girasoles sino a quienes los cultivan) donde el tuerto es el rey.

Definitivamente, lo del año pasado con “La soledad” y la Academia fue un espejismo. Jaime Rosales logró lo imposible y parecía que, por fin, se reconocía la calidad por encima de otros intereses comerciales o de amiguismos lastrantes. El tiempo no ha tardado en quitarnos la razón, y hemos vuelto —la Academia, se entiende— a los mismos terrenos de siempre: una apuesta por lo convencional y por lo que puede dar resultado en taquilla, por directores del pasado que dan más de lo mismo, por la ausencia de riesgo y por una mínima valoración de lo que supone el lenguaje de la imagen. Como siempre, sucede que para triunfar… hay que salir fuera, puesto que las grandes películas españolas son las de la Quincena de Realizadores de Cannes, por ejemplo, mientras que festivales como Málaga o la misma Academia acaban reconociendo la mediocridad con sus premios. Leer más »
Sábado 29 Noviembre 2008
Existe un cine español que busca acercarse a la realidad en silencio y creyendo en el poder de la imagen, sin refugiarse al abrigo del género como medio para asegurarse su comercialidad. Es un cine con vocación social y antropológica que intenta transmitir sensaciones desde la honestidad, sin manipular los sentimientos del espectador ni transitar por territorios de lo políticamente correcto. Es un cine independiente y con personalidad propia, trabajado desde la corrección formal y con la voluntad de recoger anhelos e inquietudes de individuos de la calle desde su vida cotidiana. Ya lo había hecho Gabriel Velázquez en colaboración con Chema de la Peña en “Sud Express” y ahora lo hace en solitario en “Amateurs”, cinta con fogonazos de calidad y también con evidentes defectos que marcan un querer y no poder redondear la faena a partir de un buen punto de partida.

Blanca es una chica de Marsella aficionada al atletismo que, al morirse repentinamente su madre, decide viajar a Madrid a conocer a un padre del que nunca se habló en su casa. En Vallecas, Julio Nieves es casi un anciano a punto de jubilarse que lleva trabajando toda su vida en la construcción, pero que está sumido en la soledad y amargura, y que acaba de sufrir un ataque al corazón. El remite de unas cartas de la fallecida conducen a Blanca hasta “Nieves”, que ve en la joven alguien en quien volcar su afecto y por eso decide no sacarla de su error. Una adolescente y un anciano, dos personas al borde del abismo y aparentemente sin nada que les una, pero cuyo silencio y necesidad les empuja a sobrevivir y propician sentimientos tan humanos como llenos de complicidad. La compañía y el afecto como término de un viaje que recuerda a la mencionada “Sud Express” y a tantas películas recientes; la búsqueda de las raíces en la paternidad, y la amistad como contrapartida a la miseria y pobreza material. Leer más »
Martes 14 Octubre 2008
El éxito obtenido con “La soledad” ha permitido a Jaime Rosales explorar nuevos caminos en el lenguaje cinematográfico y tratar de entender mejor al ser humano. “Tiro en la cabeza” es una película tremendamente arriesgada en lo formal y profundamente polémica y estimulante en la manera de tratar un tema ─el terrorismo de ETA─ que a nadie deja indiferente. La crítica le ha respaldado en el festival de San Sebastián concediéndole el Premio Fipresci de la Crítica Internacional y ve en él a un creador valiente y honesto, que tiene algo que decir al espectador y que sabe hacerlo con la expresividad que la imagen encierra. Sin embargo, el público deberá saber que está ante una película para la reflexión y no para el entretenimiento, ardua y difícil de ver, provocadora y desafiante por la aproximación que hace a los terroristas.

Lo que está claro es que a nadie dejará indiferente porque es un trabajo nada convencional, con personalidad y con una ejecución ejemplar: detrás de cada plano hay alguien que piensa y que quiere transmitir algo, que intenta entender cómo una idea política transforma a un individuo hasta matar a otro, que recoge con pulcritud y frialdad una realidad tristemente actual como si se tratara de la crónica policial de un asesinato. Rosales recoge el momento en que un comando etarra mató a dos policías vestidos de paisano al coincidir fortuitamente con ellos en una cafetería francesa. Previamente la cámara ha acompañado al protagonista durante dos días en su vida cotidiana, en el parque, en el bar o en casa con unos amigos, de compras o en un momento de intimidad con otra mujer distinta… Una vida aparentemente normal y distendida contemplada desde la distancia y con la voluntad de indagar en lo que pasa por su mente; no se oyen los diálogos que tienen y sólo se perciben los ruidos ambientales, mientras la cámara se sitúa lejos y utiliza un teleobjetivo que da libertad de movimientos a unos actores no profesionales, que se desenvuelven con la naturalidad de quien desconoce que está siendo grabado. Entre medias, cineasta y espectador quedan sumidos en sus pensamientos acerca de lo que hablarán o lo que pensarán, con elipsis argumentales que deben completar: el resultado es cierta opacidad e inquietud, ausencia de empatía con unos personajes que permanecen ajenos y con los que se guarda una prudente distancia. Leer más »
La violencia es una constante en la filmografía de Jaime Rosales. Desde luego, formaba parte esencial del retrato del psicópata que dibujaba en “Las horas del día”, y explotaba también sorpresivamente en su multipremiada “La soledad”. Tanto en estas dos cintas como en “Tiro en la cabeza” se trata además de una violencia que suele irrumpir en el ritmo cotidiano de la vida, como intensos paréntesis que sacuden las existencias aburridas de sus protagonistas. Así pues, no es de extrañar que el acercamiento de Rosales al fenómeno del terrorismo (no olvidemos que éste era el punto que partía en dos la trama de su anterior propuesta) participe de la misma visión.

Sin embargo, y en este caso, ha llevado la apuesta estilística hasta un límite que hace peligrar la propia inteligibilidad de la película. Partiendo de un hecho real (el asesinato de dos guardias civiles de paisano en el sur de Francia, tras un encuentro casual con unos miembros de ETA en la cafetería de una gasolinera), Jaime Rosales ha construido su narración despojándola de cualquier asidero que nos remita a los esquemas que conocemos de la realidad. Es más, si uno se asoma a este film sin haber leído previamente su sinopsis, se enfrentará a una primera hora absolutamente desconcertante y soporífera, en la que se nos muestra la vida cotidiana de un individuo a través de imágenes tomadas con teleobjetivo, sin que podamos oír sus conversaciones con las diversas personas con las que se va relacionando, ni saber hacia dónde se nos quiere llevar. No es hasta el encuentro en la gasolinera que la cinta se vuelve más accesible, por cuanto (a pesar de no abandonar la perspectiva del teleobjetivo) la narración pasa a ser más lineal; o, por lo menos, se le ofrece al espectador algo más parecido, dentro de lo que cabe, a la experiencia habitual en una sala de cine. Leer más »
Pagina nueva 1

Miércoles 5 Marzo 2008
No deja de resultarme curioso haber leído estos días en los medios algún que otro comentario respecto a que los Oscar® de este año han sido demasiado minoritarios, anticomerciales, concedidos de espaldas a la taquilla. Vaya por delante que nunca he entendido muy bien que un éxito económico tenga que ir acompañado obligatoriamente de un reconocimiento artístico; pienso que, independientemente de que ambos aspectos puedan coincidir, cada uno de ellos se mueve en un terreno diferente. De hecho, no creo que los responsables de la tercera entrega de Piratas del Caribe (“Piratas del Caribe: En el fin del mundo”) hayan llorado amargamente por no haber sido merecedores ni de media estatuilla; ellos juegan en otra liga (que, digámoslo de antemano para evitar suspicacias, es esencial también para que se mantenga esa industria llamada cine).

Lo más curioso es que, normalmente, uno oye las críticas contrarias. ¿Cuántas veces hemos oído hablar de la infantilización del gusto de la Academia norteamericana?, ¿cuántas repetido que el Oscar® no es la medida de todas las cosas, que en Europa sí que sabemos reconocer la calidad, etc., etc.? Y resulta que ahora, en el momento en que la relación de premiados por la Academia parece más el palmarés de Cannes que el habitual en ella, resulta que se enarbolan los argumentos contrarios para poner un poco en tela de juicio el acierto o no de los organizadores. Aunque no debería extrañarnos: algo así ocurrió, a menor escala, con los Goyas a “La soledad”. En fin, no sé qué opinan ustedes, pero yo estoy más que satisfecho con estos Oscar® contracorriente; eso sí, no me hago ninguna ilusión de que la cosa vaya a seguir por este camino, pero lo de este año, desde luego, ya no me lo quita nadie.
En la imagen: Ethan Coen, Martin Scorsese y Joel Coen tras la ceremonia de los Oscar®. Foto por Matt Petit - Copyright © 2008 A.M.P.A.S.®. Todos los derechos reservados.
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Comentarios |
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amande, en
"LOL (Laughing out loud)®": Generación
Messenger
La verdad es
que a mi tampoco me gustó. Esperaba algo más
original, fresco y divertido. Muy francesa
pero le falta la frescura de estrenos del
año como Bienvenidos al norte o La clase…
>>
Antonio, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
Me haceis
gracia todos los criticos,solo sabeis
insultar y despreciar a los directores de
acción americano,y más a michael bay,parece
q teneis invidia de que trinunfe en taquilla
una pelicula entretenida…
>>
Je, en
"La última casa a la izquierda": Padres
coraje
Ganas tenia
de verla y al ponerle tu esta puntuación aún
más xD
tONI, en
"LOL (Laughing out loud)®": Generación
Messenger
La verdad
esque me decepciono mucho, no la recomiendo
a no ser que querais aburriros en el cine
octavius, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
yo me
esperaba lo mismo ke la 1º parte, ke me
gusto, pero con mas explosiones y e salido
decepcionado.las escenas de accion son
mejores pero al argumento mas flojo ke el de
la 1º parte
capandres, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
¿Dónde está el guión?
pero eso sí,
todo el mundo a verla y a decir, que buena
película...
kuai, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
Cuando Bay se autoparodia
Al margen de que la peli me parece un bodrio
increible, hasta el punto de que algunos
pasajes me dan vergüenza ajena, nunca
entendere cuando alguien dice que se lo ha
pasado en grande con una...
>>
Albert, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
¿Dónde está el guión?
En este caso
no a sido buena ni la primera, que fue para
olvidar
tuspa, en
"Millennium 1: Los hombres que no amaban a
las mujeres". Encefalograma plano
me ha gustado
y mucho. tiene varios aspectos que hacen que
sea interesante. Lo de los criticos no lo he
entendido ni lo entendere nunca, siempre
contracorriente; eso parece que les va bien...
>>
Francisco, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
Esta segunda
entrega me ha parecido mucho más forzada,
confusa, e infantil que la primera. Deja
muchísimas cosas sin explicar, los diálogos
son bastante tontorrones, muchos
transformers...
>>
Kooler, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
¿Dónde está el guión?
Desgraciadamente, el bueno de Michael Bay
está sufriendo de Shyamalanitis. Sí, el
síndrome de “hago lo que me sale porque soy
el gran director y algún dia se darán
cuenta”. Por eso espero, y...
>>
Montse, en
"Te quiero, tío": Muy banal pero entretenida
Uf, la verdad
es que el título de la película sonaba
fatal. No me esperaba que podía “aprobar”.
Con ese titulo me costaba creer que podía
haber buenas interpretaciones y que la peli
hasta resulte...
>>
jose, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
fue una muy
buena película de entretenimiento, sobre lo
que dicen del argumento no es cierto,
simplemente es una película de ciencia
ficción, en este género el argumento gira en
torno a una idea...
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