opinión.labutaca.net

 
sección de opinión de la revista de cine LaButaca.net 
« Inicio | Archivo de la Etiqueta 'La soledad'
Miércoles 5 Marzo 2008
Escrito por Miguel A. Delgado el 05.03.08 a las 22:27
Archivado en: Oscars

No deja de resultarme curioso haber leído estos días en los medios algún que otro comentario respecto a que los Oscar® de este año han sido demasiado minoritarios, anticomerciales, concedidos de espaldas a la taquilla. Vaya por delante que nunca he entendido muy bien que un éxito económico tenga que ir acompañado obligatoriamente de un reconocimiento artístico; pienso que, independientemente de que ambos aspectos puedan coincidir, cada uno de ellos se mueve en un terreno diferente. De hecho, no creo que los responsables de la tercera entrega de Piratas del Caribe (“Piratas del Caribe: En el fin del mundo”) hayan llorado amargamente por no haber sido merecedores ni de media estatuilla; ellos juegan en otra liga (que, digámoslo de antemano para evitar suspicacias, es esencial también para que se mantenga esa industria llamada cine).

que-los-oscar-se-han-vuelto-exquisitos.jpg

Lo más curioso es que, normalmente, uno oye las críticas contrarias. ¿Cuántas veces hemos oído hablar de la infantilización del gusto de la Academia norteamericana?, ¿cuántas repetido que el Oscar® no es la medida de todas las cosas, que en Europa sí que sabemos reconocer la calidad, etc., etc.? Y resulta que ahora, en el momento en que la relación de premiados por la Academia parece más el palmarés de Cannes que el habitual en ella, resulta que se enarbolan los argumentos contrarios para poner un poco en tela de juicio el acierto o no de los organizadores. Aunque no debería extrañarnos: algo así ocurrió, a menor escala, con los Goyas a “La soledad”. En fin, no sé qué opinan ustedes, pero yo estoy más que satisfecho con estos Oscar® contracorriente; eso sí, no me hago ninguna ilusión de que la cosa vaya a seguir por este camino, pero lo de este año, desde luego, ya no me lo quita nadie.

En la imagen: Ethan Coen, Martin Scorsese y Joel Coen tras la ceremonia de los Oscar®. Foto por Matt Petit - Copyright © 2008 A.M.P.A.S.®. Todos los derechos reservados.

Jueves 7 Febrero 2008
Escrito por Miguel A. Delgado el 07.02.08 a las 17:00
Archivado en: Estrenos

Bueno, pues se acabó la espera. Ya podremos ver “No es país para viejos” con nuestros propios ojos, y juzgar si efectivamente la actuación de Javier Bardem se merece el aluvión de galardones que le están cayendo encima, incluido un Globo de Oro y un bastante probable Oscar®. Una oportunidad puesta en bandeja por unos hermanos Coen que, dicen, vuelven a estar en forma. Y la verdad es que el material original, la novela de Cormac McCarthy, promete algo en la senda de “Fargo”… sólo que cambiando la desolación del frío por la del desierto. Pero todo lo demás, la violencia, la muerte, la fatalidad, la imposibilidad de la inocencia, estarán ahí… o ahí esperamos verlo. Que no nos defraude.

Quizá por el peso de este título, el resto de las distribuidoras parecen haber optado por guardar sus mejores armas para otras semanas. Pero entre lo poco que se estrena, hay alguna curiosidad, como lo nuevo de David Slade, el director que tan brillantemente debutó con “Hard candy”, y que adapta un original cómic vampírico, “30 días de oscuridad”. Otra adaptación que podría dar urticaria, la del best seller “El club de lectura de Jane Austen”, estrenada aquí como “Conociendo a Jane Austen” (¡no confundir con “La joven Jane Austen”!), cuya condición de película más o menos agradable viene acompañada por un plantel de buenas actrices. Y además, se reestrena “La soledad”, la sorpresiva triunfadora en los Goya. Pocos estrenos, pero suficientes como para prescindir de la ya de por sí más que prescindible “Astérix en los Juegos Olímpicos”. ¡Ay, Depardieu, quién te ha visto y quién te ve!

En la imagen: Tommy Lee Jones en “No es país para viejos” - Copyright © 2007 Paramount Vantage, Miramax Films y Scott Rudin Productions. Distribuida en España por Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

Martes 5 Febrero 2008

Tras la triple metedura de pata en los prolegómenos de los Goya —el affaire de los cortos y de la música original, y la supresión de los premios al cine europeo—, la Academia se encaminaba hacia otro precipicio en la gala de entrega de premios. Algunas de las candidaturas habían levantado más de una suspicacia —véase la cantidad de nominaciones de “Las 13 rosas”, o las de “Oviedo Express” y “El Prado de las Estrellas”—, y parecía mirar hacia otro lado obviando unos resultados de taquilla sonrojantes. Por eso, su presidenta, Ángeles González-Sinde, se cuidó en la ceremonia en subrayar cómo el cine español era sólido (¿?) y sí caminaba “a alguna parte”, en un guiño al fallecido Fernando Fernán-Gómez. Pero tendríamos que preguntarnos a qué parte se dirige, y dónde se asienta su solidez. Es necesaria mucha más autocrítica y menos excusas sobre la invalidez de la taquilla para medir la salud del cine, sobre la preferencia del espectador por verlo en el sofá de su casa. Porque es evidente que ante una buena película, la gente irá a verla a la sala, como siempre ha hecho; y ante una película mediocre… pues en el mejor de los casos esperará a verla en el calor del hogar cuando salga en DVD.

Pero afortunadamente, los académicos fueron coherentes con esa máxima acerca de que el cine no sólo se mide en la taquilla, y dieron a Jaime Rosales y a “La soledad” los dos principales galardones: mejor película y director. Bien merecidos se los tenía, y no hubieran estado de más otros Goya —aparte del mejor actor revelación que recibió José Luis Torrijo— como los de montaje (qué habrán visto a “[Rec]” en este apartado, cuando se apoya fundamentalmente en el plano secuencia) o alguna interpretación femenina. Una cinta de bajo presupuesto y lejos del gusto de un público cómodo, arriesgada y original, triste pero honesta, con personalidad y sin complejos hacia lo extranjero. Del resto de premios, pues más o menos bien: enhorabuena a Maribel Verdú, a Alberto San Juan, a Roque Baños, a José Luis Alcaine… y, por supuesto, a Juan Antonio Bayona por “El orfanato”, a quien no le podemos negar su mérito y buen hacer, y del que esperamos grandes cosas. Nos hubiera gustado ver un Goya al cine europeo —igual lo han quitado por carecer de tirón para traer a la Gala a los responsables (¿?)— y también algún reconocimiento a Icíar Bollaín y a José Luis Garci, que tampoco merecían irse de vacío en algún apartado de interpretación o técnico. Sin embargo, en esta recta final es justo reconocer a la Academia que ha rectificado el rumbo y ha acertado, que ahora sí ha apostado verdaderamente por el cine español sin dejarse llevar por la taquilla, por las amistades o por lo políticamente correcto. Incluso José Corbacho estuvo simpático y comedido, dentro de su estilo gamberro y un tanto provocador, aunque todo pareciera reciclado.

En la imagen: Escena del rodaje de “La soledad” - Copyright © 2007 Wanda Visión, Fresdeval Films e In Vitro Films. Distribuida en España por Wanda Visión. Todos los derechos reservados.

Lunes 4 Febrero 2008

Fue toda una sorpresa. Y sinceramente, no creo que hubiese nadie que se lo esperase. El triunfo en los Goya de “La soledad”, una cinta que apenas ha podido verse más allá de Madrid y Barcelona, y para colmo no demasiadas semanas, pilló a casi todo el mundo con el pie cambiado (menos, supongo, a los notarios, consultores o quienquiera que se ocupe de hacer el recuento de los votos). De hecho, el estupor se notaba incluso en el sonido ambiente de la retransmisión, como si el público no estuviese muy seguro de si era una broma de Corbacho. Y no es para menos: sus nominaciones parecían la típica concesión al cine más radical, al más libre, al que están poniendo en marcha toda una hornada de creadores que nunca aparecen en las listas de recaudaciones, pero que también tienen algo que decir. Pero claro, ¡de ahí a ganar había todo un trecho!

Habrá quien se lamente de que se haya premiado una cinta que apenas ha visto nadie… no porque no sea valiosa, potente, una de las mejores películas de todo el cine estrenado en nuestro país el año pasado, sino porque los distribuidores no se vieron capaces de apostar por ella, atosigados como están por la necesidad de recaudar rápido y bien ante el descenso de los ingresos por taquilla. Allá ellos; si el criterio fuese sólo ése, la recaudación, que los otorguen por estricta clasificación a 31 de diciembre, y que se ahorren los gastos de la gala. No: los premios deben ser otra cosa, algo que los Goya no suelen ser… y que, sorpresivamente, en esta edición sí que lo han encarnado. Eso sí, seamos realistas: probablemente lo que sucedió fue que el voto se repartió tanto entre las favoritas que ninguna de ellas logró suficiente para conseguir ni el de Mejor Película ni el de Mejor Director ni el de Actor Revelación. Suele pasar: cuando hay más de un claro favorito, a veces de rebote sale un tercero que nadie espera. Puede que sea el caso de “La soledad”, pero negarle el mérito a la cinta de Jaime Rosales sería pecar de una miopía preocupante; la que, desde luego, no salvará a nuestro cine.

En la imagen: Petra Martínez en “La soledad” - Copyright © 2007 Wanda Visión, Fresdeval Films e In Vitro Films. Distribuida en España por Wanda Visión. Todos los derechos reservados.

Escrito por Manuel Márquez el 04.02.08 a las 18:00
Archivado en: Actualidad, Goyas

Ni decepción ni sorpresa. Confirmando las previsiones apuntadas en este mismo blog, la gala de entrega de los Premios Goya, que tuvo lugar la pasada noche en el Palacio de Exposiciones y Congresos, de Madrid, ofreció más de lo mismo: un espectáculo que, desde la previsibilidad más absoluta —la que impone un formato que deja muy poco margen de maniobra para la originalidad—, tuvo en José Corbacho a un conductor ágil e ingenioso, capaz, con sus gags y sus chaquetas, de hacer del escenario un territorio no excesivamente árido, y en el resto de sus participantes, las huestes del cine español, un público cordial y animoso que se atuvo, en todo momento, al guión de un binomio relajante (normalidad-tranquilidad), sin apenas espacio —salvo algún apunte por parte de Alberto San Juan (carga de profundidad contra la jerarquía eclesiástica), o la nota emotiva a cargo de José Luis Alcaine (dedicando su premio a la memoria de las trece rosas, nombradas una a una con una solemnidad que cortaba el aire)— para las convulsiones que estremecieron escenario y palco algunos años atrás. ¿Lecturas políticas? Es tiempo de campaña electoral: cada cual saque sus particulares conclusiones.

En lo que atañe a la “chicha” —es decir, los premios—, como diría el lotero de mi barrio, la cosa estuvo muy repartida. ¿Voluntad de “no poner todos los huevos en el mismo canasto”, o deseo de transmitir una imagen de amplitud de opciones que quizá no casa con una realidad mucho más cruda? Quién sabe… Se tiende, generalmente, a especular sobre las intencionalidades de decisiones colectivas que, en muchas ocasiones, sencillamente no existen: que la suma de las decisiones individuales en la que se funda la colectiva arroje un resultado determinado suele ser más fruto de la casualidad que de otra cosa. En todo caso, sí me causó cierto grado de sorpresa (y, por qué no decirlo, de íntima satisfacción) que la Academia apostara, y fuertemente, por ese cine “diferente” que, sin duda alguna, representa la gran triunfadora de la noche: “La soledad”, de Jaime Rosales. Y me quedo, también, y por lo que me toca personalmente, con la dedicatoria de su director a esos “pequeños futuros cinéfilos” que han de insuflar sangre fresca a este nuestro cine: ojalá el mío esté entre ellos…

En la imagen: Fotograma de “La soledad” - Copyright © 2007 Wanda Visión S.A. Todos los derechos reservados.

Viernes 1 Febrero 2008

La proximidad de los Goya y el reciente balance del pasado año invitan a reflexionar. ¿Por qué el cine español está permanentemente enfermo? ¿Por qué el público recela de lo nacional? Echando una mirada al panorama de nuestro cine, podemos sacar algunas conclusiones. Para empezar, no tenemos nada que envidiar en lo que se refiere a directores de fotografía, música, vestuario… Ahí están Alberto Iglesias, Roque Baños o Pablo Cervantes entre los músicos, y José Luis Alcaine, Javier Aguirresarobe o Paco Femenía entre los fotógrafos, por ejemplo. Parece que los aspectos artísticos no se nos dan mal, y que son apreciados también fuera de nuestras fronteras. En cuanto al componente interpretativo, no son muchos los que sobresalen y no se pueden comparar —en general— a los actores británicos, franceses, nórdicos…, pero no faltan algunos trabajos muy logrados cuando caen en manos de quien les dirija con acierto.

Otra conclusión a la que llegamos es que los directores y las películas más cuidadas triunfan fuera y en festivales extranjeros, pero no dentro. Ahí están Jaime Rosales y “La soledad”, José Luis Guerin y “En la ciudad de Sylvia”, o Javier Rebollo y “Lo que sé de Lola”, entre otros…, por no hablar del gran ignorado por la industria patria, Víctor Erice. Cine no comercial poco valorado, con apenas apoyo institucional en su promoción, que queda arrinconado para un sector minoritario. En el otro extremo están los que salvan la taquilla cada año: Juan Antonio Bayona y “El orfanato”Álex de la Iglesia y “Los crímenes de Oxford”… cine que suscita comentarios del estilo de «hasta no parece español», como si se tratase de imitaciones del más puro estilo norteamericano. Y eso por no hablar de quienes se labran el futuro lejos, con ambientación, equipo, producción… extranjera, como hace Isabel Coixet. Triste realidad la que atañe, por tanto, al mundo de la dirección, por cuanto habla de falta de respaldo o de personalidad en esta lucha por sobrevivir…

En conexión con lo dicho hasta ahora y como última conclusión, podemos advertir la carencia de buenos guionistas como clave de esta prolongada salud del cine español: no sólo faltan historias e ideas —algo común al resto de las cinematografías, como ya hemos apuntado en este mismo blog—, sino que tampoco vislumbramos buenos escritores para el cine, que conecten con la realidad de la calle, que sepan construir personajes e historias coherentes y verosímiles, que consigan mantener el interés del espectador. Quizá la tan traída y llevada Ley del Cine se haya olvidado de este aspecto, y bien podría gastar su presupuesto en fomentar estudios y escuelas de guionistas y no tanto subvencionar cine de dudosa viabilidad.

En las imágenes: Arriba, parte del equipo de ”En la ciudad de Sylvia”; abajo, rodaje de “La soledad” © 2007 Wanda Visión. Todos los derechos reservados.

Lunes 17 Diciembre 2007
Escrito por Miguel A. Delgado el 17.12.07 a las 22:40
Archivado en: Goyas

La verdad es que la Academia de las Ciencias y las Artes Cinematográficas de España ha vuelto a demostrar lo que, en el fondo, ya sabemos por activa y por pasiva: que el cine español, como institución, tiende al conservadurismo de manera alarmante. Que “El orfanato” se lleve 14 nominaciones a los Premios Goya, teniendo en cuenta el grandísimo éxito comercial e incluso crítico que está cosechando, entraba dentro de lo previsible (por más que, a quien esto firma, tal unanimidad entre en el capítulo de lo incomprensible). Pero que comparta igual número de nominaciones con un título como “Las 13 rosas” (si bien bastantes de ellas en apartados técnicos), el ejemplo más palpable de una concepción del cine acartonada y sin vida, sólo lleva a la perplejidad.

De nada vale que haya alguna concesión a películas verdaderamente importantes, como la joya que es “La soledad”, que se ha llevado la sorpresa de competir por los galardones a Mejor Película y Mejor Director. Lo verdaderamente importante es que títulos como “[Rec]” (junto con la cinta de Jaime Rosales, probablemente la mejor película española del año) o incluso debuts tan prometedores como “Concursante” o “Bosque de sombras” se han quedado sin el reconocimiento de una industria que vuelve a dar muestra de ombliguismo y de ceguera al ser incapaz de reconocer por dónde se mueve el futuro del cine, de nuestro cine. Eso sí, ya nos hartaremos de oír críticas a la falta de riesgo de los Oscar®. Pues la verdad es que a nosotros tampoco se nos da nada mal… Visto lo visto, no es de extrañar que los cortometrajes les molesten.

En la imagen: Fran Perea, Verónica Sánchez y Gabriella Pession en “Las 13 rosas” - Copyright © 2007 Enrique Cerezo Producciones y Pedro Costa Producciones. Distribuida en España por Alta Films. Todos los derechos reservados.