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Sábado 29 Noviembre 2008
Escrito por Jordi Revert el 29.11.08 a las 3:41
Archivado en: Críticas

Que esfuerzos de coproducción europea tengan, en las complejas coordenadas en las que se desarrollan, resultados más o menos plausibles, es un riesgo que asumir y tener en cuenta cuando se valora y somete a juicio la obra resultante. Ahora bien, que tales cooperaciones, de presupuestos presumiblemente más holgados, acaben derivando en obras de tan ínfima calidad que ni siquiera sean capaces de superar la sensación de telefilme, no deja de ser una lamentable noticia. Máxime cuando nuestra cinematografía es una de las implicadas, junto con Grecia, en uno de los biopics más bochornosos que haya pasado por nuestras pantallas.

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“El Greco” pretende ser un acercamiento a la figura del pintor cretense y uno de los artistas más importantes del siglo XVI. Y digo pretende porque poco o nada hemos aprendido en torno a la figura central que la ocupa cuando alcanzamos los créditos finales. Para entonces, eso sí, hemos asistido a una sucesión de pasajes de su vida que van desde su Creta natal al Toledo de la Inquisición, pasando por la Venecia de los mercaderes. Pasajes, todos ellos, en los que iremos encontrando personajes a cada cuál más desdibujado, a cada cuál más increíble, no tanto por la mala actuación del elenco (que en algunos casos, también), sino por una exacerbante nulidad para desarrollar cualquiera de ellos. En todo momento se hace patente la imposibilidad de construirlos más allá de los tópicos y los arquetipos, haciendo de personajes de supuesto peso (el amigo y compañero de fatigas del pintor) invisibles al espectador, mientras otros como el hijo o el hermano se convierten en meras anécdotas con que adornar momentos puntuales de la película. Todos ellos vagan por una historia en la que el rigor histórico y las vivencias del artista brillan por un simplismo desesperante, porque nuestra única guía es la voz narradora del propio protagonista que, cuando no nos cuenta lo que ya nos es mostrado en plano, solapa las conversaciones o explica las fases de su pintura cual profesor de Historia del Arte impartiendo clases sobre un pintor… pero en primera persona. … sigue >>

Sábado 14 Junio 2008

Un matrimonio, él médico de un geriátrico y ella directora teatral, atraviesa un periodo de crisis y se enzarza en una discusión ante un hijo que graba fríamente sus reproches. En la residencia de ancianos, una frágil y apática enfermera parece deambular por un abismo existencial, sólo soportable por los somníferos y los crucigramas. Todos buscan la felicidad y todos buscan “pretextos” para seguir creyendo que pueden encontrarla en la triste realidad de sus vidas, y también para matar sus penas en el alcohol, en un amante ocasional o entre el sopor del sueño. Son seres a la deriva que necesitan oír que importan a alguien aunque sepan que es mentira —como la otra Viena, la de “Johnny Guitar”, cuya melodía suena una y otra vez—, individuos en medio de la nada y con el corazón frío que viven aislados en su mundo, como el adolescente obsesionado con capturar los sonidos o la anciana enferma de Alzheimer.

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En “Pretextos” nos encontramos con ambientes fríos en los que se mezclan de manera artificiosa la realidad de algunas criaturas con su representación. No en vano, Viena está poniendo en escena una obra de Chéjov trasladando su propia soledad y carencia afectiva, mientras que su propio hijo se ocupa de recoger el ambiente que respiran para completar el gélido cuadro vital. Una galería de personajes que suben al escenario del teatro o al de la vida —unos y otros representan la misma realidad— para hablar de los inevitables tropiezos de la convivencia que se alternan con breves momentos de felicidad. Unas vidas llenas de sombras y aristas que la fotografía de David Omedes recoge para generar atmósferas broncas y desoladoras, con una puesta en escena entre lo teatral y lo cinematográfico, y un guión deslavazado que mira con pena a la enfermera desesperanzada, a los ancianos que reclaman cariño, al matrimonio confundido… para acabar componiendo un disco recopilatorio de sonidos que sea un bonito regalo de cumpleaños o un exitoso estreno teatral con momentos llenos de autenticidad, en las dos escenas que recogen el espíritu de la película. … sigue >>