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Miércoles 1 Octubre 2008
Escrito por José Arce el 01.10.08 a las 17:00
Archivado en: Críticas

Al Hollywood más comercial le encanta situar a los Estados Unidos al borde del caos o, cuando menos, del magnicidio. El número de producciones palomiteras que han estado a punto de acabar con el líder del país de las barras y las estrellas ─o con la nación entera, o al menos con parte de ella─ es tal que podría constituirse un género en sí mismo, un ramal propiamente dicho repleto de acción y amor incondicional hacia la primera potencia mundial. Ahora llega un nuevo ejemplo de esta realidad, en el que la amenaza proviene de lo más parecido a un sueño húmedo de HAL 9000.

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Jim Shaw (Shia LaBeouf) es un chico independiente, alejado de su familia y ocupado en las más diversas labores. Tras notificarle la muerte de su hermano gemelo, mucho más válido y avanzado ─según la estricta mentalidad del cabeza de familia (William Sadler)─, recibe una llamada de una misteriosa mujer que comienza a darle una serie de órdenes extremadamente precisas que ha de seguir a rajatabla si quiere seguir con vida. En su aventura le acompañará una joven y hermosa madre soltera, Rachel Holloman (Michelle Monaghan), que habrá de seguir también las instrucciones de la anónima voz para evitar que su hijo pequeño abandone el plano terrenal. “La conspiración del pánico” ─para qué referirnos a la violación del título original, “Eagle Eye”─ vuelve a unir los caminos del realizador D.J. Caruso y LaBeouf, ídolo forzoso del futuro ─qué empeño pone Spielberg en apadrinar a este muchacho─ tras la deprimente “Disturbia”, y el resultado es igualmente desalentador. … sigue >>

Jueves 29 Mayo 2008

Después de un estreno tan fuerte como el de “Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal”, es lógico la mayoría de las distribuidoras apuesten por títulos comerciales de segunda categoría o por producciones dirigidas a un público minoritario. Quizás la película más atractiva de la semana para muchos espectadores sea “La niebla de Stephen King”, cinta que, casualidades de la vida, está dirigida por Frank Darabont, el mismo que escribió un guión protagonizado por Henry Jones Jr. que fue rechazado por George Lucas (y eso que a Steven Spielberg le encantaba). Lo cierto es que las adaptaciones cinematográficas de uno de los autores de novelas de terror más populares de nuestra época no tienen excesivo éxito en las salas de cine, un hecho que siempre me ha llamado la atención.

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Una película a la que quizás le vaya bien en la taquilla es “La boda de mi novia”, sobre todo después del inesperado éxito de “Algo pasa en Las Vegas”. La presencia de Patrick Dempsey, un actor televisivo que parece dispuesto a seguir los pasos de George Clooney (me refiero al hecho de dar el salto de la pequeña a la gran pantalla), y la de una actriz en alza como Michelle Monaghan, sin duda será todo un aliciente para aquéllos que se conforman con las comedias menores que se estrenan hoy en día. Por lo demás, también llega a nuestra cartelera “The dead girl”, una de esas cintas que, a pesar de contar con un magnífico reparto (Toni Collette, Rose Byrne, Marcia Gay Harden, Brittany Murphy, Kerry Washington, Josh Brolin, Giovanni Ribisi, James Franco, Mary Steenburgen, Bruce Davison), apenas ha sido vista por cuatro pelagatos en todo el mundo. Que alguien me lo explique…

En la imagen: Fotograma de “La niebla de Stephen King” © 2007 Notro Films. Todos los derechos reservados. Fotograma de “La boda de mi novia” © 2008 Sony Pictures Releasing de España. Todos los derechos reservados.

Miércoles 7 Noviembre 2007

Después del atracón de la Seminci, he podido ver “Adiós pequeña adiós (Gone baby gone) y “Cassandra’s Dream, dos películas con más de un elemento en común. Me sorprendió la dirigida por Ben Affleck, negativamente en su primera mitad pues parecía discurrir de manera descriptiva, lineal y plana al narrar los hechos, como si de una crónica de lamentables sucesos se tratara. Pero también muy favorablemente cuando se decide a entrar en las conciencias de sus protagonistas, matizar las circunstancias y móviles de cada uno de ellos, y plantear al espectador dilemas morales de difícil resolución. ¿Hay que dejar a una niña con su madre sabiendo que va a estar desatendida, en un ambiente de droga y pederastia? ¿Es lícito cualquier “arreglo”, incluso el asesinato, si con ello se salva una vida inocente? Patrick, el protagonista, se lo plantea y prevalecen en él sus convicciones morales. Igualmente su novia y los dos policías parecen tenerlo claro, pero toman una decisión desde un punto de vista más circunstancial. Es el eterno debate entre conciencia y corazón, entre deber y sentimiento.

También Woody Allen escudriña en la conciencia de esa pareja de hermanos de “Cassandra’s Dream”. Y, de nuevo, parte de actitudes opuestas ante un mismo dilema: un crimen en el que se ven enredados y que les despertará de sus sueños hasta hacer que dejen de ser ellos mismos: así, la amistad fraternal que les une queda amenazada de muerte desde el momento en que han osado atravesar la línea moral. Es precisamente el sueño lo que pierde un magnífico Colin Farrell, deprimido en su conciencia de culpa cual personaje de Dostoievski, continuamente mirando al pasado y con la necesidad de restablecer el orden alterado. Casi lo contrario que le sucede a Ewan McGregor, frívolo y más superficial, que fuerza la conciencia y el lenguaje hasta adornar el asesinato con razonadas justificaciones, siempre huyendo de sí mismo y mirando al futuro de estrellas (de Hollywood). Son personajes enteros, con alma y cuerpo, que viven la encrucijada en la que se han enredado, muy distintos a los que daban vida en la primera media hora de película, cuando estaban a merced de un guión que les llevaba y traía en busca de un simple enredo detectivesco.

En ambas películas, el retrato psicológico de los personajes les hace más humanos, más creíbles, más cercanos al espectador, y eso aunque la trama sea tan extraordinaria como peliculera. Sus directores han mirado a la conciencia de sus personajes y han cuestionado los móviles de unos y otros, con profundidad y sin moralizar, hasta plantear asuntos importantes: actuar siendo uno mismo o renunciar a los propios principios, hacerlo por el deber o según intereses egoístas, por razones de peso y profundas o movidos por la ternura y compasión… Y para ganar en fuerza dramática, nada mejor que una situación límite, un asesinato o dos, una inocente niña de la que todos se aprovechan… Al menos en estas dos películas, la historia gana en credibilidad cuando los personajes se convierten en personas, y con ella todos ganamos en conciencia y humanidad. Al menos para mí, estas son las películas que merecen más la pena, las que aportan mayor riqueza y algo más que entretenimiento y distracción.

En las imágenes: Morgan Freeman, Casey Affleck y Michelle Monaghan en “Adiós pequeña adiós (Gone baby gone)” © 2007 Walt Disney Studios Motion Pictures Spain. Todos los derechos reservados. Tom Wilkinson, Ewan McGregor y Colin Farrell en “Cassandra’s Dream” © 2007 On Pictures Spain. Todos los derechos reservados.