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Sábado 22 Noviembre 2008

Ahora que ya nos hemos acostumbrado a que Daniel Craig sea el nuevo agente 007, atrás quedan los acalorados debates que se organizaron entre los seguidores de la saga cuando se anunció que él era el elegido para interpretar al mítico James Bond. Está claro que a estas alturas este personaje se ha convertido en un auténtico mito, curiosamente más cinematográfico que literario, de tal modo que, quienquiera que sea el intérprete que sustituya al protagonista de “Resistencia” en tan significado papel, el público terminará acostumbrándose a él. De hecho, incluso parece que los cambios que se introdujeron en “Casino Royale”, los mismos con los que se intentó modernizar la franquicia y hacerla más realista, ya han sido aceptados por el espectador con una pasmosa celeridad.

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La película prácticamente comienza donde terminó su antecesora, siendo magníficos sus minutos iniciales, puesto que Bond lleva al Sr. White ante M en un intento de poder sonsacarle algo de información sobre la organización para la que trabaja. Pronto descubren que estos criminales tienen personas infiltradas en todos lados, llevándoles una pista hasta Haití. Es allí donde el agente 007 se encontrará con Camille, una mujer que parece estar al lado de Dominic Greene, uno de los integrantes de dicha sociedad secreta. Sin embargo, ella sólo quiere utilizarlo para vengarse de unos individuos que mataron a su familia cuando era pequeña, de ahí que termine aliándose con Bond. Éste descubre que sus enemigos quieren hacerse con un territorio boliviano aparentemente desértico, apoyando a cambio de ello a un general que desea hacerse con el control del país. … sigue >>

Jueves 20 Noviembre 2008
Escrito por José Arce el 20.11.08 a las 1:08
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Junto con el Hombre Murciélago, y a la espera de lo que suceda con la guerra entre humanos y máquinas, sin duda la saga que mejor ha sabido reinventarse y adaptarse a los nuevos tiempos es la centrada en las aventuras del agente creado por Ian Fleming, que en su vigesimoprimera entrega puso patas arriba la concepción cinematográfica del personaje para centrarse en su esencia menos glamourosa y más sinceramente radical, alejado de las más elegantes interpretaciones ofrecidas por sus predecesores. El problema, como en tantas otras ocasiones, es que el listón quedó demasiado alto, al menos en lo que a expectativas del público se refiere…

Tras la muerte de su amada Vesper, James Bond (Daniel Craig) intenta que su misión no se convierta en algo personal. Sin embargo, cuando M (Judi Dench) es herida en un fallido interrogatorio, 007 pierde la paciencia definitivamente, para desgracia de una peligrosa organización que opera desde lo oculto. Es tan cierto como incómodo para el espectador que “Quantum of solace” da la impresión de responder más bien a las ansias recaudatorias de la productora de la película que a un producto elaborado en toda regla, una especie de secuela forzosa del inesperado éxito —por lo excesivo— del “Casino Royale” de hace dos años; en estos tiempos de parquedad de cara a la taquilla, los responsables de la remozada franquicia parecen haber sido incapaces de resistirse a la tentación de recaudar lo máximo posible, prestando menos atención de la que merecía la vuelta del espía a la gran pantalla. Y en lo tocante a llenarse a los bolsillos, no se puede negar que han dado en la diana, vistas las recaudaciones internacionales. Pero, por mucho que se pretenda, esta propuesta resulta de largo fallida. … sigue >>

Jueves 31 Enero 2008

Recientemente, un prestigioso escritor cinematográfico argumentaba, en torno a la película “En el valle de Elah”, que el liberal Paul Haggis había adoptado una postura patriótica acrítica y simple en su acercamiento a la guerra de Iraq, tan tramposa como impuesta al crédulo espectador. En su artículo contraponía el discurso mentiroso de un Haggis que vende humo y certezas, al de un John Ford que plantea dudas e interrogantes. Dice el autor que el primero busca perpetuar un sistema moral enfermo al mitificar a un hombre noble y heroico —Hank Deerfield, interpretado por Tommy Lee Jones— capaz de reconocer la verdad y asumir los errores cometidos; mientras, el director de “Fort Apache” es propuesto como quien sabe ir a la raíz del problema, indagando en la naturaleza humana y el funcionamiento del sistema…, para concluir el estudio sentenciando que ésa es «la diferencia entre la obra de un artista que se plantea interrogantes y el sermón de un predicador que está encantado de haberse conocido».

Palabras elogiosas para Ford —¿quién no las firmaría?— y duras para el director de “Crash (Colisión)”, al que tilda de predicador y mentiroso —no en el sentido moral sino creativo—. Sin duda, el análisis propuesto no deja de tener cierto interés, como también lo son otras interpretaciones expuestas en esta misma revista, porque no es lo mismo Vietnam que Iraq, ni los soldados de entonces y los de ahora —al menos en la subjetividad del protagonista—… Pero en esta ocasión no nos interesa tanto la exégesis de ese film —sólo es un pretexto— como su conclusión. ¿Debe el cine quedarse en plantear interrogantes al espectador, exponer injusticias o atropellos sociales e individuales? ¿Puede, desde el respeto y la libertad, el director ofrecer sus soluciones y respuestas a los conflictos planteados, sin miedo a ser calificado de “predicador”? ¿Es que sólo le está permitido al cine denunciar, hostigar, destruir…, y ofrecer dudas, ambigüedades, incertidumbres al espectador?

Desde luego, el artista planteará cuestiones de fondo y lo hará de manera inteligente e ingeniosa, responsable y ética, precisa y sutil a la vez. Su tarea no es la de resolver los conflictos entre los hombres ni la de sermonear al espectador con máximas paternalistas, pero ¿acaso el Cine no debe aspirar a influir positivamente en la sociedad y en el individuo que asiste a la sala? ¿es que no puede contribuir a mostrar las grietas del sistema, a conocer al hombre y sus limitaciones… para después ayudarle en lo posible? Lejos del pensamiento único y del escepticismo relativista, hay quien entiende el cine como medio válido e idóneo para diagnosticar primero y tratar después, con preguntas sugerentes y también con respuestas abiertas a la reflexión. Porque, al fin y al cabo, no está de más apoyar en la ardua tarea de buscar la felicidad en el valle de Elah y fuera de él, sin etiquetar a quien hace su particular propuesta.

En las imágenes: Arriba, Tommy Lee Jones en una escena de “En el valle de Elah”; abajo, Paul Haggis durante el rodaje del film - Copyright © 2007 Warner Independent Pictures, Nala Films, Summit Entertainment, Samuels Media y Blackfriars Bridge. Fotos por Lorey Sebastian. Distribuida en España por DeAPlaneta. Todos los derechos reservados.

Martes 22 Enero 2008

Los guionistas americanos están en huelga. ¿Qué piden? Como siempre: más reconocimiento y mayores ingresos por sus aportaciones al cine. Lógico, porque al que no llora…, y también porque, no nos engañemos, el guión es la clave del éxito o del fracaso de una película, o al menos la primera clave. Difícilmente podrá salir un buen film de un mal guión…, aunque siempre es posible que de un buen guión no salga una buena película. El caso es que atrás quedó la época de los Grandes Estudios que tenían bajo contrato a un equipo de guionistas para sus producciones. Con el tiempo, se pusieron a trabajar por libre, a adaptar novelas o a crear sus propias historias originales, y en ocasiones se asociaron a directores con los que congeniaban para formar binomios míticos como De Sica y Zavattini, Fellini y Flaianno, Kieslowski y Piesiewicz,…, o más recientemente Eastwood y Haggis, Iñárritu y Arriaga, etc… Aunque siempre hay quien se siente más cómodo trabajando consigo mismo y filma sus propios guiones, como Woody Allen o Pedro Almodóvar, por ejemplo.

Sea como fuere, estos constructores de historias están en huelga. Con todo, hay quien dice que esto no es novedad porque desde hace años parece que se han acabado los temas y las ideas, que apenas salen historias atractivas y originales, y que no se hace otra cosa que reciclar material del cine o la literatura. Esta es la otra “huelga”, la de mentes creativas que parecen haberse olvidado de aquellos diálogos inteligentes de antaño llenos de lucidez e ingenio, que ya no crean estructuras coherentes donde haya una lógica interna —nada que objetar al cine surrealista o de carácter abierto—, que han dejado de mimar a sus personajes y trabajarlos como diamantes… Sólo así se explica la proliferación de remakes y adaptaciones literarias, de secuelas y precuelas, de plagios y copias baratas como las aireadas por nuestra compañera Tònia… ¿Tan difícil es crear una historia propia? Además de requerir oficio y arte, quizá el problema esté en la dificultad para mirar alrededor, para reflexionar sobre el hombre y el mundo y entenderlo mejor, para estar abiertos a la realidad que diría el teórico André Bazin, para salirse de la industria que fabrica historias en serie sin color ni sabor —es posible que este sea el principal escollo: ¡poderoso señor es don dinero!—, para tener algo interesante que decir al espectador, para conectar con él a través de sus sentimientos y sensaciones interiores… En definitiva, es como si nuestros guionistas-cineastas bebieran del cine y no de la vida, y por eso sus películas se repiten, se autocitan, se fagocitan…

Pero no hay que ponerse catastrofistas, porque en toda huelga siempre hay esquiroles dispuestos a no dejar de trabajar. Ahí están esos magníficos guiones que hemos disfrutado recientemente en “Después de la boda”, “La vida de los otros”, “Ratatouille” o “Cartas desde Iwo Jima”. Es verdad que he escogido lo mejor del año para compensar la preocupante carencia de buenas historias y guiones…, que éstos son habas contadas…, pero al menos siempre nos quedará el consuelo de algunos deliciosos manjares que llevarnos a la boca. Y para quienes estén interesados en esto de los guiones, me permito recomendar la lectura de un clásico del tema, el libro de Linda Seger “Cómo convertir un buen guión en un guión excelente” editado por Rialp, y también el escrito por Antonio Sánchez-Escalonilla —aunque de un carácter más técnico y de mayor profundidad— “Estrategias de guión cinematográfico” publicado en Ariel Cine.

Imágenes de: “Cartas desde Iwo Jima” © 2006 Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos reservados. “Después de la boda” © 2006 Golem. Todos los derechos reservados.

Domingo 20 Enero 2008
Escrito por Redacción el 20.01.08 a las 23:51
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Nota: 6/10. No hay duda de que Paul Haggis ha confeccionado una obra pretenciosa en la que expone un mensaje sencillo de entender pero que, quizás para darle una mayor pompa, lo hace a través de un metraje que alcanza las dos horas. El director y también guionista inserta en la trama diversos elementos que ralentizan la narración, y todo para contarnos algo que no es precisamente nuevo… seguir leyendo >>

En la imagen: Charlize Theron y Tommy Lee Jones en “En el valle de Elah” © 2007 DeAPlaneta. Todos los derechos reservados.

Escrito por Redacción el 20.01.08 a las 23:41
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Nota: 8/10. Una nueva película sobre la guerra de Iraq, que apunta hacia las heridas interiores que la violencia deja en quien la emplea, en el clima de miedo y desencanto social que genera. Hondura moral y conflictos personales para un excelente guión y una pareja de protagonistas en estado de gracia. Poco importa si Paul Haggis sigue las pisadas de Clint Eastwood y le “copia” en forma y fondo… seguir leyendo >>

En la imagen: Charlize Theron y Tommy Lee Jones en “En el valle de Elah” © 2007 DeAPlaneta. Todos los derechos reservados.

Escrito por Redacción el 20.01.08 a las 21:13
Archivado en: Críticas

Nota: 8/10. Si no hay nada más difícil que levantar una película sobre las mejores intenciones, porque sus creadores suelen pensar que con ellas basta, Paul Haggis, ahora sí, ha demostrado que es capaz de crear un potente drama que, además, no rehúye la lectura política, aunque sin estorbar ni distorsionar la escala humana. De este modo, logra una cinta desesperada y triste como pocas… seguir leyendo >>

En la imagen: Tommy Lee Jones y Susan Sarandon en “En el valle de Elah” © 2007 DeAPlaneta. Todos los derechos reservados.

Viernes 18 Enero 2008
Escrito por José Arce el 18.01.08 a las 5:41
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El aluvión de títulos interesantes de la semana pasada no fue sólo un espejismo, y este 2008 continúa con paso firme ofreciendo una cartelera escasa en estrenos pero abundante en calidad. El interés nacional viene dividido en dos: por una parte, el esperado retorno de Álex de la Iglesia, que con la más que correcta “Los crímenes de Oxford” reúne a un elenco internacional en un paso más hacia la apertura definitiva de nuestra industria; por otro lado, el chico de moda, Javier Bardem, se convierte en uno de los personajes más importantes de Gabriel García Márquez en la generosa “El amor en los tiempos del cólera”.

Además, Nadine Labaki nos muestra, en “Caramel”, cómo incluso en los ambientes más hostiles siempre podemos encontrar un hueco para ser nosotros mismos y disfrutar de la compañía de los que nos importan. Paul Haggis sigue demostrando que no es solamente un excelente guionista, sino también un magnífico director, con “En el valle de Elah”; lamentablemente, mala fecha ha escogido la mediocre “La criatura perfecta” para aterrizar, ya que quedará inevitablemente sepultada por sus más notorias compañeras.

En la imagen: Paul Haggis durante el rodaje de “En el valle de Elah” - Copyright © 2007 Warner Independent Pictures, Nala Films, Summit Entertainment, Samuels Media y Blackfriars Bridge. Distribuida en España por DeAPlaneta. Todos los derechos reservados.

Jueves 17 Enero 2008
Escrito por Miguel A. Delgado el 17.01.08 a las 13:30
Archivado en: Estrenos

Sí, ya sé que este próximo fin de semana trae (relativamente) pocos aunque potentes estrenos, pero me van a permitir que destaque uno sobre todos los demás, no sólo por su extrema calidad, sino porque me ha reconociliado con un director que, hasta ahora, me parecía sobrevalorado. Él, claro está, se llama Paul Haggis, y su película, un poderoso drama que sólo en apariencia es una investigación policial, “En el valle de Elah”. Un portentoso Tommy Lee Jones, una Susan Sarandon que saca petróleo de sus pocas escenas, una Charlize Theron en el que es uno de sus mejores papeles hasta la fecha… Que esta maravilla haya sido ninguneada por los Globos de Oro dice bien poco en favor de estos galardones.

Además, dos estrenos esperados y con relación más o menos estrecha con el cine español: una, “Los crímenes de Oxford”, porque supone la vuelta de Álex de la Iglesia y a lo grande, con nada menos que Elijah Wood y John Hurt a sus órdenes. Y otra, por tener al definitivamente de moda Javier Bardem en el reparto, “El amor en los tiempos del cólera”… aunque nos tememos que, dado el tufillo anticuado que despide el tráiler, ésta se va a quedar por debajo de las expectativas. Y, para los que gusten de los circuitos más alternativos, “Caramel”, una cinta llena de sensualidad que arrebató a los espectadores de Cannes y San Sebastián. Definitivamente, estamos en época de vacas gordas, ¡toca aprovecharla!

En la imagen: Paul Haggis y Charlize Theron en el rodaje de “En el valle de Elah” - Copyright © 2007 Warner Independent Pictures, Nala Films, Summit Entertainment, Samuels Media y Blackfriars Bridge. Foto por Lorey Sebastian. Distribuida en España por DeAPlaneta. Todos los derechos reservados.