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sección de opinión de la revista de cine LaButaca.net 
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Martes 19 Febrero 2008

Alguien ha escrito que “La escafandra y la mariposa” (Julian Schnabel) no es una película sino un producto multimedia, y eso porque —según esa opinión— se sirve de la imagen en movimiento como elemento «subsidiario de la vida», como un medio «para aprender cosas acerca del ser humano» a través de un relato «convencional y reaccionario de la fragilidad de la vida» y de la «banalidad estética». De un plumazo, el autor parece liquidar una apuesta tan personal como independiente y arriesgada, un trabajo que sabe sacar provecho a una historia única y a la vez dotarla de toda la expresividad que imagen, sonido, música y artes plásticas permiten al cinematógrafo. Porque si el Cine es el Séptimo Arte por aspirar a integrar y fundir al resto en una obra única, no cabe duda de que este reconocido y polifacético artista que es Schnabel está aquí cerca de conseguirlo.

Pero al margen de esa película y del comentario crítico apuntado, lo que más sorprende son algunas reacciones de especialistas de cine que tachan categóricamente de “conservador” o de “impostura” cualquier película que entienda el cine al servicio del hombre, de la familia, de la vida… Parece que en su escafandra ideológica no cabe la disensión a lo políticamente correcto, que el cine debe ser por naturaleza transgresor y “progresista” —en el sentido social, no político—, y que cualquier postura que atienda a los aspectos más humanistas debe ser mirado con recelo porque seguro que pretende adoctrinar al espectador. No contemplan el cine como una manera de ayudar al hombre en su búsqueda de la verdad, porque no creen en ella; tampoco como espejo que refleje al individuo ni le oriente, porque el escepticismo ha agostado cualquier atisbo de esperanza; y qué vamos a decir del sentimiento, denostado y desterrado de las pantallas por muy sutil e inteligente que aparezca.

Al final, acaban ejerciendo una presión tan fuerte como intolerante que conduce al pensamiento único posmoderno y altivo, con que el crítico o artista pretenden erigirse en norma de lo que se puede defender en una sociedad abierta. Es el “síndrome de cautiverio” que sufrió Jean-Dominique Bauby —autor y protagonista del libro “La escafandra y la mariposa”— o el aislamiento en su torre de marfil del Aton Ego de “Ratatouille”, necesitados ambos de unas alas o de un sencillo menú para liberarse del peso de la escafandra de la ideología o del orgullo congénito, y recuperar así la alegría de disfrutar con el cine. Algunos preferimos pensar que el cine está al servicio del hombre, para ayudarle en todo lo que sea menester: a soñar y seguir creyendo en los imposibles, a evadirse con un entretenimiento que descanse del trabajo, a aprender con situaciones y vidas ejemplares o no tan ejemplares, a disfrutar con lo bello y hermoso que las artes puedan aportar. Mejor eso que la vaciedad y la deshumanización del cine, que la falta de ética en la estética. Si Ford, Renoir, Ozu, Kurosawa, Rossellini, Tarkovski… levantaran la cabeza.

En las imagenes: Momentos del rodaje de “La escafandra y la mariposa” - Copyright © 2007 Pathé Renn Production, France 3 Cinéma y CRRAV Nord-Pas de Calais. Fotos por Etienne George. Distribuida en España por Vértigo Films. Todos los derechos reservados.

Miércoles 23 Enero 2008
Escrito por Miguel A. Delgado el 23.01.08 a las 20:46
Archivado en: Oscars

Ya están aquí, ya llegaron. Independientemente de lo que pase finalmente con la gala de entrega, ya tenemos la cosecha de nominaciones de los Oscar®. Mis compañeros ya están dejando claro por dónde pueden ir los tiros, como el hecho de que nuestro Javier Bardem difícilmente podría tenerlo mejor (con el permiso de Casey Affleck, eso sí), o de que, en un año sin obras maestras pero con un buen número de títulos más que interesantes, la partida aparezca bastante igualada entre “Pozos de ambición” (¡qué ganas de echarle el ojo al nuevo Paul Thomas Anderson!), “No es país para viejos”, o la relativa pérdida de fuelle de “Sweeney Todd, el diabólico barbero de la calle Fleet” (sólo tres nominaciones, si bien dos tan importantes como Mejor Película Mejor Actor y Mejor Dirección Artística) y “Expiación: Más allá de la pasión” (me quedo con la nominación a la extraordinaria niña Saoirse Ronan).

Sin embargo, querría llamar la atención sobre “Ratatouille” y su gran éxito: 5 nominaciones, lo que no hace más que refrendar la que es, sin duda, una de las grandes películas del año. Cierto que varios de ellos son técnicos (“menores”, los llaman), pero eso es inevitable cuando, por momentos evidentes, una cinta animada no puede competir en los apartados de interpretación. Pero no deja de ser un paso adelante (sobre todo, teniendo en cuenta que sus responsables no querían competir en la categoría de Mejor Película, algo que habría sido perfectamente posible) que figure no sólo en el apartado de Mejor Película de Animación, sino también en los de Mejor Guión Original o Banda Sonora, para mí nada menores y más que merecidos. Un nuevo triunfo del antaño ninguneado cine animado, y una grandísima noticia para todos los que amamos el cine.

En la imagen: fotograma de “Ratatouille” - Copyright © 2007 Walt Disney Pictures y Pixar Animation Studios. Distribuida en España por Walt Disney Studios Motion Pictures Spain. Todos los derechos reservados.

Escrito por Julio Rodríguez Chico el 23.01.08 a las 8:02
Archivado en: Oscars

Esto no hay quien lo pare. La justicia exige dar al trabajador su recompensa, y la industria del cine no dejará de entregar los Oscar® a quien considere que le reportará mayores beneficios, aunque a veces no sean los mejores. Compromisos y clientelismo, grupos de presión y de inversión… de todo hay en la alfombra roja, con o sin guionistas en huelga. Ya han sido anunciadas las candidaturas de quienes aspiran a llevarse la estatuilla, y a nosotros nos corresponde “mojarnos” sobre quiénes saldrán de la Gala con una sonrisa verdadera y quiénes lo harán con una de circunstancias. Año de crisis que, sin embargo, deja títulos de indudable calidad. Y si no, vayan a ver “Expiación: Más allá de la pasión”, que pasa por ser mi favorita como la mejor película del año y también para recibir los premios de mejor actriz secundaria (Saoirse Ronan —¡qué mirada a través de la ventana!—), guión adaptado, fotografía, dirección artística y banda sonora original. Para los actores principales, les daría mi reconocimiento a dos veteranos, porque se lo han ganado: Tommy Lee Jones por “En el valle de Elah” (pero ojo a Viggo Mortensen, que viene fuerte), y Julie Christie por “Lejos de ella” (aunque no pasaría nada por premiar a Marion Cotillard). Nuestro Javier Bardem viene de haber ganado el Globo de Oro, pero… pienso que Casey Affleck no le permitirá que haga lo propio con el eunuco dorado porque en “El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford” hizo el papel de su vida.

Ya hemos colocado los Oscar® en las estanterías de actores, y es la hora de fijarnos en el director y en alguna otra categoría. Y también es el momento de establecer una particularidad, dado que ni “La escafandra y la mariposa” de Julian Schnabel, ni “Pozos de ambición” de Paul Thomas Anderson, o “Juno” de Jason Reitman han sido estrenadas aún en España, y tampoco vistas por quien escribe. Es una lástima porque acaparan importantes candidaturas; de la película de Schnabel no he oído sino maravillas, y todos sabemos del buen hacer de Anderson en la dirección. Hecha esta salvedad que puede distorsionar todo lo aquí comentado y con “Expiación…” de líder en las apuestas, “Michael Clayton” podría llevarse la estatuilla del mejor director y del guión original, mientras que la magistral y pegadiza “Falling slowly” de “Once” se llevaría el de la mejor canción original (si se lo permite el musical “Encantada: La historia de Giselle”, que por llevar tres opciones crece en las probabilidades). Lo que no sea mérito de Marion Cotillard en su caracterización de Edith Piaf, lo es del maquillaje y el vestuario (¡que tanto contribuye a la ambientación!), por lo que “La vida en rosa: Edith Piaf” sería la opción elegida en estos apartados. Y qué decir de “Ratatouille”: que lo del premio a la mejor película de animación sabe a poco, porque se merece más, mucho más (desbancaría incluso a “Expiación…”), pero son “solamente” dibujos animados, y ya se sabe. Con todo, habrá que esperar y ver…, no sólo la Gala del 24 de febrero, sino esas películas aún no estrenadas por aquí y ya tan celebradas…

En la imagen: Keira Knightley en “Expiación: Más allá de la pasión” - Copyright © 2007 Universal Pictures, Studio Canal, Relativity Media y Working Title Films. Foto por Alex Bailey. Distribuida en España por Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

Martes 22 Enero 2008

Los guionistas americanos están en huelga. ¿Qué piden? Como siempre: más reconocimiento y mayores ingresos por sus aportaciones al cine. Lógico, porque al que no llora…, y también porque, no nos engañemos, el guión es la clave del éxito o del fracaso de una película, o al menos la primera clave. Difícilmente podrá salir un buen film de un mal guión…, aunque siempre es posible que de un buen guión no salga una buena película. El caso es que atrás quedó la época de los Grandes Estudios que tenían bajo contrato a un equipo de guionistas para sus producciones. Con el tiempo, se pusieron a trabajar por libre, a adaptar novelas o a crear sus propias historias originales, y en ocasiones se asociaron a directores con los que congeniaban para formar binomios míticos como De Sica y Zavattini, Fellini y Flaianno, Kieslowski y Piesiewicz,…, o más recientemente Eastwood y Haggis, Iñárritu y Arriaga, etc… Aunque siempre hay quien se siente más cómodo trabajando consigo mismo y filma sus propios guiones, como Woody Allen o Pedro Almodóvar, por ejemplo.

Sea como fuere, estos constructores de historias están en huelga. Con todo, hay quien dice que esto no es novedad porque desde hace años parece que se han acabado los temas y las ideas, que apenas salen historias atractivas y originales, y que no se hace otra cosa que reciclar material del cine o la literatura. Esta es la otra “huelga”, la de mentes creativas que parecen haberse olvidado de aquellos diálogos inteligentes de antaño llenos de lucidez e ingenio, que ya no crean estructuras coherentes donde haya una lógica interna —nada que objetar al cine surrealista o de carácter abierto—, que han dejado de mimar a sus personajes y trabajarlos como diamantes… Sólo así se explica la proliferación de remakes y adaptaciones literarias, de secuelas y precuelas, de plagios y copias baratas como las aireadas por nuestra compañera Tònia… ¿Tan difícil es crear una historia propia? Además de requerir oficio y arte, quizá el problema esté en la dificultad para mirar alrededor, para reflexionar sobre el hombre y el mundo y entenderlo mejor, para estar abiertos a la realidad que diría el teórico André Bazin, para salirse de la industria que fabrica historias en serie sin color ni sabor —es posible que este sea el principal escollo: ¡poderoso señor es don dinero!—, para tener algo interesante que decir al espectador, para conectar con él a través de sus sentimientos y sensaciones interiores… En definitiva, es como si nuestros guionistas-cineastas bebieran del cine y no de la vida, y por eso sus películas se repiten, se autocitan, se fagocitan…

Pero no hay que ponerse catastrofistas, porque en toda huelga siempre hay esquiroles dispuestos a no dejar de trabajar. Ahí están esos magníficos guiones que hemos disfrutado recientemente en “Después de la boda”, “La vida de los otros”, “Ratatouille” o “Cartas desde Iwo Jima”. Es verdad que he escogido lo mejor del año para compensar la preocupante carencia de buenas historias y guiones…, que éstos son habas contadas…, pero al menos siempre nos quedará el consuelo de algunos deliciosos manjares que llevarnos a la boca. Y para quienes estén interesados en esto de los guiones, me permito recomendar la lectura de un clásico del tema, el libro de Linda Seger “Cómo convertir un buen guión en un guión excelente” editado por Rialp, y también el escrito por Antonio Sánchez-Escalonilla —aunque de un carácter más técnico y de mayor profundidad— “Estrategias de guión cinematográfico” publicado en Ariel Cine.

Imágenes de: “Cartas desde Iwo Jima” © 2006 Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos reservados. “Después de la boda” © 2006 Golem. Todos los derechos reservados.

Miércoles 9 Enero 2008

Estos días he podido volver a ver “Ratatouille”, aprovechando su edición en DVD. Y de nuevo he vuelto a disfrutar y a sorprenderme con esta obra maestra de Pixar, que consigue incluso que unos ratones en la cocina no resulten repugnantes sino simpáticos y hasta entrañables. Desde la animación de los personajes y de los rincones parisinos hasta un guión salpicado de eficaces giros narrativos o una música siempre acompasada con la historia, todo en esta cinta se convierte en una precisa y admirable obra de relojería.

Entre los personajes, quizá el crítico gastronómico Ego resulte el más caricaturesco y también el retratado con mayor mordacidad y cinismo: larguirucho y estirado, vestido de oscuro y con marcadas ojeras, distante y displicente en sus sentencias y aseveraciones, encerrado en su despacho-ataúd y en su soledad… todo parece, en realidad, un dardo envenenado lanzado por la productora contra la crítica cinematográfica. Pero Pixar quiere tener buenas relaciones con el sector, y decide darle una oportunidad: busca algunos momentos de luz en su pasado, atraviesa el pozo negro del engreimiento y la prepotencia, y llega a la infancia e inocencia de un Ego que muestra su verdadera cara, la de una persona normal y sin absurdas distancias respecto al pueblo llano. Tras un plato nada sofisticado pero bien preparado, nuestro crítico recupera la sencillez, la sonrisa y el gusto por lo natural y positivo, pierde los aires de solemnidad en los que se había instalado. Por eso, al final —en la película y en la realidad— parece que Pixar y la crítica se van a llevar bien, y que incluso pueden llegar a emprender algo juntos, de calidad y a la vez popular. Y a nosotros sólo nos queda aprender la lección de Pixar y de Ego.

En la imagen: Ego en “Ratatouille” - Copyright © 2007 Walt Disney Pictures y Pixar Animation Studios. Distribuida en España por Walt Disney Studios Motion Pictures Spain. Todos los derechos reservados.

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