Martes 10 Marzo 2009
“Gran Torino” sería un notable filme si no fuera por su empeño en dibujar personajes simplones que gritan a los cuatro vientos su mensaje antirracista. Pese a todo, la presencia de Clint Eastwood sostiene una cinta de guión endeble.
En primer lugar, me curo en salud y advierto al lector de que quien esto escribe piensa del que “Gran Torino” firma que es un maestro, delante y detrás de la cámara. Y eso con todas las acusaciones que han recaído sobre el bueno de Clint Eastwood de ser un cineasta mainstream, formalista o clasicista, de resultón al piano o incluso por pasárselo bien con sus amigotes en “Space cowboys” (¿alguien conoce una película remotamente parecida a esa?). Eastwood me dio una patada en el estómago con “Mystic River”, me asombró con su pericia técnica en “Cartas desde Iwo Jima” y me dejó temblando en “Sin perdón”. Es un director que aplica maravillosamente lo aprendido de sus maestros (y que ojalá resucitara más a menudo el Don Siegel que lleva dentro) y lo desempeña con tan impecable caligrafía que a veces es difícil vislumbrar fisura alguna. Eso, poniéndonos en el peor de los casos y suponiendo que estas existan en su cine.

“Gran Torino” es un título más pequeño que “El intercambio”. Su puesta en escena, si acaso menos llamativa, es casi tan perfecta como en aquella, pulida y cuidada hasta donde sólo Eastwood nos tiene acostumbrados. Tanto que la distancia entre la forma y el fondo aquí empieza a ser demasiado grande, a explicitarse más de lo que nos gustaría. Porque si algo tienen en común este Eastwood y el Harry ‘el Sucio’ que tanto hemos recordado últimamente, es que ambos han abandonado las sutilezas. Sólo que a Callahan no le hacía falta conocerlas, pero al director que lleva a cabo “Gran Torino”, sí. Se entendía el prominente maniqueísmo de “El intercambio” porque la historia lo amparaba, pero llegados a la primera escena de su última cinta, en la que Walt Kowalski (Eastwood) mira mal a sus malcriados nietos, uno no puede sino preguntarse la necesidad de poner en escena a una familia tan espantosa como resorte que le lleve a buscar el vínculo perdido allá donde nunca sospechó (¿acaso hacía falta en “Million dollar baby”?). Leer más »
Miércoles 24 Diciembre 2008
No deja de sorprender cómo la filmografía de Clint Eastwood va cerrando todos los cabos sueltos, componiendo un conjunto de una coherencia y solidez difíciles de encontrar en otro cineasta. No importa quién sea el firmante de los libretos de las cintas que dirige: sabe como pocos llevarlos a su terreno. Así, no es de extrañar que “El intercambio” ofrezca rimas y variantes del tema ya visitado en otros títulos del director, especialmente en “Un mundo perfecto”. Se ha dicho hasta la saciedad que la película que ahora nos ocupa cuenta la historia de una madre coraje que se enfrentó al corrupto departamento de policía de Los Ángeles de los años veinte, y es verdad. También se afirma que ofrece todo un retrato de un sistema podrido ante el que sólo los individuos imbuidos de una extraordinaria dosis de heroicidad pueden conseguir enfrentarse, por más que aquí no existan los finales felices de una pieza y sí las puertas abiertas a la melancolía. Verdad también.

Pero no es menos cierto que, como en aquel estupendo título protagonizado por Kevin Costner, existe aquí un tema no menos esencial: el abandono de la infancia y, por extensión, la muerte de cualquier atisbo de inocencia entre los más pequeños, por definición los más débiles porque no hay nadie capaz de defenderles. La existencia de los adultos puede verse amargada o incluso destruida por la infamia que les rodea o que incluso ellos crean, pero sólo los niños ven totalmente cercenada cualquier posibilidad de felicidad al pagar por errores que ellos no han cometido. Por eso, si existen unos momentos especialmente conmovedores en esta película (una maravilla que sólo por poco no llega a la intensidad de obras mayores como “Million Dollar Baby” o “Sin perdón”) son los interrogatorios de los niños, en los que Clint Eastwood vuelve a dar sobradas muestras de su maestría con la cámara, rodando como si no estuviera, dejando que lo narrado se despliegue ante nosotros como si fuera lo más fácil. Leer más »
Jueves 18 Diciembre 2008
UNA. Porque cada una de sus películas supone una vuelta de tuerca en una filmografía que ha ido abordando una variedad de temas que algunos habrían considerado imposible en quien fuera el protagonista de “Harry el Sucio”. DOS. Por su profundo amor por el cine, por su creencia de que en los clásicos se encuentra gran parte de la magia que ha hecho centenario a este arte, y por la extrema elegancia con la que sabe rodar. TRES. Porque nunca ha renegado de sus orígenes, cuando era un actor hierático que tragaba polvo en una Almería cinematográfica de serie B. CUATRO. Porque sabe reconocer una buena historia allá donde se encuentra. CINCO. Porque es un extraordinario director de actores, capaz de sacar lo mejor de los que se ponen ante su cámara.

SEIS. Porque supo ponernos la piel de gallina y grabar a fuego en nuestras retinas joyas como “Million dollar baby”, “Sin perdón” o “Medianoche en el jardín del bien y del mal”. SIETE. Porque frente a tanta crítica simplona que le acusó de fascista o defensor de la violencia, es uno de los pocos que han sabido mostrar un profundo humanismo en sus cintas. OCHO. Porque nunca falla a su cita y, frente a creadores que últimamente nos decepcionan con demasiada frecuencia (¿alguien ha dicho Woody Allen?), sus entregas casi anuales mantienen una elevada media de calidad. NUEVE. Porque incluso sus tropiezos (“Banderas de nuestros padres”) contienen más cantidad de buen cine que el 90 por ciento de los estrenos que nos llegan. DIEZ. Porque ha confiado en Angelina Jolie para su nueva propuesta, “El intercambio”, que este fin de semana llega a nuestras salas, y ha dicho de ella que tiene el brillo de las actrices clásicas. Por todo ello, y por mucho más: San Clint Eastwood, ora pro nobis.
En la imagen: Clint Eastwood durante la premiere de ”El intercambio” en Nueva York. Foto por Dave Allocca © 2008 StarPix. Todos los derechos reservados.
Martes 20 Noviembre 2007
A falta de ver lo que da de sí “3:10 to Yuma”, el remake de James Mangold de la cinta de Delmer Daves, los westerns que nos van llegando de vez en cuando, como los estertores de un moribundo que no termina de morirse, vienen teñidos por una sencilla tristeza, la de la melancolía y el fin de toda una época. Pero si en casos como los de “Sin perdón” esa luz crepuscular provenía de alguien como Clint Eastwood, quien llegó a conocer algo del resplandor de un género que tan importante fue para el cine (si bien ya cuando comenzó su carrera la trayectoria de las películas de vaqueros iniciaban su curva descendente, lo que prueba hasta qué punto hablamos de una larga agonía), lo último en arribar por el momento a nuestras pantallas, “El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford”, viene firmado por alguien totalmente alejado, por generación e influencias, de la época dorada del western: Andrew Dominik, nacido en Nueva Zelanda en 1967.

Por ello, quizá no sea atrevido decir que, en el fondo, en esta última película subyace algo más: la muerte del forajido interpretado por Brad Pitt, nada heroica pero sí trágica, casi shakesperiana porque antes le hemos visto convertido en un sosias del rey Lear, va más allá, y ni siquiera se erige en el fin de un género que, muy probablemente, para la generación de Dominik no es tan determinante; no, en realidad es todo un tipo de cine el que definitivamente se muere, y esta vez parece que va en serio. En tiempos en los que la narración cinematográfica está mutando sin que nadie sepa hacia dónde (al contrario de otros momentos de crisis, no ha aparecido ningún movimiento más o menos vertebrado capaz de fijar las nuevas reglas), los moldes clásicos se van vaciando de sentido. Tal vez por eso, esta cinta tiene un pie en la tradición, otro en la modernidad y, a la vez, mira de reojo a una nueva época que no acaba de nacer. Quizá no sería excesivo decir que no es que “El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford” sea un western crepuscular: es que es un canto a toda una época que ya dejó de existir. Lo que pasa es que aún no sabemos qué la sustituirá; por eso no acaba de irse.
En la imagen: Brad Pitt en “El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford” - Copyright © 2007 Warner Bros. Pictures, Virtual Studios, Plan B Entertainment y Scott Free Productions. Distribuida en España por Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos reservados.
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Comentarios |
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amande, en
"LOL (Laughing out loud)®": Generación
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La verdad es
que a mi tampoco me gustó. Esperaba algo más
original, fresco y divertido. Muy francesa
pero le falta la frescura de estrenos del
año como Bienvenidos al norte o La clase…
>>
Antonio, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
Me haceis
gracia todos los criticos,solo sabeis
insultar y despreciar a los directores de
acción americano,y más a michael bay,parece
q teneis invidia de que trinunfe en taquilla
una pelicula entretenida…
>>
Je, en
"La última casa a la izquierda": Padres
coraje
Ganas tenia
de verla y al ponerle tu esta puntuación aún
más xD
tONI, en
"LOL (Laughing out loud)®": Generación
Messenger
La verdad
esque me decepciono mucho, no la recomiendo
a no ser que querais aburriros en el cine
octavius, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
yo me
esperaba lo mismo ke la 1º parte, ke me
gusto, pero con mas explosiones y e salido
decepcionado.las escenas de accion son
mejores pero al argumento mas flojo ke el de
la 1º parte
capandres, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
¿Dónde está el guión?
pero eso sí,
todo el mundo a verla y a decir, que buena
película...
kuai, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
Cuando Bay se autoparodia
Al margen de que la peli me parece un bodrio
increible, hasta el punto de que algunos
pasajes me dan vergüenza ajena, nunca
entendere cuando alguien dice que se lo ha
pasado en grande con una...
>>
Albert, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
¿Dónde está el guión?
En este caso
no a sido buena ni la primera, que fue para
olvidar
tuspa, en
"Millennium 1: Los hombres que no amaban a
las mujeres". Encefalograma plano
me ha gustado
y mucho. tiene varios aspectos que hacen que
sea interesante. Lo de los criticos no lo he
entendido ni lo entendere nunca, siempre
contracorriente; eso parece que les va bien...
>>
Francisco, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
Esta segunda
entrega me ha parecido mucho más forzada,
confusa, e infantil que la primera. Deja
muchísimas cosas sin explicar, los diálogos
son bastante tontorrones, muchos
transformers...
>>
Kooler, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
¿Dónde está el guión?
Desgraciadamente, el bueno de Michael Bay
está sufriendo de Shyamalanitis. Sí, el
síndrome de “hago lo que me sale porque soy
el gran director y algún dia se darán
cuenta”. Por eso espero, y...
>>
Montse, en
"Te quiero, tío": Muy banal pero entretenida
Uf, la verdad
es que el título de la película sonaba
fatal. No me esperaba que podía “aprobar”.
Con ese titulo me costaba creer que podía
haber buenas interpretaciones y que la peli
hasta resulte...
>>
jose, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
fue una muy
buena película de entretenimiento, sobre lo
que dicen del argumento no es cierto,
simplemente es una película de ciencia
ficción, en este género el argumento gira en
torno a una idea...
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