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Lunes 18 Agosto 2008
Escrito por Miguel A. Delgado el 18.08.08 a las 5:32
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Esto sí que es demoler una franquicia para construirla de nuevo a partir de cero. Una vez vista “El Caballero Oscuro”, ya no tenemos duda alguna: lo que se apuntaba en “Batman begins” se ha consolidado en ésta, y no queda nada del universo Burton de las dos primeras entregas del anterior ramillete de cintas dedicadas al hombre murciélago (piadosamente, haremos como si las otras dos nunca hubieran llegado a existir). Aquí ya ha desaparecido el universo retorcido, de circo extremo, con que el creador de “Eduardo Manostijeras” revistió su aproximación al personaje de Bob Kane. No, los hermanos Nolan, con la complicidad de David S. Goyer, han arrumbado cualquier deriva fantástica: bienvenidos a un Batman que, más que nunca, muestra su condición de creación medida y estudiada, de impostura. Y sus enemigos no podían ser menos.

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¿El resultado? Una tragedia casi operística, que se cuece a fuego lento y acaba sublimando al héroe en el tramo final. Señores: Christopher Nolan, una vez más, vuelve a rozar la perfección. Si no lo consigue del todo, quizá sea porque la película va de menos a más, de la luz a la oscuridad, pero ese recorrido se hace en algún momento demasiado moroso, como si la trascendencia de lo que se quiere narrar lastrara el ritmo. Pero no es un problema grave, como tampoco lo es que Nolan, como ocurriera en la primera entrega, parezca despachar las escenas de acción con desgana, como un canon que inevitablemente tiene que pagar para que su largometraje sea comercial (uno está convencido de que este hombre sería capaz de hacer una entrega de Batman en la que sus personajes apenas hicieran otra cosa que hablar y reflexionar, como alguna de las más rompedoras propuestas que hemos visto en cómic); no, porque esta película atesora los suficientes momentos grandes como para quedar marcados a fuego en la retina. Leer más >>

Martes 1 Julio 2008

No sé si será por el verano o por la Eurocopa de fútbol, pero lo cierto es que, cinematográficamente hablando, el recién acabado junio puede pasar a la Historia como uno de los meses más flojos, sólo salvado por algunas grandes producciones norteamericanas. Revisando lo que permanece en la cartelera y dejando al margen lo que ya se recogía en anteriores artículos, podemos recomendar algunos títulos, en su mayoría de evasión y entretenimiento, como es lógico en esta época del año. Tras la ausencia de sorpresas y la presencia de tanta nostalgia como encerraba “Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal”, varias películas volvían a los pocos días a tratar las ambiciones de científicos y militares sin escrúpulos: “El increíble Hulk”, con espectaculares efectos especiales y un drama tenso entre humanidad y monstruosidad, no estaba exenta de interesantes reflexiones antropológicas.

El increíble Hulk

Más experimentación científica y tragedia apocalíptica encontramos en “La niebla de Stephen King” y ”El incidente”, ambas con el miedo y la insolidaridad como trasfondo y el suspense como arma narrativa, aunque la primera teñida de un tono más fatalista y la segunda dejando una salida a través de la familia. Huyendo del drama, “Ella es el partido” cumplía su función de entretener con ingenio como comedia romántica al estilo clásico, aunque no le exijamos a George Clooney que sea Howard Hawks ni Cary Grant; y “La vida sin Grace” nos ofrecía una historia familiar aunque algo blanda en torno al reencuentro entre un padre viudo y sus dos hijas. De los estrenos españoles, reseñamos “Los cronocrímenes” por su original idea y la precisión de su guión y montaje, que no es poco; mientras que la tailandesa “Wonderful town” merece ser destacada como la apuesta más sensible y lírica, más contemplativa e intimista, de mejor ambientación emocional y geográfica. Leer más >>

Lunes 28 Abril 2008

El cine indie siempre ha sido, o al menos así parece que lo hemos querido ver desde esta orilla del Atlántico, lo que los norteamericanos hacían cuando se ponían a rodar como si fueran franceses. Bueno, más o menos. Pero, últimamente, incluso esta división de plata del gran conglomerado industrial cinematográfico-estadounidense parece vivir momentos difíciles. Cuando por las calles de Sundance se mezclan los supervivientes de Seattle con gente como Paris Hilton, es que algo pasa. Y cuando los grandes estudios crean sus divisiones para hacer películas de bajo presupuesto (eso sí, muy arties, que no es lo mismo ser cutre en plan serie B que creativo a lo John Cassavetes), con sus logos calculadamente desmañados, nos reafirmamos en la pregunta: ¿qué le pasa al cine independiente?

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Es más, ¿por qué la versatilidad de fórmulas que antes existía para presentar una mirada alternativa a la del grueso de la producción más comercial parece haberse reducido en los últimos tiempos a un esquema mil y una veces repetido? Es decir, el del friqui inserto en un contexto más o menos tradicional, a ser posible nevado y aislado (lo que parece devolver a la tal comunidad la condición de representativa del núcleo originario de lo que luego ha venido a llamarse Estados Unidos de América), y que por contraste acaba revelando la verdadera esencia de esos habitantes. El último ejemplo en llegarnos es “Lars y una chica de verdad”, pero hemos tenido últimamente nuestras buenas dosis con “Juno”, “Pequeña Miss Sunshine”, “Thumbsucker”, “Ghost world”, “La peligrosa vida de los Altar Boys”… Al final, uno se pregunta si la cosa no tendrá trampa: como nos demuestra la experiencia, llegado el caso los friquis pueden ser perfectamente absorbidos por el sistema y, por tanto, ver su potencial revulsivo desactivado. Y si no, que se lo pregunten a Tim Burton (que ya sé que nunca fue exactamente indie, pero friqui sí… al menos en una época).

En la imagen: Bianca y Ryan Gosling en “Lars y una chica de verdad” - Copyright © 2007 Sidney Kimmel Entertainment y John Cameron/Sarah Aubrey Productions. Distribuida en España por Versus Entertainment. Todos los derechos reservados.

Miércoles 27 Febrero 2008

Aparte de la cintas que abordan directa o tangencialmente el suceso del 11-S, parece que el cine norteamericano vuelve a ser espejo e instrumento para la refundación de los Estados Unidos. Ya lo fue en sus primeros momentos, cuando el western narraba la génesis de una civilización que se abría paso hacia el oeste —la frontera—, para después hurgar en los bajos fondos de las ciudades y dar origen al cine de gánsters y negro. Eran tiempos de forja de un Estado de prosperidad y libertades, de gentes que se hacían a sí mismos y vendían optimismo e ideales al mundo entero. Pero el tiempo pasó, llegó Vietnam y la Guerra Fría, y más tarde la crisis del petróleo…, y el cine comenzó a reflejar también una pérdida de ilusión, y apareció cierto escepticismo y temor en la joven nación americana, aunque el peligro estaba aún lejos. Con el nuevo milenio algo pareció cambiar cuando las Torres Gemelas se vinieron abajo, y su seguridad en sí mismos también se derrumbaba. Era preciso volver a andar el camino recorrido, empezar a mirar al exterior sin altivez y al interior sin ingenuidad: una vía de autocrítica que cuestionase sus orígenes, sus métodos, su filosofía política: Gus van Sant, Martin Scorsese y Ridley Scott firmaban, entre otras muchas, cintas como “Elephant”, “Gangs of New York” o “American gangster”, respectivamente.

Por eso, no extraña que ahora hayan concurrido en su carrera hacia los Oscar® varios títulos que respiran la misma necesidad de espacios abiertos como los del Monument Valley de John Ford, de una frontera móvil hacia la que huir y donde tomar aire o hacer fortuna, y de una violencia y ambición que respondan a pulsiones interiores de individuos inquietos y desorientados, cuando no paranoicos. Ahí están el psicópata asesino que encarna Javier Bardem en “No es país para viejos”, un individuo desarraigado e imprevisible; o el avaricioso sin escrúpulos que se alía con cualquiera con tal de lograr su sueño, y que le ha dado a Daniel Day-Lewis su estatuilla por “There will be blood (Pozos de ambición)”; o también el cobarde Robert Ford que mató por la espalda a su admirado Jesse James, para ocupar su puesto de gloria en la Historia; por no hablar del lujurioso juez y su vengativo y criminal barbero Sweeney Todd que Tim Burton acaba de llevar a la pantalla. Individuos sin moral ni raíces, con venganza y violencia en las venas, auténticos centauros del desierto que parten hacia California en busca de petróleo, hacia El Paso para recuperar una maleta llena de dólares, o que vuelven a su Londres natal para saciar su sed de sangre.

En esta nueva búsqueda de identidad, de contenido a una vida vacía o de una seguridad que no tienen, hay también “nuevos americanos” que deciden emigrar a tierras vírgenes. Es la opción del joven Christopher McCandless, que cogió sus maletas —mejor dicho, que quemó sus maletas— para cruzar la frontera de la civilización corrupta o hipócrita, y fundirse en la Naturaleza pura de Alaska. Un viaje a su propio interior o a ninguna parte, porque —como sus colegas de ficción— la muerte le sobrevino en la mayor de las soledades y desamparos: Chigurh o el propio sheriff Bell, Robert Ford, Sweeney Todd, Christopher, Daniel Plainview… individuos desclasados y al margen de la comunidad (tan nuclear en el cine de Ford) y del sistema…, en definitiva, fracasos del sueño americano.

En las imágenes: Arriba, momento del rodaje de “American gangster”; abajo, fotograma de “Hacia rutas salvajes” © 2007 Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

Sábado 16 Febrero 2008
Escrito por Redacción el 16.02.08 a las 23:58
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Nota: 5/10. La sensación final es más que decepcionante, un nuevo paso hacia atrás de un director que debería ir indagando en fórmulas nuevas, por bien que le vayan las cosas en la taquilla, si no quiere acabar siendo rechazado por parte de los acólitos que le han acompañado desde sus primeros y añorados pasos… seguir leyendo >>

En la imagen: Tim Burton y Johnny Depp en el rodaje de “Sweeney Todd, el barbero diabólico de la calle Fleet” © 2007 Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos reservados.

Escrito por Redacción el 16.02.08 a las 23:49
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Nota: 6/10. La paradoja del camino recorrido hasta ahora por Tim Burton se halla en su apertura comercial y la ampliación de su espectro de público contra la tendencia inversa de sus propias películas, pobladas de acumulativos tics personales y de psicoanálisis artístico, y que dan forma a un “cine de autor”… seguir leyendo >>

En la imagen: Tim Burton durante el photocall de la presentación en Madrid de “Sweeney Todd, el barbero diabólico de la calle Fleet” © 2008 LaButaca.net. Foto por Ralf Pascual. Todos los derechos reservados.

Escrito por Redacción el 16.02.08 a las 23:35
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Nota: 10/10. La propuesta se convierte, en manos de Tim Burton, en un delicioso cuento de terror gótico, magníficamente empaquetado con el exuberante diseño de producción de Dante Ferretti. La película destila en todo momento ese sabor a cine antiguo perfeccionado, como ya hizo en su día “Sleepy Hollow”… seguir leyendo >>

En la imagen: Johnny Depp y Helena Bonham Carter en “Sweeney Todd, el barbero diabólico de la calle Fleet” © 2007 Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos reservados.

Escrito por Redacción el 16.02.08 a las 23:27
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Nota: 6/10. La búsqueda de verosimilitud que encara el largometraje obedece a un enfoque vinculado más con la concepción de una estética que de una narrativa. En la construcción de esta estética, tan asociada a parte de la filmografía de Tim Burton, se le puede achacar su falta de imprevisibilidad y cierta parsimonia… seguir leyendo >>

En la imagen: Helena Bonham Carter y Johnny Depp en “Sweeney Todd, el barbero diabólico de la calle Fleet” © 2007 Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos reservados.

Jueves 14 Febrero 2008
Escrito por Miguel A. Delgado el 14.02.08 a las 13:30
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Esto es como una de esas conjunciones planetarias que ocurren muy de vez en cuando: no es que esta semana haya una gran película en cartelera, ¡es que hay dos! Y no por casualidad, íntimamente vinculadas con esa ceremonia de los Oscar® que finalmente sí tendremos. Por un lado, “There will be blood (Pozos de ambición)”, la nueva entrega del portentoso Paul Thomas Anderson, que según los comentarios ha renunciado un tanto a su inclasificable estilo para intentar levantar la Gran Película Americana, un relato con un pie en la épica y otro en la historia para mostrarnos el ascenso de un Daniel Day-Lewis de don nadie a magnate del petróleo. Ya no tengo uñas de tanto mordérmelas esperando.

Por otro lado, a ver si por fin vuelve Tim Burton con fuerza a la imagen real (en la animada ya tuvimos ocasión de comprobar que había recuperado el pulso), después de unos cuantos títulos de “sí, pero no”.  Curiosamente, puede haberlo hecho con un encargo, algo que no siempre es su fuerte, y es que esta vez parece haber encontrado las claves para llevar “Sweeney Todd, el barbero diabólico de la calle Fleet”, el tenebroso musical de Stephen Sondheim, a su propio terreno (algo que no se antoja difícil, dados los puntos de contacto que tienen uno y otro). Para acompañar a estos peliculones, ya sólo falta que esta vez se cumpla lo previsto y por fin se estrene “Asuntos privados en lugares públicos” para contar con Alain Resnais como tercer elemento en la conjunción. Eso sí, las tres pasan de las dos horas, de modo que planéense bien la tarde o la noche para verlas tranquilamente.

En la imagen: Daniel Day-Lewis en “There will be blood (Pozos de ambición)” - Copyright © 2007 Paramount Vantage, Miramax Films y Joanne Sellar/Ghoulardi Film Company. Foto por Melinda Sue Gordon. Distribuida en España por Walt Disney Studios Motion Pictures Spain. Todos los derechos reservados.

Aparte de estrenarse “There will be blood (Pozos de ambición)”, uno de los títulos que más nominaciones ha obtenido en los Oscar® de este año, también llega a la cartelera lo nuevo de Tim Burton, el musical “Sweeney Todd, el barbero diabólico de la calle Fleet”. Llévense las manos a la cabeza, si quieren, pero me apetece bastante más esta curiosa propuesta del realizador de “Big fish” que la del responsable de “Magnolia”, quien, por cierto, creo que se ha pasado un poco con el metraje de su última película.

“Jumper” es una cinta que no estoy muy convencido de que vaya a triunfar en la taquilla. Veamos, en su contra está el hecho de que cuenta con un argumento que no parece excesivamente original, si bien es cierto que detrás de este proyecto se halla Doug Liman, quien ha triunfado con la estimable “El caso Bourne” y la menos estimulante “Sr. y Sra. Smith” (otra cosa son los fervores que provoca su pareja protagonista). La película servirá para comprobar si Hayden Christensen tiene algún tirón popular más allá de “Star Wars”, aparte de que es la confirmación de que Samuel L. Jackson se apunta a todo, absolutamente a todo lo que le ofrecen.

En la imagen: Hayden Christensen en “Jumper” © 2008 Hispano Foxfilm. Todos los derechos reservados. Johnny Depp en “Sweeney Todd, el barbero diabólico de la calle Fleet” © 2007 Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos reservados.