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Sábado 12 Julio 2008
Escrito por Miguel A. Delgado el 12.07.08 a las 2:34
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La tentación está ahí, y desde luego resulta casi imposible sustraerse a ella: cuando hablamos de una película como esta “Funny games”, que más que un remake es un clon de la cinta filmada por el mismo Michael Haneke hace una década (siguiendo escrupulosamente el guión y los planos de la primera versión, aunque en este caso con actores de Hollywood), parece inevitable adentrarse en el juego de encontrar las coincidencias y las diferencias. Sin embargo, esta perspectiva, aun siendo lícita, sería injusta con un título que, definitivamente, es similar al que lo antecedió, pero en ningún caso idéntico. Y es todo un alivio porque, si el arte se redujese a una simple fórmula donde la mera suma de ingredientes diera siempre el mismo resultado, una y otra vez, resultaría bastante deprimente. O dicho de otro modo: si ni siquiera en la cocina puede aplicarse la mera mecánica, siendo una disciplina infinitamente más material que el cine, ¿por qué deberíamos esperar algo diferente al hablar de una obra cinematográfica?

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Sobre todo, cuando esta nueva versión de la historia del cruel juego al que someten dos jóvenes rubios y de intachable aspecto a una modélica, burguesa, culta y triunfadora familia, añade un ingrediente nuevo de probada y agudísima eficacia: una Naomi Watts que, con Oscar® o sin él, debería ser merededora, ya sin discusión, del título de mejor actriz de su generación (especialmente, cuando su amiga y compatriota Nicole Kidman, de manera consciente o no, parece haber abdicado últimamente de cualquier esfuerzo interpretativo con una desastrosa elección de papeles). Viéndola, uno comprende a la perfección por qué Haneke entendió que sólo con ella en el papel de Ann podía tener sentido reconstruir de nuevo la película. Su capacidad de expresar sufrimiento, de soportar primeros planos en los que literalmente se le desgarra el alma, la elevan con todo merecimiento a una altura fuera del ancance de la mayoría de las actrices del momento. Una capacidad que Haneke sabe aprovechar con inteligencia, hasta el punto de que, con sus propias características, una línea emparenta las degradaciones que sufren la Isabelle Huppert de “La pianista” y la Naomi Watts de “Funny games”. … sigue >>

Viernes 4 Julio 2008

He de reconocer que aún no he tenido la oportunidad de ver “Funny games: Juegos divertidos”, la película de Michael Haneke que éste mismo ha utilizado para rodar el particular remake que ha hecho de su propia obra (es obvio, pues, que me resulta imposible quedarme con una u otra propuesta). Respecto al controvertido tema de si era necesario sacar adelante un filme de estas características, lo cierto es que lo considero como un curioso experimento que de ninguna manera se puede comparar con los innecesarios remedos que tan de moda están últimamente en Hollywood y cuya única finalidad es la de alcanzar el éxito fácil.

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¿Qué es lo que más me ha gustado de la cinta? No hay duda de que ese ambiente enrarecido que se inicia en cuanto aparece en la pantalla el primero de los psicópatas, los mismos que amenazan a una familia que tan sólo pretende pasar unos días relajados en su residencia de verano. Su forma de comportarse, ese descaro mezclado con una afectada educación, llama la atención de un público que se mantiene igual de alerta que la propia Anna, la primera víctima de un acoso que derivará en tragedia. El filme es áspero, crudo pero sin ningún exceso de tipo visual, de tal modo que la inquietud que generan sus imágenes proviene de un contexto en el que no sabemos qué es lo que maquinarán semejantes sujetos para hacerles la vida imposible a sus víctimas. … sigue >>

Domingo 22 Junio 2008
Escrito por Miguel A. Delgado el 22.06.08 a las 4:21
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Hay algo en “El increíble Hulk” que tiene bastante de simulacro: ni es una película “seria” al estilo de, pongamos por caso, “Batman begins” (por no hablar de la soporífera anterior entrega de Ang Lee), ni es tampoco un divertido y desinhibido espectáculo como la reciente “Iron Man” (ni, por cierto, tan infantil como las dos entregas de Los 4 Fantásticos). De hecho, parece como si la cinta contuviese dos almas que se anulasen mutuamente, y así uno va atravesando su metraje sin saber a qué carta quedarse. Si los rumores decían que la acción arrancaba muy pronto y que el gigante verde no se hacía esperar, uno se sorprende cuando se encuentra con un foco mayor de lo esperado sobre Bruce Banner y su recorrido como fugitivo mientras busca una cura a su mal, el que le convierte en Hulk cuando se enfada o se excita.

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El problema es que, en realidad, este esfuerzo no siempre parece creíble, y eso acaba provocando que el conjunto atraviese por momentos levemente aburridos, algo desde luego imperdonable si hablamos de una cinta con la voluntad taquillera que se le presupone a ésta. Incluso, las complejidades argumentales se antojan bastante menos atractivas que las de, por ejemplo, la saga X-Men (especialmente su segunda entrega). Y además, existe un problema añadido: al menos, para quien firma esto, resulta imposible aceptar que Edward Norton y Hulk sean la misma persona (de hecho, a pesar de sus otros problemas, la asociación de Eric Bana con su álter ego infográfico funcionaba mucho mejor). Eso sí, nadie podría negar que Tim Roth difícilmente puede componer un malo que no sea creíble, por más que su transformación en una masa de carne como La Abominación sea quizá exigir demasiado a la suspensión de la verosimilitud por parte del espectador. Capítulo aparte merece una Liv Tyler que poco aporta a su personaje, más allá de su belleza (uno no puede evitar echar de menos, en ambos aspectos, a la Jennifer Connelly de la anterior versión) y un contenido William Hurt que cumple con la profesionalidad que es habitual en él, y desde luego de una manera mucho más digna que su participación en aquel bodrio titulado “En el punto de mira”. … sigue >>

Sábado 21 Junio 2008

Si no se hubieran impuesto los criterios de Marvel, ahora mismo el actor-puntilloso Edward Norton y el director-marioneta Louis Leterrier seguramente nos hubieran ofrecido con “El increíble Hulk” una película muy parecida a la que Ang Lee rodó hace unos cuantos años, algo que hubiera dejado pasmados a no pocos espectadores. Así, no es difícil advertir que en la sala de montaje se han suprimido unas cuantas escenas del nuevo filme de La Masa, todo ello para mostrar al público un producto más ligero y espectacular que el que en su día nos ofreció el responsable de “Brokeback Mountain: En terreno vedado”.

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La cinta es un recomendable pasatiempo, una propuesta que, a pesar del básico esquema de un libreto en el que todo parece estar calculado para insertar las escenas de acción en el momento oportuno, cumple con decoro su propósito de hacernos pasar un par de agradables horas en el cine. No hay nada novedoso en su metraje y, de hecho, ninguna de sus secuencias nos deja con la boca abierta, pero al menos se agradece que no nos hallemos ante una típica producción veraniega en la que sus elementos visuales devoren por completo a un relato que no interesa a nadie (eso es lo que le sucedía a, por ejemplo, “Transformers”, un show pirotécnico carente de alma). … sigue >>

Miércoles 18 Junio 2008
Escrito por José Arce el 18.06.08 a las 20:02
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Georges Sluizer, con “Desaparecida” (1988) y ”Secuestrada” (1993), y Ole Bornedal, con “El vigilante nocturno” (1994) y ”La sombra de la noche” (1997), suponen dos ejemplos de directores que se han encargado de trasladar trabajos propios al más amplio y heterogéneo mercado USA. En ambos casos, las adaptaciones presentaban una considerable merma de la calidad, ya no simplemente por la falta de interés por parte del espectador americano, ajeno a las producciones originales, holandesa y danesa, respectivamente; y si la pretensión de los realizadores era asentarse en la soleada California, su esfuerzo ha sido en vano, al menos de momento. Ahora bien, sus carreras no pueden compararse en lo artístico con la del gran Michael Haneke, que vuelve a ponerse tras las cámaras para golpear a los espectadores yanquis con una puesta al día de uno de sus más grandes aportes al cine moderno, la descomunal, mecánica y tremendamente actual “Funny games”.

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Paul (Michael Pitt) y Peter (Brady Corbet) se presentan en la casa de campo de Ann (Naomi Watts) y George (Tim Roth) mientras pasan el fin de semana con su hijo, el pequeño Georgie (Devon Gearhart). Su objetivo no es otro que pasar un buen rato a costa de la idílica familia, practicar con ellos los juegos divertidos del título para después exterminarlos de manera inmisericorde. Lo primero que hay que aclarar es que el realizador germano ha repetido el experimento que ya llevara a cabo Gus Van Sant con “Psycho (Psicosis)”, esto es, calcar plano a plano la obra en la que se basa para presentársela a un público considerablemente mayor, teóricamente desconocedor del referente previo; así, quienes sufrieran ─en el buen sentido de la palabra, si es que éste existe─ hace ya una década con la versión anterior, encontrarán aquí una sobria fotocopia que adolece, inevitablemente, de la falta de emoción causada por saber, exactamente, qué va a suceder en cada momento, con la traba fundamental de que este nuevo remedo carece del desasosegante tono bizarro, sucio y obscenamente perverso que regalaban las viscerales interpretaciones de unos maravillosamente vejados Susanne Lothar y Ulrich Mühe. Ahora bien, siempre son recuperables en formato doméstico. … sigue >>

Martes 17 Junio 2008
Escrito por José Arce el 17.06.08 a las 8:18
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La primera de las aventuras cinematográficas de La Masa en el nuevo milenio no fue del gusto de todos, qué duda cabe. Una excesiva “intelectualización” del personaje por parte del realizador Ang Lee, que buscó aportar una mayor profundidad a la trama insertando al monstruo como un rol más dentro del reparto, redundó en un metraje excesivamente hinchando y tildado de lento y pretencioso, a pesar de ser una obra más que a tener en cuenta dentro del ingente catálogo de producciones Marvel de los últimos años. Pero lo realmente definitivo fue su escaso rendimiento en taquilla, a fin de cuentas el baremo que rige la validez de una propuesta comercial para los mandamases de las majors. Así que, si la franquicia quería dar su siguiente paso, se imponía un cambio de rumbo.

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Bruce Banner (Edward Norton) vive oculto y retirado en un favela marginal de Brasil. Continúa su búsqueda del antídoto que le permita librarse de su brutal álter ego, que tanto daño ha causado a su vida y a la de los que le rodean; en la distancia, el General Ross (William Hurt) sigue empeñado en su captura, más por fines militares que personales, a pesar de que la bestia incontrolable estuvo a punto de matarles tanto a él como a su hija Betty (Liv Tyler). A la hora de dar caza a su ex yerno, cuenta con un nuevo aliado: Emil Blonsky (Tim Roth), ofuscado militar ansioso de poder. A los pocos minutos de arrancar la proyección, queda claro para el espectador que “El increíble Hulk” poco o nada tiene que ver con las intenciones de su predecesora, sin que esto redunde en una merma en términos de diversión y disfrute visual. … sigue >>