Domingo 22 Febrero 2009
Si hay una clara diferencia entre la ceremonia de los Oscars® que tendrá lugar dentro de solo unas horas y su anterior edición, es la de una clara preferencia por propuestas más cercanas al público. Echando la vista atrás, recordamos que en 2008 las dos grandes favoritas eran “There will be blood (Pozos de ambición)” y “No es país para viejos”. Obras, las dos, pertenecientes a realizadores que cuentan entre los más importantes y que representaban, sin duda, al gran cine americano con impronta de autor. La distancia con el público de estas dos películas era evidente: ambas miraban en las entrañas de la miseria humana, ambas resultaban ejercicios pesimistas para con la condición humana y ambas venían marcadas por tempos difíciles acordes a la naturaleza de sus relatos. Ha pasado algo menos de un año y afrontamos una ceremonia bien distinta a aquella. Hoy las grandes favoritas son “El curioso caso de Benjamin Button” y, sobre todo, “Slumdog millionaire”. Por tanto, este año la Academia ha decidido recuperar una propuesta que recupera las grandes historias de amor tan de su gusto (los triunfos de “Titanic” o “Shakespeare in love” así lo certifican), y otra de marcada vocación populista que lo tiene todo para encandilar al gran público.

Bien es cierto que la Academia tampoco se ha mostrado excesivamente dispuesta a alinearse completamente con una audiencia a la que no le da del todo la razón cuando ignora, en las categorías principales, a “El Caballero Oscuro” y “WALL·E (Batallón de limpieza)”, rotundos éxitos tanto de taquilla como de público. Tal negación confirma tristemente que estos géneros siguen confinados a los premios técnicos o a una categoría (la de Mejor Película de Animación) que apenas goza de competencia. Así que siguiendo los esquemas, ocupan sus lugares la formalísima e impecable adaptación de turno (“The reader [El lector]”) y un presumible perdedor al que no le duela la más que probable derrota porque ya tiene un par de premios en casa (Ron Howard y su magnífica “El desafío: Frost contra Nixon”). También tenemos la dosis justita de activismo (“Mi nombre es Harvey Milk”) y unas nominaciones en el apartado interpretativo que tienen de todo: resurrecciones (Mickey Rourke), papeles reivindicativos (Sean Penn), revoluciones europeas (Penélope Cruz), una que viene a reclamar lo que es suyo (Kate Winslet) y, por supuesto, el morbo del galardón post mortem (Heath Ledger). Leer más »
Martes 10 Febrero 2009
La idea de alguien que nace con aspecto de viejo y va rejuveneciendo con el paso del tiempo es tan sugerente y atractiva que resulta ya un bocado muy apetecible para el espectador. Aunque la originalidad de la historia es mérito de Francis Scott Fitzgerald, la puesta en escena de David Fincher logra también captar la atención durante casi tres horas, con una bella y triste historia de amor en la que el tiempo se ha vuelto loco y pone patas arriba la lógica de la vida. En “El curioso caso de Benjamin Button”, nada es normal y todo respira aires imposibles en un viaje a contracorriente donde el protagonista es tan especial y único… como lo somos todos. Ese es el mensaje de la cinta –quizá demasiado explícito– en una apuesta por la diversidad y la tolerancia, por el enriquecimiento propio con otros puntos de vista, por vivir la vida en el momento presente porque, al fin y al cabo, todo sucede en una cadena de casualidades que podían no haberse dado. Así es la vida de Benjamin Button desde que nace y es acogido en una residencia de ancianos, hasta que el destino o las oraciones de su madre adoptiva le llevan por unas autopistas con múltiples salidas para encontrar el amor y perderlo, vivir la guerra y conocer la soledad, adentrarse en altamar y retirarse del mundo de los suyos.

La historia de este peculiar personaje la iremos conociendo con la lectura de su diario, con lo que esta se empapa de un tono nostálgico y romántico gracias a una eficaz voz en off y una estructura narrativa que ya siguió por ejemplo “Titanic” (a la que hace más de un guiño desde la evocación de una anciana aún enamorada) o “Forrest Gump”. Fincher jalona la crónica de amor con acontecimientos que ayudan a situar la acción en el tiempo histórico –desde Pearl Harbor o los Beatles hasta el huracán Katrina– con saltos narrativos bien conseguidos en su dibujo del siglo pasado. Un desarrollo que, sin embargo, no sirve más que como armazón para una historia tan personal como atemporal: como Daisy le dice a Benjamin, se amaron en el momento preciso y no cuando sus vidas se cruzaron por primera vez, aunque desde niños siempre pensaran el uno en el otro. No sólo el amor sino también la muerte planean durante toda la historia, comienzo y término de la vida que se dan la mano en el fallecimiento de la propia madre de Benjamin tras su nacimiento o la anciana y moribunda Daisy que recuerda el amor de su vida. Incluso en la propia residencia de ancianos se encuentra presente este enlace: allí las ausencias se suceden o un anciano recuerda continuamente las muchas veces que le cayó un rayo para seguir con vida. Por eso, estamos al mismo tiempo ante una historia triste y feliz, con momentos emotivos y románticos que se alternan con otros en que se esbozan algunas reflexiones de cierta hondura o manifiestos antibelicistas, también con ligeros apuntes llenos de humor irónico o un toque poético. Leer más »
Jueves 5 Febrero 2009
A estas alturas de la película —y especialmente una tan larga como “El curioso caso de Benjamin Button” facilita el símil— lo que menos podía esperarse de David Fincher era una revelación impensable tras varios films unificados en mayor o menor medida por una fuerte factura personal. Fincher, al igual que Paul Thomas Anderson, ha resultado ser un artesano en el sentido más clásico de la palabra: como un Victor Fleming, ambos han dado un brinco, apenas con solución de continuidad, de su propio universo al ultraespectáculo esplendoroso en lucimiento de los últimos avances técnicos. En los dos territorios sus egos se extienden por encima de los requerimientos de historias con apariencia de encargo industrial, lamidas desde sus venas por una conexión inconfundible con el viejo sistema cinematográfico, y puesto al día con el terco espíritu de quien ve en polvorientos libros de ilustraciones nuevas posibilidades de recortes, añadidos y perversiones.

Fincher, sin embargo, ha optado por la actitud revisora en apariencia más fácil, por el cuento de hadas que confía a las varitas mágicas de un grueso equipo de informáticos y expertos en efectos digitales. No en balde Eric Roth, autor del libreto de “Forrest Gump” (1994), se encuentra tras las líneas de una adaptación de Scott Fitzgerald que, también según las prácticas de la vieja escuela, es objeto de una infidelidad absoluta. Mientras en el breve relato original Benjamin Button nacía con la osamenta, el habla y las chocheces de un anciano octagenario, en la película es un feo pero tierno bebé el que dispara este volumen de Vidas Ejemplares, como lo fue el largometraje de Robert Zemeckis. Para redondear el asunto, si Fitzgerald narraba una vida en sentido inverso para demostrar la banalidad de un hombre que poco tiene de especial, Roth inventa para el protagonista episodios de superación que justifican esa excusa narrativa, que mucho tiene de trampa y bien poco de sustancia. Leer más »
Miércoles 28 Enero 2009
¿Qué habría sucedido si Jack y Rose –la joven pareja de “Titanic”– hubiesen sobrevivido al famoso naufragio, se hubieran casado, formado una familia feliz y vivido plácidamente en un conjunto residencial americano de los años cincuenta? Digo esto porque es lo que Leonardo DiCaprio y Kate Winslet podrían venir a representar en “Revolutionary Road”, hoy dando vida a Frank y April –los nuevos enamorados por flechazo–, aunque sus altos ideales de convertirse en una gran actriz o de irse a un París de libertad, hayan quedado enterrados por los convencionalismos sociales y la llegada de los hijos. Esa es también la coyuntura que Sam Mendes retrata en este dramón que da vueltas y revueltas en torno a un matrimonio en crisis permanente que no sabe salir del pantano de la apatía. Son personas convencidas de ser especiales y diferentes al resto –aunque sólo sea porque todos se lo dicen continuamente–, que tratan de vivir la vida y escapar de la rutina, pero que también por inmadurez, capricho, complicación o, sencillamente, falta de comunicación, parecen empeñados en dar al traste con su amor.

Tras el planteamiento inicial en que se nos presentan a los personajes y su insatisfacción vital, Mendes se adentra en una estructura narrativa que avanza a golpe de crisis conyugal e infidelidad, de intentos por deshacer embrollos, de equívocas o incomprendidas renuncias a sus sueños. Son giros narrativos y dramáticos para unas existencias que, en realidad, huyen de la verdad de unas vidas vacías (irremediablemente vacías, como dirá el loco de modo directo y brusco). Unas veces por la irresponsabilidad juvenil que echa a rodar un amor construido sobre lo pasajero y superficial, otras por el capricho idealista de un hombre con alma de adolescente, y otras por la desilusión de una mujer que no aguanta más la continua renuncia no correspondida y que necesita otra cosa. Dos vidas llamadas a quererse pero que marchan por sendas que parecen no volver a cruzarse a pesar de sus buenas intenciones… y que se encaminan hacia el precipicio. Problemas de relación y comunicación de quienes aspiran a una existencia de altos vuelos, y que se sienten amenazados por una presión social que no les entiende y les hace sentir distintos, o sucumbir a tentadoras ofertas de comodidad y conformismo. Leer más »
Pagina nueva 1

Martes 27 Enero 2009
Imaginemos que la pareja protagonista de “Titanic” hubiese sobrevivido al hundimiento. ¿Qué habría sido de su visión romántica de un futuro juntos? El impulso arrebatador que apuraron en el escaso tiempo del que dispusieron en el más lujoso transatlántico de todos los tiempos, ¿hubiera resistido el embate de la necesidad de ingresar en la rutina, de tener una casa bonita en una buena zona residencial, de los hijos…?

Aunque no esté relacionada para nada con la película de James Cameron que lanzó a un estrellato, por otro lado problemático, a Leonardo DiCaprio y Kate Winslet (ni por época, por supuesto, y tampoco por estilo cinematográfico), “Revolutionary Road” sí que nos apunta una respuesta a esas preguntas: no. Ninguna pareja puede atravesar la prueba de fuego del matrimonio burgués y pretender seguir aferrada a sueños inmaduros de libertad, de creación, de buscarse una existencia que no pase, obligatoriamente, por el fichar a horas fijas (en el caso de él), y de mantener impoluta una casa donde recibir a las vecinas a tomar el café y criar unos niños que, a ser posible, se lleven los mayores elogios de esas mismas vecinas (en el caso de ella). O al menos, en la América de los 50, la que surgió de la Segunda Guerra Mundial como una superpotencia a admirar, y que hizo del orden social uno de sus pilares.
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Críticas
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Ice Age 3
   
Por José Arce
Se trata de una diversión
veraniega para toda la familia,
sin más pretensiones que
entretener, aunque un tanto
reiterativa y estancada. Hace
pasar un buen rato...
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La última casa a la izquierda
   
Por José Arce
Vuelve el título que puso a Wes
Craven en el panorama
internacional, remozado para los
nuevos tiempos con una estética
cuidada y un gusto por los
detalles...
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Transformers 2
   
Por José Arce
Michael Bay destroza lo poco que
quedó en pie tras la primera
parte. Furiosa por fuera, muerta
por dentro, no es una película,
sino una oda a la chatarra...
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Corazón de tinta
   
Por Joaquín R. Fernández
Su realización es discreta y su
guión desaprovecha un
interesante argumento. No logra
desprender la magia que requiere
una cinta de estas
características...
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¿Hacemos una porno?
   
Por José Arce
Kevin Smith no recupera el pulso
de sus trabajos más recordados y
firma un guión flojo. Busca poco
más que entretener e intentar
reconciliarse con sus fans...
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Obsesionada
   
Por Joaquín R. Fernández
Anodina y superficial cinta en
cuyo prescindible guión se
acumulan toda suerte de tópicos.
Los personajes carecen de
cerebro y la historia no
engancha...
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Kika superbruja y el libro de
hechizos
   
Por Jordi Revert
Lo que molesta es que se dirija
al público infantil como si este
estuviera desposeído de
inteligencia. Y lo peor es que
la película ni siquiera resulta
divertida...
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Te quiero, tío
   
Por José Arce
Otra exhibición del generoso
catálogo de intérpretes de la
nueva generación de cómicos
americanos, con una historia tan
agradable como predecible...
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No-Do
   
Por José Arce
Elio Quiroga invita a descubrir
secretos que ocultaban las
grabaciones de la herramienta
comunicativa del franquismo, con
un resultado no muy atractivo...
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Cleaner
   
Por José Arce
Más de los mismo, lo que en
manos de un cineasta como Renny
Harlin es nada, un vacío que
pasa ante nuestros ojos sin
despertar ninguna emoción...
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La caja de Pandora
   
Por José Arce
Un conmovedor y tierno relato
social. Un ritmo parco, casi
estático, envuelve la historia
de una familia cuyo origen y
destino chocan de manera
definitiva...
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Terminator salvation
   
Por José Arce
Vibrante de principio a fin,
vigorosa, enérgica, delirante
por momentos, la narración vuela
envuelta en una música
atronadora, a pesar de su débil
guión...
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Los mundos de Coraline
   
Por José Arce
Sin recuperar la exuberante
calidad de “Pesadilla antes de
Navidad”, Henry Selick sigue
demostrando un loable encono en
la elaboración de cada nueva
obra...
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Coco, de la rebeldía a la
leyenda...
   
Por José Arce
Correcto en sus formas, bien
presentado y producido, pero
aburrido, como tantos otros
biopics, se trata de un retrato
de la etapa más desconocida de
Coco...
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Still walking (Caminando)
   
Por Jordi Revert
Una absorbente película en la
que pasa todo sin pasar nada.
Hirokazu Kore-eda capta esencia
de vida en cada fotograma, en
cada una de sus estampas...
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Secret sunshine
   
Por Joaquín R. Fernández
Se sustenta en la magnífica
interpretación de su actriz
principal, pero dilata en exceso
una historia que podría haberse
narrado de una forma más concisa...
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Home
   
Por Jordi Revert
Sin el didactismo de Al Gore
pero sin propuestas para la
acción ecológica que exige,
“Home” empeña sus esfuerzos en
remorder la conciencia del
público...
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Presencias extrañas    
Por José Arce
Enésimo remake norteamericano de un éxito de terror oriental.
Fugaz y pasajero, un espéctaculo truculento en su justa medida,
estéticamente elaborado...
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Millennium 1    
Por José Arce
Aprovechando el tirón mediático
del desaparecido Stieg Larsson,
se presenta el primer capítulo
de una trilogía que da para poco
más que un serial televisivo... >> |
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Comentarios |
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amande, en
"LOL (Laughing out loud)®": Generación
Messenger
La verdad es
que a mi tampoco me gustó. Esperaba algo más
original, fresco y divertido. Muy francesa
pero le falta la frescura de estrenos del
año como Bienvenidos al norte o La clase…
>>
Antonio, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
Me haceis
gracia todos los criticos,solo sabeis
insultar y despreciar a los directores de
acción americano,y más a michael bay,parece
q teneis invidia de que trinunfe en taquilla
una pelicula entretenida…
>>
Je, en
"La última casa a la izquierda": Padres
coraje
Ganas tenia
de verla y al ponerle tu esta puntuación aún
más xD
tONI, en
"LOL (Laughing out loud)®": Generación
Messenger
La verdad
esque me decepciono mucho, no la recomiendo
a no ser que querais aburriros en el cine
octavius, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
yo me
esperaba lo mismo ke la 1º parte, ke me
gusto, pero con mas explosiones y e salido
decepcionado.las escenas de accion son
mejores pero al argumento mas flojo ke el de
la 1º parte
capandres, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
¿Dónde está el guión?
pero eso sí,
todo el mundo a verla y a decir, que buena
película...
kuai, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
Cuando Bay se autoparodia
Al margen de que la peli me parece un bodrio
increible, hasta el punto de que algunos
pasajes me dan vergüenza ajena, nunca
entendere cuando alguien dice que se lo ha
pasado en grande con una...
>>
Albert, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
¿Dónde está el guión?
En este caso
no a sido buena ni la primera, que fue para
olvidar
tuspa, en
"Millennium 1: Los hombres que no amaban a
las mujeres". Encefalograma plano
me ha gustado
y mucho. tiene varios aspectos que hacen que
sea interesante. Lo de los criticos no lo he
entendido ni lo entendere nunca, siempre
contracorriente; eso parece que les va bien...
>>
Francisco, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
Esta segunda
entrega me ha parecido mucho más forzada,
confusa, e infantil que la primera. Deja
muchísimas cosas sin explicar, los diálogos
son bastante tontorrones, muchos
transformers...
>>
Kooler, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
¿Dónde está el guión?
Desgraciadamente, el bueno de Michael Bay
está sufriendo de Shyamalanitis. Sí, el
síndrome de “hago lo que me sale porque soy
el gran director y algún dia se darán
cuenta”. Por eso espero, y...
>>
Montse, en
"Te quiero, tío": Muy banal pero entretenida
Uf, la verdad
es que el título de la película sonaba
fatal. No me esperaba que podía “aprobar”.
Con ese titulo me costaba creer que podía
haber buenas interpretaciones y que la peli
hasta resulte...
>>
jose, en
"Transformers: La venganza de los caídos".
La ira de Bay
fue una muy
buena película de entretenimiento, sobre lo
que dicen del argumento no es cierto,
simplemente es una película de ciencia
ficción, en este género el argumento gira en
torno a una idea...
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