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sección de opinión de la revista de cine LaButaca.net 
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Miércoles 4 Junio 2008

Afortunadamente, los amantes del buen cine tienen la oportunidad de ver dos obras maestras que nos trajo el recién finalizado mes de mayo y que justifican eso de que el Séptimo Arte sintetiza y funde las conquistas de las demás artes, a la vez que hablan del hombre y llegan a lo más interior del espectador para quedarse dentro de él. En el cine se ha estrenado “Aleksandra” de Alexander Sokurov, una mirada profundamente humana a la realidad de quienes están en un campamento militar ruso en la ocupada Chechenia, que hará las delicias de quienes prefieren un cine de silencios y miradas. La otra película excepcional estuvo nominada a los Oscar® y ya está disponible en DVD de alquiler: “La escafandra y la mariposa”, de Julian Schnabel, que pone en imágenes la autobiografía del periodista Jean-Dominique Bauby desde el momento en que quedara totalmente inmovilizado, tras un accidente cardiovascular. Estamos ante dos aproximaciones estrictamente cinematográficas que penetran en lo más profundo del individuo para hablar de lo realmente importante: el cariño, la esperanza, la vida y la muerte. Pocas veces se alcanza esta perfección y esta personalidad visual.

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En unos umbrales estéticos también de indudable calidad, la cartelera actual nos permite asistir a la proyección de “La duquesa de Langeais”, la última película de Jacques Rivette, donde se acerca, con una puesta en escena muy cuidada y una planificación formalista, a la nobleza de la restauración para hablar de su hipocresía y vanidad, a través de una historia de seducciones y desencantos amorosos. Otro tono tiene “El baño del Papa”, pequeña película que llega de Uruguay con aires neorrealistas, para acercarnos a unas gentes que sueñan con ilusiones y viven con pobreza y dignidad. Los cinéfilos siempre pueden ver “Un lugar en el cine”, y reflexionar sobre su naturaleza y lenguaje de la mano de Víctor Erice y Theo Angelopoulos. Bajando algunos escalones pero también con indudable interés, el espectador que prefiera buenas películas pero más desenfadadas y menos esteticistas, puede ver el pesimista y demoledor thriller “Antes que el Diablo sepa que has muerto”, de Sydney Lumet, sobre una familia carcomida por dentro en su inmoralidad; la divertida y original “Rebobine, por favor”, del siempre desconcertante Michel Gondry; o la española “Casual day”, de Max Lemcke, sobre la conflictividad laboral y las mezquindades humanas. Por último, todos sabemos que las salas nos ofrecen dos películas que sin duda entretendrán a la mayoría de los espectadores: “Iron Man” e “Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal”.

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En DVD se han editado, ya sea a la venta o en alquiler, algunas películas que ya adelantábamos en los artículos sobre marzo y abril, como “Cassandra’s Dream”, “El atardecer” o “Leones por corderos”. Ahora tenemos que añadir a nuestras recomendaciones alguna más como la que Sarah Polley firma en “Lejos de ella”, con una magnífica interpretación de Julie Christie en el papel de una mujer con Alzheimer; “American gangster” y “Michael Clayton” como aproximaciones americanas a la corrupción y a la violencia; la mexicana “La zona” en su intento de acercarse al contraste de pobreza-riqueza del país y al miedo que a todos invade; y la libanesa y femenina mirada con que se cuentan historias intimistas de varias mujeres en “Caramel”. Los fans del cómic y lo digital tienen la edición de “Beowulf”, los de los Beatles la de “Across the universe” con una buena dosis de canciones y romanticismo, y los amantes de la naturaleza y las aventuras a lo Jack London pueden ver “Hacia rutas salvajes” y disfrutar con su espléndida banda sonora.

En las imágenes: Arriba, “Aleksandra” © 2007 Sagrera. Todos los derechos reservados. Abajo, “La escafandra y la mariposa” © 2007 Vértigo Films. Todos los derechos reservados.

Martes 18 Diciembre 2007

En la pasada Seminci tuve la suerte de ver un documental firmado por Alberto Morais, “Un lugar en el cine”, de excelente calidad y gran interés cinematográfico. En él mezcla imágenes de películas neorrealistas —“Roma, ciudad abierta” es la referencia— con diálogos mantenidos con Víctor Erice, Theo Angelopoulos, Tonino Guerra y otros colaboradores de Pier Paolo Pasolini. El director vallisoletano quiere hablar del cine y de su lenguaje, de su necesaria conexión y enfrentamiento con la realidad como requisito para la autenticidad, y de su mirada ética al universo del hombre como manera de sintonizar con el espectador y ayudarle a “descubrirse” en un mundo cambiante. Tanto Erice como Angelopoulos adoptan una postura distante respecto a la industria y la taquilla, cuestionan un cine que explota lo más superficial del individuo y que adopta las formas del audiovisual, y lamentan también la pérdida de un sentido de la interioridad y la falta de una mirada contemplativa y poética. Independientes y libres en sus trabajos, sinceros y respetuosos en sus propuestas, nostálgicos y pesimistas respecto al futuro del cine, llegan a hablar de la muerte del cine, de su sustitución por sucedáneos de consumo y distracción.

El director de “El Sur” defiende en ese documental la esencia del cine como una relación del hombre con la realidad, como una experiencia interior de quien traslada vivencias personales a la pantalla —él mismo lo hace en “La mort rouge”, mediometraje aún no editado que abre los ojos sobre “El espíritu de la colmena”— y de quien entra en una sala de cine en busca de ellas. De ese encuentro entre director y espectador surgirá, según él, una identificación, una participación emocional, de sentimientos y de inteligencia,… algo que se repetirá de manera distinta cada vez que vea esa misma película. Por eso, son experiencias que no tienen nada que ver con la de encender la televisión o asistir a la proyección de una película sin vida propia; estos eventos no pasarían de mero relato exterior y superficial, productos que no merecen el nombre de “cine” sino el de “productos de entretenimiento o de publicidad” —no con aire despectivo, pues cada creación tiene su momento y lugar, pero sí con conciencia de ser otra cosa distinta al cine—.

Por su parte, el director griego habla de dos tipos de miradas del director hacia el espectador: la de quien trata al espectador como cómplice, que en el fondo busca la taquilla; y la de quien pone al espectador frente a la realidad, que aspira a trasmitirle la belleza que contempla. Ambos coinciden, por tanto, en lo que podíamos llamar el factor diferenciador y humano del cine, y también el “asesinato del cine a manos del audiovisual”, de la industria-taquilla o del producto de consumo y entretenimiento, realidades posmodernas y epidérmicas que se quedan en lo aparente, sin que se hayan nutrido de la vida real ni interroguen al mundo, sin que encierren alma ni sinceridad en su interior, sin que intenten llegar honestamente al espectador ni respetarle en su humanidad.

En las imágenes: Víctor Erice (arriba) y Theo Angelopoulos (abajo) en “Un lugar en el cine” - Copyright © 2007 Producido por Un lugar en el cine S.L., Alokatu S.L. y Malvarrosa Media. Todos los derechos reservados.