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Jueves 4 Diciembre 2008
Escrito por Jordi Revert el 04.12.08 a las 16:00
Archivado en: Críticas

En “Madagascar 2″, DreamWorks hace explícita su voluntad de repetir el mismo producto que en su día le reportara un éxito considerable. Retomando la historia donde la dejaron, los responsables de esta nueva entrega de la franquicia sabían de los puntos fuertes de aquella, aunque se tratasen de meros islotes entre la mediocridad dominante. Por lo tanto, esta segunda parte aboga por explotar los mismos, sacando el máximo partido que justifique su aparición en nuestra cartelera y potenciando el reclamo de una secuela que se veía venir.

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Así, arrastra algunas virtudes y no pocos de los defectos que pertenecían a su antecesora. Una vez más, nos encontramos ante una historia en la que sus cuatro protagonistas apenas despiertan interés o atesoran carisma alguno. Alex (voz de Ben Stiller), Marty (Chris Rock), Melman (David Schwimmer) y Gloria (Jada Pinkett Smith) son un cuarteto que rara vez arranca una auténtica carcajada o inspira alguna emoción. Es justo reconocer que, en comparación con “Madagascar”, los guionistas se han esforzado por darle algo más de recorrido a las subtramas particulares de cada uno, pero ni el enamoramiento de Melman ni el reencuentro de Alex con sus padres poseen la suficiente fuerza para involucrar plenamente al espectador. Y es aquí donde las comparaciones con Pixar son más odiosas, pues al final, resulta que un romance exento de palabras como el de Wall·E y EVA es capaz de cautivar como pocos, mientras que la intriga amorosa entre Melman y Gloria pasa por la pantalla sin pena ni gloria. … sigue >>

Sábado 29 Noviembre 2008

Lo siento por Disney, pero DreamWorks Animation se está llevando el trozo más grande de la suculenta tarta de los dibujos animados. Por mucho que desde un punto de vista artístico sea el primero de los estudios el que le esté ganando la partida a sus rivales, económicamente hablando es la major de Jeffrey Katzenberg la que se está llevando el gato al agua. Este pasado verano lo hemos comprobado con “Kung Fu Panda”, título que ingresó más de 630 millones de dólares en todo el mundo. Sin embargo, “WALL·E (Batallón de limpieza)” se tuvo que “conformar” con 488 millones, si bien las alabanzas se las llevó la cinta de Pixar (curiosamente, ahora todo parece indicar que se volverá a repetir esta situación con “Madagascar 2″ y “Bolt”).

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Tras la decepcionante primera entrega de las aventuras de Alex, Marty, Melman y Gloria, ahora nos llega su continuación, habiéndose incluso anunciado ya una tercera parte de la saga para 2011. Después de su estancia en Madagascar, los cuatro parten en un avión hacia su hogar, la ciudad de Nueva York, acompañados por los pingüinos y los lémures. Sin embargo, la travesía no resulta tan placentera como pensaban, de ahí que una avería de la máquina provoque que caigan en el interior del continente africano. Casualidades de la vida, allí se topan con los padres de Alex, quienes reciben con los brazos abiertos a un hijo que daban por muerto (unos cazadores se lo llevaron cuando era un cachorro, criándose en el zoológico). … sigue >>

Lunes 18 Agosto 2008

Pixar vuelve a sorprender con una película que se aprovecha de los avances infográficos para lograr una mayor perfección en la animación, y que se arriesga a contar una historia muy humana y llena de emoción básicamente sólo con la imagen, a la vez que deja algún que otro mensaje o advertencia. “WALL·E (Batallón de limpieza)” es, en el fondo, una historia de amor en medio de la soledad, pero trufada con una buena dosis de crítica hacia el modelo de sociedad del bienestar que se ha abandonado a la ociosidad y que ha olvidado la riqueza de las relaciones humanas. Es una denuncia ecologista, en tono catastrofista, por el estropicio de un planeta que apostó por el progreso tecnológico y aparcó la vida que la Naturaleza ofrecía. Pero es también una llamada a la esperanza en el hombre, en cuyo interior siempre queda un resquicio desde el que volver a ser él mismo, desde el que reclamar la dignidad que merece y la libertad necesaria para decidir su futuro, aunque en ocasiones eso precise de una revuelta contra los tiranos, aquí personificados en unos robots que han asumido el poder de mando.

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Sin embargo, Pixar no se contenta con hacer un discurso valiente y profundo sobre una sociedad deshumanizada, sino que pretende también hablar al espectador con la sola imagen y defender un cine en estado puro: durante buena parte de la primera mitad no hay diálogos ni explicaciones de lo que pasa, con lo que la historia avanza gracias a una estudiada y precisa planificación, con una sutilidad que exige una actitud activa e imaginativa en quien contempla unos robots que se esfuerzan por entenderse e incluso agradarse. Una narrativa y expresividad que recuerdan al cine mudo, con el aliciente de que aquí los gestos se dibujan sobre el latón más o menos primitivo, más o menos sofisticado. Entre WALL·E y EVA existen verdaderas y auténticas relaciones humanas, con momentos emocionantes y líricos —ahí está ese baile en el espacio— junto a otros profundamente dramáticos —como la escena de WALL·E desmemoriado—. Pero también entre los humanos “exiliados” encontramos comportamientos que van de lo puramente maquinal —patética es esa serie de gordos especímenes sin personalidad tomando el sol de manera rutinaria— hasta la titánica reacción del comandante al son de “Así habló Zaratustra” de Richard Strauss, en clara alusión al film de Stanley Kubrick. … sigue >>

Escrito por Miguel A. Delgado el 18.08.08 a las 2:15
Archivado en: Críticas

Estaba claro: tanto rozar la perfección, en alguna ocasión Pixar tenía que alcanzarla. Y lo ha hecho con esta fábula sobre el medio ambiente, narrada a través de la historia de dos robots bien diferentes (uno, WALL·E, es un modelo basto y dedicado al trabajo físico; la otra, EVA, es una elegante sonda espacial sin un sólo ángulo recto) y de su aplicación de la lógica que busca, a toda costa, que los humanos que abandonaron hace siete siglos la Tierra —tras haberla dejado totalmente inhabitable al llenarla de basura—, retornen a un planeta que vuelve a ser capaz de albergar la vida.

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Lo primero que podría pensarse al leer la sinopsis es que nos hallamos ante una nueva entrega bienpensante de mensaje ecológico fácilmente digerible; y aunque quizá haya algo de ello, no es en el contenido en sí mismo, sino en la forma de plasmarlo, donde se encuentra la grandeza de esta película llamada a marcar un hito en la historia de la animación y del cine. Desde el arranque, con ese sobrecogedor panorama de un planeta desolado donde el bajito y cuadrangular robot pasea su soledad mientras hace un trabajo que quizá ha perdido ya todo sentido, con la única compañía de una cucaracha, hasta el cambio de escenario por la gigantesca y aséptica nave donde los humanos pasean su oronda y falsa felicidad y seguridad, los magos de Pixar prácticamente vuelan todas las convenciones. Y así, a pesar de algunas concesiones de cara a la comercialidad (uno no puede evitar pensar que la cinta podría ser totalmente muda, sin las pocas inclusiones de diálogo que de vez en cuando la puntúan), el espectador redescubre el placer de que le cuenten bien una historia, incluso una historia que mezcla ciencia-ficción, amor, comedia y conciencia medioambiental como ésta. … sigue >>

Viernes 8 Agosto 2008

Qué curioso, “Shrek Tercero” recaudó el año pasado unos extraordinarios 798 millones de dólares en todo el mundo, superando de este modo los 621 que amasó “Ratatouille”. Sin embargo, el bajón de calidad de dicha obra de DreamWorks Animation con respecto a sus antecesoras se hizo más que evidente, de ahí que tanto el público como la industria del cine le otorgaran la victoria moral a la propuesta de Pixar. Este año, la compañía de Jeffrey Katzenberg nos ha hecho pasar un buen rato con “Kung Fu Panda” y, aunque está obteniendo unas espléndidas cifras, las de “WALL·E (Batallón de limpieza)” serán aún mejores, así que de nuevo nada pueden hacer frente a sus rivales, liderados hasta ahora con sabiduría por John Lasseter (miedo me da que puedan meter la pata con las posibles secuelas que se están preparando de “Monstruos, S.A.”, “Cars” o incluso “Toy story”, pero, por supuesto, tienen mi voto de confianza por mucho tiempo).

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Su nueva película de animación, en este caso firmada por Andrew Stanton, el director de la aclamada “Buscando a Nemo”, es una arriesgada historia de amor entre dos robots. Uno lleva siete siglos haciendo la tarea que le fue encomendada: limpiar la Tierra de toda la inmundicia que han ido acumulando los humanos en ella (no obstante, durante este tiempo ha ido adquiriendo “personalidad”, de ahí que guarde distintos objetos que le llaman la atención, que observe una y otra vez el musical “Hello, Dolly!” y que, por curioso que parezca, se sienta solo). En cuanto a la otra máquina, ésta llega al planeta en una nave espacial y teniendo siempre en cuenta cuál es la tarea que ha de cumplir, sin importarle para nada la presencia de su compañero de tuercas (o al menos, eso es lo que sucede al principio…). … sigue >>

Escrito por Miguel A. Delgado el 08.08.08 a las 8:25
Archivado en: Productoras

UNA. Porque, en un momento en el que el temor al descalabro económico hace que los grandes estudios vayan sobre seguro, los chicos de Pixar aún son capaces de arriesgar con historias y formatos que no insultan a la inteligencia del espectador. DOS. Porque son plenamente conscientes de que, en el fondo de cada cinéfilo, habita un niño que quiere maravillarse como lo hacía cuando iba al cine en pantalón corto. Y eso se nota en los resultados. TRES. Porque son capaces de colarnos el mensaje más bondadoso y binenintencionado sin que sintamos que están poniendo en duda nuestra capacidad de discernimiento. CUATRO. Porque, aún así, entre sus cintas pueden rastrearse momentos verdaderamente oscuros, e incluso crueles; ni más ni menos, como la vida.

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CINCO. Porque, trece años después del aldabonazo de “Toy story”, aún son capaces de dejarnos con la boca abierta. SEIS. Porque su humor enlaza con los grandes clásicos del cine, y en ningún momento es fácil o chabacano. SIETE. Porque son humanos, como demuestra el que sean capaces de equivocarse (véase “Cars”). OCHO. Porque su capacidad de crear fábulas les hace continuadores de una tradición que bebe de lo mejor de la cultura de todos los tiempos. NUEVE. Porque consiguen que recuperemos la ilusión de esperar a que un estreno por fin llegue a nuestras pantallas. DIEZ. Porque nos regalan “WALL•E (Batallón de limpieza)” y nos recuerdan por qué amamos el cine, cuando tantos parecen empeñados en que reneguemos de uno de nuestros mayores placeres.

En la imagen: EVA y WALL·E, los protagonistas de “WALL·E (Batallón de limpieza)” - Copyright © 2008 Walt Disney Pictures y Pixar Animation Studios. Distribuida en España por Walt Disney Motion Pictures Spain. Todos los derechos reservados.