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Miércoles 29 Octubre 2008
Escrito por Miguel A. Delgado el 29.10.08 a las 23:10
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elnidovacio-miguel.gifAhora que los retratistas de las vicisitudes de la burguesía intelectual parecen encontrarse en horas bajas (¿alguien ha dicho Woody Allen?), reconforta ver que hay una generación de cineastas dispuestos a tomarles el relevo, y además hacerlo con buen pulso. A estas alturas, Daniel Burman es todo menos un recién llegado a la dirección, y poco a poco ha ido construyendo una filmografía coherente y fácilmente reconocible, en la que no es difícil descubrir unas raíces que beben en la herencia del cine europeo, especialmente François Truffaut, a la que consigue insuflar nueva vida, huyendo de la mera imitación para abordar las coordenadas de su peripecia vital: argentino, judío, hijo, esposo, padre… En “El nido vacío” parece lanzar una mirada a un posible futuro, algo que refleja a la perfección la larga elipsis que recorre la cinta, adelantándose a la experiencia que supondrá el que sus tres hijos, ahora pequeños (Burman nació en 1973), se vayan de casa y dejen el nido vacío que da título al largometraje. Imposible saber a ciencia cierta las coincidencias que el escritor interpretado por Oscar Martínez (Concha de Plata al Mejor Actor en el pasado Festival de San Sebastián) pueda tener con el director, pero resulta innegable que es el personaje cuyo comportamiento la película analiza con mayor atención.

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Lo que le sucede no es ninguna novedad: ante la repentina noticia de que se está haciendo viejo (que es, poco más o menos, como se toma la independencia de su hija, la única que quedaba por independizarse y que se ha ido a vivir a Israel con su pareja), comienza a fantasear con tener una aventura con su joven dentista, con probar nuevos caminos profesionales… y entonces sufre un bloqueo creativo que le impide iniciar un nuevo libro, algo que insistentemente parece pedirle todo el mundo. Por otro lado, su mujer —la siempre estupenda Cecilia Roth—pasa a ser una desconocida que habita su mismo piso, organiza fiestas sorpresa con sus amigos sin advertir a su pareja y se matricula de nuevo en la universidad para terminar una carrera que tuvo que dejar a medias para cuidar de los niños y apoyar la trayectoria de su marido. En esa incomunicación, lo único que le queda al protagonista, aparte de sus anhelos (que siempre duda si son recuerdos de algo verdaderamente sucedido o deseos de algo que quiere que ocurra), es la compañía fantasmal de un extraño consejero psicológico que le dice lo que quiere oír para entender y racionalizar su comportamiento. … sigue >>

Martes 23 Septiembre 2008
Escrito por Miguel A. Delgado el 23.09.08 a las 18:40
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Es una sensación curiosa la de acercarse a la obra de un realizador al que creemos conocer, que ha abandonado las coordenadas habituales en las que sitúa sus historias y que ha terminado convirtiendo en iconos (¿es que alguien puede ya imaginarse una Nueva York que responda a una perspectiva que no sea la del director de “Manhattan”?), para incrustarse en otras que nos resultan más cercanas y fácilmente identificables: Barcelona y, en menor medida, Asturias.

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Pues bien, el resultado no es demasiado satisfactorio: quizá la mirada que Woody Allen ofrece de la ciudad de los rascacielos se haya convertido ya en un tópico, pero, en todo caso, se trata de un tópico del que él, en gran parte, es creador. Sin embargo, en el caso de “Vicky Cristina Barcelona”, ha preferido abrigarse con toda clase de trivialidades preexistentes, no tanto sobre la capital catalana como sobre España y los españoles. Y, en el cambio, su universo, sus fábulas, sus personajes, han perdido profundidad, hasta quedarse en una bidimensionalidad con la que resulta difícil, por no decir imposible, identificarse o sentir siquiera una cierta empatía. … sigue >>

Jueves 18 Septiembre 2008
Escrito por Miguel A. Delgado el 18.09.08 a las 20:00
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Bueno, pues por fin está aquí: la tan cacareada “Vicky Cristina Barcelona”, el desembarco de Woody Allen en nuestro país tras su exilio por no encontrar productores en Estados Unidos, nos llega este fin de semana. Después de su trilogía inglesa (“Match point”, “Scoop” y “Cassandra’s Dream”, que fue claramente de menos a más, cambia las islas por la soleada Barcelona. Y la verdad es que uno no sabe muy bien qué se va a encontrar, porque tanto el rodaje como algunas polémicas surgidas a lo largo del proceso de producción han hecho que ésta, quizá, sea la cinta ante la que el espectador español, uno de los más fieles a Woody, sea menos capaz de saber a qué atenerse.

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¿Nos encontraremos con un largo spot turístico en forma de película? ¿Con un argumento tópico y típico en el que Javier Bardem será el latin lover y Scarlett Johansson y Rebecca Hall las seducidas e ingenuas turistas norteamericanas? ¿Con un buen retrato de personajes, o con unos brochazos, esta vez en clave de comedia, que renueven la decepción que supuso su anterior trabajo? ¿O será un verdadero hito en la filmografía de Allen, la demostración de que es capaz de conectar con lo mejor de los directores europeos, levantando una historia intemporal, o incluso de cualquier sitio, que pueda llegar a los espectadores de todo el mundo? Afortunadamente, queda poquísimo tiempo para que obtengamos la respuesta.

En la imagen: Woody Allen durante el rodaje de ”Vicky Cristina Barcelona” - Copyright © 2008 Gravier Productions, Mediapro, Antena 3 Films y Dumaine Productions. Distribuida en España por Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos reservados.

Escrito por Manuel Márquez el 18.09.08 a las 15:15
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Ante lo escuálido que se presenta (al menos, en cuanto a número —sólo cuatro—) el panorama de estrenos de esta semana, cabe poca duda acerca de cuál de los títulos acapara la mayor atención, especialmente entre la fiel legión cinéfila de seguidores del director neoyorquino Woody Allen. Ese título no es otro que “Vicky Cristina Barcelona”, última entrega de este prolífico y personalísimo autor, y último jalón del periplo viajero que, desde hace unos años —y movido más por imperativos comerciales y financieros que por una determinación artística en tal sentido—, viene practicando lejos de esa gran manzana que, tradicionalmente, ha venido constituyendo el plató más que predilecto, casi único, de la totalidad de su filmografía anterior a 2005. El interés se acrecienta, si cabe, gracias a dos circunstancias concretas y de ámbito digamos que “local”, como son la ubicación geográfica de la historia, que se sitúa en una ciudad como Barcelona, muy poco necesitada de presentación alguna (su dimensión cosmopolita e internacional es más que sobrada, y, desde el punto de vista estrictamente cinematográfico, tampoco le faltan precedentes y referencias abundantes), y la presencia, con dos papeles protagónicos, centrales, de las dos superstars más rutilantes (con permiso de don Antonio Banderas, claro está) del firmamento interpretativo español: Javier Bardem y Penélope Cruz.

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¿Curiosidad? Sí, evidentemente. Curiosidad por saber si el señor Allen remonta, con este film,  un vuelo creativo que, según un amplio sector de la crítica más conspicua —que ha vapuleado con bastante intensidad su “trilogía londinense” (“Match point”, “Scoop” y “Cassandra’s Dream”), en base a una supuesta decadencia, o agotamiento, más expresado como un mantra mecánico que acreditado con argumentos firmes—, se ha situado varios pies de altura por debajo del alcanzado por su obra anterior —una apreciación que no comparto, ni muchísimo menos; ni esa obra anterior sigue una línea de regularidad excelsa tan acusada ni la trilogía en cuestión carece de apuntes más que estimables—. Y curiosidad por comprobar si, como suele ser habitual en estos casos, los “árboles” (léase: las estrellas que pueblan la pantalla, y sus afanes interpretativos; no olvidemos que, a las dos arriba señaladas, se une la última musa omnipresente del director judío: Scarlett Johansson) nos impiden, o no, ver el “bosque” (es decir, una historia que, a tenor de las referencias ya conocidas, parece moverse en unas coordenadas amorosas en las que Woody Allen siempre se ha movido con especial comodidad, lo cual, a priori, debería garantizar cierta solvencia en el resultado final). Esas incógnitas, y algunas más —cuya formulación les reservo a ustedes, amigos lectores—, se resolverán a partir de este mismo viernes en cines de toda España…

En la imagen: Woody Allen durante el rodaje de “Vicky Cristina Barcelona” - Copyright © 2008 Gravier Productions, Mediapro, Antena 3 Films y Dumaine Productions. Distribuida en España por Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos reservados.

Jueves 24 Julio 2008
Escrito por Miguel A. Delgado el 24.07.08 a las 19:50
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Últimamente, y merced a la influencia de dos expertos como Quentin Tarantino y Guy Ritchie, el cliché vuelve a amenazar a las películas de pistoleros, asesinos a sueldo y demás habitantes del hampa que se oculta en el subsuelo de las ciudades. Así, lejos del clasicismo de los Scorsese y compañía, lo representativo de la modernidad han pasado a ser unas narraciones pobladas por personajes con un pie en lo friqui y otro en lo despiadado, que llevan al extremo la capacidad para tener siempre la adecuada (e ingeniosa) respuesta que definía a los héroes salidos de plumas como las de Dashiell Hammett, y expertos en moverse en situaciones rayanas en el surrealismo.

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Por momentos, parecería que “Escondidos en Brujas” sería un título más a unirse a la lista, con su historia de dos asesinos a sueldo enviados a esa ciudad medieval (incluso, quizá fuera más acertado decir que es un lugar congelado en el tiempo, que en pleno siglo XXI parece seguir inmerso en el XV) para esperar instrucciones después de que un encargo no saliera exactamente como lo planeara su cruel y exigente jefe. Aquí también tenemos la lengua ágil, las situaciones extrañas (el rodaje de una inclasificable secuencia onírica de una película europea con enano incluido). Pero enseguida comprendemos que hay algo más, que su director, dramaturgo reconocido, ha querido llevar las cosas más lejos, componiendo un escenario en el que la ciudad se convierte en un punto de fin de recorrido, una especie de purgatorio donde todas las salidas están tapiadas… y no es lo mismo que te quieran decir eso cuando lo narrado transcurre en un sitio donde a cada paso te rodean las gárgolas, la crueldad descarnada de la que era capaz la pintura flamenca, o el mundo grotesco de El Bosco. … sigue >>

Lunes 19 Mayo 2008

El Festival de Cannes es ahora mismo punto de atracción total del mundo del cine: gran parte de los que cuentan han pasado, pasan o pasarán estos días por allí, y, como conclusión lógica, todos los medios que nos dedicamos a informar sobre esta curiosa mezcla de arte e industria nos hacemos eco casi inmediato de cada suspiro que emane de los labios de esos seres que a veces parecen existir en un estado intermedio entre la mortalidad y la inmortalidad más absolutas. Y claro, así no es de extrañar que sucedan cosas que, lamentablemente, terminan siendo el pan nuestro de cada día, y que se están convirtiendo en una peligrosa costumbre que acabará contagiándose a figuras y cintas no tan presuntamente merecedoras de ello. Por ejemplo, no deja de ser pintoresco que el encuentro de Woody Allen (que sí que forma parte del Olimpo, al menos en Europa) con la prensa para presentar su última película, “Vicky Cristina Barcelona”, se celebrara… sin que los periodistas hubieran tenido oportunidad previa de verla. ¿Antiperiodístico? Sí, pero también real como la vida misma: y ni siquiera es la primera (ni será la última) vez que algo así ocurre.

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Como consecuencia, un puñado de nombres está sirviendo como licencia para que el circuito cine-información-crítica cada vez se enrarezca más, hasta el punto de que las entrevistas se convierten en simulacros de entrevistas (¿de verdad puede salir una pregunta interesante cuando el encuentro se reduce a un pool de cuatro o cinco medios con tres o cinco minutos para repartir entre todos?), y los fenómenos cinematográficos se construyen desde la virtualidad… Hasta ahora, los estudios lo hacen porque, no nos engañemos, la producción cinematográfica supone una importantísima inyección publicitaria para los medios, y eso les legitima para imponer sus reglas. Pero ojo, que ahí están otras áreas, como las de los videojuegos, cuya sombra comienza a amenazar la hegemonía en el mundo del entretenimiento de esa galaxia encabezada por Hollywood… y sin gastarse tanto, ni mucho menos, en publicidad. Quizá, para cuando quieran recuperar la complicidad de los medios, ya sea tarde.

En la imagen: Woody Allen da instrucciones a Penélope Cruz y Javier Bardem durante el rodaje de “Vicky Cristina Barcelona” - Copyright © 2008 Gravier Productions, Mediapro y Antena 3 Films. Distribuida en España por Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos reservados.

Jueves 15 Mayo 2008
Escrito por Manuel Márquez el 15.05.08 a las 21:00
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Si hay algo que no se le podrá negar a la cartelera de la semana, como atributo básico, es el de la variedad: de géneros, de temas, de nacionalidades. Como en botica, que se decía antaño, hay de todo. Y, de entre tal variedad, como también suele ser habitual, algunas, más que otras, son las que llaman la atención de este escribiente: sobre todo, una. ¿Su título? “Una chica cortada en dos”, que tal es la etiqueta que se le ha endosado, para la distribución comercial en nuestro país —y respetando, milagro, milagro, su título original—, a la última entrega del veteranísimo director francés Claude Chabrol; un film que hubo ocasión de degustar en la Sección Oficial del último Festival de Cine Europeo de Sevilla, allá por noviembre del pasado año, y en el que, a tenor de todos los referentes, el cineasta galo vuelve a hacer una inmersión en los temas que más caros le resultan, y que son aquellos en que los territorios del amor y la ambición tejen sus redes cruzadas y sus nunca fáciles relaciones. Una ocasión más de comprobar hasta qué punto el autor es capaz de exprimir sus querencias, desarrollándolas conforme a esos meandros emocionales tortuosos y un punto crueles con que Chabrol gusta de solazarse (e inquietarnos), y, sobre todo, para verificar, igualmente, si estamos ante la consolidación de la que podría ser su nueva musa, la hermosa y joven actriz Ludivine Sagnier.

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Mucho se habla de la extraordinaria fertlidad de un director como Woody Allen, que sostiene sin desmayo, y desde los inicios de su carrera, un frenético “3 x 2” (o sea, tres películas cada dos años, aproximadamente), pero hemos de convenir que el ritmo del amigo Chabrol tampoco le va muy a la zaga: difícilmente falta a su cita anual con el estreno, lo cual, si tenemos en cuenta que su carrera de director dio inicio allá por el año 1958, da muestras de una persistencia y aguante rayanos en lo pertinaz. Y, aunque al igual que viene sucediendo con el legendario miope neoyorquino —a quien sus detractores no dejan de acusarle de un notable bajón en el nivel de calidad de sus últimas entregas—, son muchos los que vienen remarcando, desde ciertos sectores de la crítica, que el cine de Chabrol ha perdido, en los últimos años y entregas, buena parte de esa agudeza y mordacidad que siempre le ha caracterizado, yo sigo manteniendo —más allá de mi declarado amor por todo el cine francés, en general— mi “fe creativa” en él, en la medida en que, si bien es cierto que no todas sus películas alcanzan la excelencia (algo muy complicado cuando uno se mueve en ese volumen de producción…), sí que ofrecen una calidad bastante por encima de la media. Ojalá —oh, la, la…— esta “chica cortada en dos” así venga a ratificarlo.

En la imagen: Escena de “Una chica cortada en dos” - Copyright © 2007 Alicéleo Cinéma, Alicéleo, Rhône-Alpes Cinéma, France 2 Cinéma e Intégral Film. Distribuida en España por Wanda Visión. Todos los derechos reservados.

Martes 1 Abril 2008

Con tanto estreno en la cartelera y en DVD, a veces se hace necesaria cierta selección de títulos para acertar cuando es poco el tiempo que se dispone o cuando se quiere ir sobre seguro. Por eso, desde este blog intentaré hacer periódicamente mis recomendaciones, lógicamente a partir de las películas que he visto y según mi propio criterio. Para empezar con lo que aún permanece en cartelera de tiempos ya un poco lejanos, tenemos una deliciosa comedia como es “Juno”, fresca y luminosa aproximación al drama de una adolescente que se queda embarazada y que tiene a Ellen Page como protagonista. También muy recomendable y sobre el mismo tema, aunque para un público adulto y más cinéfilo, es la rumana “4 meses, 3 semanas, 2 días”, que obtuvo la Palma de Oro en Cannes. Y siguiendo con asuntos de bioética pues trata del dolor, la eutanasia y los cuidados paliativos, no hay que dejar de ver “La escafandra y la mariposa”, propuesta dura pero tremendamente humana al recoger una historia real, y hacerlo son suma sensibilidad y alto nivel artístico.

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Ya centrándonos en la cartelera más reciente, dos títulos para el disfrute y entretenimiento familiar: “Las crónicas de Spiderwick”, una bocanada de imaginación y fantasía para evadirse de la realidad con las aventuras de tres niños, y “Como la vida misma”, una comedia optimista sobre una gran familia donde todos sonríen, con su punto melodramático y la marca de Hollywood. Para los más cinéfilos, si aún tienen ocasión, conviene seguir la pista al cine iraní y ver “Buda explotó por vergüenza” pues la pequeña Hana Makhmalbaf dará que hablar. Quien no necesita presentación es el francés Alain Resnais, del que se ha estrenado recientemente “Asuntos privados en lugares públicos”, fiel a su estilo formalista y de puesta en escena teatral. En este repaso acelerado por los cines, una última sugerencia para el público que prefiera historias más entrañables y retratos de personajes: “Cometas en el cielo”, que se acerca a una historia de amistad y lo hace con la mejor música de Alberto Iglesias; y “Las hermanas Bolena”, una interesante aproximación, más romántica que histórica, a los tiempos de Enrique VIII, con una cuidada dirección artística.

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Entre lo que se ha editado recientemente en DVD, me quedo con “Once”, un ejemplo de buen hacer con un escaso presupuesto, de sencillez y autenticidad en interpretaciones y puesta en escena, para contar una historia de amistad y amor en torno a la música: no se la pierdan. Tres propuestas de cine de calidad y hondura antropológica: “Promesas del Este”, película sobre las mafias rusas, muy dura y para un público adulto; “El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford”, revisitación desmitificadora del clásico americano; y “Leones por corderos”, en torno al conflicto iraquí, donde los duelos interpretativos hacen que merezca la pena su visionado. Entre los documentales, uno ecologista muy bien realizado para los amantes de la naturaleza, “Tierra”; y otro de tono más estético para los cinéfilos, “En la ciudad de Sylvia”. Por último, Woody Allen nos ofrece “Cassandra’s Dream” y José Luis Garci su “Luz de domingo”, dos películas sin sorpresas para quienes conocen su cine, y por tanto apuestas seguras para sus admiradores. Tampoco descubrimos nada, a estas alturas, si destacamos dos cintas españolas y con terror por medio, cada una con sus características y méritos: más innovadora y sangrienta, “[Rec]”, más académica y de género, “El orfanato”.

En las imágenes: Arriba, “Juno” © 2007 Hispano Foxfilm. Todos los derechos reservados. Abajo, “Once” © 2006 Avalon Productions. Todos los derechos reservados.

Miércoles 20 Febrero 2008

La verdad es que, para no gustarle hacerle promoción de sus películas, últimamente Woody Allen se está quedando a gusto, llegando incluso a extremos que seguro ni remotamente imaginó que alcanzaría. Porque lo cierto es que hacer publicidad de su nueva película, “Vicky Cristina Barcelona“, resaltando que cuenta con una escena lésbica entre Scarlett Johansson y Penélope Cruz, es desde luego recurrir a los argumentos de venta de las cintas más comerciales que se estrenan cada semana en nuestras pantallas. Una cosa está clara: si hace veinte (¿qué digo veinte? Diez, ¡incluso cinco!) años nos lo dicen, no nos lo hubiéramos creído.

Claro que habrá quien, a esto, argumente que seguramente la idea haya partido de la productora, Mediapro, o de otro cerebro pensante que haya decidido mantener vivo el interés por la cinta de aquí a su estreno, presumiblemente en otoño. Según esta visión, Woody Allen estaría preso de quien pone el dinero. Pues vaya; ¿tan necesitado está de hacer películas, hasta llegar al punto de tener que claudicar con lo que durante tanto tiempo rechazó? Una persona que se vanagloria de haber luchado tanto por su independencia, ¿merece la pena que acabe así? La verdad es que no sé cómo lo ven ustedes; pero a mí, según van pasando los meses, la dichosa “Vicky Cristina Barcelona” se me va atragantando cada vez más…

En la imagen: Woody Allen durante el rodaje de “Scoop” © 2006 On Pictures. Todos los derechos reservados.

Martes 22 Enero 2008

Los guionistas americanos están en huelga. ¿Qué piden? Como siempre: más reconocimiento y mayores ingresos por sus aportaciones al cine. Lógico, porque al que no llora…, y también porque, no nos engañemos, el guión es la clave del éxito o del fracaso de una película, o al menos la primera clave. Difícilmente podrá salir un buen film de un mal guión…, aunque siempre es posible que de un buen guión no salga una buena película. El caso es que atrás quedó la época de los Grandes Estudios que tenían bajo contrato a un equipo de guionistas para sus producciones. Con el tiempo, se pusieron a trabajar por libre, a adaptar novelas o a crear sus propias historias originales, y en ocasiones se asociaron a directores con los que congeniaban para formar binomios míticos como De Sica y Zavattini, Fellini y Flaianno, Kieslowski y Piesiewicz,…, o más recientemente Eastwood y Haggis, Iñárritu y Arriaga, etc… Aunque siempre hay quien se siente más cómodo trabajando consigo mismo y filma sus propios guiones, como Woody Allen o Pedro Almodóvar, por ejemplo.

Sea como fuere, estos constructores de historias están en huelga. Con todo, hay quien dice que esto no es novedad porque desde hace años parece que se han acabado los temas y las ideas, que apenas salen historias atractivas y originales, y que no se hace otra cosa que reciclar material del cine o la literatura. Esta es la otra “huelga”, la de mentes creativas que parecen haberse olvidado de aquellos diálogos inteligentes de antaño llenos de lucidez e ingenio, que ya no crean estructuras coherentes donde haya una lógica interna —nada que objetar al cine surrealista o de carácter abierto—, que han dejado de mimar a sus personajes y trabajarlos como diamantes… Sólo así se explica la proliferación de remakes y adaptaciones literarias, de secuelas y precuelas, de plagios y copias baratas como las aireadas por nuestra compañera Tònia… ¿Tan difícil es crear una historia propia? Además de requerir oficio y arte, quizá el problema esté en la dificultad para mirar alrededor, para reflexionar sobre el hombre y el mundo y entenderlo mejor, para estar abiertos a la realidad que diría el teórico André Bazin, para salirse de la industria que fabrica historias en serie sin color ni sabor —es posible que este sea el principal escollo: ¡poderoso señor es don dinero!—, para tener algo interesante que decir al espectador, para conectar con él a través de sus sentimientos y sensaciones interiores… En definitiva, es como si nuestros guionistas-cineastas bebieran del cine y no de la vida, y por eso sus películas se repiten, se autocitan, se fagocitan…

Pero no hay que ponerse catastrofistas, porque en toda huelga siempre hay esquiroles dispuestos a no dejar de trabajar. Ahí están esos magníficos guiones que hemos disfrutado recientemente en “Después de la boda”, “La vida de los otros”, “Ratatouille” o “Cartas desde Iwo Jima”. Es verdad que he escogido lo mejor del año para compensar la preocupante carencia de buenas historias y guiones…, que éstos son habas contadas…, pero al menos siempre nos quedará el consuelo de algunos deliciosos manjares que llevarnos a la boca. Y para quienes estén interesados en esto de los guiones, me permito recomendar la lectura de un clásico del tema, el libro de Linda Seger “Cómo convertir un buen guión en un guión excelente” editado por Rialp, y también el escrito por Antonio Sánchez-Escalonilla —aunque de un carácter más técnico y de mayor profundidad— “Estrategias de guión cinematográfico” publicado en Ariel Cine.

Imágenes de: “Cartas desde Iwo Jima” © 2006 Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos reservados. “Después de la boda” © 2006 Golem. Todos los derechos reservados.